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Paraguay: Los derechos de la mujer siguen siendo avasallados

Por Marta Escurra

 

Asunción, marzo (SEMlac).- Mariana, una chiperita (*) de 14 años, vivía una vida normal dentro de las posibilidades económicas en la ciudad de Tobatí ,del departamento de Cordillera —distante a unos 70 kilómetros de Asunción— hasta que una mañana cuando se encontró cara a cara con José María Fois y todo cambió.

 

La muchacha iba con su canasta de chipas acompañada de su hermanita de cuatro años, hasta que fue interceptada por Fois, un funcionario público de la gobernación de Cordillera. Este, bajo engaños, la condujo hasta un arroyo y la violó. Su madre denunció el hecho, la Justicia tomó intervención, pero las presiones políticas hicieron que el hombre fuese liberado por "falta de pruebas y la no comprobación de uso de armas".

 

El caso de Mariana, un nombre ficticio, pero no por ello su historia deja de ser real, es uno de los 600 que, en promedio, se denuncian mensualmente en la fundación Kuña Aty, de Paraguay.

 

¿Qué tiene que ver Mariana con el feminismo? Pues que, a pesar de las luchas emprendidas hace más de 100 años por mujeres como Serafina Dávalos, la primera abogada paraguaya, todavía no se logra la igualdad en este campo y en muchos otros donde la mujer sigue siendo relegada a un segundo plano.

 

Kuña Aty, que significa reunión de mujeres en idioma guaraní, es una organización fundada en 1985 con el objetivo de defender los derechos de la mujer y protegerla de todo intento de violencia. Su sede cuenta con un consultorio médico, centro de asistencia sicológica y asesoramiento legal.

 

Getto feminista

"Yo no sé si el feminismo tiene ahora un auge en Paraguay, porque sigue estando dentro de un getto. Se rechaza la idea del feminismo como ideología, porque las nuevas generaciones suponen que el ser feminista es sinónimo de ser antihombres. El hecho de que se le critique a los hombres no significa que haya un odio", dice Clara Rosa Gagliardone, directora de Kuña Aty.

 

Gagliardone, abogada de profesión, es la encargada de atender los asuntos legales que se presentan en la fundación. "Puede haber gente que sí odie a los hombres, pero yo también odio a los violadores y casualmente la mayoría de la gente que viola, según las estadísticas, son hombres. Hay mucha ignorancia y por eso, el feminismo genera rechazo", afirma.

 

Según el último censo realizado en el año 2002 por la Dirección General de Estadísticas Encuestas y Censos, este país tiene un poco más de seis millones de habitantes de los cuales el 51 por ciento está compuesto por hombres y el 49 restante por mujeres, cifra que por primera vez se inclina hacia los varones.

 

Pese a que todos los años anteriores la prevalencia de la mujer en número de habitantes fue superior, las condiciones de igualdad de derechos se dieron a la inversa.

 

Los primeros antecedentes de un incipiente feminismo datan del año 1907, cuando Serafina Dávalos se graduó como la primera mujer abogada con una tesis llamada Humanismo, que causó gran controversia y revolución en la época. En el trabajo cuestionó el sometimiento de las mujeres a una sociedad patriarcal.

 

"La idea de ver a la mujer ejecutando actos de ciudadanía es lo que más resistencia ha encontrado siempre entre los impugnadores de los derechos feministas... votar una mujer por tal o cual candidato al Congreso, por ejemplo, es el acabose, como si se tratase de algo muy superior y misterioso que sólo el alma del varón puede percibir..." decía Dávalos en su trabajo.

 

Su lucha constante dio frutos cuatro años después de su muerte, por cierto en la total indigencia, cuando recién en 1961 las paraguayas lograron su derecho al voto mediante la "Ley 704 De los derechos políticos de la mujer".

 

Mujer y política

Sin embargo, no fueron sino 47 años después cuando la mujer logró el verdadero protagonismo político. Cuando nada menos que el Partido Colorado, entonces en el gobierno, lanzó a Blanca Ovelar a la arena política como la primera mujer candidata a la presidencia de la República.

