Reportajes y noticias de SEMlac

del 29 de enero al 4 de febrero de 2007

 

 

Sexualidad: El mito de la virginidad, de extremo a extremo

Por Raquel Sierra

 

La Habana, enero.- A Belkis Salazar, una jubilada de 64 años, los prejuicios y las concepciones de su época juvenil le partieron la vida en dos. Hoy, cuando el mito de la virginidad es en Cuba algo del pasado, cree que las mujeres tienen una mejor oportunidad de ser plenas en su sexualidad, aunque hasta cierto punto.

 

“Como se esperaba en mi tiempo, fui virgen al matrimonio. No sabía nada del tema. Él prácticamente me violó y yo me preguntaba: dónde está la emoción y satisfacción de que habla la gente”, cuenta.

 

“Aquello fue un fracaso. En vez de mejorar, la intimidad empeoraba. Con estas canas a cuestas, creo que el mito de la virginidad me escamoteó parte de mi vida, de mi plenitud”, recuerda con voz entrecortada esta mulata delgada, residente en la ciudad de Bayamo, en el oriente de la isla.

 

Belkis agrega: “me hicieron creer que ir señorita al matrimonio era igual a alcanzar la felicidad. ¡Qué mentira! Ahora lo veo como un error que puede frustrar todo el desarrollo de la mujer y su familia”.

 

Su experiencia, amarga e imborrable, le aclara las ideas. “Para mí, las muchachas de hoy nos llevan ventaja. No se ve mal que tengan relaciones sexuales con sus parejas antes de casarse. Eso les da la posibilidad de ir al matrimonio con conocimientos y compatibilidad en ese aspecto”.

 

Salazar resume esa parte de su historia con una frase: “¡Cómo perdí tiempo por los prejuicios!”, se lamenta. Cuando por fin pudo separarse de su esposo, comprendió que la cama no era el lugar de tortura que tanto había rechazado.

 

“Una membrana no es la esencia para ser feliz. Más importante es llevarse y sentirse bien en el momento del acto sexual. Claro, tampoco hay que estar acostándose con muchos y con cualquiera”, asegura.

 

Historias como la de Belkis se repiten en personas de edades cercanas a la suya.

 

“Tenía 14 años. Me obligaron a casarme cuando se enteraron de que habíamos tenido relaciones sexuales. Sólo que para mí fue doloroso y decepcionante. No quería ni verlo, a los dos días estaba de nuevo en casa de mis padres: Para colmo, divorciada”, dice Irma, de 58 años.

 

Ana, de 66 años, siente todo lo que perdió por ese prejuicio. “Sólo por ir a ver a mi enamorado por la ventana, terminé con tres puntos en la cabeza por un golpe. La pérdida de la virginidad antes del matrimonio fue una tragedia y frenó mi vida personal”, comenta.

 

Mairelys Lotti, ama de casa, atribuye esa costumbre a los moralismos machistas de épocas pasadas. “Lo mejor que ha podido pasar es que se extinga ese prejuicio. Aunque tampoco así los matrimonios duran más”.

 

Sin ser un fenómeno común, las bodas condicionadas por la pérdida del himen aún existen en algunas zonas, aunque cada vez menos. “Me cuesta creer que todavía haya madres que obliguen a sus hijas a casarse cuando pierden la virginidad”, dice Lotti.

 

Criterios médicos

Por siglos prevaleció el criterio de que la primera relación sexual debía estar acompañada de la ruptura del himen y de sangramiento. De ahí que no pocas culturas exigieran como prueba de la “castidad” de la mujer –sinónimo de honor–, la sábana blanca manchada de sangre.

 

Sin embargo, especialistas señalan que el himen no es evidencia de virginidad, debido a que algunas mujeres nacen sin él, mientras en otras puede romperse por un golpe o movimiento brusco. También influyen las características propias de cada membrana.

 

El himen es una delgada membrana que, en algunas mujeres, cubre la entrada de la vagina, y que varía de espesor y extensión. Como es vascularizada, al desgarrarse puede producir sangrados breves y sin complejidades.

 

Los expertos precisan que algunos son lo suficientemente elásticos como para no romperse en la primera relación, otros no necesariamente presentan sangramiento o tienen forma cribiforme, con varios orificios.

 

La literatura médica refiere que apenas cerca de la mitad de las adolescentes y mujeres experimentan sangrado y/o dolor durante la primera penetración.

 

Sin embargo, la vigencia del mito ha ocasionado que muchos matrimonios o parejas empezaran con violencia, inseguridad, falta de confianza y rechazo, que los marcaron para el resto de sus vidas.

