Reportajes y noticias de SEMlac

Del 12 al 18 de mayo de 2008

 

 

Venezuela: Ser ama de casa, "como estar fuera de la sociedad"

Por Aline Castellanos

 

Caracas, mayo.- "De tanto pasársela limpiando y fregando, una llega a pensar que no sirve mas que para eso. Una se siente como un trapito sucio", dice Lizardi Prada, quien de ama de casa "nata", como ella misma se define, pasó a presidir el Sindicato Único de Amas de Casa que, en el estado de Mérida, al oeste de la capital venezolana, reúne a más de mil afiliadas.

 

Son amas de casa que demandan al Estado pensión, ayuda económica temporal y permanente y prestaciones sociales, porque "las amas de casa tenemos derecho a salario, a prestaciones sociales, a organizarnos y a formarnos políticamente, somos parte de este país y tenemos derecho a que se nos tome en cuenta", resume Lizardi con voz decidida.

 

En Venezuela, el trabajo doméstico está reconocido constitucionalmente como un aporte a la economía nacional. El artículo 88 es resultado de la demanda de mujeres organizadas que, en la Constituyente de 1999, lograron incorporar un artículo pequeñito, de cinco renglones apenas.

 

Con ellos, se ha generado la creación de la Misión Madres del Barrio, programa encargado de hacer operativo dicho artículo; la formación de organizaciones como el sindicato presidido por Lizardi, y propiciado un debate sobre la importancia social del trabajo doméstico, su pago y su socialización.

 

Históricamente invisible para las economías nacionales y poco o nada reconocido por la sociedad en su conjunto, el inacabable y agotador quehacer de la casa y el cuidado de las y los hijos es también ignorado por sus protagonistas: "no trabajo, soy ama de casa", suelen responder, no sólo en Venezuela.

 

"Nosotras llegamos a creer que estamos no-haciendo nada", cuenta Lizardi. "Si no genera dinero, si al cabo de un día, la casa está igual de sucia, ser ama de casa es como no ser nada, como vivir mantenida y sin derecho a opinar, porque estar dentro de la casa es como estar fuera de la sociedad".

 

El Sindicato, que ella contribuyó a formar, asume al Estado como patrón. Él es quien debe responder por los derechos de estas mujeres, afirma la entrevistada.

 

Y enumera: estamos demandando una pensión para las amas de casa que se dedicaron a ello toda su vida y para las que ya son mayores de 60 años; una ayuda económica temporal para las más jóvenes; acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, a otros empleos remunerados, así como formación política y derecho a organizarnos.

 

"Lo que estamos pidiendo es que se nos trate como ciudadanas que hacemos un trabajo importante para la sociedad, no estamos pidiendo que nos deje de mantener el marido y que ahora nos mantenga el Estado", remarca.

 

Sobre las prestaciones sociales, como acceso a la educación y a la salud, Lizardi reconoce que hay un cumplimiento gubernamental, "no sólo para las amas de casa, sino para las mujeres en general".

 

Hay misiones educativas con las que cualquier persona puede estudiar de manera gratuita: Misión Robinson-primaria para adultos, Misión Ribas-bachillerato, y Misión Sucre-Universidad. En mi experiencia, yo, que era una simple ama de casa, pude volver a la escuela. Retomé el bachillerato y después la universidad. Hoy soy licenciada en administración y estoy sacando mi maestría, menciona con orgullo.

 

Mientras, desde el gobierno federal la Misión Madres del Barrio, con dos años trabajando con amas de casa que viven en extrema pobreza, está proporcionando una asignación económica temporal a más de 300.000 mujeres de todo el país, beneficiarias tras un censo y un proceso de elección en el que participan los barrios populares en los que viven las mujeres.

 

De acuerdo con los objetivos de este programa, la asignación económica temporal tiene el fin de reducir su extrema pobreza, así como propiciar su integración al ámbito socio-productivo. Es decir, proporcionar un 'techo económico' que permita a las mujeres estudiar, capacitarse o realizar cualquier otra actividad, además del trabajo doméstico.

 

En la segunda etapa, proporciona capacitación técnica para las beneficiarias y las voluntarias (amas de casa que participan en Madres del Barrio sin recibir ayuda económica) que se organizan en cooperativas o Unidades Económicas Asociativas.

