Reportajes y noticias de SEMlac

Del 14 al 20 de abril de 2008

 

 

Perú: Actitudes discriminatorias contra las mujeres desatan rechazo y debate

Por Zoraida Portillo

 

Lima, abril.- La posición de las mujeres en la sociedad peruana estuvo en el centro del debate en los últimos días. Dos hechos estuvieron vinculados a esta problemática: de un lado, un decreto presidencial que les permite ser socias titulares de clubes privados y, de otro, los insultos proferidos por un futbolista a la réferi durante un encuentro profesional de la disciplina, lo que abrió una polémica sobre si ellas deben o no ser jueces de un deporte considerado tradicionalmente "para machos".

 

En el primer caso, el presidente Alan García terminó con años de discriminación que sólo aceptaba que las mujeres fueran socias de segunda categoría, es decir, figuraban como hijas, esposas o madres de los titulares.

 

Mediante decreto supremo, se dispone que "los estatutos de todas las formas de organización jurídica sin fines de lucro deberán adecuarse a las normas de la Constitución Política del Perú y de la ley relativas a la igualdad jurídica del varón y de la mujer".

 

La norma va más allá, pues da un plazo de 90 días a los clubes para que posibiliten el libre acceso de las mujeres como socias. En caso de incumplimiento, el Ministerio Público podrá solicitar su disolución por la vía judicial. El Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social ha quedado encargado de supervisar el cumplimiento de esta normativa.

 

Aunque, en general, ha sido muy bien recibido por la población, porque termina con una discriminación propia de siglos pasados, no faltan quienes han advertido su improcedencia jurídica, en el sentido de que en el Perú existe la libre asociación sin autorización previa, por lo cual una entidad privada no puede disolverse por decreto gubernamental.

 

Uno de ellos es el reconocido constitucionalista Raúl Ferrero, quien celebra que se termine con una discriminación absurda y anticonstitucional; sin embargo, señaló a la prensa local que "existe una contraposición de derechos que tendrá que resolverse finalmente en el Poder Judicial o, en última instancia, en el Tribunal Constitucional".

 

En su opinión, una de las falencias del dispositivo es que no indica cómo se conciliarán los criterios de la juntas calificadoras de cada club -las que tienen en última instancia la potestad de admisión de nuevos socios-, con lo dispuesto por el decreto.

 

Una salida, en su opinión, sería la modificación de los estatutos de cada club. Otra, para quienes se opongan, sería presentar un recurso de amparo que deje sin efecto temporalmente el decreto dentro de la institución que recurra a este dispositivo jurídico. Las fichas están pues, sobre el tablero de juego.

 

"Realmente no creo que a estas alturas haya socios que se opongan a la incorporación de mujeres como socias de pleno derecho, pero también es verdad que esa es una decisión que compete a cada club y no puede legislarse por decreto", dijo a su vez Raymundo Medina, abogado especializado en asesoría empresarial.

 

"El hecho de que clubes, de reconocido prestigio, no hayan modificado de motu proprio sus estatutos desde antes es un indicio de que el tema no está exento de debate al interior de estas entidades", añadió.

 

Los insultos a la jueza

Pero si el debate sobre la situación de la mujer ya estaba de por sí candente, el jugador uruguayo Mario Leguizamón se encargó de atizarlo aún más cuando, al ser expulsado por la árbitro Silvia Reyes, durante un encuentro de fútbol, no encontró mejor manera de expresar su descontento que declarar que la jueza "está 'mal cogida. No le dieron un buen polvo en la mañana. No sé por qué me expulsó y cómo pueden poner a una jueza a arbitrar".

 

Lo dijo ante las cámaras de televisión y, de inmediato, causó el rechazo generalizado de hombres y mujeres. No contento con ello, afirmó que sólo un país con un fútbol mediocre podía tener como árbitro a una mujer.

 

A las pocas horas, los directivos de su club, Deportivo San Martín, expresaron disculpas públicas, anunciaron que lo dejarían sin sueldo un mes y posteriormente, conforme crecía el rechazo a su actitud calificada de "machista", "discriminadora" y "ofensiva a las mujeres", procedieron a expulsarlo definitivamente de sus filas.

