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Reportajes y noticias de SEMlacDel 22 al 28 de septiembre de 2008
Latinoamérica: Violencia en la ciudad, contra las mujeresPor Sara Lovera
México, septiembre.- Las ciudades de México, Bogotá y San Salvador se han convertido en un espacio peligroso y violento para las mujeres, llenándolas de miedo y cercenando sus derechos ciudadanos, mientras que, en Santiago de Chile, ellas transitan un camino que va de la violencia privada a la pública, y viceversa.
Sólo en el Distrito Federal, en México, una de las capitales más grandes del mundo, 20 por ciento de las mujeres que salen a trabajar o a estudiar han recibido agresiones que van del hostigamiento y el abuso, a la violación sexual en la calles o en el trabajo, en el transporte o en la escuela.
Se trata de más de un millón de jóvenes y adultas que viven violencia de género, según la estadística oficial. Y ello sin considerar que hasta 48 por ciento de ellas son víctimas de violencia en sus respectivas casas.
Datos del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal confirman que esta ciudad ocupa el primer lugar en lo que se denomina violencia comunitaria, o sea, la de espacios públicos. Cifras similares se viven en Bogotá y empiezan a crecer en Río de Janeiro y Brasil, según expertas.
"La criminalidad no surge en forma espontánea. Es el resultado de una sociedad desigual y exclusiva y de la falta de control institucional y social", sostiene Liliana Rainero, de la Red Mujer y Hábitat.
Explicó que hay ciudades totalmente segmentadas, con espacios grandes y solitarios, donde ellas arriesgan todo. "Las ciudades, su equipamiento urbano, la manera como se planeó el transporte, no fueron pensadas para las mujeres", comentó.
Como afirmó a SEMlac la peruana Diana Miloslavich Túpac, la creciente migración del campo a la ciudad, la incorporación de ellas a la educación, al trabajo, a la vida comunitaria, sorprendió al modo como se estructuraron las ciudades y estas resultan hostiles a este sector de la población.
Según la arquitecta Ana Falú, presidenta del Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) en el Cono Sur, este problema crece y se multiplica, por lo cual preocupa a gobiernos y ciudadanas de América Latina.
Por su parte, Giulia Tamayo, responsable de la Campaña sobre la Violencia contra las Mujeres, de Amnistía Internacional en España, advirtió que, en los espacios públicos no podrá pararse la violencia que afecta material y simbólicamente a millones de mujeres, si no se conjugan medidas de seguridad con la democracia y programas emergentes que enfrenten la desigualdad y la pobreza.
Rainero explicó a SEMlac que en 2030 se calcula que dos terceras partes de la humanidad vivirán en ciudades en todo el mundo. "Es una nueva era urbana de riesgo y criminalidad que afecta diferenciadamente a hombres y mujeres", advirtió.
Rosa Emilia Salamanca, de la Corporación de Investigación y Acción social y Económica de Bogotá, afirmó que si bien la criminalidad y el narcotráfico han convertido a las ciudades en un peligro para todos, las mujeres —habitantes recientes del espacio público, que consiguieron sus derechos al trabajo y a la escuela— no van a participar en política, porque viven con miedo.
En San Salvador, a juicio de la ingeniera y concejala de San Salvador, Gema Chacón, las cifras de violencia afectan a una de cada tres mujeres, por lo que las medidas tradicionales de atención y procuración de justicia empiezan a ser insuficientes.
ProgramaEl programa de ciudades seguras para las mujeres nació por iniciativa de la Red Hábitat y desde hace tres años se promueve entre gobiernos y organizaciones civiles por UNIFEM, con fondos de la cooperación española. En él participan las ciudades de Rosario, Argentina, Santiago de Chile, Bogotá, Colombia y, recientemente, ingresaron Ciudad de México y San Salvador.
"El proceso de globalización afecta y cambia la vida de las grandes ciudades. En ellas conviven la diversidad, la inequidad, la segregación, la fragmentación social y el temor", asegura Falú.