 

A poco de arrancar el programa de financiamiento, son casi mil los proyectos financiados. Para la directora fundadora, Gioconda Mota, el objetivo último es que las amas de casa accedan también a formación sobre sus derechos y a una formación política que las integre como ciudadanas plenas a la sociedad venezolana.

 

Sobre el dilema entre salario o socialización, Lizardi afirma que será la organización y la fuerza política de las amas de casa las que definirán el rumbo del reconocimiento social del trabajo doméstico. "Primero tenemos que combatir el estereotipo de que es la mujer quien debe realizarlo y empezar por la organización entre nosotras, tener una formación política", indica.

 

Pero mientras tanto, afirma, urgen apoyos económicos, sobre todo para las que están en extrema pobreza.

 

Con sus 48 años y tres hijos, Lizardi siente que su vida se ha transformado. "Tuve la suerte de asomar la cabeza fuera de mi casa". Y eso, dice, es lo que peleamos en el sindicato, que las amas de casa seamos también ciudadanas activas con reconocimiento social, "y no es sólo que nos paguen, sino que todo el mundo mire y acepte lo importante que es este trabajo", concluye.

 

 

Nicaragua: Mini mamás que cuidan a los hermanos

Por Sylvia Torres

 

Managua, mayo.- Dice un popular refrán nicaragüense que "el trabajo de los niños es poco, y el que no lo aprovecha, es un loco". Con esta filosofía, junto al creciente impacto de la migración económica de hombres y mujeres, el trabajo de cuidar niños y niñas queda bajo la responsabilidad de las abuelas o de hermanas que no pasan de los 15 años de edad.

 

Un estudio cualitativo sobre las circunstancias en que se desarrolla esta actividad fue realizado por Kjerstin Dahlblom, investigadora de la universidad sueca Umea y del Instituto de Investigaciones Demográficas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en León.

 

Una de las novedades de la investigación es que se toma como sujeto a las propias niñas, de manera que los resultados reflejan las representaciones que ellas tienen de sí mismas. La especialista encontró que, a pesar de la dureza de esa responsabilidad, el sentimiento dominante en ellas es el de orgullo por el apoyo que brindan a sus familias y la satisfacción de sentirse útiles.

 

Un día ordinario en la vida de una menor que vela por sus hermanos más chicos implica una jornada apretada que incluye limpiar la casa, cocinar, bañar a los pequeños bajo su cuidado, asistir a clases y realizar tareas escolares. Kjerstin observa que balancear estas actividades implica mucho estrés y requiere de habilidades organizativas y capacidad de tomar decisiones.

 

Según una de las participantes en el estudio, ella tiene un "trabajo duro", pues desde que se levanta tiene que hacer desayuno a sus sobrinos, los sienta a ver televisión hasta que termina de cocinar —que es ya a la mitad de la mañana— y luego los baña, los alimenta y los envía a clases. Más tarde hace sus tareas escolares y cuida de que el sobrino de cinco años le ayude a barrer. Su tarde termina con la limpieza de la casa y la preparación de las camas.

 

En otros países, especialmente en los desarrollados, el cuidado de la niñez corresponde a las madres o a otras personas adultas. La investigadora cita, no obstante, que ya desde 1971 una encuesta realizada en 186 naciones encontró que en el 80 por ciento tal responsabilidad recaía en las progenitoras.

 

Sobre los efectos del trabajo infantil, Kjerstin menciona el abandono de la escuela. Casi la mitad de la población nicaragüense, unos dos millones de personas, son menores de 15 años. En estas circunstancias, según estadísticas de 2006, 18 por ciento de todos los niños y niñas nicaragüenses entre cinco y 17 años desarrolla algún tipo de trabajo productivo.

 

Estudios de 2002 de la Organización Internacional del Trabajo señalan que el cansancio es el principal factor para que niños y niñas trabajadores abandonen la escuela. Los pequeños empiezan a bajar sus calificaciones y a aplazar el año, hasta que el sistema los saca después de muchas repeticiones, o ellos mismos se retiran por frustración.

 

En las autovaloraciones recogidas en la investigación, algunas niñas se identifican con el rol de madres. Un aspecto para explorar, a partir de estos resultados, es la relación entre esta temprana socialización en la crianza y el elevado índice de embarazos en niñas y adolescentes que hay en el país.