 

El Presidente García se sumó a las críticas y ligó ambos hechos al declarar que "en la base de su ofensa (de Leguizamón) está el que a un hombre se le permitida golpear a una mujer en su casa o que (ésta) no pueda ser miembro de un club".

 

"El término utilizado me parece repugnante. La vida de las personas no depende de la estabilidad sexual", añadió sin ocultar su mortificación.

 

De la misma opinión fue Gaby Cevasco, del Consejo Directivo del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, quien dijo que el futbolista no sólo está considerando a la mujer como un objeto, sino que pone en duda su capacidad para desarrollar cualquier actividad por el hecho de que no fue satisfecha sexualmente.

 

El debate pasó a otro plano cuando un compañero de equipo de Leguizamón, el arquero Leao Butrón, admitió tácitamente que muchos futbolistas se encuentran incómodos cuando son arbitrados por una mujer.

 

"No creo que por ser mujer no pueda arbitrar, como muchos piensan. Yo creo que los jugadores salieron predispuestos a fregar (arruinar) la actuación de la jueza y así no puede ser", declaró a la prensa deportiva después del accidentado partido y visiblemente molesto.

 

"La jueza se equivocó, pero para ambos lados. Tenemos que saber contener nuestros reclamos", agregó.

 

Ciertamente, los arbitrajes que le han tocado dirigir no han sido sencillos para Silvia Reyes: siempre es víctima de pullazos e insultos. Sus autores generalmente se disculpan diciendo que las imprecaciones son propias de un deporte aguerrido como el fútbol, pero el mensaje cifrado detrás de tales declaraciones parece ser ¿para qué se mete en "cosas de hombres"?

 

Ella, sin embargo, se mantiene firme en su vocación y dice que seguirá arbitrando encuentros de fútbol profesional. Experiencia no le falta, pues ha arbitrado partidos en dos campeonatos sudamericanos, en Chile y Brasil.

 

"Me critican porque soy mujer, el problema en el fondo es un problema de machismo", ha dicho en más de una oportunidad. Y, en el caso concreto de Leguizamón, no ha aceptado sus disculpas y más bien le ha enviado un mensaje: "Sólo le pido que se dedique a jugar y recapacite porque tiene una madre y algún día tendrá una hija y que Dios decida lo que tenga que pasar".

 

 

Bolivia: Las niñas toman la palabra

Por Helen Álvarez Virreira

 

La Paz, abril.- Cuando Miriam Choque habla, el auditorio lleno de niños, niñas y adolescentes trabajadores escucha en silencio cómo la niñez trabajadora se organizó en Tarija para exigir sus derechos. Flora Huanca, en cambio, debe levantar la voz para que, los integrantes de la Junta de Vecinos de Santiago II oigan sus demandas y propuestas. Además de haber tomado la palabra, ambas mujeres tienen en común su corta edad.

 

Miriam cumplió 14 años y fue elegida por sus compañeras y compañeros representante de los niños, niñas y adolescentes trabajadores (NATS) del departamento de Tarija, en el sur de Bolivia. Su hermana Claudia tiene 15 y también es delegada departamental electa.

 

Ellas cuentan que su designación fue unánime, por la confianza que les tienen y porque las dos se caracterizan por su dinamismo y su capacidad organizativa y expresiva.

 

Ambas propiciaron la creación de una agrupación propia de niños, niñas y adolescentes trabajadores, pues consideraban que algunas organizaciones no gubernamentales las manipulaban. Las hermanas perdieron a su mamá hace 12 años y tuvieron que trabajar desde los siete.

 

Romina Pomari tiene 11 años y también fue elegida por su organización -Comunicadores Populares NATS- para representar a Caranavi, una población ubicada en los Yungas del departamento de La Paz. A ella la eligieron debido a su elocuencia y a sus iniciativas. Y como ellas, hay otras.

 

Protagonismo reciente

La comisionada para la Erradicación Progresiva del Trabajo Infantil del Ministerio de Trabajo, Eva Udaeta, explica que el protagonismo que están asumiendo las chicas en estas organizaciones mixtas es reciente y surgió cuando la niñez trabajadora comenzó a juntarse en asociaciones, hace un par de años.

 

En la década del noventa, cuando ella trabajaba con chicas de la calle, esto no ocurría e incluso ahora es poco frecuente.

