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Perú: Mortalidad materna sigue alta
Por Zoraida Portillo
Lima, octubre (Especial para SEMlac).- Caminar más de ocho horas
bajo una lluvia inclemente y llevando, en una improvisada camilla, a
una mujer a punto de dar a luz, es una tarea heroica. Pero no fue la
única que el personal de la Red de Salud de Morropón, de la región
Piura, en el norte de Perú, debió cumplir aquel lluvioso día de
noviembre de 2008.
Previamente, debieron usar todas sus dotes de persuasión para
convencer a Esterfilia García —una joven mujer de 20 años, a punto
de convertirse en madre— de someterse a una operación cesárea si
quería tener a su bebé. Ella, como muchas campesinas de su pueblo,
estaba segura de que, si se operaba, quedaría inutilizada para las
labores del campo. Eso le había escuchado decir a las mujeres del
pueblo.
Esterfilia sufría de estrechez pélvica y en el modesto
establecimiento de salud de Cumbicus, un caserío remoto ubicado en
las estribaciones andinas de Piura, no existían facilidades, ni
personal especializado, para someterla a la operación.
Así que, cuando finalmente la convencieron, la comitiva se puso en
marcha hacia la capital departamental, rumbo al Hospital Regional, y
sorteando cerros y caminando por trochas intransitables, anduvieron
más de ocho horas hasta conseguir una ambulancia que, finalmente, la
trasladó al hospital.
La operación fue un éxito y Esterfilia pudo traer al mundo un niño,
sin complicaciones. Ese loable esfuerzo por preservar la vida de una
madre, realizado por la Red de Salud de Morropón, fue reconocido en
Lima el martes 15 de septiembre con el premio Sarah Faith 2009
Héroes Anónimos, salvando la vida de las madres, de Pathfinder
International.
Guillermo Nieves, el obstetra que comandó aquella expedición
salvadora, rememoró durante la ceremonia, realizada en el ministerio
de salud, el difícil trance que vivieron las 12 personas que
conformaron el equipo, turnándose para cargar la camilla, restando
importancia a una lluvia que jamás cesó, encharcándose a cada paso y
con un solo objetivo en mente: llegar al hospital.
Los 20.000 dólares del premio serán usados para mejorar los
servicios del Centro de Salud de Cumbicus, así como en capacitar a
los integrantes de las organizaciones populares del lugar, para que
los mismos pobladores reconozcan tempranamente los signos de alarma
que puedan poner en peligro la vida de las embarazadas y sus bebés.
"Con este monto, vamos a comprar equipos médicos, camillas y una
moto para el centro de salud de Cumbicus. También se comprarán
chalecos, casacas impermeables, bolsas de dormir, botas y balanzas",
afirmó Oscar Arnaldo Berrú, director de la red.
Con estas declaraciones, el funcionario dejó al descubierto las
precarias condiciones en las que la mayor parte de los centros de
salud del país, especialmente aquellos que trabajan en las zonas
rurales, desempeñan su función: sin instrumental médico adecuado,
sin facilidades técnicas y, muchas veces, sin especialistas ni
medicamentos.
A ello se añade la reticencia de muchas mujeres a atenderse en los
centros de salud, sea por cuestiones culturales o por el trato
discriminatorio que muchas veces reciben por parte de personal, que
no ha sido capacitado previamente para tratar con las diversas
etnias que integran la sociedad peruana.
Por ello, no es de extrañar que el Perú ocupe el segundo lugar,
después de Bolivia, entre los países de América del Sur con más
altos índices de mortalidad materna: 185 muertes por cada 100.000
nacidos vivos.
Pathfinder y otros organismos internacionales advierten que, al
tratarse de una cifra que representa el promedio nacional, encubre
realidades mucho más dramáticas, siendo las mujeres residentes en
departamentos cuya población se encuentra en situación de pobreza
quienes tienen mayores probabilidades de morir por causa materna, en
comparación con las que viven en zonas de mayor desarrollo, como
Lima o las ciudades de la costa por ejemplo.
Así, Pacaipampa, el distrito al que pertenece el caserío donde vive
Esterfilia, es el más pobre de Piura, una región que —sin embargo—
es una de las más prósperas del país.
El 94,6 por ciento de su población vive en situación de pobreza y de
ésta, un 66,2 en extrema pobreza. Allí, sólo una cuarta parte de la
población tiene acceso a servicios de salud y existen apenas seis
médicos y dos obstetras para una población de más de 26.000
habitantes repartidos por caseríos y cerros.
"Las razones principales de causa de muerte materna son la
hemorragia, la hipertensión inducida por el embarazo y las
infecciones, pero todas las muertes maternas perinatales son
evitables", indicó Lucy Del Carpio, coordinadora de la Estrategia de
Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud (MINSA), durante
la ceremonia de premiación.
Preguntada por SEMlac respecto a la reticencia de muchas gestantes
andinas y amazónicas de acudir a los controles prenatales, señaló
que el MINSA, en alianza con entidades no gubernamentales y de la
cooperación internacional, desarrolla numerosas estrategias para
lograr que las gestantes "poco dispuestas a acudir a un
establecimiento de salud por barreras culturales o miedos internos,
tengan un parto seguro e institucional".
Entre ellas mencionó el establecimiento del parto vertical y las
casas de espera (véase:
Salud: Parto
vertical, derecho de las mujeres).
Ante la misma pregunta, el vice ministro de salud, Melitón Arce,
señaló que el bajo nivel educativo de las madres es uno de los
factores a enfrentar en el tema de la mortalidad materna. "Cuanto
más bajo es el nivel educativo (de las madres), más elevada es la
mortalidad materna", afirmó.
El otro factor que se detectó a través de los estudios de caso,
informó, es la dificultad de llegar a tiempo a los centros
asistenciales, tomando en cuenta que algunos caseríos se encuentran
a varias horas de camino del centro de salud más cercano. Este
problema se está enfrentando con las "casas de espera", que permite
a las madres recibir una preparación adecuada que procure un parto
sin problemas, dijo.
Según el funcionario, para 2011 Perú se ha propuesto bajar la tasa
de mortalidad materna a 66 por cada 100.000 nacidos vivos.
El Premio Sarah-Faith fue instaurado por Pathfinder
International en octubre de 1999 por iniciativa de Sarah Michalko,
nieta del fundador de dicha institución, luego de la impresión que
le dejó su visita al Perú y su contacto con muchas mujeres bajo
diversas circunstancias.
La distinción es un reconocimiento a las intervenciones creativas y
oportunas para salvar la vida de mujeres amenazadas por
complicaciones de embarazo, parto, puerperio o aborto y desde su
instauración ha servido de estímulo para quienes, de una u otra
forma, contribuyen a disminuir la mortalidad materna del país y, en
no pocas ocasiones, ha servido también para mejorar la
infraestructura básica de atención a las madres, como ocurrirá en
este caso. |
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