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Bolivia: Enfoques desde la diversidad cultural

Por Liliana Aguirre F.

 

La Paz, marzo (SEMlac).- Cuando asoma a nuestros oídos la palabra "feminismo", la idea más frecuente que surge es la de un grupo de mujeres, unificadas ideológicamente, en la búsqueda de soluciones para problemas homogéneos que aquejan al género femenino. Y así es, aunque, en medio de la diversidad, los enfoques varían, según la problemática de cada grupo.

 

En Bolivia, país pluricultural donde habitan alrededor de 36 nacionalidades entre la indígena, la mestiza y la blanca, esos enfoques cambian porque las mujeres viven distintas realidades.

 

"En el reino de la diversidad sería un error considerar la existencia de un movimiento de mujeres unificado y homogéneo (…), cuya única identidad, que aglutina a todas las mujeres, sea el sexo", explica la socióloga Sonia Brito en la revista de debate social y jurídico Artículo Primero.

 

Añade que la existencia de jerarquías sociales, económicas y las históricas discriminaciones por la pertenencia a un pueblo indígena separan a las mujeres y hace que cada grupo tenga una mirada diferente al enfoque de género y al feminismo.

 

Los enfoques teóricos de género nos presentan categorías, de las cuales tres son las que más destacan: el enfoque liberal, el marxista y el radical. Todos ellos se proyectan en las realidades de los grupos de bolivianas.

 

Por ejemplo, para Susana (universitaria), el feminismo es una forma de vida y haber asumido el lesbianismo como orientación sexual, una elección política.

 

"Yo soy una militante del feminismo radical, creo que para cambiar a una sociedad patriarcal y falocéntrica se debe optar por cambiar lo preestablecido, o sea: que una mujer está destinada a casarse, tener hijos y esclavizarse a un hombre", asegura.

 

Sin embargo, considera que hay una serie de demandas que se priorizan por la situación en la que se halla cada grupo de mujeres y que la realidad no es unívoca.

 

"Sé que una mujer que lucha día a día por subsistir va a tener otras prioridades en la lucha feminista que las mías, que he tenido la opción de estudiar e ir a una Universidad", expresa.

 

Para Dolores, una ejecutiva, las cosas son distintas. Ella no se denomina feminista, pero sí asegura que le interesa que exista mayor igualdad entre los sexos y apoya las políticas de paridad entre hombres y mujeres.

 

"Debería haber mayores oportunidades para nosotras, porque en la mayoría de los casos son los hombres quienes acceden a puestos altos (de trabajo) y bien remunerados", dice.

 

Agrega que ser mujer hace más difícil ingresar a ciertas esferas, pues el hecho de embarazarse y tener familia crea prejuicios entre los empleadores que, en su mayor parte, son hombres.

 

Las afirmaciones de Dolores develan una búsqueda de paridad entre sexos, desde una visión liberal que, si bien busca la igualdad de oportunidades, generaliza todo lo femenino como homogéneo, urbano, occidental y con un estatus económico estable, y se olvida del rostro rural y pobre de las mujeres...

 

Por otra parte, los problemas de Francisca son la antítesis de los de Dolores y Susana, porque ella, a sus 23 años, trabaja de forma informal vendiendo quesos artesanales, que prepara en su pueblo para comercializarlos en la zona urbana.

 

Está convencida de que la situación de las mujeres varía según el contexto en el cual se desenvuelven. "Es distinto mirar a una mujer que trabaja en la ciudad, que ha terminado la escuela, a mirar a otra que trabaja de sol a sol en el campo para el sustento diario, porque tienen problemas distintos", comenta.

 

Añade que "ser mujer es pues complicado, porque los mismos hombres quieren ser dueños de nosotras y hasta ellos quieren que tengamos muchos hijos sin importarles lo de criarles, cuidarles y darles comida".

 

Se trata de una visión completamente distinta a las anteriores demandas de las otras dos entrevistadas por SEMlac y que encajaría en el enfoque marxista que analiza la producción, la reproducción y la doble jornada de trabajo que las mujeres viven como madre, obrera y campesina.

 

Las afirmaciones con respecto al enfoque de género y el feminismo de la socióloga Brito hacen referencia a la "existencia de jerarquías sociales y las históricas discriminaciones étnico coloniales que (…) separan inmediatamente".