 

Por ello, para este año se ha previsto una serie de actividades con el fin de potenciar y posicionar esa capacidad de liderazgo. También buscan que otras muchachas se identifiquen en ellas y desarrollen seguridad en sí mismas.

 

Sin embargo, una de las dificultades es que aún no han definido cómo incorporar a estas organizaciones en el plan de erradicación del trabajo infantil, sobre todo porque los niños, niñas y adolescentes están reivindicando su derecho al trabajo y hasta intentaron incluirlo en el proyecto de la nueva Carta Magna.

 

Ante los adultos

Flora, en cambio, comenzó a asistir a las reuniones de la junta de vecinos de su zona, al igual que otros niños y niñas, para evitar las multas, ya que su papá y su mamá no podían hacerlo. Pese a sus nueve años, comenzó a intervenir en los debates y discusiones de adultos, planteando las preocupaciones de las niñas del barrio, en un contexto muy machista y donde la opinión de la niñez no cuenta.

 

Ella vive en Santiago II, en la ciudad de El Alto, el lugar que eligieron para residir muchos trabajadores mineros despedidos en la década del ochenta, cuando 30.000 personas del sector quedaron sin empleo, debido a los ajustes estructurales aplicados en Bolivia.

 

De pedir una red para jugar volleyball, porque los chicos se habían adueñado de la única cancha del lugar para practicar fútbol, Flora pasó a plantear que las personas adultas no consuman bebidas alcohólicas durante los actos cívicos del festejo de la zona, propuesta aceptada tras una votación, relata la vecina del lugar, Lilia Camacho, quien destaca que la seriedad de sus reclamos y su constancia lograron que la tomen en cuenta.

 

Curiosamente, su mamá fue elegida para ser parte de la junta, pero a ella su marido no le permitió ejercer el cargo. Ahora la familia emigró a Santa Cruz, en el oriente boliviano.

 

Los roles enmudecen

Rosario Adrián, pedagoga y responsable del centro educativo y guardería infantil "Mi mamá trabaja" del movimiento feminista Mujeres Creando, trabajó durante más de 10 años con niños y niñas de la Pastoral de la Niñez de El Alto y tres años con adolescentes mujeres de Aldeas Infantiles SOS.

 

A partir de su experiencia, ella explica que las niñas suelen ser las que más toman la iniciativa para cualquier actividad, en comparación con los niños, y que éstos no se sienten cohibidos por ello, sino que más bien participan activamente.

 

Pero al llegar a la adolescencia las muchachas comienzan en encerrarse en sí mismas, no sólo por los cambios físicos que experimentan sino porque la misma sociedad -desde la familia, la escuela y la iglesia- comienza a encasillarlas en roles y les van imponiendo el silencio y la obediencia; en muchos colegios de la ciudad de El Alto castigan a las chicas que silban, por ejemplo. Además, cuando les dan la palabra, lo hacen después de los varones.

 

Eso explica que en la ciudad de El Alto las mujeres que forman parte de las organizaciones vecinales o sindicales sean las encargadas de atender a los varones. Su participación en las asambleas es casi nula y sólo toman la iniciativa cuando sus compañeros se han dado por vencidos, según el estudio "Participación política de mujeres alteñas en las acciones colectivas y en la vida cotidiana", del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia.

 

"Pero siempre hay alguna rebelde", sostiene Rosario Adrián, quien incide mucho en temas de sexualidad y seguridad en el cuerpo con las niñas y niños que tiene a su cargo, y también con estudiantes de primaria de varias escuelas públicas, en coordinación con las direcciones de los establecimientos.

 

El matrimonio acalla

Emiliana Quispe, secretaria ejecutiva de la Federación de Trabajadoras del Hogar de La Paz, ha tenido como compañeras a muchas adolescentes que se integraron al Sindicato de Sopochachi, cuando ella era Secretaria de Actas y, luego, de Relaciones.

 

Cuenta que la principal dirigente de la organización, Basilia Katari, intentó que las muchachas más inquietas y prometedoras integraran la directiva, a fin de formarlas en la actividad sindical para la natural renovación generacional. Pero no resultó, todas dejaron de asistir, la mayoría porque ya tenía pareja.

