Reportajes y noticias de SEMlac

Del 30 de junio al 6 de julio de 2008

 

 

Perú: Consumo de drogas se está feminizando

Por Zoraida Portillo

 

Lima, julio.- El consumo de drogas en el Perú se está feminizando, de acuerdo con un estudio presentado recientemente en Lima por el Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO), la principal ONG peruana dedicada a investigar lo que sucede en el submundo de las sustancias psicotrópicas ilegales.

 

Según el estudio, cada vez hay más mujeres adictas a la marihuana y a la cocaína, pero a ellas se suma el alto porcentaje de consumidoras de sedantes de manera permanente. El segundo grupo en ascenso en el consumo son los adolescentes. Un 1,7 por ciento de ellos entre los 12 y 18 años ha probado, por lo menos una vez, la peligrosa droga sintética conocida como "éxtasis", señala CEDRO.

 

El estudio, denominado Epidemiología de Drogas entre la Población Urbana Peruana, advierte sobre la peligrosa diseminación que esta droga sintética está experimentando en el país que, de ser consumida exclusivamente entre jóvenes de altos recursos económicos, debido a su alto precio, ahora se ha popularizado y se ofrece libremente incluso en las cercanías de los colegios.

 

Este fenómeno se explicaría por la presencia en la nación de cárteles extranjeros de la droga que han abaratado los costos de producción. Así, una pastilla de éxtasis hasta hace unos años costaba 20 dólares, pero ahora se puede conseguir hasta por ocho dólares pues ya se está produciendo localmente.

 

Uno de los mayores riesgos de las drogas sintéticas es que son producidas en laboratorios y, por tanto, no tienen una fórmula única y sus componentes también varían. Pero la advertencia de CEDRO va más allá, pues el éxtasis compite con otra droga sintética potencialmente más peligrosa, llamada "cristal" por su peculiar presentación en forma de terrones de azúcar que se convierten en pequeñas partículas, cuya presencia ha sido detectada en discotecas de Lima.

 

Las drogas sintéticas estimulan el sistema nervioso central y pueden ocasionar estados de ansiedad, paranoia, alucinaciones y hasta psicosis, dependiendo de la estabilidad mental de quien la ingiera, advirtió durante la rueda de prensa Alfonso Zavaleta, jefe del área de investigaciones de CEDRO.

 

El estudio también trae más malas noticias. Por ejemplo, el 8,1 por ciento de la población ha probado marihuana aunque sea una vez, pero más de 100.000 personas son adictas a esta droga que también ostenta una alta tasa de enganche, es decir, tres de cada 10 que la prueban se convierten en dependientes.

 

Según Zavaleta, la marihuana que se consume actualmente no es igual a la que se fumaba en la época de apogeo de los hippies, pues ahora presenta niveles mayores de toxicidad debido a que sus semillas han sido mejoradas genéticamente para potenciar sus principios activos.

 

Por ello, dijo, quienes abogaban por legalizar esta droga se están quedando sin argumentos, pues los informes científicos están demostrando que un consumidor crónico de marihuana tiene menor capacidad de concentración y memoria que quienes no la consumen.

 

Otras drogas que también presentan alta prevalencia de consumo entre mujeres son la pasta básica de cocaína y el clorhidrato de cocaína que, en conjunto, registran más de 60.000 adictos. La encuesta fue realizada entre 9.840 personas de 12 a 64 años de las ciudades más densamente pobladas de la costa, sierra y selva.

 

La presentación del estudio de CEDRO coincidió también con la publicación en la última semana de junio, del estudio de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (Onudd), según el cual se ha detectado que niños de 8 años ya usan drogas. Se trata de los llamados "niños de la calle" (en situación de abandono) que se inician en las drogas a través de inhalantes químicos.

 

Ese estudio confirma que el Perú es el segundo productor mundial de cocaína y hoja de coca, habiéndose detectado un crecimiento de ocho por ciento en las hectáreas dedicadas a este cultivo. Además, se está produciendo una mayor producción de hoja por hectárea, lo que compensa en la práctica los volúmenes incautados de esta droga. El Perú aporta el 28 por ciento de la producción mundial de cocaína.

 

El tráfico y consumo de drogas es uno de los problemas más graves que confronta la sociedad peruana, no sólo porque su uso se está generalizando, sino por los niveles de violencia que trae consigo. Informes policiales establecen un nexo directo entre los asaltos más violentos y el estado de drogadicción de quienes los perpetran.