 

La especialista reconoce que las y los niños que cuidan a sus hermanos tienen poco espacio para escoger, pues sobrevivir es duro en Nicaragua, y lo poco que pueden hacer es obedecer y cumplir las tareas que les encomiendan.

 

Mientras tanto, corresponde al Estado realizar acciones concretas, tanto para cumplir compromisos internacionales, referentes a la protección de la niñez, como con los propósitos trazados en los Objetivos del Milenio. Esto, por supuesto, pasa por crear fuentes de trabajo.

 

 

Perú: Mujeres enlazadas hacia la cumbre social

Por Julia Vicuña Yacarine

 

Lima, mayo.- Con el lema "Mujeres autónomas, pueblos soberanos" las mujeres peruanas realizarán varias actividades en el contexto de la "Cumbre Social de los Pueblos: Enlazando Alternativas III", que tendrá lugar en Lima entre el 13 y 16 de mayo.

 

Las mujeres debatirán en talleres, audiencias y foros simultáneos sobre la vulneración de los derechos sexuales y los derechos reproductivos de las mujeres en Latinoamérica y Perú, el racismo, el machismo y el modelo neoliberal y el cambio climático y la profundización de las desigualdades.

 

Gladys Galarreta, responsable del colectivo Mujeres Enlazadas hacia la Cumbre de los Pueblos, afirmó a SEMlac que las diferentes organizaciones que integran este colectivo han impulsado espacios de análisis crítico sobre diversos aspectos de las relaciones de la Unión Europea y América Latina y el Caribe.

 

Entre ellos se incluyen el comportamiento de las multinacionales, el cambio climático, el modelo neoliberal vigente y sus propuestas de integración asimétrica, el militarismo, la criminalización de los movimientos sociales en ambos continentes, entre otros temas, dijo.

 

Los ejes temáticos de la Cumbre de los Pueblos son: Neoliberalismo en Europa y América Latina: Tratado de Libre Comercio (TLC), acuerdos de asociación, inversiones, cooperación; Integración regional y alternativa de los movimientos en América Latina; Industrias extractivas, cambio climático y sus impactos en recursos naturales y servicios públicos.

 

Asimismo, Pueblos indígenas, campesinos, recursos naturales, soberanía alimentaria, agrocombustibles, derechos económicos, sociales y culturales; Trabajo, migración, vivienda digna, derechos laborales y sindicales, y movimientos sociales, lo cual incluye a su vez: derechos humanos, discriminación, criminalización de la protesta social y militarización.

 

Los temas que estarán presentes de forma transversal en la cumbre son: género, democracia y poder.

 

Galarreta señaló que las propuestas del Colectivo Mujeres Enlazadas se han difundido en un pronunciamiento público en el que, al tiempo de analizar el impacto del modelo económico neoliberal en las vidas y cuerpos de las mujeres, presentan sus alternativas en cada eje temático, así como sus apuestas desde una opción de género.

 

En el pronunciamiento sostienen que el neoliberalismo invisibiliza la economía del cuidado que subvenciona a las economías familiares, al Estado y las empresas privadas a nivel mundial.

 

También se enfatiza que las mujeres "erigimos nuevas formas de entender y hacer política democrática, horizontal, afectiva y humana. Construyendo nuevos mundos y ampliando nuestros derechos, para una vida digna donde tenga lugar la libertad, la autonomía, la justicia, la solidaridad, el trabajo, la diversidad, la equidad, el deseo, el goce, la utopía, el afecto y la paz".

 

En defensa del planeta

Por su parte, Lourdes Huanta Atensio señaló que las líderes campesinas peruanas defenderán en la Cumbre de los Pueblos la necesidad de afirmar la soberanía alimentaria, afianzando modelos originarios de consumo y respetando los derechos de las trabajadoras y trabajadores del agro.

 

Huanta es presidenta de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú, organización integrante del Colectivo de Mujeres Enlazadas.

 

La soberanía alimentaria es uno de los temas de mayor interés para la "Cumbre Social de los Pueblos: Enlazando Alternativas III", frente al contexto de avance acelerado de esquemas de agricultura industrial, que apelan a tecnologías que contribuyen a agudizar el calentamiento del planeta y a destruir la biodiversidad y la forma de vida de las poblaciones campesinas, según los organizadores.

