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Cuba: Fincas ganaderas, a caballo y con sombrero

Por Dixie Edith

 

Cinco mujeres y siete hombres componen el personal de la Finca La Victoria.

La Habana, diciembre (Especial de SEMlac).- En la finca La Victoria, en las afueras de Bayamo, a unos 750 kilómetros de La Habana, los terneros reciben cuidados maternales, aunque no precisamente de las vacas.

 

Idis Milanés y Vivian Mojena son dos de las mujeres que se ocupan de preparar piensos, forrajes y el reemplazante nutricional de la leche para alimentar a 223 de estos pequeños animales, con exquisita puntualidad. Velan por la salud y el desarrollo de los becerros, como si de un círculo infantil o guardería se tratara.

 

"La crianza artificial de terneros exige un uso puntilloso de la tecnología. Entran aquí a los siete días y se les suministra un reemplazante lechero, Maxicare o Los Naranjos, hasta los 90 días", afirma Milanés.

 

Cinco mujeres y siete hombres trabajan en La Victoria, una de las fincas ganaderas vinculadas al proyecto de colaboración que estimula esas estructuras productivas en la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Francisco Suárez Soa, de la provincia de Granma, al oriente de Cuba.

 

"Hay más hombres que mujeres, pero en la atención directa a los terneros ellas son mayoría, en igualdad de condiciones que cualquier asociado", precisa a SEMlac Arturo Hernández Santí, de 41 años, técnico medio en Zootecnia y jefe de la finca.

 

Los terneros llegan a La Victoria con un peso entre 32 y 325 kilogramos y logran diariamente un incremento de 750 gramos como promedio, gracias al cuidado de las madres sustitutas. "En animales excepcionales hemos llegado hasta un kilogramo diario de incremento de peso", dice Hernández.

 

"Esta recría está entre las mejores de la provincia. La ganancia de peso de los animales supera el promedio de 400 gramos, habitual en otros lugares, y la mortalidad ha estado en el entorno del dos por ciento. Antes de hacer la finca de recría, la mortalidad de los terneros oscilaba entre cinco y siete por ciento en la UBPC", detalla Hernández.

 

"Es un trabajo de cuidado, duro; ahora vivo en la misma finca y desde que me levanto estoy al tanto de los animales. Sueño con los terneros, pero me gusta más", agrega el jefe del colectivo, que desde marzo se incorporó al proyecto Fincas Familiares Ganaderas.

 

Además de fortalecer la atención de los terneros, esta especialización en la crianza busca mayor eficiencia en el ordeño de las vacas que quedan en otras fincas, las cuales se han sumergido también en cambios con implicaciones en los niveles de producción.

 

"Pasar de obrero asalariado a autogestionado no se logra de hoy para mañana", advierte Alberto Moreno Reyes, director del proyecto y vicepresidente de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) en la provincia.

 

El proyecto

El proyecto que desarrolla la UBPC Francisco Suárez Soa apuesta a las fincas familiares como "un nuevo modelo productivo en el proceso de transformación de la ganadería cubana".

 

Desarrollada desde hace más de tres años, esta experiencia piloto es financiada por el Ministerio de Asuntos Exteriores (MAE) de Francia y las organizaciones no gubernamentales CARE Francia y CARE Canadá —a través del Programa de Desarrollo Humano Local (PDHL), de Naciones Unidas—; con la Asociación Cubana de Producción Animal como contraparte local que implementa, facilita y monitorea la experiencia. En fases posteriores, se sumó el financiamiento de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude).

 

Las fincas familiares ganaderas representan una alternativa interesante de organización productiva de base, especialmente para el sector pecuario, donde la falta de autonomía en la gestión, la escasa motivación y una débil situación financiera han deteriorado los resultados productivos, según reconocen los propios documentos del proyecto.

 

Este modo de organización apuesta a la diversificación productiva y la autonomía de gestión. "Existe un mayor empoderamiento e integración del ganadero y su familia al proceso productivo, rescatando la cultura ganadera, que propicie un aumento de la producción de leche, carne y otras producciones de autoabastecimiento, el incremento de los ingresos y el nivel de vida familiar", precisa el texto rector del proyecto.

 

Dalia, la designada

"Las mujeres tienen una participación activa en las fincas del proyecto", asegura Moreno. "Ellas son, en su mayoría, asociadas; atienden animales o se ocupan de los viveros para la reforestación del área", detalla.

 

No por gusto ACPA es una de las asociaciones del campo cubano que mejor definidos tiene sus objetivos en función de la equidad de géneros. En estos momentos, incluso, 38 por ciento de sus órganos de base en el país están dirigidos por mujeres, algo difícil de conseguir en un espacio donde todavía perviven tradiciones patriarcales.