 

Se cree que la palabra himen proviene del dios griego Himeneos, quien era invocado en las bodas mediante "himnos", de donde provendría el vocablo y su connotación virginal previa al ritual nupcial.

 

Tiempos y cambios

En Cuba, el tema de la pérdida de la virginidad antes del matrimonio y la importancia de “ser señorita” ha evolucionado aceleradamente en los últimos 50 años.

 

“Antes eso era sagrado, ya no. Si la joven no era virgen, se la devolvían al padre. Creo que ahora 99 por ciento de las muchachas tienen coitos antes de casarse”, señala Raquel, de 71 años.

 

Por suerte, ha ido quedando atrás aquello de “si eres hombre y no tienes sexo antes del matrimonio, no eres hombre. Pero, si eres mujer y lo tienes, eres `fácil´ o prostituta”.

 

Según el escritor cubano Amado del Pino, “el mito de la virginidad fue el primero en saltar en pedazos a principios de los sesenta. También, aunque algo más lentamente, cierta pícara diferenciación de la mujer divorciada”, señala.

 

“Creo que ahora se ha ido al extremo. Las muchachas muy jovencitas, hasta de 12 años, han adoptado la moda de probar con todos los chicos del aula. Qué progreso es ese”, se cuestiona Carlos, un profesional de 42 años.

 

Para algunos, no se trata de retomar al pasado y su carga de negatividad, sino de darle cierta importancia a la “primera vez”, que debe estar motivada por el deseo mutuo basado en el cariño, el respeto, el entendimiento y también en la protección.

 

“Algunas muchachas, se sienten presionadas por el grupo y, para no ser menos que las otras, lo hacen. No le dan el valor sentimental y ético que lleva hacer el amor con su pareja”, agrega Carlos, padre de dos hijos pequeños.

 

Según el estudio “Conducta sexual, embarazo y aborto en la adolescencia. Un enfoque integral de promoción de salud”, de 2003, de las especialistas Libertad Martín Alfonso y Zunilda Reyes Díaz, “el grupo escolar en el que se desenvuelve el adolescente ejerce gran influencia y su conducta va a estar altamente influenciada por la opinión del grupo, a la hora de tomar decisiones”.

 

“La actividad sexual en los adolescentes se ha convertido en una norma; la mayoría considera que es necesario realizarla –como si fuera una moda–, y así tratan de buscar aceptación del grupo”, agregan en el estudio.

 

Belkis Hernández, de 36 años, cree que lo importante no está en ser virgen o no, sino en evitar los extremos. Que cuando se dé ese paso “esté presente el amor”.

 

Pese a su juventud, Yoandrix, un maestro de 23 años, tiene una concepción machista del asunto: “eso es cosa de las mujeres”, asegura.

 

Su opinión no es compartida por Carlos. “El recuerdo de la primera vez, las sensaciones y el entorno, los recordaré siempre. Para mí sigue siendo importante regalar una flor, mirar un atardecer, tomarle la mano a la muchacha, algo que no es común hoy”.

 

“Ahora, ni siquiera la música, con la prevalencia del reguetón, te da oportunidad de enamorar. Desgraciadamente, todo va muy rápido y no todos los padres le dedican el tiempo que requiere la comunicación con los hijos para fomentar valores. La escuela, por su parte, se ocupa de la parte biológica de las relaciones sexuales, no de los sentimientos”, considera.

 

De acuerdo con Martín y Reyes, a raíz de los cambios socioeconómicos han variado los viejos esquemas y valores, pero estos “no han sido sustituidos totalmente por nuevos”.

 

Lo cierto es que muchachas y muchachos inician las relaciones sexuales cada vez más temprano. Si hace 20 años comenzaban entre los 17 y 18 años, ahora lo hace entre los 14 y 15, y aún antes, indican especialistas.

 

“Él me gustaba y todo el mundo en el grupo y el aula empujó para que estuviera con él. ¿Qué virginidad?, ¿para qué?”, dice Letty, con sus recién cumplidos 15 años. Claro, sus padres ni se lo imaginan, admite.

 

El inicio precoz de las relaciones sexuales, marcado generalmente por desconocimiento, se acompaña en no pocos casos de embarazos en la adolescencia, promiscuidad, abuso del aborto, abandono de los estudios debido a la maternidad temprana y falta de protección para las enfermedades de transmisión sexual.

 

Según Martín y Reyes, master en psicología de la salud, “las acciones de promoción de salud que favorezcan la conducta sexual responsable, que pretendan disminuir el embarazo y el aborto en la adolescencia, requieren responsabilidades y esfuerzos compartidos entre los individuos, las familias, las organizaciones sociales, el sistema de salud y el sistema educacional.”