 

Asimismo, la presencia cada vez más notoria de cárteles de la droga están trayendo una ola de violencia en las calles por "ajustes de cuentas", desde el año 2006 hasta la fecha se han registrado cinco homicidios cometidos por sicarios a bordo de una motocicleta, que no han podido ser esclarecidos.

 

 

Colombia: Endurecen penas para responsables de violencia contra mujeres

Por Ángela Castellanos

 

Bogotá, julio.- La bancada de parlamentarias logró que el Congreso colombiano aprobara una ley para aumentar las penas a quienes ejerzan violencia contra las mujeres.

 

El pasado 10 de junio, luego de ser aprobada por la plenaria de la Cámara de Representantes del parlamento colombiano, pasó a sanción presidencial la legislación que previene, erradica y sanciona toda forma de violencia contra las mujeres, y reforma los códigos Penal, de Procedimiento Penal y la Ley 294 de 1996, referente a la prevención y sanción de la violencia intrafamiliar.

 

"Logramos pasar el proyecto de ley que aumenta las penas de cinco hasta a 40 años, según el tipo de agresión. Ahora sólo resta la sanción presidencial para que entre en vigencia, es decir en un plazo breve", afirmó Sandra Ceballos, representante de la Cámara y quien, junto con las 27 mujeres parlamentarias que integran la bancada femenina en el Congreso, presentó e impulsó este proyecto.

 

La violencia contra la población femenina en Colombia, además de estar inscrita en un contexto de violencia generalizada en el país, se da en el marco de las relaciones de subordinación y poder que se establecen entre varones y mujeres.

 

A pesar de que el Estado colombiano ha reconocido que las agresiones contra las mujeres constituyen una violación a los derechos humanos, y a que existe desde 1996 una ley que sanciona la violencia al interior de la familia, ésta continúa siendo asumida como un asunto privado, en el que sólo se debe intervenir cuando la situación es de extrema gravedad.

 

Por ello, el endurecimiento de las penas para los agresores es una medida que contribuye a sacar el tema del ámbito privado, y que representa un delito merecedor de condenas importantes.

 

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses señaló que, entre 1996 y 2000, el aumento de casos de lesiones por violencia intrafamiliar ha sido importante, pasando de 51.451 en 1996 a 68.585 en el 2000, es decir 17.134 casos más.

 

La tasa ha presentado un incremento estadísticamente significativo de 130 personas lesionadas por 100.000 habitantes en 1996, a 162 víctimas por 100.000 habitantes en el 2000.

 

En Colombia, como en muchos otros países del mundo, una enorme proporción de los agresores de mujeres son sus actuales y/o anteriores parejas. Así lo demuestra el mismo informe de Medicina Legal, que da cuenta que la distribución, según tipo de maltrato, se comportó de forma similar que en años anteriores.

 

El mayor porcentaje correspondió a casos de violencia conyugal y de pareja (63 %), seguido por violencia entre otros familiares (21 %), y maltrato a menores de edad (16 %).

 

Respecto de la edad, se determinó que el grupo más afectado fue el de mujeres entre los 25 y 34 años (43 % de las agredidas por su pareja), seguido por el grupo de 15 a 24 años (29 %). En este sentido, la tasa perteneciente al sexo femenino es nueve veces más alta que la del masculino.

 

La ley aprobada por el Congreso establece medidas de protección que pueden ser dictadas por autoridades judiciales, como la de ordenar que el agresor se abstenga de entrar al lugar donde reside o trabaja la agredida, a fin de cuidar la integridad de las colombianas y de sus hijos e hijas.

 

Además del Comisario de Familia (encargado de las entidades que dirimen disputas intrafamiliares), Juez de Familia ó al Juez Civil del Circuito, también podrá solicitar la mediación del Juez de Paz y el Conciliador en Equidad, para obtener que cese la violencia, el maltrato o la agresión. El agresor será citado inmediatamente a una audiencia de conciliación.

 

La normativa también es clara en definir la familia para efectos de su aplicación. De acuerdo con el proyecto, integran la familia los cónyuges o compañeros permanentes, el padre y la madre de familia, aunque no convivan en un mismo hogar, los ascendientes o descendientes de los anteriores y los hijos adoptivos, así como todas las demás personas que de manera permanente se hallan integrado a la unidad doméstica.