 

A Emiliana Quispe le ocurrió lo mismo. Apenas se casó, su esposo le prohibió ir a las reuniones y sólo volvió al Sindicato cuando se divorció, hace unos dos años. Ella cuenta que por eso Katari renunció a tener pareja y se mantiene como dirigente fundadora desde los 15 años; ahora supera los 40.

 

A las chicas, Emiliana les aconseja que nunca se sientan menos, que luchen y que mantengan su entusiasmo. Rosario Adrián se dirige más bien a las mujeres adultas que fueron acalladas y les recomienda "un despertar, recordar sus travesuras y todo lo que han hecho, y volver a divertirse". Ahí está la fuerza para volver a tomar la palabra.

 

 

Cuba: Pioneras de la masonería femenina

Por Patricia Grogg

 

La Habana, abril.- La menor tiene 18 años y la mayor, más de 60. Sus profesiones y oficios son diversos: médicas, sicólogas, arquitectas, cantantes, estudiantes universitarias, técnicas, amas de casa. Por ahora son 32 estas mujeres que, desde hace poco, integran las dos primeras logias masónicas femeninas de Cuba, tras vencer no pocas dificultades.

 

"La mujer cubana se impone y tiene un lugar en la sociedad, ¿por qué no tenerlo también en la masonería?", dice Milagros Rodríguez, profesora de geografía, Venerable Maestra de la Logia Victoria, de Pinar del Río, instalada el 3 de abril junto a la logia Venus, de Ciudad de La Habana, por sus "hermanas" chilenas.

 

Rodríguez es una de las 24 maestras que, además de ocho aprendizas, fueron iniciadas por la Gran Logia femenina de Chile, la cual envió con tal fin, a la capital cubana, una amplia delegación encabezada por la Serenísima Gran Maestra Orieta Valdés y parte de su oficialidad.

 

Llegar hasta ahí no fue fácil para las cubanas. Un Comité gestor de la masonería femenina en Cuba, presidido por Digna Gisela Medina, médica máxilo facial en un hospital habanero, comenzó en 2005 la meticulosa labor previa de organización, seguida de cerca por las masonas chilenas.

 

"Ha sido un trabajo muy delicado, complicado, porque hubo que hacer todos los preparativos para la fundación de logias masónicas femeninas en un país donde no había mujeres masonas", explicó Manuel Collera Vento, Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba de 2000 a 2003 y fuerte defensor del ingreso de mujeres a esta institución.

 

"Ellas debieron prepararse prácticamente solas y esa fue la mayor dificultad, pero la vencieron exitosamente y ya tenemos dos logias femeninas en Cuba", indicó Collera Vento, quien reconoció que, en la realización del proyecto, no faltaron dificultades, como cierta resistencia entre sectores más conservadores de la masonería masculina.

 

En ese sentido, aclaró que no se trata de una postura oficial adversa del organismo másonico, sino de "corrientes de pensamiento" contrarias que no significaron una "traba" en el camino organizativo. "Personalmente, pienso que la masonería ha perdido vigencia en el mundo por excluir a la mujer", indicó.

 

La iniciación masónica de mujeres conlleva un concepto de irregularidad, pues, según un antiguo Límite (Constitución de Anderson de 1723), la Masonería es sólo para hombres. Sin embargo, en la actualidad son varios los países donde prosperan Logias femeninas, como Francia, Bélgica, España, Argentina y el propio Chile, entre otros.

 

En ese sentido, el auspicio de la Gran Logia Femenina de Chile liberó de cualquier compromiso a la Gran Logia Masculina de Cuba, que arriesgaría su regularidad y el reconocimiento de las Grandes Logias con las cuales tiene relaciones interpotenciales si aceptara mujeres entre sus miembros.

 

La regularidad en la masonería proviene del cumplimiento de ciertos requisitos para el funcionamiento de las logias, entre ellos el que la carta patente para su fundación debe provenir de una Gran Logia con autoridad para ello, la creencia en un Ser Supremo, la independencia de la masonería de Altos Grados, la prohibición de discutir sobre política y religión, y la observancia de los Antiguos Límites que también constituyen reglas a respetar.

 

El Comité Gestor cubano centrará ahora sus esfuerzos en la creación de una tercera logia, probablemente en Caibarién, localidad costera de la central provincia de Villa Clara, condición que les permitirá constituir su Gran Logia Femenina de Cuba.