 

 

Derechos sexuales y reproductivos: Ser madre como destino

Por Julia Vicuña Yacarine

 

Lima, noviembre.- El alumbramiento, en el interior del país, de gemelas prematuras por una niña de 12 años, fruto de una relación consentida con un hombre de 30 años, ha sacado a la luz una realidad muy común en los pueblos andinos y amazónicos, pero que vulnera los derechos sexuales de miles de adolescentes y jóvenes peruanas.

 

Dorilda, la niña-madre, convive desde que tenía once años con el padre de sus hijas y dice estar enamorada de él y pese a que la relación es consentida por los padres de la menor, el flamante padre podría ser condenado a 30 años de cárcel, de acuerdo al artículo 173 del Código Penal Peruano.

 

El caso de esta niña es común en Quiruvilca, de donde ella es oriunda. Es un pueblo escondido tras las montañas de la sierra del departamento de La Libertad, a 500 kilómetros al norte de Lima, donde casi todas las adolescentes son madres.

 

Es normal ver en sus calles a niñas de 12, 13, 14 años, con bebes en brazos. Todos, fruto de una relación arreglada por los padres y consentida por la comunidad.

 

Quiruvilca, pueblo minero que tiene una población estimada de 7 mil habitantes, no cuenta con servicios de agua potable ni desagüe; tiene tres instituciones educativas: dos colegios secundarios mixtos, un centro educativo primario y sólo un puesto de salud, que en el último año atendió cerca de 60 partos de madres adolescentes.

 

Kathia Bellina, jefa del puesto sanitario, afirma que es una costumbre del pueblo tener hijos a temprana edad porque sus padres y sus abuelos también los tuvieron así. “El sector salud y educación no llega a la población para poder controlar la cantidad de embarazos adolescentes que hay”, afirmó en un programa de televisión.

 

Por su parte, Rocío Gutiérrez, coordinadora de Derechos Sexuales y Reproductivos del Movimiento Manuela Ramos, reveló a SEMlac que en los autodiagnósticos de salud reproductiva realizados entre adolescentes de las zonas rurales de los departamentos andinos de Ayacucho y Huancavelica, aparece como práctica común que los adultos decidan por ellas la elección de la pareja, ya que la opinión de las jóvenes no cuenta, vulnerándoseles sus derechos.

 

Señaló que una constante de esos autodiagnósticos es el desacuerdo de las jóvenes a una práctica tradicional denominada “Tumbay Quicchu” (Que te tumbo).

 

En esta práctica ancestral, el hombre (joven o adulto), tras elegir a una joven, la vigila y sigue sin que ella se dé cuenta y, cuando está en una zona solitaria, la sorprende, y aunque inicialmente no es un ataque, le impide el paso, no deja que huya, le habla, se presenta, le cuenta sus intenciones y la tumba (la arroja al suelo).

 

Se establece entonces una suerte de forcejeo. Si ella acepta, se toma como un juego. En caso la joven no esté de acuerdo, es violada allí mismo.

 

Días después, si él quiere establecer una relación con ella, para “resarcir la honra,” habla con la familia y le cuenta del “Tumbay Quicchu”. En caso la chica no esté de acuerdo, la familia arregla con él para que “se la robe”, en el convencimiento de que con el tiempo entenderá que ése es su “destino”.

 

“Pero las chicas quieren escoger a su pareja, les gustaría estudiar, ser profesoras o enfermeras. Lamentablemente los adultos de la comunidad, especialmente los varones, no consideran la voluntad de las chicas. Ellas tampoco tienen capacidad de decisión y negociación ante sus padres y la comunidad”, sostiene Gutiérrez.

 

Tradicionalmente diversas sociedades, practican regularmente matrimonios o uniones entre mujeres púberes y hombres adultos, tal es el caso de algunas sociedades indígenas amazónicas, declara a SEMLAC la historiadora Angélica Motta.

 

“La llegada de la menstruación marca la entrada de una niña a la vida adulta, y se la considera como pareja potencial de un hombre. Las expectativas de vida para las mujeres giran en función a la formación de una familia y tener hijos, y muchas veces los padres deciden sobre el futuro matrimonial de las menores a partir de intereses familiares y hasta comunales más amplios”, explicó.

 

Dentro de un contexto cultural existen diferentes categorías de personas con intereses diversos (como hombres y mujeres o menores y mayores) cuya posibilidad de plantear sus demandas y ser escuchados esta lejos de ser equitativo, manifestó Motta.

