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Cuba: Feminismo, desentrañando madejas

Por Dixie Edith

 

La Habana, marzo (Especial de SEMlac).- En Cuba existe todavía gran desconocimiento acerca del feminismo y, por tanto, se hace difícil valorar en su justa medida el término y el cuerpo ideológico que propone, coinciden especialistas.

 

"Creo que hay una gran ignorancia sobre lo que es el feminismo, una corriente histórica que en la historia de la humanidad constituye un paso de avance extraordinario desde la perspectiva de la emancipación total de las personas, cualquiera sea el género al que pertenezcan", explicó a SEMlac la doctora Luisa Campuzano, directora del Programa de Estudios de la Mujer, de la Casa de las Américas.

 

"Yo quisiera que hubiera un seminario nacional sobre feminismo, con ponencias en las cuáles todas esas personas que rechazan la etiqueta o la adscripción, o la militancia, o el ser feministas, explicaran científicamente, documentadamente, por qué no lo aceptan", agregó la doctora Campuzano, también directora de la revista especializada Revolución y Cultura.

 

Para Campuzano, resulta absurdo equiparar feminismo con machismo; pensar una cosa es lo contrario de la otra.

 

"Por otra parte, se tiene la idea de la existencia 'del feminismo'. Y no hay un feminismo, hay múltiples feminismos; son de una riqueza extraordinaria y en ellos una puede ir encontrando los acomodos necesarios para una perspectiva política, social, académica, intelectual…", detalló Campuzano.

 

Mirada a la historia

En el mismo camino, el doctor Julio César González Pagés considera que el feminismo en la isla "ha sido un término muy cuestionado, interpretándose en muchos casos como un símil del machismo".

 

Para este historiador, profesor de la Universidad de La Habana y coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades, la comparación es errónea porque, independientemente de cualquier tendencia extremista en otras latitudes, el feminismo "en Cuba cumplió un papel revolucionario, permitiendo la obtención de importantes reivindicaciones en fechas muy tempranas".

 

Así, puede citarse la aprobación de la ley de la patria potestad, en 1917; la del divorcio, en 1918; y el sufragio femenino, en 1934.

 

"Sobre el feminismo cubano existe una amplia bibliografía que pudiera estudiarse con mayor profundidad. Personalidades de la cultura nacional como Vicentina Antuña, Mirtha Aguirre, Camila Henríquez Ureña y Enrique José Varona aportaron ensayos de inestimable valor", puntualiza González Pagés.

 

En fecha tan temprana como el 25 de julio de 1939, Camila Henríquez Ureña definía que "el verdadero movimiento cultural femenino empieza cuando las excepciones dejan de serlo."

 

La conferencia dictada ese día por la gran pedagoga de origen dominicano, en la entonces Institución Hispano-Cubana de Cultura de La Habana, ha sido considerada uno de los primeros y mayores aportes al pensamiento feminista contemporáneo, realizado en América Latina en el siglo XX.

 

"La historia del feminismo no es sino el lado femenino de esa cuestión eterna (la pugna entre las dos mitades de la humanidad) y, por tanto, es la historia de una lucha entre partes muy desiguales, porque, como quiera que consideremos el problema, tenemos que partir del hecho incontrovertible de que la mitad femenina del mundo se ha encontrado siempre en condiciones de inferioridad respecto de la mitad masculina", precisaba entonces Henríquez Ureña.

 

Ese ensayo propuso una reflexión histórica sobre los orígenes del patriarcado y evaluó, también, a instituciones clave en la sociedad, como el matrimonio y la familia. En especial abordó el tema de la maternidad y contribuyó al análisis y a la toma de conciencia de la opresión e invisibilidad de las mujeres.

 

Apuesta a favor de un concepto

"Muchas mujeres fueron feministas en este país y muchas de las que en la actualidad dicen que no lo son, son feministas", asevera la doctora Campuzano.

 

La investigadora Iliana Benítez Jiménez, del Departamento de Sociología de la Universidad de Oriente, coincide con ese criterio.

 

Para la también master en Técnicas de Avanzada para el Desarrollo Integral Comunitario, cuestiones históricas y culturales han provocado que en Cuba se rechace "el término feminismo, a pesar de existir correspondencia entre los principios humanistas de este movimiento y los de nuestro proyecto social".

 

La doctora Campuzano, por su parte, se pregunta por qué si se aceptan en la práctica cotidiana de la isla expresiones tan diversas como el yoga o la medicina alternativa, no se acepta el feminismo, "que está documentado y probado en los avances de la mujer".

 

"Basta con ver lo que ha sido la historia de la mujer desde el siglo XIX hasta acá; los cambios que se han producido. Cómo, a partir de la primera guerra mundial, las mujeres se quitaron la saya y a partir de la segunda se quitaron el sombrero".

 

"¿Y a qué se debe eso?", se pregunta la experta. "¿A que la sociedad se mueve sola y va decidiendo, como una maquinaria maravillosa, que ahora todas las mujeres van a tener las posibilidades de hacer diferentes cosas, van a estar menos reprimidas, van a poder llegar a las universidades, van a poder constituirse en cerca del 70 por ciento de la fuerza científica de un país?".

 

Campuzano está convencida de que la sociedad no puede conseguir esos cambios sin el impacto de los movimientos de las mujeres. Y entre los movimientos de mujeres hay que contar con la formación filosófica, política y académica del feminismo.

 

Pese a que el feminismo no suele ser tema de estudios profundos en la mayoría de los currículos universitarios, en los últimos años se van abriendo paso criterios favorables a reconsiderar una mirada sobre su significación e historia.

 

En el sitio web Bloggers Cuba, un empeño común de jóvenes profesionales de la isla, de diversas disciplinas, se afirma, que "el feminismo no es asunto solo de las mujeres, así como el racismo no es solo de personas no blancas y la diversidad sexual de las no heterosexuales".

 

"Si se trata de una lucha por el mejoramiento de la humanidad, nos involucra -el feminismo- a hombres y mujeres. Una de las armas del sistema ha sido relegar la discriminación de la mujer como responsabilidad de las afectadas, como si los varones que se benefician (o limitan) con el patriarcado no tuvieran nada que ver", afirma este blog, en una entrada que lleva por título Feminismo, definición de principios.

 

Para la doctora Campuzano, las cosas están claras: "si yo no tuviera la idea de que a través del desarrollo, del análisis, de la divulgación de la obra de las mujeres, yo puedo contribuir a que su espacio sea más importante en la sociedad, más reconocido de lo que ha sido en los siglos precedentes, no haría lo que hago. Por lo tanto, yo tengo que tener una ideología, por lo menos, que sería esta, la ideología del feminismo".