En las ciudades hay un conjunto complejo de dimensiones que "nos confronta", resultan espacios cada día más violentos y, si bien es un hecho que afecta a hombres y a mujeres, ellas viven la urbanidad de manera diferente.
La consejala comentó a SEMlac que a la violencia tradicional de hurtos, robos, asaltos y violaciones sexuales, se suman la percepción y el miedo, que en las mujeres significa dejar de participar en política, en las acciones comunitarias e incluso, puede determinar el abandono de la escuela.
En América Latina se trata de una emergencia, dice Rainero, al indicar que 82 por ciento es población urbana, que vive en ciudades marcadas por fuertes desigualdades entre hombres y mujeres, limitadas estas últimas en sus derechos de ciudadanas.
"Este problema, ahora visible, no puede dejarse sólo en manos de medidas policiales o aumento de penalidades; no puede dejarse en manos de los gobiernos; las mujeres hoy tienen que actuar también en este campo", dijo Ximena Machicao, de la Paz, Bolivia.
Ciudades seguras para las mujeresLa apuesta por ciudades más democráticas y de mejor convivencia lleva implícita, como condición sustancial, la erradicación de la violencia de género así como el empoderamiento de ellas para la promoción de su ciudadanía y el pleno ejercicio de sus derechos humanos, afirmó Malú Micher, directora del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México.
Micher identificó que la violencia ya no solamente es grave en los espacios privados, sino en los públicos, como la calle, los lugares de trabajo, educativos, de recreación y de socialización en general.
No es exclusiva de un tipo de mujer, por su edad, sus características físicas, su condición económica y cultural, por su identidad social o preferencia sexual y tiene impacto en sus vidas, por sufrir un daño físico, psicoemocional, patrimonial; que se da por el hecho de ser mujeres y que puede llevar hasta la muerte.
Explicó que por el Distrito Federal transitan cada día más de 15,7 millones de personas que residen, trabajan y la visitan. De estas, al menos más de la mitad son usuarias de los servicios y equipamientos urbanos, por lo que se instauró el Programa Viajemos Seguras, a fin de prevenir, atender y sancionar la violencia sexual cometida contra las que viajan en transporte público.
Para este proyecto se ha tomado en cuenta que, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica en los Hogares 2006, cerca de un millón de mujeres declaró haber sufrido uno o más tipos de violencia comunitaria.
"Uno de los objetivos del programa es, precisamente, reflexionar y convencer a los gobiernos de actuar con una perspectiva diferente", dijo finalmente Falú.
Feminicidio: El hogar, un sitio peligroso para las guatemaltecasPor Alba Trejo
Guatemala, septiembre.- La casa ha dejado de ser segura para las guatemaltecas y se ha convertido ahora en uno de los lugares más peligrosos. Es en este sitio donde, en lo que va de año, se ha cometido al menos 45 por ciento de los feminicidios reportados por las autoridades de seguridad de este país centroamericano.
De enero a agosto de 2008, la suma de mujeres asesinadas fue de 443, de este número 161 perdieron la vida en el interior de su propio hogar. La gran mayoría de ellas fueron encontradas en sus viviendas golpeadas, torturadas y violadas.
Alma Luz Guerrero, asesora del ministerio de Seguridad, señala que donde las mujeres comparten el techo y la cama con su cónyuge, novio o compañero de vida, se está violando su derecho a la vida y poco se puede hacer por ellas, pues la ley no permite transgredir la intimidad del hogar.
La Policía Nacional Civil (PNC) confirmó que, al momento de acudir al sitio donde se reporta el fallecimiento de una mujer, resulta que un significativo número es localizado en el interior de su casa y, a veces, sus cuerpos se hallan en estado de putrefacción porque no tienen hijos y sólo vivían con el esposo o compañero.
Crudamente, los reportes del Instituto de Ciencias Forenses describen los cadáveres con el himen quemado, violados, desmembrados o torturados.