 

La dirigente campesina afirmó que el TLC es visto por el campesinado como un peligro, por el ingreso de productos extranjeros que arrasarán con el mercado local, afectando la producción y el consumo de productos autóctonos.

 

Advirtió que el impulso de la producción de agrocombustibles por parte del propio gobierno, como si fuera una estrategia del combate a la pobreza, es una amenaza para la actividad agrícola y la sostenibilidad de la producción de alimentos para la población en su conjunto.

 

 

México: Silencio oficial ante la violación de derechos humanos

Por Sara Lovera

 

México, mayo.- La negativa del gobierno mexicano a dar respuesta a la petición del juez Fernando Grande Malaska, en torno a denuncias de tortura formuladas por la joven catalana Cristina Valls, ratifica la total indiferencia de este país para atender los casos de violaciones a los derechos humanos.

 

Grande Malaska examina la querella interpuesta por Valls, desde el 25 de enero pasado, en la cual solicita acusar al gobierno de México por tortura.

 

Antes de aceptarla, el juez pidió al gobierno mexicano conocer si existe proceso por los hechos de Atenco de 2006, en qué estado se encuentra, si existen denuncias de violación-tortura y si Valls puede hacer la denuncia en México. También indaga acerca de las garantías, ya que la joven fue expulsada y se le prohibió regresar a territorio mexicano hasta 2011.

 

Desde el envío de esa petición, llamada comisión rogatoria, han pasado más de dos meses y no hay respuesta. El juez ha querido asegurarse y consultar al gobierno mexicano, pero es un hecho que no hay información, según la denuncia hecha pública por Viviana Waisman, directora de Women's Link Worldwide, grupo que representa a la joven.

 

La acusación de Cristina Valls es contra 140 funcionarios y policías, de acuerdo con los informes de una misión especial de España, encabezada por Waisman, quien ya solicitó la intervención del Congreso mexicano en el caso.

 

Por su parte, la presidenta del órgano legislativo, Ruth Zavaleta, y las diputadas Claudia Cruz, del Partido de la Revolución Democrática, y Marina Arvizu, del partido Alternativa Social Demócrata, adelantaron que pedirán la formación de una comisión especial que aclare las demandas de las mujeres violentadas en los hechos de Atenco y anunciaron que recibirán a la abogada Waisman.

 

La letrada llegó al país con una misión especial para informar en México sobre la querella interpuesta en enero pasado y dijo que existen suficientes elementos y jurisprudencia internacional para sentenciar a las autoridades mexicanas por tortura.

 

La misión también pedirá información a la Procuraduría General de la República y se entrevistará, antes del 18 de mayo, con organismos de derechos humanos y grupos sociales.

 

Waisman explicó a SEMlac que cuenta con amplia documentación, lo que ha hecho posible que la Audiencia Nacional de España intervenga, porque Cristina Valls y otras más de 20 mujeres fueron violadas en mayo de 2006, en una intervención policíaca en Atenco, Estado de México, y luego deportada ilegalmente a España.

 

Estos sucesos motivaron la presentación de esta querella —cuya copia obtuvo SEMlac— ante la Audiencia Nacional. En el documento se lee que la intervención policíaca y su procedimiento no reunieron los mínimos requisitos legales exigibles.

 

Agrega que los hechos ocurridos se ajustan a la definición de tortura que establece la Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, adoptada en 1984 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, y que España ha firmado y ratificado.

 

La querella también establece las violaciones por la deportación ilegal de Cristina Valls, aquel 4 de mayo de 2006, junto con otras cuatro personas extranjeras: una chilena, otra española y dos alemanas.

 

Nuevas denuncias

El 29 de abril último se hizo otra denuncia, esta vez ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), formulada por 11 mujeres víctimas de tortura durante los hechos del 3 y 4 de mayo de 2006 en Atenco. La petición fue acompañada por el Centro de Derechos Humanos "Miguel Agustín Pro" (Centro Prodh) y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).

 

Luis Arriga, director del Centro Prodh, dijo a SEMlac que la denuncia se basa en la ineficacia de las instancias nacionales, ya que no se han establecido responsabilidades, no hay detenidos, no existe proceso o curso a las investigaciones y, por tanto, no hay justicia.

