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México: Donde alguna vez hubo mar, hoy todo está negroPor Sara Lovera
México, junio (Especial de SEMlac).- La abogada Paula Landeros Beltrán señala con el índice, como queriendo abarcar todo el paisaje, y dice: "Mire, todo es negrura". Cuenta que las mujeres tienen cáncer y los niños problemas en la piel, enfermedades respiratorias, que ya no hay vegetación, los cinco ríos de la zona están secos y se miran puros cráteres. "Nadie nos escucha", se lamenta.
Ella representa a las y los vecinos de antiguos ejidos, especialmente de la Purísima y Santa María. Ahí donde un día hubo grandes campos de trigo y pastizales para las vacas, hoy sólo se mira desolación.
En la región carbonífera del norte del país, en el estado de Coahuila, a unos 1.000 kilómetros de la ciudad de México, se ha explotado un área de unos 100 kilómetros a la redonda, durante más de un centenar de años.
La ingeniera Argelia Bortoni dijo a SEMlac que esa práctica ha dejado claras evidencias de falta de previsión. El impacto ambiental que causa la explotación del carbón es lamentable: deterioro de ecosistemas por deforestación, acumulación de materiales inertes, erosión, pérdida de la capacidad de retención del agua de las lluvias y la modificación del paisaje por la apertura de minas, tajos y pozos.
En abril de 2005 se firmó un convenio de colaboración entre el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de la región Carbonífera, el Fondo de Garantía a la Pequeña y Mediana Minería del Estado de Coahuila y Multiservicios Integrales del Norte S.A. de C.V., en el cual acordaron iniciar un diagnóstico y restaurar las zonas dañadas.
En 2009, prácticamente nada se ha restaurado, pese al diagnóstico científico que encontró toda clase de desgracias ambientales y la demanda de lugareños representados por la abogada Landeros Beltrán que iniciaron un largo trayecto de gestiones en oficinas locales y del gobierno federal.
Hubo una demanda ante las autoridades judiciales y se tocaron todas las puertas.
Este año, el caso de la región devastada, que involucra a 165.000 habitantes, una docena de municipios, y cientos de comunidades, será llevado a las instancias internacionales. Sobre todo, dice la abogada, porque se dinamita a menos de 100 metros de las casas de los ejidos y las viviendas se están cuarteando. Ahora, además "del mal aire", peligra la estabilidad de las familias.
Una mirada poco experta nos hace experimentar un sentimiento de escalofrío. La región de arena negra, tierra seca, aire viciado y polvo de carbón, no deja dudas. El efecto de la explotación del carbón ha terminado con la vida: matorrales, agua y suelos son como una alfombra arenosa y sin vida silvestre. Sólo se ven huecos profundos donde hay oscuridad y temor.
HistoriaDesde finales de 1884, en esta región se han desarrollado actividades de extracción de carbón mineral, dando origen a los centros mineros que jamás experimentaron cambios tecnológicos ni cuidados ambientales.
El carbón, mineral primario, contribuyó al desarrollo industrial del país durante la última década del siglo XIX, con el movimiento de las locomotoras de los ferrocarriles. Hacia 1910, en diversas industrias que requerían producción de vapor para su operación, así como en el desarrollo de la industria siderúrgica, se establecieron fundiciones de metales no ferrosos.
En la época post-revolucionaria, en el período 1910-1930, el carbón fue desplazado por el uso del petróleo; sin embargo, siguió como factor indispensable en las industrias siderúrgica y minero-metalúrgica.
A partir de 1930 y hasta 1959, continuó siendo esencial para el desarrollo cada vez más estable de las industrias impulsadas desde 1910, contrastando con la forma muy limitada en que fue aprovechado para la generación de energía eléctrica, pues se estima que por esos años la cantidad máxima utilizada en este servicio no sobrepasaba las 250.000 toneladas por año.
En este período se establecieron las primeras plantas para obtener los subproductos de las materias volátiles del carbón, hasta entonces desaprovechados.
A partir de 1954 se instalaron plantas coquizadoras de capacidad suficiente para recuperar hasta 85 por ciento de los subproductos de carbón. En 1959 se instaló en Monclova, Coahuila, la primera planta de fertilizantes que utilizó gas de la coquizadora construida por Mexicana de Coque y Derivados, S.A. de C.V., con una capacidad de 560.000 toneladas al año.