Los asesinatos ocurridos en agosto pasado ilustran la situación por la que atraviesa la mujer en este país. En los 30 días transcurridos se reportaron más feminicidios que homicidios en el país (118 frente a 116).
Violencia intrafamiliar, problemas pasionales, venganza de pandillas, violación y estrangulamiento en las mujeres prevalecen desde 2006 en los informes del Ministerio Público.
De acuerdo con Cristina Azurdia, una de las investigadoras de seguridad de la PNC, muchas de las guatemaltecas encontradas sin vida tenían antecedentes de haber denunciado ser víctimas de violencia intrafamiliar ante el Ministerio Público y la Procuraduría de los Derechos Humanos.
Guatemala se considera el segundo país a nivel mundial, después de Rusia, en irrespetar la vida de las mujeres. Los reportes no oficiales señalan que de 2001 a 2007 el número de asesinatos femeninos suman 3.500.
En abril pasado, el Congreso de la República aprobó la ley contra el feminicidio y otras formas de violencia contra la mujer, en la que se especifica que los victimarios serán castigados con penas severas: en el caso de asesinato, se sancionará con prisión de 25 a 50 años, y para los causantes de las diferentes formas de violencia, las condenas serán de cinco a 12 años de cárcel.
"La violencia intrafamiliar es uno de los problemas que genera los feminicidios", señala Hilda Morales, del Grupo Guatemalteco de Mujeres, quien considera que eso se debe a la cultura patriarcal acentuada en la sociedad guatemalteca.
Incluso, una de las características del feminicidio que prevalece en los cuerpos de las guatemaltecas es que, después de su sufrimiento y posible fallecimiento, sus victimarios les aciertan varios disparos. Para Alma Luz Guerrero, esa acción busca desviar la atención sobre el posible sospechoso.
La Fiscalía de la Mujer del Ministerio Público reporta que, al menos, 15.000 mujeres acuden al año a denunciar ser víctimas de violencia doméstica. Sin embargo, esa cifra resulta pequeña, según explica Hilda Morales, si se toma en cuenta que hay un sub registro, debido al temor de denunciar.
Adela Torrebiarte, ex ministra de Seguridad, indica que los feminicidios son un problema al que hay que prestarle atención más de lo que se pensaba, ya que"solo en nueve meses hemos alcanzado cifras de asesinatos de mujeres por encima del total de los ocurridos en todo el año pasado".
La mayoría de las víctimas asesinadas son mujeres en situación de pobreza, un factor que les obliga a permitir el abuso, maltrato y poder que sobre ella ejerce el hombre, coinciden los grupos de defensa de los derechos femeninos.
Incluso, una encuesta realizada por la empresa de evaluación popular Vox Latina, en 2007, reveló que las mujeres entrevistadas admitieron que en más de una ocasión sus parejas las han lastimado con un arma, las han amenazado con matarlas o bien les han pegado y gritado, actos que —por lo general— no son denunciados ante las autoridades competentes, por temor a represalias.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo indica que esta nación ocupa el lugar 90, entre 136 países, en cuestiones de desarrollo de género, cuyos parámetros miden la desigualdad en salud, vida digna y desarrollo de la mujer en relación con el hombre.
Uruguay: Altos índices de maltrato psicológico y físico contra niños y niñasPor Cristina Canoura
Montevideo, septiembre.- El castigo físico o psicológico a menores es, en Uruguay, una práctica frecuente. Ocho de cada 10 adultos, residentes en el área metropolitana —Montevideo urbano y centros urbanos vinculados a la capital y de los departamentos contiguos, Canelones y San José—, admitió ejercer alguna de esas formas de maltrato a los niños que conviven con ellos.
Los datos forman parte del estudio Prácticas de crianza y resolución de conflictos familiares. Prevalencia de maltrato Intrafamiliar contra niños, niñas y adolescentes, divulgado por el Programa Infancia y Familia (Infamilia) del Ministerio de Desarrollo Social, el 9 de septiembre último.