 

El apoyo y asesoría de las chilenas continuará hasta que ese día llegue. "Nos interesa que se independicen y, además, están los elementos dados, porque hay muchas cubanas interesadas en pertenecer a la masonería", comentó a SEMlac la Gran Canciller de las masonas del país sudamericano, Mónica Morós.

 

Según estimaciones de Medina, quien además de continuar al frente del Comité gestor es ahora Venerable Maestra de la logia Venus, unas 60 mujeres de todo el país aspiran a participar del proyecto. "Estamos listas para crecer, el ser masonas nos ha creado una serie de expectativas como seres humanos", afirmó.

 

Para Miriam Silva, Relacionadora Pública de la Gran Logia Femenina de Chile, en las cubanas resalta no sólo la calidad humana, sino "la comprensión de la labor en que están empeñadas y la necesidad que tienen de ganar un espacio que les permita reforzar su rol de género".

 

"Las mujeres necesitan un espacio donde poder conversar con libertad de su propia problemática, de cómo enfrentar la vida y de qué manera les impactan las cosas. Ser mujer masona significa poseer una línea valórica, a la que se ha llegado por convicciones propias", consideró Silva.

 

En su opinión, el precepto que excluye a las mujeres de la masonería "ha sido superado hace muchos años. Pero tampoco somos una institución feminista, nuestra postura es integradora y creemos en la igualdad y universalidad del trabajo para ambos sexos", señaló.

 

Reconoció, sin embargo, que las mujeres "están quemando etapas de siglos de cierto atraso"; por tanto, todas las organizaciones que puedan trabajar a favor de ellas son bienvenidas. "La masonería puede ayudarla mucho a desenvolverse, a conocerse a sí misma, a entender mejor su papel en la sociedad y en la vida civil en general", dijo.

 

A su vez, Medina resaltó que el interés femenino por la Masonería viene de siglos atrás, sólo que no hubo espacio para que ellas pudieran desarrollarse hasta épocas más recientes. "En la medida en que la mujer fue logrando metas y creció su participación activa en la sociedad, comenzaron a crearse logias femeninas en el mundo", comentó.

 

Añadió que en la Historia de la Masonería cubana, la mujer siempre ha estado ligada, de una u otra manera, a sus actividades, apoyando como una columna externa todas sus obras y procederes, pero nunca se ha reconocido la necesidad real y palpable de introducirla dentro de la misma masonería.

 

A su vez, Collera Vento insistió en que no existe razón de tipo doctrinal, filosófica, esotérica o iniciática que impida que una mujer sea masón. "Todo lo que hace un masón es practicable tanto por el hombre como por la mujer. No hay diferencias en ese sentido", comentó.

 

En 1936, ante el interés femenino por incorporarse a la obra masónica y a propuesta del Gran Maestro Gabriel García Galán, se creó la asociación paramasónica Hijas de la Acacia, una institución autónoma, integrada por mujeres con reglamentación y liturgia propias, vigente hasta hoy en Cuba.

 

Especialistas en el tema explicaron a SEMlac que los fines de esa formación son esencialmente filantrópicos, caritativos y fraternales y resulta común que las Grandes Logias auspicien asociaciones femeninas "afines" a la Masonería, de ahí su carácter de paramasónicas. Es decir, sus integrantes no son masonas, aclaró una fuente consultada.

 

La Masonería se define como progresista filantrópica, integrada por personas de libre pensamiento, buenas costumbres, y que buscan la autosuperación y el perfeccionamiento humano. En sus filas conviven personas de diferentes credos religiosos, así como de distintas tendencias políticas y corrientes filosóficas.

 

En Cuba, la institución data de 1859 y entre sus iniciados figuran José Martí y otros muchos próceres independentistas. Pero en los convulsos años sesenta del pasado siglo, en los albores del proceso político encabezado por Fidel Castro, sus filas se debilitaron al punto de verse reducidas de 34.000 en 1959 a 19.582 miembros en 1981.

 

Disminuyeron sensiblemente sus recursos financieros y vieron limitadas muchas de sus gestiones filantrópicas de carácter privado. Sobre todo, sufrieron el éxodo de una buena parte de sus miembros, descontentos con la radicalización política de esos años, en tanto muy pocos jóvenes se interesaban por integrar sus filas.