 

Las peticionarias, buscan que la CIDH declare que el Estado mexicano violó sus derechos humanos y recomiende una investigación seria, imparcial y eficaz para sancionar a los responsables de tortura, explicó.

 

Algunos hechos

La incursión de policías federales, estatales y municipales a San Salvador Atenco, los días 3 y 4 de mayo de 2006, según testimonios, documentos y denuncias, dejó un saldo alto de violaciones a los derechos humanos.

 

El pretexto sería el rescate de algunos elementos de las corporaciones estatales y federales que estaban retenidos por los pobladores. Pero el supuesto rescate incluyó el arresto de centenares de personas, miembros de diversas organizaciones, grupos y colectivos sociales y políticos, así como trabajadores de medios libres, alternativos e independientes de comunicación.

 

La madrugada del día 4, unos 2.000 agentes tomaron el pueblo, agredieron a todo el que se encontraba por la calle, allanaron casas sin orden judicial y detuvieron a 207 personas, 47 de ellas mujeres.

 

Veintiseis de las 47 mujeres detenidas denunciaron haber sido víctimas de violencia sexual, física o verbal por parte de los agentes que las custodiaban en el interior de los vehículos donde eran trasladadas al penal de Santiaguito, a unos 70 kilómetros de la ciudad de México.

 

La Procuraduría General de la República, a través de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con Actos de Violencia en Contra de las Mujeres, inició de oficio una investigación contra quienes resultasen responsables de los delitos cometidos en contra de algunas mujeres.

 

Sin embargo, desde el día de los hechos no se hizo nada. Las víctimas acudieron a todas las audiencia, declararon, mostraron pruebas, se sometieron a exámenes médicos y ratificaron sus declaraciones.

 

El 25 de enero de 2008, Cristina Valls presentó su querella ante la Audiencia Nacional española. Denunció hechos de tortura susceptibles de ser conocidos por la justicia de aquel país, debido al principio de jurisdicción nacional que prevalece, en casos de delitos graves, sancionados por el derecho internacional.

 

La impunidad

Tanto para Cristina Valls, como para CEJIL, Centro Pro y Amnistía internacional (AI) —que se sumó a las acciones internacionales para lograr justicia en el caso—, es preocupante que, a dos años no existan resultados y las víctimas continúen en espera de la atención y el apoyo garantizados por la Constitución Mexicana.

 

El material probatorio ante la CIDH consiste de 20 anexos que incluyen los peritajes del Manual para la investigación y documentación eficaces de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (Protocolo de Estambul) practicados por la Comisión Nacional de la Tortura y la Impunidad y la Procuraduría General de la República (sólo dos), los cuales dieron resultados positivos en cuanto a la existencia de actos de tortura.

 

Una primera conclusión de todos los documentos, según la senadora Rosario Ibarra de Piedra, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de ese órgano, indica que en Atenco se dio la tortura sistemática de un grupo identificado por los policías como "subversivo".

 

Las mujeres fueron abusadas no sólo individualmente, sino también como grupo, fueron tratadas como objetos, como botín de guerra; hombres y mujeres fueron identificados por el Estado como enemigos y no como ciudadanos, indicó.

 

La persistencia de las dificultades para acceder a la justicia y el hecho de que los casos de violaciones a derechos humanos no sean considerados con la prioridad que requieren, hace necesario seguir buscando caminos que hagan posible la justicia para las víctimas.

 

 

Guatemala: Discriminación laboral hacia personas con VIH-SIDA

Por Alba Trejo

 

Guatemala, mayo.- Ser portador del VIH-sida y solicitar empleo en este país es condenarse a la marginación y al rechazo de los empleadores, que ven, en quien padece la enfermedad, un riesgo de contagio para sus demás empleados.

 

Por lo menos así lo experimentan 95 de cada 100 personas seropositivas en Guatemala, donde 10.756 personas viven con VIH-sida.

 

Los empleadores son tramposos, dijo a SEMlac Rigoberto Vásquez, director de la no gubernamental Asociación Gente Positiva. Después de someterse a pruebas escritas, orales y exámenes sicológicos, a las personas desempleadas se las obliga a hacerse un análisis de hematología que ni siquiera está incluido en los requisitos, explica.

 

Y todo empeora si el resultado es positivo, porque a la persona aspirante se le rechaza inmediatamente, sin que medie explicación alguna.

