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Guatemala: Población joven, entre el olvido y la vulnerabilidad

Por Alba Trejo

 

La población joven en Guatemala se siente desprotegida por el Estado.

Guatemala, julio (Especial de SEMlac).- Casarse antes de cumplir 18 años de edad, integrar las pandillas desde los 13, cursar hasta cuarto grado de primaria e, incluso, tener hijos desde iniciada la adolescencia, es parte de la vida de la mayor parte de la juventud en Guatemala, que supera los cuatro millones de los 14 millones habitantes de este país.

 

Es una población que oscila entre los 13 y 20 años de edad, cuya mayoría proviene de hogares pobres o desintegrados, en los cuales la violencia intrafamiliar ha sido parte de su vida.

 

En el documento “Situación de la Niñez Indígena en Guatemala”, publicado en 2007, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indica que este país tiene una población mayoritariamente joven, que enfrenta una serie de rezagos y brechas de género, etnia y clase respecto a aspectos sociales y de participación que necesitan.

 

También la investigación denominada "Y la juventud qué", realizada por el Centro de Acción Legal para los Derechos Humanos durante 2007 y 2008, analiza que, de tres millones 900.000 jóvenes, 51 por ciento pasa por condiciones de pobreza y está desprotegido por el Estado. De ellos, 15,2 por ciento se encuentra en extrema pobreza, concluye.

 

El estudio asegura que la situación se agrava en los pueblos indígenas, donde el índice de extrema pobreza alcanza 25,6 por ciento y de pobreza, 55,4 por ciento. A la vez, analiza las condiciones de violencia que afectan a la población joven, y advierte que la visión de seguridad del Estado para este sector es “represiva”.

 

Esos elementos, señala a SEMlac Edilzar Castro, de la Asociación Pro Bienestar de la Familia, reflejan la ausencia de la atención que hubo en la niñez de hace una década y que ahora representan los mismos jóvenes de los que se está hablando.

 

La Comisión Nacional Contra el Maltrato Infantil, por su parte, sostiene que la juventud de este país ha sido víctima en todo. Da cuenta de que siete de cada 10 pequeños han sufrido maltrato físico, verbal y abuso sexual, principalmente en sus hogares, sin que las leyes los hayan protegido. Además, por lo menos medio millón de niñas, niños y jóvenes no estudian porque tienen que trabajar.

 

En ese sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que existen 937.530 niñas, niños y adolescentes que laboran en comercio, agricultura y fábricas, por lo que abandonan el estudio para integrar la fuerza laboral.

 

Un cuadro deprimente que, al decir del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), incluye a una mayoría de adolescentes que ve obstruido su futuro y sólo logra cursar hasta el cuarto grado de primaria.

 

Tanto así, que la Secretaría General de Planificación (SEGEPLAN) señala que el 28 por ciento de la población guatemalteca nunca ha accedido a una escuela, el 40 por ciento de su población rural es analfabeta y sólo 6,5 por ciento ha recibido educación secundaria.

 

Otro problema que acosa a la población joven son las pandillas. No encontrar una oportunidad de vida, insiste Edilzar Castro, los empuja a conformar esos grupos antisociales.

 

El número de integrantes de las pandillas en Guatemala creció en 10 años. El informe Política de Desarrollo Social y Población, editado hace dos años por SEGEPLAN, advierte sobre los 70.000 jóvenes agrupados en 236 maras, nombre con el que se conoce a las pandillas en muchos países de Centroamérica.

 

Por su parte, la Policía Nacional Civil alerta que los adolescentes se integran desde los 13 años de edad y son utilizados por los líderes para cobrar extorsiones o asaltar buses.

 

En una investigación sobre este tema, la Universidad privada Francisco Marroquín considera que los principales factores por los que las y los adolescentes se involucran en pandillas son la desintegración familiar y el abandono o el descuido de los padres.

 

Nidia Aguilar, de la Procuraduría de Derechos Humanos, reconoció en declaraciones a SEMlac que el Estado les ha fallado a los niños y adolescentes. Por su parte, el director del Movimiento Social por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y Juventud, Felipe García, comentó a esta agencia que se reclutan niños y jóvenes entre 12 y 17 años para delinquir y las niñas son utilizadas para la explotación sexual comercial.

 

Nadin Gasman, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), reconoció que la crisis económica repercute de manera más aguda en las mujeres, y urgió a las autoridades a asegurar el empoderamiento, y garantizar sus derechos de salud reproductiva y educación.

 

El Ministerio de Salud Pública confirmó que por cada dos mujeres adolescentes, una está embarazada o ha sido madre antes de cumplir 20 años de edad.

 

Las adolescentes inician su vida sexual a los 13 años de edad porque no reciben información sobre los distintos métodos anticonceptivos y de planificación familiar, coinciden informes de organismos de las Naciones Unidas.

 

APROFAM reporta que por cada 100 mujeres, 18 son adolescentes embarazadas, la mayoría madre soltera desde los 13, 14, 16, 18 años de edad, con poca escolaridad y sin trabajo.

 

Los jóvenes también son víctimas de violencia en esta nación centroamericana.

 

En 2007, la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado informó de 417 muertes de adolescentes en forma violenta, 363 de ellos por heridas de arma de fuego. En 2008 fueron asesinados más de 300 menores.

 

Una de las propuestas del Gobierno del presidente Álvaro Colom para atender la problemática de la adolescencia ha sido el programa Escuelas Abiertas, que busca involucrar a los jóvenes en artes, deportes y actividades intelectuales. Funcionan los sábados y domingos en las zonas de alta peligrosidad de la capital y se espera que este año se beneficien unos 12.000 menores.

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