 

Organizaciones de mujeres han expresado su beneplácito, pero también se han pronunciado para que el gobierno aumente su capacidad para velar por el cumplimiento de las normas que sancionan la violencia contra las mujeres, es decir para que cualifique a los funcionarios de las Comisarías de Familia, dote a éstas con los recursos financieros necesarios, y supervise sistemáticamente su labor.

 

 

Cuba: Palabras que duelen

Por Dixie Edith

 

La Habana, julio.- Insultos, gritos, palabras soeces, frases que descalifican al otro, respuestas agresivas ante un choque accidental en plena calle son manifestaciones de violencia cada vez más comunes en la vida cotidiana de la isla.

 

Consideradas como variantes de la llamada "violencia psicológica", diversas investigaciones las sitúan entre las más comunes formas de maltrato intrafamiliar en Cuba.

 

Estudios de las Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, de la Federación de Mujeres Cubanas, incluyen, incluso, dentro de esta clasificación, la negación de cariño o la violación de los espacios individuales de infantes y personas de la tercera edad.

 

Pero, en los últimos tiempos, intelectuales, especialistas de diversos campos, e incluso medios audiovisuales cubanos, han manifestado preocupación por la proliferación de esas manifestaciones violentas, sobre todo en espacios sociales.

 

Al menos dos programas en espacios estelares de la televisión, Diálogo Abierto y Sitio del Arte, dedicaron, entre mayo y junio, sendas ediciones a analizar el fenómeno con especialistas invitados al estudio.

 

El diario Juventud Rebelde, por su parte, realizó una investigación en dos partes, a inicios de año, sobre la pérdida de educación formal entre adolescentes y jóvenes.

 

En línea con las reflexiones del periódico, María Josefa Ramos, profesora de Español y Literatura de secundaria básica, ya jubilada, contó a SEMlac que, en los últimos años de su ejercicio docente, le costaba más calmar los ánimos entre sus alumnos y alumnas, que conseguir comprensión para los contenidos de su materia.

 

"En el grupo gustaban mis clases. Incluso lograba un nivel de lectura bastante alto de las obras literarias que estudiábamos, pero me sentía impotente a la hora de mantenerlos tranquilos. Sólo con una mínima provocación, ya empezaban a agredirse con palabras desagradables e insultos muy crueles", relató Ramos, quien ejercía en el municipio de Arroyo Naranjo, en la capital.

 

Laura Zulueta, estudiante de octavo grado del también capitalino municipio del Cerro, coincidió con la profesora: "Basta que choques sin querer con alguien y ya te están respondiendo en mala forma; es muy raro el día que una de esas discusiones no termina en golpes a la salida de la escuela".

 

Al periodista y escritor Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura y director de la revista La Siempreviva, le preocupa, por su parte, "la violencia verbal que va desde lo procaz de lo que se dice, a la forma en que se dice y la imposición del grito, que es una forma de violencia que genera otra violencia".

 

En su intervención en el último Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el pasado abril, rememoró que tuvo la suerte de trabajar con Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez, dos intelectuales cubanos ya fallecidos.

 

"Ambos tenían una misma preocupación, la pérdida acelerada de la educación formal, la pérdida acelerada del léxico y la pérdida acelerada del respeto, del respeto a los valores, a las categorías, a las edades", indicó González.

 

La problemática no es privativa de Cuba y viene evolucionando desde hace algunos años. Ya a fines de la pasada centuria, un informe conjunto de la oficina del Defensor del Pueblo, en España y UNICEF, refería que esos tipos de violencia afectaban a la mitad de los alumnos de secundaria en ese país.

 

"El 30 por ciento de estos escolares españoles ha sido víctima o sufrido violencia: 'Idiota, hijo de..., subnormal, foca...' son calificativos bastante frecuentes", certificó el informe publicado en 1999.

 

El asunto ha alcanzado tal magnitud en la península ibérica que, durante los días 5, 6 y 7 de noviembre de este año, se celebrará en la Facultad de Filología Hispánica de la Universidad de Sevilla un Congreso Internacional sobre (des)cortesía, agresividad y violencia verbal en español.

 

La principal finalidad de este evento es "constituir un punto de partida para el desarrollo de la investigación sobre estrategias (des)corteses que empleamos en nuestra comunicación, con especial incidencia en aquellas que pueden generar un estado o situación de violencia", refiere la convocatoria, publicada en Internet.

 

La preocupación de los españoles por el deterioro del lenguaje es compartida por expertos y expertas cubanas.