 

Esta práctica es común en empresas del sector privado y entidades estatales, que tratan así de mantenerse al margen de los padecimientos de la población, de acuerdo con el planteamiento discutido en la primera conferencia empresarial de prevención del VIH, denominada "Problema Mundial, Compromiso Local".

 

Otra de las conclusiones del evento es que eso no ocurre en los negocios menores, porque no cuentan con la capacidad económica para invertir en ese tipo de pruebas.

 

El VIH Sida se ha convertido en un mal que, en este país, ha cegado la vida de 1.116 personas, 829 de ellas hombres y 287 mujeres, la mayoría infectados a través de relaciones sexuales.

 

Según datos del Programa de Acción para el sida en Centro América (PASCA), en Guatemala cerca del 60 por ciento de los habitantes con una vida sexual activa no utiliza condón. A eso hay que agregar que gran parte de la población inicia su vida sexual a partir de los 13 años, de acuerdo con la Encuesta de Salud Materno Infantil.

 

PASCA detalla, además, que 42 de cada 100 personas nunca usan condón con sus parejas regulares y que una de cada cinco mantiene relaciones sexuales tanto con una pareja masculina como femenina.

 

Claudia Miranda, gerente de capital humano del no gubernamental Consejo Empresarial del Prevención del VIH y Sida, una entidad que busca sensibilizar y capacitar a las empresas para que admitan a los portadores en sus filas laborales, dijo a SEMlac: "Lo que hacen con ellos al tomarles una prueba, no sólo es un engaño a todas luces, sino que viola la ley". Recordó que en los anuncios o convocatorias a una plaza nunca se incluye en los requisitos un examen hematológico

 

Guatemala cuenta con un decreto que prohíbe las pruebas de manera obligatoria para el diagnóstico de infección, salvo con fines procesales, donación de sangre o de atención del paciente.

 

De igual forma, esa ley señala que las personas portadoras tienen derecho al trabajo y pueden desempeñar labores de acuerdo con su capacidad y situación, y no podrá considerarse la infección por VIH como impedimento para contratar o como forma causal para la terminación laboral.

 

"Esta ley es letra muerta, porque no se cumple", dice el representante de Gente Positiva.

 

Quienes resultan discriminados laboralmente con esta práctica son personas que se encuentran en edad productiva, entre los 25 y 29 años de edad, de acuerdo a los datos disponibles.

 

"Y si se toma en cuenta el subregistro de 70.000 personas más que viven con VIH sida, la situación se agrava, señala Vásquez. "Estos no tendrán más opción que incorporarse al sector informal", añade.

 

De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadística, en el país hay unos 172.000 desempleados, por lo menos cuatro millones 892.000 participan en alguna actividad productiva, tres millones laboran en el sector informal y 800.000 subsisten en el subempleo. Sólo un millón 445.000 trabajadores tienen un empleo en el sector formal de la economía.

 

Según el Ministerio de Trabajo, la gran mayoría de guatemaltecos se ocupa en maquilas, construcción y fábricas.

 

De acuerdo con las proyecciones de la estatal Universidad San Carlos de Guatemala, para 2010 serán 140.000 las personas con VIH en este país y habrán muerto 9.000, en tanto cerca de 24.000 niños serán huérfanos a causa de la enfermedad.

 

 

Argentina: Combatiendo los mitos y la violencia machista

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, mayo.- Convencidas de que juntas podrán avanzar y vencer las telarañas de la cotidianeidad patriarcal, un grupo de mujeres apasionadas y luchadoras, que apuestan por un feminismo popular, se agrupan en la Casa del Encuentro (www.lacasadelencuentro.com.ar).

 

A sus integrantes se las ve en cuanta marcha se realiza por los derechos de las mujeres. Caminan llevando el color violeta que distingue a las feministas. Y su próxima manifestación será "La carpa itinerante de las mujeres", un proyecto que anhela sensibilizar y combatir la violencia machista.

 

Fabiana Túñez, coordinadora General de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, conversó con SEMlac sobre la necesidad de delinear un feminismo popular frente a los prejuicios hacia esa corriente de pensamiento. Expresó que, en la sociedad, "se está instalando de a poco la realidad de la violencia hacia las mujeres, pero aún falta mucho, ya que todavía está muy arraigado el machismo".

