Inicio          Quiénes somos          Corresponsales          Resumen Semanal          Coberturas Especiales          Servicios SEMlac          Archivos          Enlaces

Secciones:

Aborto

Adolescentes/Jóvenes

Ancianidad/Geriatría

Arte/Cultura

Ciencia/Tecnología

Comunicación

Derechos civiles

Derechos indígenas

Diversidad sexual

Drogas/Narcotráfico

Género

Infancia

Medicina/Salud

Medio ambiente/ecología

Miscelánea

Mujeres famosas

Población/Sociedad

Sexualidad y salud reproductiva

SIDA/VIH

Violencia de género

 

Corresponsales:

Alba Trejo

Alicia Yolanda Reyes

Aline Castellanos

Ángela Castellanos A.

Cristina Canoura

Dixie Edith

Evelyn Vargas Carmona

Helen Álvarez Virreira

Ilse Bulit

Julia Vicuña Yacarine

Liliana Aguirre Flores

Mariana Ramírez-Corría

Marta Escurra

Mirta Rodríguez Calderón

Norma Loto

Raquel Sierra

Sara Lovera López

Sara Más Frias

SEMlac (Especiales)

Sylvia Ruth Torres

Tacuazina Morales

Tamara Vidaurrázaga

Zoraida Portillo

Cuba: Cuando el VIH irrumpe en la infancia

Por Raquel Sierra

 

Con proyectos audiovisuales realizados por los propios jóvenes se intenta prevenir el avance de las ITS/VIH Sida.

La Habana, noviembre (Especial de SEMlac)- Escogen las canciones que acompañarán su documental, seleccionan las mejores imágenes y ríen cuando recuerdan el momento en que hicieron las entrevistas. Alguien propone que al final aparezcan en pantalla todos los participantes, una idea acogida por unanimidad.

 

Se trata de un grupo de 10 niños, niñas y adolescentes, entre nueve y 16 años, de la barriada del Cerro, en la capital cubana, que participan en un proyecto de audiovisuales, organizado por el Centro Nacional de Prevención de las ITS/VIH-sida (CNP), cuya labor cuenta con el acompañamiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), recipiente principal de los proyectos financiados en Cuba por el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria.

 

Dentro del heterogéneo colectivo, algunos tienen familiares cercanos aquejados por el Virus de Inmunodeficiencia Humano (VIH), causante del sida.

 

“La iniciativa tiene como antecedente el proyecto Génesis, de 1998, que reunió a estudiantes de una secundaria básica de La Habana, quienes aprendieron a realizar materiales audiovisuales. Un año atrás surgió la posibilidad de retomarla, esta vez con niños afectados por la epidemia”, comenta Norberto Fonseca, de la Línea de apoyo a personas con VIH, del CNP.

 

En Cuba viven 25 menores seropositivos al VIH y 128 niños, niñas y adolescentes huérfanos de uno u ambos padres. Un total de 1.010 se incluyen entre los afectados, aquellos cuyos padres o hermanos portan el virus.

 

“El trabajo con niños infectados y afectados es una parte de la gran línea de apoyo a personas con VIH. Surgió en 2000, para dar apoyo a personas con la enfermedad y analizó la necesidad de trabajar con sus hijos como una forma de mejorar su calidad de vida”, explica Norberto Fonseca.

 

Cuando comenzaron las investigaciones, se identificaron situaciones de discriminación y estigma, sobre todo en el barrio. Aunque no era muy alta, los especialistas detectaron algunas manifestaciones en varias escuelas.

 

Sin embargo, algo llamó la atención de los iniciadores. Si bien el estudio arrojó agresividad y que los muchachos y muchachas evitaban reunirse con sus semejantes, a la vez mostraba que tenían buenos rendimientos docentes.

 

Después de este levantamiento, el equipo armó un plan estratégico para trabajar con esa población infantil mediante acciones sociales, culturales y deportivas. La idea era vincularlos con pares de sus edades, para que se sintieran parte de algo y evitarles el aislamiento, que es parte de la discriminación.

 

Fonseca aclara que algunos desconocen el diagnóstico de sus padres o familiares cercanos.

