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Colombia: Retorno del exterior, una oportunidad para el paísPor Ángela Castellanos Aranguren
Bogotá, julio (Especial de SEMlac).- Vivimos una época en la que la población está en constante movimiento: no sólo hay inmigrantes y emigrantes, también están quienes retornan, aquellos que dejaron su país de origen y ahora regresan, como lo están haciendo algunos colombianos.
Durante la década de los noventa y primeros años del presente milenio, miles de colombianos salieron del país, en parte por razones emanadas del conflicto armado, ya sea huyendo de persecuciones o bien buscando un clima favorable para sus inversiones, su carrera profesional o la crianza de sus hijos.
Mientras, otros colombianos —la mayoría procedentes del área del centro-occidente de Colombia— dejaron la nación, principalmente, por la situación económica y de desempleo generada por la crisis cafetera y la recesión experimentada entre 1998 y 1999.
Si bien no se conocen las cifras exactas, se estima que la llamada diáspora colombiana alcanza al menos 4,5 millones de mujeres y hombres que residen, principalmente, en Estados Unidos, Ecuador y España.
El regreso de unos y otras es una buena noticia, pues mitigaría el riesgo de invertir la pirámide poblacional; es decir, del envejecimiento de la población, en la medida en que que la mayoría de los emigrantes son menores de 35 años y están en edad reproductiva.
Además, su retorno es un aporte al capital social, pues muchos se educaron en el exterior hasta un nivel universitario y de post grado.
La proporción de los menores de 15 años, que en 1950 representaba cerca de 43 por ciento de la población, se redujo a 31 en 2005. En tanto, las personas mayores de 65 años alcanzaron el cinco por ciento en 2005.
¿Por qué regresan?La actual recesión mundial es hoy uno de los motores que impulsa el retorno, junto con el mejoramiento de las condiciones de seguridad, producto de la “política de seguridad democrática” de los últimos dos gobiernos.
En efecto, la disminución del empleo en los países receptores ha generado un flujo de retorno que, si bien por ahora no tiene la dimensión de la ola migratoria, sí ha merecido la creación de un Plan de Retorno Positivo por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores, como estrategia nacional para brindar herramientas a los emigrantes que retornan al país.
“El Centro de Referencia y Oportunidades para Retornados ‘Bienvenido a Casa’” es fruto de un convenio entre la Cancillería, la Organización Internacional de las Migraciones y la Alcaldía de Bogotá, y tiene como objetivo dar orientación y referenciar a los colombianos que retornan al país”, explicó a SEMlac Silvana Moncada, su directora.
En la primera semana de funcionamiento de esa entidad, se brindó apoyo a 83 personas, la mayoría de ellas procedentes de Estados Unidos y España, algunas con postgrados, y otras que volvieron al país acogiéndose a los planes de retorno de países receptores.
De hecho, los colombianos ocupan el segundo lugar en la lista de inmigrantes que se han acogido al Plan de Retorno del gobierno español, con 771 regresos y 954 peticiones. Este programa de retorno voluntario, lanzado en 2008, está destinado a los inmigrantes legales que no tienen empleo.
Entre los colombianos en Estados Unidos, la intención de retornar también ha aumentado debido a la disminución de oportunidades laborales. Según la cancillería, el consulado de Colombia en Nueva York reportó un aumento en las consultas sobre trámites necesarios para ese fin, lo mismo que de solicitudes de pasaportes, las cuales pasaron de 8.890 en 2005 a 14.820 en 2008.
Dicen que después de 10 años de vivir fuera del país natal ya no hay retorno. Pero este no es el caso de T.N., una mujer que, después de más de 20 años de vivir en Francia, volvió a Colombia.
T.N., quien prefiere conservar el anonimato, dijo a SEMlac que decidió volver pues perdió el trabajo que tenía como webmaster (diseñadora de sitos Web) en una pequeña ciudad al sur de Francia.
“Aún no tengo seguridad social en Colombia, pero ya me salió un trabajo puntual”, afirmó T.N., quien cursó estudios especializados en diseño Web en Francia y tiene familiares que le dieron acogida en Bogotá.
Pero no todos los que regresan gozan de esas oportunidades. Por ello, “el centro cuenta con un grupo de profesionales para ofrecer atención y acompañamiento en las áreas psicosocial, jurídica, laboral, de acceso a servicios educativos y de salud a los emigrantes que vuelven del exterior en condiciones de vulnerabilidad”, agregó Moncada.
“Es decir, que no cuentan con apoyo familiar, laboral o económico, para continuar su viaje hacia su destino final en Colombia, o para reintegrarse social y económicamente en la capital del país”, apuntó.
Si bien el Plan de Retorno Positivo reconoce que la “apropiada acogida” de quienes vuelven es importante para que “este flujo migratorio sea benéfico”, no ha anunciado mecanismos para facilitar la inserción profesional o académica de los colombianos cualificados que llegan al país.
Mientras que Moncada subraya que el centro creado en Bogotá no ofrece empleo, en la zona cafetera colombiana, el Plan, que está articulado con la alcaldía de la ciudad de Armenia, está estudiando posibilidades de generar emprendimientos productivos en zonas rurales.
Según una encuesta realizada por Alma Mater (red de universidades públicas de la región cafetera) y la Fundación Esperanza, 5,5 por ciento de hogares de siete ciudades de esa área manifestó tener personas que han regresado, procedentes, en su orden, de España, Estados Unidos, Venezuela y Ecuador.
La zona cafetera del país andino posee uno de los mayores indicadores de emigración internacional de Colombia: 38.000 hogares con experiencia migratoria al exterior sólo en las ciudades capitales de las provincias tradicionalmente productoras del grano. |
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