 

"Pero la masonería siguió trabajando con el rigor de siempre y, pasada esa etapa, comenzó a crecer nuevamente de manera paulatina. Actualmente en el país hay unos 30.000 masones y 316 Logias", explicó Collera Vento, quien considera que la masonería es "popular" en Cuba debido a sus raíces, a que la generalidad de los luchadores independentistas eran masones.

 

Según conocedores del tema, hacia la década del ochenta del pasado siglo, se hizo evidente una posición oficial de apertura hacia algunas instituciones no gubernamentales, de carácter religioso o no, con lo cual disminuyeron las presiones que se manifestaron en los primeros años de los sesenta hacia los masones o personas que profesaban alguna creencia religiosa.

 

El ex Gran Maestro descartó que el orden político-económico imperante en Cuba pueda convertirse en una camisa de fuerza para la práctica masónica. "Constituimos una hermandad en la que caben todas las creencias y afiliaciones políticas. Además, en nuestro país siempre ha existido una relación de mutuo respeto entre las autoridades políticas, estatales o gubernamentales y las masónicas", aseguró.

 

 

Argentina: Aprueban una polémica ley para prevenir la trata de personas

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, abril.- La trata de personas con fines de explotación laboral, sexual o para la extracción de órganos, en Argentina, ya tiene, desde el 9 de abril, una ley que la reprime, la enmarca como delito federal y diferencia las víctimas en dos universos: mayores y menores de 18 años.

 

Precisamente este último punto es el que desencadenó una polémica, ya que esta legislación considera que una persona de más de 18 años, víctima de la trata, debe probar que se actuó contra su consentimiento.

 

"Con esta medida, la carga cae sobre el individuo afectado. Es decir, la propia persona explotada deberá demostrar que es víctima", recalca a SEMlac Susana Trimarco, madre de Marita Veron, una joven secuestrada en abril de 2002 y aún no encontrada.

 

En diciembre de 2006, esta ley obtuvo media sanción en la Cámara de Senadores. Desde entonces, feministas militantes y diversas organizaciones sociales, hicieron sus objeciones a ese proyecto, a la vez que presentaron diversas alternativas. Pero sólo una minoría de legisladores se hizo eco de tales propuestas, pues se aprobó el proyecto oficialista.

 

Respecto a este punto, Mercedes Assorati, coordinadora General del Programa Esclavitud Cero, que desarrolla la Fundación El Otro (www.elotro.org.ar), manifestó que "con esta ley se exigirá a las víctimas mayores de edad que prueben la existencia de amenazas, engaño o violencia, cuando estas cuestiones son muy difíciles de demostrar judicialmente, en especial para quien no dispone de una buena asesoría letrada".

 

"Pensemos -continuó Assorati- que estas víctimas ya se encuentran muy amenazadas y que los tratantes harán lo que puedan para evitar que den su testimonio. Con esta medida se agravará la ya difícil situación de seguridad de las víctimas, resultando al final ineficaz para lograr condenas en relación con personas adultas".

 

Otro punto en cuestión es el aspecto punitivo, ya que, para muchos, resulta insuficiente. La medida establece una pena mínima de tres a seis años, en caso de que la víctima sea mayor de 18 años, pero podría ser de cuatro a 10 años cuando el victimario tenga un grado de parentesco con la víctima.

 

"Considero que la sanción es muy baja, hubiese sido óptimo que se estableciera como pena mínima cinco años", dijo Trimarco a SEMlac. Merece destacarse que la nueva medida contempla castigos de cinco a 15 años cuando la persona afectada sea menor de 18 años.

 

En este sentido, Assorati reflexiona que la pena de trata para explotación sexual es menor a la impuesta a los casos de violación (seis a 15 años). "En el caso de trata sexual, podríamos hablar de una situación de violación sistemática y, en ese sentido, nos parece que el castigo por trata nunca debería ser inferior al que se establece por violación", añade.

 

Más allá de los aspectos negativos de la nueva ley, y a pesar de que recientemente diversas personalidades y ONGs solicitaron en una carta el veto total y parcial a la presidenta Cristina Fernández, la normativa contiene elementos positivos que se deben destacar.