 

“Aquí han aprendido a manejar luces, cámaras y micrófonos; a escribir sus propios guiones y salir a la calle a filmar y entrevistar a las personas. Además, con técnicas de juego, les enseñamos también de prevención y comportamientos responsables”, dice.

 

Aprender y crecer

Para llegar a proyectos como este, el de audiovisuales, que cuenta con colaboración del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y la sociedad Cuba-Luxemburgo, fue preciso seleccionar a personas sensibilizadas en el trabajo con la población infantil.

 

Se escogieron y capacitaron trabajadores sociales, psicólogos, especialistas de las Casas de Atención a la Mujer y la Familia, y de centros de menores. Con insistencia y convencimiento, obtuvieron la aprobación de muchos padres, quienes temían que sus hijos se enteraran de su condición como seropositivos al VIH/sida.

 

“La línea, con 14 equipos en todo el país y uno nacional, estudia las familias, las ayuda socialmente si tienen problemas económicos, orientándoles sobre trabajo u opciones de estudio; ha trabajado con profesores y directores de centros escolares para la aceptación y que se involucre a los muchachos en actividades extracurriculares”, refiere Norberto.

 

Según Orlando Chaviano, al frente de la línea en La Habana, después de mejorar condiciones de vida, de conjunto con los trabajadores sociales y el gobierno, comenzaron a realizar actividades socioculturales, en las que participan también los y las pequeñas del barrio así como los hijos del personal que trabaja en los centros de prevención.

 

“Se programan actividades con payasos, artistas de la radio, aficionados y el apoyo de instituciones. Este año, en la ciudad se organizó una actividad gigante por el Día de la Infancia, de la mañana a la tarde, con cerca de 300 niños”, cuenta.

 

Un día se decidió darles un valor agregado: conocimientos, proyectos y sueños. “El año pasado se realizó un taller de locución radial. Ahora se desarrolla el de audiovisuales, con perspectiva de extenderlo hacia otra barriada”, dice Orlando.

 

La experiencia es edificante. Gabriela, una de las pequeñas entrevistadoras del documental con tema escogido por ellos —adolescencia y homosexualidad—, relató que, al lanzar la convocatoria en una secundaria “todos querían participar, les preguntamos sobre qué harían si tuvieran un homosexual en su familia, cómo lo tratarían. Nos divertimos trabajando juntos”, asegura.

 

Con apenas 14 años, dice que el proyecto la ha ayudado “a desarrollar mis conocimientos, a crecer como persona y mejorar la comunicación entre nosotros. Quiero que cuando presentemos el documental, le guste a todos”.

 

Cuidados al cuerpo y al alma

De acuerdo con Fonseca, niños y niñas infectados, cuyas edades oscilan entre uno y 16 años, reciben una atención médica especializada. “Tienen un pediatra y un médico en su provincia de origen y un seguimiento permanente en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, en La Habana, donde los atiende la doctora Ida González. Incluso, cuando tienen más de 16 años ella los sigue atendiendo, hasta con sus partos”.

 

En Cuba, las mujeres seropositivas tienen la libre elección de decidir su embarazo y descendencia. A la vez, se les facilita información y servicios para que puedan asumir decisiones responsables. Para evitar la transmisión madre-hijo, “se toman todas las precauciones y ellas reciben la atención médica necesaria para evitar la transmisión a su descendencia”, explica Fonseca.

 

“Se las capacita y orienta en la consulta de planificación familiar sobre cuál es el momento adecuado para el embarazo —tener una carga viral no detectable y estar tomando medicamentos, entre otros aspectos—, para que no se perjudique la salud de la madre ni del bebé”, señala Claudia Figueroa, psicóloga que trabaja en la línea de atención a niños y niñas infectados o afectados por la epidemia.

 

La transmisión de madre a hijo es un riesgo si ella tiene una relación desprotegida, si tiene contacto sexual sin protección después del puerperio y amamanta al recién nacido, entre otras circunstancias.