Para el informe se efectuó una encuesta personal a 1.100 personas mayores de 18 años, que conviven en su hogar con uno o más niños o adolescentes (de 0 a 18 años).
La investigación distingue tres tipos de maltrato infantil: violencia psicológica, maltrato físico moderado y maltrato físico severo. Para medirlo se utilizó la escala Parent-Child Conflict Tactic Scale (escala CTSPC).
En el área de violencia psicológica se contemplaron cinco acápites: le hablaste fuerte o le gritaste; lo insultaste o maldijiste; le dijiste que lo ibas a enviar fuera o echarlo de la casa; amenazaste con pegarle pero en realidad no lo hiciste, lo llamaste estúpido, haragán o alguna otra cosa parecida.
El 74,4 por ciento de las personas entrevistadas aceptó haber practicado alguna de estas formas de violencia verbal, en lo que va del año, "una o más veces" y 58,8 por ciento más de tres veces. Este porcentaje ascendió a 63,3 cuando se trataba de niños en edad escolar (6 a 11 años).
Para detectar maltrato físico moderado las premisas de la escala empleada son: lo sacudiste; lo golpeaste en las nalgas con un objeto duro; le diste una palmada en las nalgas con tu mano descubierta; le pegaste con tu mano en su mano, brazo o pierna; lo pellizcaste.
El 53,7 por ciento de quienes participaron en la encuesta declaró haber agredido físicamente al niño o al adolescente de referencia en alguna de estas modalidades y 36,5 por ciento dijo haberlo hecho más de una vez en lo que va del año, registra la pesquisa. La incidencia es mayor entre los menores en edad escolar.
Entre las formas de maltrato físico severo la escala CTSPC incluye los golpes de puño, los realizados con objetos duros en alguna parte del cuerpo que no sean las nalgas, las cachetadas y voltear o tirar al niño al piso. La más frecuente es la cachetada.
En la escala también se ubican formas de maltrato físico muy severo, que pueden poner en riesgo la vida de los pequeños: palizas, presión del cuello, quemaduras y amenazas con armas de fuego o cuchillos.
Ambas formas de maltrato fueron admitidas como ocasionales (una o más veces) por 13,8 por ciento de los encuestados; otro ocho por ciento reconoció practicarlo más de tres veces en el período analizado.
Para todas las formas de violencia son los niños y niñas en edad escolar los más afectados, pero los resultados no se desagregan por sexo.
La violencia psicológica prevalece en los hogares de nivel socioeconómico alto (43 por ciento frente a 23,3 en los de nivel medio y 17,4 en los de nivel bajo). En contrapartida, en los hogares más desfavorecidos socialmente se practica con mayor prevalencia la violencia física (15,7 por ciento de violencia física severa o muy severa frente 13,6 en los medios y 9,2 en los de nivel alto).
Al divulgar los resultados, los representantes de Infamilia destacaron que "es esperable que exista algún grado de subdeclaración por parte de los adultos, especialmente en relación con las conductas que suponen maltrato físico severo".
Junto con la divulgación de los resultados de la investigación, se inició la sexta campaña de concientización sobre el maltrato infantil y la violencia con una creativa forma de sensibilización: "Un trato por el buentrato".
Se trata de la campaña de vacunación "antipegánica" (paralelismo con la vacuna antitetánica), que este año está enfocada en cuatro consignas que aseguran el buen trato: escuchar, creer, proteger y denunciar.
No es una inyección, sino un compromiso del adulto ante los niños, quienes les entregan un certificado de "vacunación" verde y blanco. "Hago un trato por el buen trato y me comprometo en mi relación con los niños, niñas y adolescentes", dice el texto.
