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Bolivia: Feminismo escaso y urbano

Por Helen Álvarez Virreira

 

La paz, marzo (SEMlac).- El feminismo en Bolivia es inexistente en la mayoría de los sectores de mujeres, es urbano y persisten las definiciones sesgadas y reducidas a la igualdad y al género.

 

Ese es el diagnóstico realizado por mujeres de diferentes organizaciones, la mayoría de las cuales reconoce al movimiento Mujeres Creando como la única expresión de feminismo en el país.

 

También mencionaron al Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza como una organización que capacita a las mujeres para que luego puedan "salir adelante".

 

Raquel Santelices, responsable del Área de Género del Ministerio de Trabajo, considera que, en Bolivia, ha tomado fuerza una corriente de feministas "cautas", que trabajan con el género y no con el feminismo.

 

Ese es un reflejo de la proliferación de organizaciones no gubernamentales que, a su vez, resulta de los condicionamientos de la cooperación internacional. Exigen la incorporación de la temática de género en los proyectos, "sino, no te financian".

 

El mérito que les reconoce a las ONG es que han captado a más organizaciones sociales que participan en diferentes ámbitos; antes, en cambio, "una élite de intelectuales definían lo que se iba a hacer en el área de género".

 

Otra característica de esta corriente, según Santelices, es la participación de algunos varones en las luchas por la igualdad. No obstante, ella tiene más esperanzas que certezas. "Posiblemente se puedan tener más logros, aunque todavía no hay mucha conciencia".

 

Indígenas sometidas

Esa admisión viene también de su experiencia con muchas mujeres indígenas que, en algunos casos, ni siquiera reconocen la existencia del machismo. Por eso, dice, la mayoría vive su sometimiento a los varones como si fuera parte de su naturaleza, aunque otras ya manejan algunos conceptos como el de la equidad y la igualdad de género.

 

No es extraño encontrar organizaciones masivamente femeninas, pero dirigidas por varones que no consideran lo específico de las necesidades de las mujeres. Peor es la situación en los sindicatos, donde ni el 10 por ciento de las mujeres accede a cargos de dirección.

 

Cristina Maydana, viuda de Figueroa, dirigente de las trabajadoras del Plan Nacional de Empleo de Emergencia (Plane), vivió en carne propia la discriminación. Ella tenía que ser la Tesorera de su organización, pero eligieron a un hombre que permanentemente le pedía ayuda.

 

"No se toma en cuenta a las mujeres, aunque tengan más capacidad que los varones", dice Maydana, y las pocas que llegan a cargos directivos "están solas". Ella cree que, después de los cursos de capacitación en el Centro Gregoria Apaza, "tendríamos que salir adelante".

 

Diferente es el trabajo de Mujeres Creando en distintos espacios, desde hace más de 15 años. "Me parece muy bien, pero sin que se vayan al otro extremo"... El movimiento se ha convertido en un referente de lucha social en Bolivia.

 

Beatriz Loza, vicepresidenta de la Federación de Juntas Vecinas de La Paz, sostiene a su vez que las mujeres deben asumir la reivindicación de sus derechos a partir de sus conceptos individuales y sin la intervención de organizaciones.

 

Contra el neoliberalismo

Otra corriente de feministas identificada en este diagnóstico es la de quienes "trabajan en contra del neoliberalismo, por la vida y por la soberanía alimentaria", señala Graciela López, integrante de la Red boliviana de mujeres transformando la economía (Remte).

 

Ella coincide en que la "oenegización del feminismo en Bolivia es algo que no se puede ocultar". Sin embargo, considera que "en el caso boliviano, las organizaciones sociales se han ido apropiando de estos espacios, dejando a las ONG con un discurso más conservador".

 

Esto ha sido promovido también por el proceso de cambio que vive el país, indica López, en el cual las "mujeres indígenas han sido las primeras actoras", acompañadas "de una posición feminista que quiere decir construcción de un nuevo Estado, con un nuevo paradigma de vida".

 

No puede decirse lo mismo del aparato estatal, pese a las modificaciones incorporadas en la nueva Constitución Política del Estado. Ahí "seguimos en lucha y seguiremos por muchos años más". En todo caso, las leyes no bastan, hace falta también la práctica y el cambio de actitud y de conducta, lo que también demandará tiempo.