 

Respaldada por el presidente Nicanor Duarte Frutos (2003-2008) y resistida por la cúpula colorada, Ovelar peleó por los votos.

 

Pero esa conquista fue efímera, ya que Ovelar perdió por una diferencia de 10 por ciento de votos ante el ex obispo Fernando Lugo, quien llegó a la candidatura respaldado por la oposición (Partido Liberal) y la coalición de pequeños grupos de izquierda, y se llevó 43 por ciento del caudal de votantes.

 

En un informe elaborado por el CDE (Centro de Documentación y Estudios) se ofrece una radiografía de lo que fue la participación de la mujer en las elecciones de Abril del 2008. Para Clyde Soto, de esa institución, los resultados fueron pobres y hubo una modesta evolución.

 

"Entre los 718 cargos electos el 20 de abril 121 serán ocupados por mujeres, lo que representa el 16,9 por ciento sobre el total. Si se consideran sólo los 376 cargos titulares, hay un 16 por ciento de mujeres, mientras que entre las 342 suplencias hay un 17,8 por ciento de mujeres", dice Soto en su informe "Mujeres electas 2008 -2013".

 

"Es tradicional la proporción de mujeres sea inferior en los cargos titulares frente a los suplentes; sin embargo, hay que notar que la brecha es pequeña en esta oportunidad", añade el mencionado documento.

 

"Desde el enfoque de género y desde el enfoque feminista fue una experiencia positiva para las mujeres. Significó dejar atrás postergaciones y discriminaciones para demostrar a la sociedad que las mujeres estamos en condiciones de debatir sobre política, entender cuestiones de estado y entender claramente el desafío de gobernar", asegura la ex presidenciable Ovelar, quien ahora se encuentra alejada de la vida política y dedicada a una ONG.

 

Ovelar, ex ministra de Educación y Cultura, considera que, pese a la derrota, los resultados deben analizarse desde una mirada amplia, especialmente analizando el contexto histórico. "La sociedad sufrió un agotamiento de un modelo político implementado durante 60 años y estaba buscando un gran cambio materializado en la figura de un obispo", reflexiona.

 

Pero, lastimosamente, el precio de ese desgaste lo tuvo que pagar una mujer. "Fue un costo muy alto, pero yo asumí y di la cara. La historia me puso ahí para dar ese paso fundamental que fue una transición serena, sin conflictos ni crispaciones", asegura.

 

Sangre nueva

En palabras de Gloria Rubín, actual ministra de la Mujer, la sociedad paraguaya no solamente sufrió un desgaste en su modelo político, sino también en su modelo feminista. "Lo que sucede es que en el feminismo siempre está la misma gente. Para tener resultados y lograr un verdadero cambio, se necesita sangre joven", expresa.

 

Aunque Rubín reconoce que muchas feministas tradicionales han logrado llegar a puestos de poder en la administración de Lugo, "es la misma gente de siempre. Hay que cambiar la perspectiva", enfatiza.

 

En respuesta a esta necesidad de cambios en las carpas feministas surge el grupo Las Ramonas. Ellas llevan ese nombre en homenaje a Ramona Ferreira, periodista paraguaya y anticlerical de principios del siglo XX.

 

"Somos un espacio autónomo de activismo y de crecimiento personal y colectivo dentro del movimiento feminista, y articulamos acciones con las organizaciones de juventudes y el movimiento social progresista… Pensamos que los espacios de incidencia feminista están donde sea que estemos nosotras: nuestras casas, la facultad, el trabajo, con nuestras amistades y nuestras parejas", dice la presentación en el sitio oficial http://lasramonas.webnode.com

 

Pero, a pesar de las luchas por revindicar a las mujeres, todavía existen realidades como las de Mariana, cuyos derechos siguen siendo avasallados.

 

(*) Chipera, mujer adulta o niña que dedica su actividad laboral a comercializar chipas, una especie de pan de maíz y queso Paraguay, cocido en tatakuá, horno de barro.