 

Pero no solo son asociadas. Dalia Cabrera Pérez es jefa de la única finca de ganado menor de la UBPC. Entre los entrevistados nadie recuerda de dónde salió el nombre de la estancia, La Designada, donde crían cerdos, ovejas y cabras. "También tenemos patos y gallinas", dice Cabrera.

 

"Nunca había dirigido, ni pensaba hacerlo, pero un día trasladaron al jefe de la finca a otra función y me pidieron que ocupara esa responsabilidad", cuenta. La coincidencia anima a uno de sus subordinados, José Antonio Monte, a suponer la manera en que Dalia Cabrera tomó las riendas como origen del nombre de la finca.

 

"Ella trabaja mucho. No para", afirma Monte. "En la casa es igual", agrega Ángel Mora, el otro trabajador. Y tiene argumentos para afirmarlo porque es, además, su esposo.

 

"El tiene que andar por la línea", ríe Monte.

 

¿Y tú? "Yo también, detrás de Ángel. Dalia sirve para dirigir porque es muy exigente y trabajadora, y no descansa hasta que se cumple todo. Yo le veo perspectiva a la finca", responde Monte.

 

La Designada aspira a multiplicar la masa ganadera con que cuenta, que no suma aún cien animales. "Vamos a llegar a 60 cerdos, de 33 que tenemos hoy, pero vamos a concentrarnos en el ganado ovino, para tener, en 2010, 500 ó 600 ovejas, con el apoyo financiero de la UBPC. Podemos llegar a mil", explica Dalia.

 

De las ganancias finales, 70 por ciento corresponde a la finca y 30 por ciento a la UBPC, como en las demás entidades de base sumadas al proyecto.

 

Otra mujer al mando

En sus 20 años de trabajo en la ganadería, el jefe de producción de la UBPC José Rosa, ha conocido estructuras productivas diversas. En su opinión, es en las fincas familiares donde "los trabajadores tienen más sentido de pertenencia y hay más estabilidad de los jefes", explica.

 

"Se ve en los resultados productivos, en el cuidado de las cercas para el pastoreo. Ninguna de las UBPC que integran la empresa llegó a 2.000 litros diarios y la nuestra tiene el récord de 2.870 en un día, con una cantidad de vacas más o menos similar", afirma Rosa.

 

El nuevo modelo productivo también implica cambios sustanciales al interior de la UBPC: esta pasará de entidad productora a prestadora de servicios de las fincas.

 

Inicialmente, cuando el proyecto comenzó a fines de 2004, fueron creadas cuatro fincas familiares a partir de unidades productivas existentes. Ese grupo, que representa menos de la tercera parte de las unidades, aporta actualmente 70 por ciento de la producción de toda la UBPC.

 

Animados por los resultados de las pioneras, las otras nueve unidades se sumarán al proyecto. "Al finalizar 2010, toda la UBPC estará constituida por fincas familiares", asevera a SEMlac Sonia Aguilar Ojeda, presidenta de la Francisco Suárez Soa.

 

"Entonces la UBPC pasará a prestar diversos servicios a las fincas: abasto de agua, atención veterinaria, inseminación artificial, de almacenamiento, construcción y reparación de vaquerías y cuartones, y asesoramiento jurídico, entre otros", apunta. "La finca se dedicará exclusivamente a ordeñar y cuidar el ganado, a producir", precisa.

 

Elegida casi unánimemente por la masa de trabajadores, Aguilar lleva ocho años al frente de la UBPC, pero desde 1993 es parte de ese colectivo, primero como técnica en zootecnia. "¡Tú eres más viva!", le dijeron sus compañeros al fundamentar su selección, en la asamblea de trabajadores.

 

"Creo que me eligieron porque yo me meto con ellos en el trabajo. No es lo mismo mandar que ser parte de un colectivo", reflexiona Aguilar, quien cursa en estos momentos el último año de Ingeniería Pecuaria.

 

"He aprendido mucho trabajando con estos hombres. Escuchando las historias que cuentan entre ellos, como si fuera uno más, he logrado entender a mi pareja, saber cuándo me dicen mentiras, o cuándo me intentan manipular", asegura.

 

Esta UBPC fue seleccionada para implementar la experiencia a partir de que era una de las cooperativas con mejores resultados. Sus integrantes expresaron la voluntad de incursionar en esta nueva modalidad.

 

"Las fincas van cogiendo dominio. Una las dirige, pero cada vez pasa menos trabajo porque se va ganando en eficiencia y sentido de pertenencia. Para 2011 esperamos tener una UBPC millonaria en cuanto a producción de leche. Ya en la provincia esta es la unidad que más leche está produciendo", explica Aguilar.

 

"Quedan muchas cosas por hacer todavía, pero le vemos mucho futuro a las fincas para la ganadería cubana", sostiene Moreno, el director del proyecto. "Entre ellas, rescatar la cultura ganadera. Hoy los vaqueros andan con gorra y bicicleta, pero queremos que anden a caballo y con sombrero", confiesa.

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