Argentina: El fundamentalismo contra el derecho a decidirPor Norma Loto
Buenos Aires, septiembre.- Otra vez se vulnera el derecho de una niña de 12 años, violada por su padrastro, y es porque el poder, esta vez en manos de fundamentalistas, pudo arrebatarle ese derecho a decidir sobre su cuerpo. El temor se impuso por encima de la propia decisión y sobre lo que garantiza la ley.
El derecho de la menor a interrumpir su embarazo está contemplado en el artículo 86 del Código Penal, que autoriza —en el inciso dos— esta práctica en los casos en los que exista riesgo grave para la salud de la gestante.
El hecho ocurrió en Mendoza, provincia ubicada a 1.080 kilómetros de Buenos Aires. Hasta el lunes 15, la niña seguía internada en el Hospital Nottia, a la espera de la autorización para abortar que sería emanada por el juez de Familia Germán Ferrer y por un Comité de Bioética, curiosamente integrado por un sacerdote y un laico perteneciente al Opus Dei, entre otros.
Sin embargo, antes de que la Justicia se expidiera, la menor y su familia anunciaron que desistieron de este pedido. Detrás de ello hay una trama intoxicada de fundamentalismo, que hizo desistir a la menor y a su abuela de interrumpir ese embarazo.
Según lo señala la periodista Lorena Villafañe en el diario Los Andes, "esta decisión no fue casual, más bien fue producto del temor que un grupo antiabortista impuso, al entrar en la habitación de la niña y contactar a la madre y a la abuela en los pasillos del hospital. A todas les mostraron imágenes de fetos mutilados y les cuestionaron el pedido de aborto".
Organizaciones feministas y del movimiento de mujeres hicieron oír su repudio, argumentando que el Gobierno de Cristina Kirchner es mortífero para las mujeres. A la vez, criticaron a la ministra de Salud, Graciela Ocaña, quien ha manifestado que el aborto es un problema de política criminal, dejando de lado que esta problemática es parte de la salud pública.
En tanto, el Centro de Intercambio y Servicios Cono Sur-Argentina emitió un comunicado de prensa en el que manifiesta: "Funcionarios obstaculizadores y grupos fundamentalistas son el anverso y reverso de la misma moneda: no quieren que las mujeres decidamos".
"Unos/as con métodos terroristas y gangsteriles, los/las otros/as negándose a aplicar la ley en beneficio de las mujeres y niñas violadas, cuya salud y vida son las que están en juego", reafirma el documento.
Por su parte, la coordinadora del Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo de la provincia de Mendoza, Karina Ferreira, manifestó a la prensa que "una niña fue violada, ni ella ni su familia fueron protegidas, esta vulneración expone a nuestro país a denuncias frente a los organismos internacionales de defensa de los derechos humanos".
Cuba: Los retos de una vida más largaPor Dixie Edith
La Habana, septiembre.- Las personas que nacen en Cuba pueden aspirar a vivir hasta cerca de 78 años, según recientes cálculos del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), de la Oficina Nacional de Estadísticas.
Adelfa Torres Estévez, ama de casa del municipio 10 del Octubre, en Ciudad de La Habana, ya superó esa edad, pero aún se mantiene activa.
"Ahora cumplí 86 y sigo haciendo todo en mi casa. Mis sobrinos han insistido en que me vaya a vivir con ellos, hasta un intento de permuta hubo, pero al final yo prefiero seguir tranquila con mis manías", contó a SEMLac.
Torres no practica ningún deporte específico, pero camina casi un kilómetro todas las mañanas para visitar a una amiga de la infancia que está incapacitada y padece demencia senil: "Cuando todavía no estaba en la silla de ruedas, yo era quien la cuidaba, pero ya es más complicado porque pesa mucho y no puedo ayudarla a moverse", explica Torres.
Historias como la de esta octogenaria se ven cada vez con más frecuencia en esta isla caribeña. Las personas con más de 60 años sumaron en 2007 el 16,6 por ciento de los habitantes del país y esa proporción seguirá aumentando a pasos agigantados.
