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Argentina: "La Negra" Sosa, la voz de las Américas, se apagó
Por Norma Loto
Buenos Aires, octubre (SEMlac).- Mercedes "La Negra" Sosa falleció a
las 5 y 15 de la madrugada de este domingo, en la ciudad de Buenos
Aires, y en el Congreso de la Nación fueron velados los restos de
esta mujer que era, es y será el símbolo de la cultura popular
argentina.
Estuvo internada desde el 18 de septiembre por causa de un problema
hepático que le afectaba los riñones y los pulmones.
Con su voz recorrió el mundo, representando a la canción popular de
su país; en cada letra que interpretaba estaban representadas desde
su Tucumán, provincia donde nació, pasando por los indios tobas,
hasta la lucha de algunas mujeres como Juana Azurduy.
Haydée Mercedes Sosa era su nombre completo. Nació en 1935 en San
Miguel de Tucumán, en el seno de una familia humilde. En octubre de
1950, bajo el seudónimo de Gladys Osorio, inició su carrera como
cantante, luego de haber ganado en un concurso organizado por una
radio de su provincia.
Los años setenta no pasaron inadvertidos en su vida, ya que se
comprometió con la lucha política y social. La Negra militó en el
Partido Comunista y le costó el exilio; así fue que partió a París y
finalmente se radicó en Madrid.
El viernes 2 de octubre se realizó, quizás, el último homenaje a su
persona. Fue durante la presentación del libro Mujeres que hacen
Historia, compilado por María Inés Brassesco, presidenta de la Unión
de Mujeres de la Argentina.
En el volumen se cuenta la vida de las mujeres que han sido
merecedoras de la mención "8 de Marzo Margarita de Ponce". Mercedes
había recibido esta distinción en 1997.
Contado por ella misma
Esta muchacha de la voz potente y de la insurrección inmutable,
cuenta en Mujeres que hacen Historia que tuvo una niñez feliz, que
su padre trabajaba en un ingenio azucarero haciendo el peor trabajo
dentro de la instalación: en la chimenea; y que su madre lavaba ropa
ajena.
"No pude estudiar más cuando comencé a cantar para el público. Por
entonces, también empecé a dar clases de danzas folclóricas en la
escuela; era profesora", dice el relato de La Negra.
Y añade: "Tenía que zurcirme las medias y ponerme ropa regalada que
mi mamá arreglaba con manos de artista. Todos los hijos aportábamos
dinero al hogar; lo depositábamos en una urna con la imagen de la
Virgen del Valle, y a ninguno se le ocurría sacar de ahí ni cinco
centavos, porque con las moneditas acumuladas mi pobre madre nos
daba de comer los últimos días del mes".
Recuerda que nunca se arrepintió de lo mucho que tuvo que pagar por
tener compromiso social: "Sigo pensando que el pueblo tiene que
vivir mejor, aunque haya nacido en cuna de barro. Merece educación,
más allá de la que nos dan a los pobres…".
La Negra también rememora su pasado como peronista.
"Mis padres eran peronistas y, la primera vez que voté, tuve que
desempeñarme como presidenta de mesa (…) sufrí mucho al ver a la
gente viejita, que en lugar de traer el documento de identidad para
votar, mostraba el carné del partido peronista, y entonces esos
votos tenían que anularse. Lloraba tanto esa gente, que hablé con el
fiscal de la Unión Cívica Radical (partido por entonces contrincante
del peronismo). Le dije: 'Mirá, no le podés hacer eso a la gente.
Lloran mucho y se sienten culpables'. Entonces, el muchacho me dijo:
'sí, yo voy a mirar para otro lado, firmá vos los sobres y las
planillas'.
Regresó del exilio a su país en 1982, poco antes del inicio de la
Guerra de Malvinas, para cantar en el Teatro Opera. Luego volvió a
Madrid. Cuando en 1983 la democracia ya era un hecho en Argentina,
la artista volvió para quedarse definitivamente.
Quien escribe estas líneas por entonces tenía 10 años y eran
momentos en que la dictadura se marchaba. Salía el sol para todas y
todos los argentinos. En esa fiesta, que tenía el matiz del dolor
por los "Desaparecidos" que había dejado la dictadura, Mercedes Sosa
se hizo presente para cantar a un pueblo liberado.
"¿Quién es Mercedes Sosa?", le preguntó en una oportunidad esta
corresponsal a su madre. "Mercedes es una cantora a la que los
militares la corrieron por decir verdades; y que además cuenta con
una voz fuerte y poderosa". Ese era el concepto simplificado de un
pueblo.
La gente amó su arte; las Américas la amará por siempre. Mercedes,
La Negra Sosa, se fue la madrugada del último domingo. Pero dicen
que allá, en los cerritos tucumanos, se escuchó su cantar con un
tono coplero. Mercedes ya es una leyenda argentina.
"Merecer la vida es erguirse vertical más allá del mal, de las
caídas... Es igual que darle a la verdad y a nuestra propia libertad
la bienvenida", dice una de las letras que La Negra supo glorificar
en su cantar. Se fue Mercedes, pero como dice esa canción, se fue
honrando la vida. |
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