El Consejo de Recursos Minerales inicia, en 1958, la exploración del Carbón de México. Hacia finales de la década de los sesenta se constituyó como un organismo público descentralizado del Gobierno Federal para las subcuencas carboníferas.
Todo ello funcionó sin planos, sin reglamentación ni orden alguno. Cuando los expertos realizaron el diagnóstico general ambiental, no se pudo identificar una sola área restaurada. Todo, dice la ingeniera Bortoni, es "aire viciado y tierra insalubre". Los pueblos crecieron alrededor de unas 265 minas.
Se supone que, al principio de la historia, hubo condiciones marinas, cubiertas por arena blanca. Al retirarse el mar, la arena fue cubierta de fango y la flora que se había desarrollado originó depósitos de un material llamado limo, lo que dio origen a un doble manto de carbón.
HoyLa sobre explotación de carbón a lo largo de más de un siglo, sin que se hicieran previsiones ambientales, la falta de reglamentación y la violación a las normas oficiales "nos dejaron en total abandono", dice Paula Landeros.
Explica que, si bien la gente siente efectos en sus viviendas, en sus inmuebles, en sus locales, en las casas, "sabemos que también se afectan las vías respiratorias, se descubrió la aparición de alergias en la piel de los niños, a quienes les da mucha tos por las partículas que caen".
Aparte, en los caminos se pueden apreciar imágenes de montañas y montañas de desechos, que nadie regula, añade la abogada, quien asegura además que a los explotadores de carbón les dan permisos para barrenar en cualquier parte, sin previsión alguna.
Esos permisos, dice, son papeles y más papeles. Aparentemente se exige a las compañías explotadoras reparar caminos y terrenos. Acordaron con los ejidatarios que "después de sacar todo el mineral, ellos van a dejar la superficie bien pareja, con tierra para volver a sembrar, fertilizada, agua de riego, con postas, lo cual han incumplido sistemáticamente".
En el ejido llamado La Purísima, cuando se abren nuevos tajos —minas a cielo abierto— se perjudica a toda la comunidad: hay grietas en las casas, se abren los pisos y mucha gente ha abandonado sus hogares, por miedo.
Landeros inició una demanda en 2005, precisamente cuando las autoridades aprobaron realizar un diagnóstico que hoy está completo y define con claridad el impacto ambiental. Desde entonces, tanto la abogada como la ingeniera Bortoni, en 2005 directora del Instituto Tecnológico que hizo el diagnóstico, aseguran que nada han hecho las autoridades.
Ahora ya se están instalando maquinarias para explotar el gas natural, que se forma dentro de las minas de carbón y será extraído para una nueva comercialización. Pero dicen que no hay recursos para atender el ambiente.
SaludSegún estadísticas oficiales, publicadas por el Instituto de Geografía y Estadística, entre 1995 y 2007 aumentó el número de mujeres con cáncer de mama, con frecuencias superiores al promedio nacional. Este, dijo Bortoni, es un efecto adicional que no se ha investigado. Las mujeres que han adquirido el mal, por lo general, tienen menos de 25 años, lo que es preocupante.
Actualmente, en La Purísima viven unas 400 personas que, desde hace muchos años, dependen de la siembra y de los animales, explica la abogada y reflexiona: "Si no hay agua, ¿cómo habrá comida para los animales?, y si no hay agua, ¿cómo toman agua los animales?, tienen que ir y traer en las camionetas agua para los bebederos de los animales".
Adicionalmente, el ejido hace mucho tiempo que no recibe apoyo del Fomento Agropecuario del estado ni del municipio, y los hombres han decidido irse a las minas y a los tajos. Esto hará que en poco tiempo deje de haber producción agropecuaria, lo que terminará con el equilibrio ambiental.
En la región carbonífera de México no parece haber posibilidades de ninguna forma de restauración. El diagnóstico ambiental está archivado; la ingeniera Bortoni, desde 2006, fue separada de su encargo y la abogada Landeros, con un grupo de unas 15 mujeres, lucha en los tribunales.
Mientras, se puede ver una región con el aspecto de haber sido bombardeada y los niños y niñas tienen la piel reseca y las narices rojas. Las enfermedades respiratorias menudean. El buen ambiente parece una utopía.
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