La esperanza de vida al nacer, definida por los demógrafos como "el número promedio de años que le correspondería vivir a una persona, bajo las condiciones de mortalidad del período para la cual se calcula, desde el nacimiento hasta la última edad en que fallece", alcanzó entre 2005 y 2007 los 77,97 años.
Las cifras, recogidas en la investigación La Esperanza de vida. Cuba y sus provincias. 2005-2007, presentada a inicios de septiembre por el CEPDE, también precisan que las mujeres tienen más expectativa de vida: pueden alcanzar los 80,02 años, mientras la de los hombres suma 76 años.
En línea con la estadística, Torres es viuda hace más de una década y durante un lustro cuidó a su esposo, víctima de cáncer abdominal, hasta su fallecimiento.
El estudio del CEPDE también verificó aumento en la llamada esperanza de vida geriátrica, o sea, los años que pueden vivirse después de los 60.
Actualmente, en Cuba es de 20,8 años para los hombres, el octavo lugar a nivel mundial junto a Francia e Italia; y de 23,4 años para las mujeres, el puesto 16 en el planeta, por delante de países como el Reino Unido, Dinamarca y Noruega.
Si en 1970 apenas 37 por ciento de la población tenía la probabilidad de alcanzar 80 años de vida, a inicios de este siglo esa proporción ya remontaba 52 por ciento.
Esta investigación del CEPDE presenta, además, una novedad: los cálculos de la esperanza de vida correspondientes al grupo de edad que se ubica por encima de los 100 años.
Para Juan Carlos Alfonso Fraga, director del CEPDE, este es "un indicador sintético por excelencia, que refleja las condiciones de vida, de salud, de educación y otras dimensiones socioeconómicas de un país o región, a partir de los niveles de mortalidad que presenta. Por lo tanto, resulta uno de los indicadores fundamentales utilizados por Naciones Unidas para medir el desarrollo humano de los países".
La combinación entre la esperanza de vida, los niveles de educación, salud y el producto interno bruto, ubicó a Cuba en 2007 en el lugar 51 por países, según el Informe sobre Desarrollo Humano. Antes se ubicaba en la posición 93.
Según Alfonso Fraga, las perspectivas apuntan a que Cuba puede alcanzar, en un período de tiempo breve, los 80 años de esperanza de vida al nacer.
Pero tales incrementos también representan un serio reto para el sistema de salud.
"Hasta hace un par de años no me dolían ni los huesos, pero hace poco me detectaron hipertensión arterial y un problema respiratorio. Ahora no puedo comer con sal y tengo que tomar pastillas; hay días que amanezco sin deseos de salir a la calle y eso no me había pasado nunca antes", contó Torres.
Ya en 2006, durante un taller internacional sobre la Esperanza de Vida, Alberto Fernández Seco, director del Programa Nacional de Atención al Adulto Mayor, del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), adelantaba que "el envejecimiento de la población aumenta los riesgos de discapacidades y las enfermedades propias de la edad, lo que demandaría una especialización de los servicios médicos en la atención de pacientes a largo plazo".
Dos años antes, el doctor Enrique Vega, actual asesor regional de envejecimiento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dijo a la prensa local que el acelerado envejecimiento poblacional en Cuba imponía un rediseño del sistema de salud y las políticas de ayuda social, más en función de la prevención que de la asistencia.
Vega, entonces director del Centro Iberoamericano para la Tercera Edad (CITED), calculó que alrededor de 2010 la isla tendría, por primera vez en su historia, más individuos de la tercera edad que niños, y que un médico de familia en la capital, por solo poner un ejemplo, atendería como promedio a 118 ancianos y 92 menores.
"Ese mismo galeno asistirá cinco embarazos, igual cantidad de menores de un año, nueve ancianos de más de 75 años de edad y nueve pacientes con mal de Alzheimer. Sin embargo, actualmente 40 por ciento de los conocimientos de los futuros graduados de Medicina General Integral versa sobre salud materno infantil y solo cerca del cuatro por ciento tiene que ver con el adulto mayor", señaló entonces el experto.