 

"El lenguaje se ha vulgarizado de una manera atroz y esa es una pérdida que me parece más grave que los problemas de pronunciación o de otro tipo", suele advertir la lingüista cubana Luisa Campuzano, ganadora del Premio Nacional de la Latinidad-2003.

 

Esta vulgarización "es un empobrecimiento tremendo del léxico, rebajarlo de una manera soez, vergonzosa en muchos casos", que se ha instaurado "dentro de la lengua coloquial y dentro de la lengua que se habla en los espacios públicos", ha añadido la especialista, quien además coordina el programa de estudios de género en Casa de las Américas.

 

Reynaldo González cree "sin dramatizar mucho, que ya tocamos fondo… La agresividad que se respira explota, es una agresividad que se siembra en la psiquis individual y también colectiva", precisó.

 

A la profesora Ramos lo que más le preocupa, sin embargo, es el efecto que puede producir entre adolescentes y jóvenes.

 

"Los ataques verbales no parecen dejar una marca visible, pero según mi experiencia de 40 años dando clases, a la larga deterioran la autoestima y dañan la salud. En muchas ocasiones, no es posible darse cuenta de que ha ocurrido un ataque y la víctima termina acusándose a sí misma por sentirse mal y sin poder defenderse", explicó.

 

La doctora en Sociología Clotilde Proveyer Cervantes, profesora de la Universidad de La Habana, advirtió a SEMlac sobre la estrecha relación entre estas manifestaciones de violencia social y la violencia en el espacio más íntimo de la familia.

 

"Si la familia educa en la violencia, esas personas, en el ámbito extra doméstico proyectarán luego una relación violenta porque aprendieron a dirimir los conflictos, a imponer sus criterios y a relacionarse, de una manera violenta", explicó Proveyer, quien pertenece, además, al Grupo Nacional para la atención y prevención de la violencia intrafamiliar.

 

Y también ocurre a la inversa. "Cuando en la escuela, en los medios de comunicación, en otras instituciones de socialización se promueve una comunicación soez, violenta, con un mensaje que enaltece la falta de respeto, la agresión verbal entre las personas, eso se refleja, a su vez, en la familia", concluyó la estudiosa.

 

"Las canciones de moda suelen ser violentas, las series televisivas para los jóvenes enseñan comportamientos violentos, ¿cómo se espera, entonces, que reaccionen nuestros muchachos?", se preguntó Ramos.

 

"Muchas veces los autores de producciones audiovisuales se justifican diciendo que el público demanda violencia", reflexionó con SEMlac, hace unos meses, Julio César González Pagés, también profesor de la Universidad de La Habana y coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades.

 

Para el escritor y periodista Reynaldo González, la alarma está encendida. "Es preocupante y no sé cómo podemos nosotros ayudar a que esto comience a limarse, sé que se depende de la escuela, se depende de los medios masivos, se depende del espacio donde está la recreación", alertó en su intervención en el Congreso de la UNEAC.

 

 

Nicaragua: La cárcel o la vida por una niña gestante

Por Sylvia Torres

 

Managua, julio.- Tiene 12 años de edad y es sobreviviente de violación e incesto. Gracias a la rápida movilización de organizaciones médicas y defensoras de los derechos humanos, logró rebasar las complicaciones de un embarazo que arrastró por 24 semanas.

 

Marianita, como la bautizó el periodismo, presentaba desnutrición, neumonía, cardiopatía y alta presión sanguínea.

 

Ante el peligro de un desenlace fatal, y de acuerdo con normas médicas establecidas para la interrupción del embarazo, médicos del hospital ginecológico nacional recomendaron interrumpir la gestación, pero el personal del nosocomio de la mujer vaciló por dos días debido a que, en el 2007, los diputados penalizaron el aborto terapéutico.

 

En Nicaragua, los médicos y médicas están con las manos atadas ya que, de acuerdo con el Código Penal, si interrumpen la gestación tendrían que pagar penas de cinco a 10 años de prisión y la suspensión de su licencia.

 

Sin confirmación oficial, se conoció en los medios locales que a la niña, quien permaneció en cuidados intensivos con pronóstico reservado por dos días, finalmente le fue practicada una cesárea. El producto no sobrevivió, pero la menor se encuentra estable.

 

La muchacha proviene de una alejada zona en el Atlántico del país, y ha caído en situación de abandono ya que la madre y resto de familiares la acusan de la muerte del padre biológico, quien cometió suicidio al conocerse que había sido el autor de la violación y embarazo.