 

Assorati consideró positivo que la trata de personas se incluya como delito federal, ya que ello facilitará la investigación de los casos, así como la prohibición de alojar a las víctimas en cárceles, establecimientos penitenciarios o lugares destinados al alojamiento de personas procesadas o condenadas".

 

 

Chile: ¿Más años de trabajo, mejores pensiones para las mujeres?

Por Ángela Castellanos Aranguren

 

Santiago de Chile, abril.- Igualdad de edad para jubilación y creación de un bono por cada hijo nacido vivo son las principales modificaciones tendientes a mejorar las pensiones de las chilenas, según el gobierno, y que ahora constituyen ley.

 

En efecto, estas medidas se incluyeron en la legislación que reforma al Sistema de Previsión Social, aprobada el pasado marzo y que entrará en vigor gradualmente a partir de julio de 2008.

 

La Reforma Previsional, compromiso de la presidenta Michelle Bachelet, crea un "pilar solidario", que equivale a un sistema de pensiones solidarias destinado a las personas que no logran cotizar lo suficiente para financiar una pensión. El gobierno estima que serán las mujeres de menores ingresos las mayores beneficiarias de la Pensión Básica Solidaria de Vejez.

 

El monto de esta pensión ascenderá a 60.000 pesos (140 dólares estadounidenses) mensuales a partir del 1 de julio de 2008, beneficio que aumentará a un valor definitivo de 75.000 pesos (175 dólares) mensuales, a partir del primero de julio de 2009, cantidad que se irá reajustando anualmente. Esta suma no alcanza para cubrir la alimentación de una sola persona al mes.

 

De las reformas que impactan de manera específica a las mujeres, el aumento de la edad de jubilación de las chilenas de 60 a 65 años, es la más controvertida.

 

Para la Central Autónoma de Trabajadores (CAT), esta medida no mejorará las pensiones de las mujeres. Nos parece un retroceso en los derechos de las mujeres, pues aumentar el ahorro obligatorio de ellas por cinco años más no asegura tener una mejor pensión a la hora de jubilarse, afirmó a SEMlac Magdalena Castillo, secretaria General Adjunta de esa agrupación.

 

"Para tener derecho a una 'unidad de fomento' (unidad de valor) de pensión (19.851 pesos chilenos) debes tener ahorrado 3.000.000 en tu cuenta individual, y si tu sacas un estimado tomando sólo una persona que tiene un sueldo de 150.000, el monto que ahorrará en esos cinco años no va ha llegar nunca a ese valor, razón por la cual creemos que esto es un engaño y crea falsas expectativas en especial a las mujeres", abundó.

 

"Sabemos que con esta medida el Estado ahorrará más y quienes se verán perjudicadas serán las mujeres. No estamos de acuerdo con esta medida, porque no se toca un peso de las utilidades de las AFP (administradoras privadas de fondos de pensiones) y todo sale de las y los trabajadores y del Estado", agregó.

 

Para Karina Doña, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, el aumento de edad sí mejora la pensión, pero no soluciona el problema de fondo.

 

"Aumentar la edad de las mujeres para mejorar la pensión es sólo uno de los factores, pero persisten los otros", afirmó Doña a SEMlac, refiriéndose al total de las remuneraciones, el número de años que se cotizan, y los que se dejan de cotizar.

 

Las mujeres por razones de género -maternidad, cuidadoras de enfermos y adultos mayores- entran y salen del mercado laboral, lo cual les resta años de ahorro. Además, muchas chilenas trabajan en el sector informal o de manera independiente y, por tanto, no cotizan.

 

A ello se suma la desigualdad de salarios por razones de género. Doña agregó que "las mujeres ganan un tercio menos que los hombres por igual empleo, diferencia que se acrecienta en la medida que aumenta el nivel de calificación entre hombres y mujeres".

 

El barómetro sobre Mujer y Empleo en Chile, realizado en diciembre de 2007 por la Organización Internacional del Trabajo y la ONG Comunidad Mujer, reveló que las tasas de cotización decrecen (para hombres y mujeres) desde los 30 años en adelante, y al disminuir el nivel socioeconómico (sólo para las mujeres).

 

"En realidad, aumentar la edad de las mujeres para permitir mejores pensiones no termina con el problema de fondo, tal es, la existencia de inequidades de género en el mundo laboral: brecha salarial entre hombres y mujeres, acceso a empleos precarios y, por tanto, mal remunerados y lagunas previsionales por cuestiones de género, por ejemplo, cuando las mujeres se ven "obligadas" a dejar sus empleos para atender a sus hijos", aseguró Doña.