En el recién concluido encuentro Gerontoger 2008, que agrupó la pasada semana en el Palacio de Convenciones de La Habana a adultos mayores y expertos en geriatría y gerontología, el doctor Osvaldo Prieto Ramos, presidente del Congreso, destacó que el país ha formado ya más de 260 geriatras y pronto llegará a los 300.
El reciente estudio del CEPDE precisa que las cinco primeras causas de muerte en todas las edades (corazón, tumores malignos, enfermedades cerebrovasculares, influenza, neumonía y accidentes) agrupaban a 73 por ciento de todas las defunciones en 2007.
Pero es por concepto de las cardiopatías y el cáncer que se pierden decenas de años de vida. O sea, previniendo esos padecimientos, podrían hallarse reservas para disminuir aún más la mortalidad.
"Para llegar a 80 años de esperanza de vida —valor posible— hay que continuar disminuyendo la mortalidad en los primeros años de vida, así como la de adultos menos jóvenes y mayores, y la de mujeres", precisó Alfonso Fraga.
Pero también hay que promover, desde lo individual, estilos de vida saludables. A juicio de especialistas en geriatría, tal como se vive, así se llega a viejo, por lo que es preciso estimular la motivación de vivir, sobre todo en los adultos mayores, una correcta nutrición, actividad física y superación cultural.
Bajo esos principios funciona el Club de los 120 años, fundado en septiembre de 2003 y que ya agrupa a centenares de personas de todas las edades, que se empeñan en vivir 12 décadas.
Su presidente, el doctor Eugenio Selman-Housein, considera que lo más importante no es durar muchos años, sino tener una longevidad satisfactoria, traducida en calidad de vida.
La fórmula de durar años existe y no hay que hacer "ni grandes esfuerzos ni grandes sacrificios", sostiene Selman, quien también preside la Asociación Médica del Caribe (AMECA).
"Si las personas cuidaran su cuerpo, no habría tal desgaste físico, porque las células se regeneran constantemente. Una longevidad satisfactoria, señala, está al alcance de quienes tengan como preceptos básicos motivación, alimentación, recreación sana y utilitaria, ejercicios físicos y la preocupación por el medioambiente", ha explicado este especialista.
El Club de los 120 años celebró su primer Taller de Centenarios antes de cumplir sus primeros dos años de vida. Muchos de sus participantes habían llevado una vida en la que el ejercicio físico fue parte fundamental, así como una alimentación adecuada.
El Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), división de población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ha recomendado, explícitamente, que las personas entre los 30 y 40 años deben "prepararse para su propia vejez en condiciones poco propicias, al tiempo que deberán ayudar a sus ancianos, sabiendo que no necesariamente contarán con el mismo tipo de apoyo familiar que ellos están ofreciendo a sus mayores".
El envejecimiento de la población cubana, junto al aumento de la esperanza de vida, no solo impacta sobre el sistema de salud. También tienen implicaciones sobre la economía y la sociedad en su conjunto.
En estos momentos se discute, en los colectivos laborales cubanos, el anteproyecto de una nueva ley de seguridad social que incrementa el monto de las pensiones y la edad de jubilación en cinco años, para mujeres y hombres, entre otros ajustes.
La jubilación en Cuba no es mandataria por edad, pero hasta ahora la edad mínima para solicitarla es de 55 años para las mujeres y 60 para los hombres. El anteproyecto de ley propone 60 y 65 años, respectivamente, y se discutirá en unas 80.000 asambleas de trabajadores, de las que a mediados de septiembre se habían realizado más de 4.300.
Una vez incorporadas las consideraciones emitidas por los trabajadores, se redactará el proyecto de Ley que será sometido a la aprobación del Parlamento, en la próxima sesión ordinaria a finales de año. |