 

SEMlac: ¿Qué significa el feminismo popular que promueven las integrantes de La Casa del Encuentro?

Fabiana Túnez: Desde La Casa del Encuentro, planteamos una nueva categorización que nombramos "Feminismo popular entre todas las mujeres de cara a la sociedad". Trabajamos y pensamos un feminismo que atraviese la sociedad, que hable, accione y articule con las mujeres y no "para" las mujeres.

 

Es decir, un feminismo que no sólo se exprese en las universidades, en los espacios de género, en foros o conferencias. Practicamos un feminismo con las mujeres que habitan en los barrios, en los asentamientos, en las zonas más vulnerables de nuestra región, mujeres que sufren y padecen la opresión, violencia, explotación, hambre y desigualdades permanentes.

 

SEMlac: ¿Un feminismo ejercido desde la cotidianeidad?

FT: Sí. Este "feminismo popular" está compuesto por cientos de mujeres que, en su práctica, son feministas, luchan por sus derechos de una forma diferente, con la ética, el respeto, la solidaridad y la hermandad como herramientas de lucha. Este "feminismo popular" ya está en la calle y en el cuerpo de cada mujer que se incorpora al movimiento.

 

SEMlac: Desde sus inicios, el feminismo fue considerado un movimiento marginal. En su criterio, ¿aún persiste este prejuicio?

FT: Es que el sistema se encargó de atacar sistemáticamente las ideas revolucionarias del feminismo por sus cuestionamientos permanentes al orden establecido desde lo cultural, social y político. Por eso, se instalaron en el imaginario social mitos sobre lo que es el feminismo.

 

Entonces, es necesario cambiar nuestras prácticas, nuestro accionar, para llegar a la sociedad y desnaturalizar los mitos que el sistema se encargó de instalar.

 

Para derribar lo impuesto por el sistema, con cada mujer que se incorpore a la lucha, enfrentamos este mandato de violencia y opresión, en articulación con otros movimientos.

 

SEMlac: En su opinión, ¿la sociedad está tomando conciencia de que las problemáticas de género existen?

FT: Gracias al trabajo que han realizado muchas organizaciones del movimiento feminista y de mujeres a lo largo de todos estos años, se está instalando el tema de la realidad de la violencia hacia las mujeres, pero aún falta mucho. Todavía está muy arraigado el machismo en nuestra sociedad. Necesitamos trabajar mucho más para lograr que todos y todas entiendan que las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, vidas y deseos.

 

Todavía la violencia hacia las mujeres se toma como hechos aislados y no como una cuestión política a resolver por el conjunto de la sociedad.

 

SEMlac: ¿Qué objetivos tiene La Carpa Itinerante de las Mujeres, lanzada por La Casa del Encuentro?

FT: Uno de nuestros objetivos es sensibilizar, concientizar y difundir que en nuestro país, anualmente, más de 4.500.000 mujeres son víctimas de algún tipo de violencia machista; que se registraron 240 feminicidios en 2007; que desde enero hasta abril de este año más de 50 mujeres fueron víctimas de la violencia sexista; que más de 500 han sido secuestradas y desaparecidas por las redes de trata, con fines de prostitución, y que cientos de de ellas, procedentes de los sectores más vulnerables, mueren por abortos clandestinos.

 

Con esta acción, intentaremos salir del individualismo para identificar que existen otros y otras con quienes podemos analizar, compartir, disentir, fijarnos metas y objetivos que nos permitan un compromiso hacia la conformación de una verdadera Red Social y Política contra toda forma de violencia hacia las mujeres.

 

SEMlac: ¿La Carpa llegará al interior del país?

FT: "La Carpa Itinerante de las Mujeres" estará en dos provincias y en el Gran Buenos Aires. Durante esta primera etapa, realizaremos 10 jornadas por diferentes lugares, para finalizarla el 10 de Diciembre en Plaza de Mayo, Día Internacional de los Derechos Humanos.

 

 

Cuba: Las fabricantes de hombres perfectos

Por Ilse Bulit

 

La Habana, mayo.- Escucho la radio. Otra entrevista a una mujer imperfecta que habla de su hombre perfecto. Ella insiste en ponderarlo. Repite, como tantas otras, un canto aprendido desde niñas: "El me ayuda. Gracias a él, pude continuar mis estudios. El lleva el niño a la guardería. Y cocina muy bien, mejor que yo".