 

Diversas organizaciones que trabajan en defensa de los derechos y la vida de las mujeres y niñas se manifestaron a favor de salvar la vida de la menor, apelando al derecho a la vida establecido en la Constitución de la República. El Movimiento feminista, en un comunicado, responsabilizó al gobierno por la vida de Marianita, remarcando con indignación que la demanda por la restitución del aborto terapéutico no es retórica.

 

La vocera de la Red de Mujeres Contra la Violencia, Fátima Millón, acusó al Estado nicaragüense de victimizar a Marianita al negarle el derecho a la vida. "Si a esa niña no se le interrumpe el embarazo corre riesgo de morir, porque se le ha complicado su salud, y lo que le pase sería responsabilidad de este gobierno y los anteriores", dijo Millón.

 

La Procuradora de la Niñez, Norma Moreno, abogó por hacer prevalecer el derecho a la vida de la niña establecido en la Constitución, mientras el doctor Óscar Flores, asesor de la Sociedad de Medicina y Obstetricia, lamentó que sus colegas del Hospital de la Mujer estén enfrentados entre el juramento medico de salvar la vida y las restricciones impuestas por el Código Penal.

 

Al realizar gestiones ante las autoridades hospitalarias, Martha María Blandón, del Movimiento Feminista, indicó que lo ideal es que las instituciones responsables del Estado, en coordinación con las organizaciones a favor de la niñez y adolescencia, realicen sus buenos oficios en función del bienestar superior de la niña.

 

 

Centroamérica: Adolescentes desconocen cómo usar métodos anticonceptivos

Por Alba Trejo

 

Guatemala, julio.- ¿Cómo se coloca un condón? ¿La inyección o las píldoras dañan la salud? ¿Hay efectos colaterales con el método intrauterino? son algunas de las dudas que la juventud de Centroamérica se plantea al iniciar su vida sexual activa.

 

Estas interrogantes no tienen respuesta ante la ausencia de un programa educativo que los oriente a tomar las mejores decisiones.

 

La juventud de los seis países del área, entre los 15 y 20 años de edad, sabe de métodos anticonceptivos modernos para evitar embarazos e infecciones de transmisión sexual, pero fallan al usarlos, lo que deriva muchas veces en embarazos no deseados y contagio del VIH-sida, advierte la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

 

La misma fuente precisa que los países de la región conforman las tasas de maternidad más altas de Latinoamérica. En Guatemala hay 114 embarazos por cada 1.000 habitantes entre la población de 15 a 19 años de edad, mientras que esa estadística en Honduras ronda los 137 embarazos y los 119 en Nicaragua.

 

El documento del instituto Guttmacher "Asegurar un mañana más saludable para la juventud en Centroamérica", que abarca a Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, revela que la gran mayoría no comprende plenamente cómo funcionan los métodos, ni la forma en que la actividad sexual puede conducir al embarazo.

 

La conclusión se basa en Encuestas de Salud Materno Infantil de cada uno de los países y un sondeo a unos 8.531 jóvenes hombres y mujeres del área.

 

Roxana Cifuentes, del Grupo Guatemalteco de Mujeres Médicas, encuentra lógico el comportamiento de la adolescencia centroamericana, porque carece de educación sexual y existe un rechazo de la iglesia y la sociedad conservadora para tratar los temas de anticoncepción en las aulas.

 

Los métodos modernos conocidos son la píldora, el dispositivo intrauterino, las inyecciones, métodos vaginales, el condón masculino y las píldoras de anticoncepción de emergencia, destaca el informe de Guttmacher.

 

Según Cifuentes, los métodos más usados por las jóvenes centroamericanas son las inyecciones y las píldoras.

 

Para Raúl Rosemberg, del Fondo de Población Mundial, el uso de estos dos métodos será un problema si los jóvenes, por falta de educación, no están enterados de la necesidad de su reemplazo cada cierto tiempo.

 

La necesidad insatisfecha de anticoncepción moderna lleva a que tres de cada 10 nacimientos en Centroamérica sean no deseados, precisa el mencionado estudio, según el cual el aborto se convierte en la solución de las jóvenes para resolver un embarazo no planeado.

 

En Guatemala, el 59 por ciento de los 65.000 abortos inducidos en 2003 condujeron a complicaciones severas, revela el informe de Guttmacher.