 

"El hecho de que muchas mujeres abandonen voluntaria o forzadamente sus empleos por el hecho de convertirse en madres, debiera ser un hecho digno de destacar, pero lo que ocurre hoy día es que son castigadas por el sistema pues dejan de cotizar y eso repercute en el futuro. Ser madre y ser trabajadora no debieran ser cuestiones mutuamente excluyentes, ni menos objeto de 'sanciones sociales'", puntualizó la académica chilena.

 

La otra disposición que la reforma introduce para mejorar las pensiones de las chilenas, es la creación de un bono, o aporte monetario que el Estado entregará a partir de del 1 de julio de 2009 a toda mujer por cada hijo nacido vivo o adoptado.

 

Este beneficio cobija a todas las chilenas, hayan o no contribuido al sistema de pensiones durante su vida activa, no importando si son pobres o no. Sólo están exentas las pensionadas con anterioridad al 1 de julio de 2009.

 

El bono será el equivalente al 10 por ciento de 18 ingresos mínimos mensuales, correspondientes a aquel fijado para los trabajadores mayores de 18 años y hasta los 65 años, vigente en el mes de nacimiento del hijo. Actualmente correspondería a 259.200 pesos (603 dólares).

 

 

Guatemala: Buscan ahuyentar el fantasma de las desapariciones forzadas

Por Alba Trejo

 

Guatemala, abril.- Grupos pro derechos humanos buscan garantizar que no vuelvan a repetirse en Guatemala las desapariciones forzadas, tal como ocurrió en los años ochenta del pasado siglo, durante el conflicto armado interno.

 

Por tal motivo, esas agrupaciones intentan conseguir que el Estado ratifique la Convención sobre desapariciones forzadas y que, de esta forma, contribuya a que la Convención se convierta en ley.

 

Ese objetivo ha llevado a que se reúna en el país una coalición conformada por más de 20 grupos que abogan por el estricto cumplimiento de la Convención en los países que han firmado el documento en las Naciones Unidas.

 

Los días 22 y 23 de abril se realizará la Conferencia Regional sobre la Convención para la protección de todas las personas en contra de las desapariciones forzadas.

 

Guatemala es un país del área centroamericana en el cual 50.000 personas fueron detenidas-desaparecidas durante la guerra armada interna y, tras esas detenciones, hijos, esposas, madres y esposos quedaron solos en la incertidumbre porque sus familiares nunca aparecieron.

 

Hoy, 40 años después, la nación no deja de sentir temor porque esa historia vuelva a repetirse, señaló a SEMlac Marco Antonio Garavito, de la no gubernamental Liga de Higiene Mental, que se dedica al reencuentro de personas perdidas durante la guerra armada. Garavito está unido al movimiento de países que buscan que Guatemala ratifique la Convención.

 

Queremos estar seguros de que las desapariciones forzadas no serán nuevamente una política de control ciudadano y, la verdad, no estamos seguros si ese método regresará, precisó a SEMlac.

 

Aunque ratificar no significa que no vuelva a ocurrir, existe una ventaja y es que la Convención tiene carácter vinculante para que Naciones Unidas pueda interferir e impedir la desaparición forzada, destacó.

 

En el evento estarán Leonor Arteaga, de la Asociación Salvadoreña Pro búsqueda; Marta Ocampo de Vásquez, representante de las Madres de la Plaza de Mayo; Julio Mata Montiel, secretario Ejecutivo de Asociación de Familiares de Desaparecidos de México.

 

Guatemala es signataria de la Convención que fue aprobada en Naciones Unidas tras una lucha de 26 años por parte de los grupos de derechos humanos, pero se requiere que ratifique su compromiso, así como también se necesita que lo hagan por lo menos 20 países más. Hasta el momento, sólo lo han hecho México, Albania, Argentina, Holanda y Honduras.

 

La liga de Higiene Mental trabaja con el tema de la niñez desaparecida y conoce 660 casos, alrededor de 280 tienen que ver con desaparición forzada, los otros son circunstanciales, ocurridos en el conflicto. De estos, han logrado 200 reencuentros.