 

Con unos cuantos ejemplos, fortuitos y epidérmicos, dan por rota la cadena. No pongo en dudas la existencia de esos hombres con visión clara de las responsabilidades idénticas en el sostenimiento de la vida en pareja y en familia. Tampoco dudo que, en las últimas generaciones, la comprensión gane terreno en ese aspecto. Ojalá que esas transformaciones en el comportamiento fluyeran como en cascada poderosa y no con la timidez de los ríos que, ante una sequía prolongada, pierden su caudal.

 

Preguntada una periodista sobre esa larga fila de entrevistas, donde pocas son las que abordan con sinceridad sus relaciones de pareja, me contestaba que muchas de sus invitadas tenían miedo de buscarse más líos con los maridos si abrían las puertas a la luz. El deseo de sostener una paz equivocada influye.

 

No hay dudas. Los efectos de la doble moral; subterfugio de esa hipocresía, compañera en el viaje del hombre y la mujer a través de los siglos, tiende sus telarañas.

 

Y entonces… el modelo proclamado como hogar perfecto es este, el del esposo cooperante, comprensivo, cariñoso, desprejuiciado, tolerante, de la misma manera que se especifican las cualidades de una marca de trapos vestibles sobre otra y con la repetición propagandística se ansía tener por su supuesta belleza y calidad y porque, vaya, da prestancia sobre las demás-, se proclama como el hombre ideal en el hogar ideal. Se sonríe de puertas afuera, aunque en el dormitorio y la cocina, la vida siga igual.

 

Inciden otros motivos. Esas mujeres sonrientes, quienes aplauden las ventajas de haber logrado la equidad en las leyes, el respaldo de organizaciones, la integración al trabajo y a los estudios, el derecho a parir o no parir, y a esa serie de ventajas que, sin duda alguna, poseen las cubanas y personifican un rubro inobjetable de la política respecto a las mujeres, viven oscurecidas por el precio pagado al no marchar el cambio interno en las relaciones hogareñas a idéntico ritmo.

 

Estas sienten la culpa sobre ellas, por no lograr diversificar sus fuerzas: preocuparse por la formación de los hijos a la par de reciclar sus conocimientos en sus especialidades. Porque si bien en los últimos tiempos, los jefes no miran con tan mala cara, por encima de las leyes protectoras, a la empleada gestante, ella sabe muy bien el costo de no mantenerse actualizada en los últimos conocimientos.

 

No es sólo el dedo señalador de los hombres y de las propias hermanas de sexo ante sus fracasos hogareños que persisten, ahora revividos ante una naciente indisciplina social entre los adolescentes y jóvenes.

 

A pesar de que en las conclusiones académicas, en las proclamas de instituciones especializadas, en la propaganda mediática, se marca a la familia como un todo activo y receptivo, donde la mujer es parte importante, pero no la única, ella genera en sí misma ese sentimiento culpable, que le provoca a la larga la insatisfacción.

 

Es estar en un punto medio, a la misma distancia de las obligaciones como madre, hija, esposa y, en el lado contrario, las responsabilidades laborales o de superación individual.

 

Se mueve en zigzag, busca el equilibrio, equilibrio difícil. Inclusive, cuando su voz reclama, cuando discute y hasta gana por un día la batalla, el sabor del triunfo durará poco, porque todavía no logra librarse de la sumisión interna, traspasada de generación en generación.

 

Esta sensación contribuye al estrés, a la grave depresión. En muchos casos es incapaz de definir las causas o trata consciente o inconscientemente de enmascararlas.

 

Peor, si se unen a causas materiales que la cercan. Está libre de la dependencia económica por su seguro acceso al trabajo y por estipulaciones legales que la protegen.

 

Sin embargo, faltan soluciones provocadas por la escasez de vivienda en Cuba que la obligan a convivir con parejas maltratadoras y en donde el sometimiento va más allá de la presión psicológica. Estas representan situaciones extremas con difíciles arreglos a plazo mínimo.

 

Así, por miedo a disgustar a la pareja, por no perder el prestigio frente a las demás, por jugar a la mentira repartida, por estar enredada en los sentimientos de culpa, ante la grabadora de la periodista, esa mujer imperfecta continuará diseñando, sólo en palabras, a su hombre perfecto.