 

Contar con ellos

Alexander tiene 16 años, es callado y lo mira todo, como analizando. Su hermano vive con VIH desde hace nueve, pero a Alexander nunca le dijeron nada. Su deseo, como el de muchos adolescentes de similar condición, es que no les oculten la verdad, que cuenten con ellos. “Me hubiera gustado saberlo, para ayudarlo y darle mi apoyo”, dice.

 

“En un taller nacional, uno de los reclamos de los jóvenes fue precisamente el deseo de que las familias fueran sinceras, que les explicaran la verdad. En las casas ven muchas cosas y no se las explican. Tienen sus sospechas y, en no pocos casos, alguien que no es de la familia se los confirma”, señala Claudia.

 

“Entonces dicen sentir una deslealtad de la familia hacia ellos, como que no les tenían suficiente confianza. Se trata de una situación difícil para padres, madres y hermanos, pues son personas que están en su duelo de enfrentamiento a la enfermedad y demoran en comunicarles a los demás lo que está sucediendo”, agrega la psicóloga.

 

“Aunque no estamos trabajando directamente con los padres, siempre que lo hacemos con un muchacho esto rebota en su familia y, algunas veces, esa es la mejor forma de incidir en ellos”, explica.

 

Un año atrás, una evaluación individual del grupo inicial de 18 niños descubrió que había problemas en el hogar: sus dibujos reflejaban violencia y muerte. Recientes análisis indican que hoy son capaces de comunicarse entre sí y buscar consejos entre los adultos que conforman el colectivo técnico del proyecto.

 

De acuerdo con la psicóloga, hay que brindarles herramientas que sean agradables, vinculadas al arte que es una de ellas, magnífica, que permite espontaneidad, creatividad y ayuda a catalizar los sentimientos.

 

“En sus dibujos se ve un cambio en tonalidades, formas y colores, hay aspectos que se mantienen y otros que han ido desapareciendo; hay símbolos, rasgos y líneas que indican ahora una actitud más positiva, debido a un crecimiento interior”, señala la psicóloga.

 

“Cuando se estrene el documental, estos niños, niñas y adolescentes ganarán espacios sociales, porque pueden producir algo que pocos adultos son capaces de lograr, lo que cambia la valoración hacia ellos. Además, se eleva su autoestima y el reconocimiento por parte de la familia y la comunidad”, confía.

 

A su juicio, “las personas seropositivas que conviven con estos menores, se sentirán más protegidos porque saben que no los van a criticar al tener conocimiento de su enfermedad y que están dispuestos a brindarles su hombro”.

 

Por toda la isla

La atención a los menores infectados y afectados se extiende por todo el país. En Guantánamo, 910 kilómetros al este de La Habana, al frente de este trabajo está Damaris Griñán, pedagoga que una década atrás se decidió por la educación para la salud.

 

“Tenemos un adolescente portador y 41 menores en cuyo medio vive una persona seropositiva al VIH. Para darles apoyo emocional, en fechas que tienen que ver con los niños, como el inicio del curso escolar o el Día de la Infancia, realizamos actividades socioculturales con la colaboración de instituciones, organismos y ONGs.

 

“Más impactante es que en todos los talleres sobre VIH, existe un espacio para los niños, y contamos con equipo de familiares y amigos bien fortalecido y una psicopedagoga que les da tratamiento, incluidas las temáticas de maltrato infantil y derecho de los niños, en coordinación del Instituto superior pedagógico, cuyos especialistas les transmiten a los padres cómo pueden ayudarlos en cualquier situación”, señala Griñán.

 

“Los hemos preparado para que apoyen a sus familiares y sean portadores de mensajes como: `papá, te toca la medicina´ o `cómo te la tomaste´. Hay una niña que dice que, cuando su mamá está lavando, se le olvidan los medicamentos; entonces ella es la que se encarga de recordárselo”, refiere esta mujer que cifra en la infancia y la adolescencia el futuro de la prevención.

Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe - SEMlac

Av. Grau Nº 610 - Of. 302, Lima 4, Perú

Correo-E: semlac@redsemlac.net - Telf. (511) 2474982

© 2009 SEMlac. Derechos Reservados.

Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de este sitio sin autorización