 

“A partir de mi convencimiento sobre la necesidad de tener principios transculturales fundamentales, considero que se debe garantizar educación, salud y oportunidades económicas que permitan decisiones realmente autónomas, desde las menores y sus familias, trascendiendo la maternidad como destino”, agregó.

 

Para Rocío Gutiérrez, las costumbres que afectan los derechos humanos de las personas deben ser erradicadas, más cuando existen instrumentos legales que así lo garantizan. “La experiencia de Quiruvilca es un reflejo de la ausencia del Estado en las zonas rurales andinas pobres del Perú”, indicó.

 

El código penal en su artículo 173, modificado en abril del 2006, establece como violación sexual a un menor de edad cualquier “acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal”, con o sin el consentimiento del menor agraviado.

 

Según esta norma el Estado, declara la indemnidad sexual de estos menores, es decir, no los considera sujetos con capacidad física o psíquica para el ejercicio de libertad sexual.

 

En Perú, el 21% de la población son adolescentes de 10 a 19 años de edad. El 13% de las adolescentes entre 15 y 19 años ya es madre, el 25% de las mujeres hospitalizadas por aborto incompleto son adolescentes.

 

Según el Ministerio de Salud, el 16,3% de las muertes maternas corresponde a las adolescentes.

 

 

Sexualidad: Cuerpos, derechos y culturas en transformación

Por Zoraida Portillo

 

Lima, enero.- Los derechos sexuales en los nuevos contextos políticos y culturales del mundo, con un especial énfasis en América Latina, será el tema central de la VI Conferencia Internacional de la Asociación Internacional para el Estudio de la Sexualidad y la Cultura en la Sociedad, que tendrá lugar en la Universidad Peruana Cayetano Heredia de Lima, del 27 al 29 de junio del presente año.

 

Hasta el próximo 28 de febrero hay tiempo para enviar resúmenes de ponencias y propuestas para discutir en la cita, a la que asistirán renombrados especialistas en materia de sexología de diversas partes del mundo.

 

Las áreas temáticas de la conferencia serán: cuerpos, placer y bienestar; derechos sexuales y movilización; culturas sexuales; y, globalización, pobreza y sexualidad.

 

Las personas interesadas podrán enviar sus ponencias en inglés o español mediante un formulario electrónico especialmente creado en la página Web del evento: http://www.iasscs.org/2007conference/presente_resumen.htm

 

Según información proporcionada por los organizadores a SEMlac, debido a la trascendencia del tema, se ha previsto otorgar un número limitado de becas para participantes de países en desarrollo provenientes de América Latina, África, Asia central, Europa del este y Medio Oriente que estén trabajando o estudiando en temas relativos a la sexualidad.

 

Posteriormente a la conferencia, se dictará un curso de capacitación de dos semanas de duración, en el transcurso del cual los investigadores que se encuentren desarrollando proyectos tendrán la posibilidad de recibir asesoría directa. Los becados también tendrán oportunidad de asistir a este curso.

 

Asimismo, dos investigadores jóvenes –menores de 35 años– que participen de la conferencia y cuyos trabajos destaquen por su nivel académico, serán premiados con $500.00 USD, respectivamente, por la mejor presentación oral y por el mejor Afiche/Poster.

 

Por su parte, el órgano oficial de la Asociación, la revista Culture, Health and Sexuality, también ofrecerá un premio de 500 libras esterlinas a la mejor ponencia de un/a autor/a que incursione por primera vez en el campo de la sexualidad, cultura y salud.

 

La Asociación Internacional para el Estudio de la Sexualidad y la Cultura en la Sociedad, más conocida por sus siglas en inglés IASSCS, es una agrupación internacional fundada en 1997 en Amsterdam, luego del éxito alcanzado con la conferencia Más allá de las Fronteras: Sexualidad a través de las Culturas, organizada por las universidades de Amsterdam y Chicago, que reunió a estudiosos de múltiples disciplinas científicas y sociales, quienes aportaron diversas miradas a la sexualidad humana.

 

Desde su fundación a la fecha, la Asociación ha realizado conferencias internacionales en Manchester, Inglaterra; Melbourne, Australia; Johannesburgo, Sudáfrica y San Francisco, Estados Unidos.

 

Con el título Pánicos Morales y Derechos Sexuales, la conferencia de San Francisco abordó, en 2005, las consecuencias negativas de la discusión sobre sexualidad, que han originado leyes que atentan contra los derechos sexuales y reproductivos. La conferencia de este año se titula Placeres Des/Organizados: cuerpos, derechos y culturas en transformación, y será la primera que se realiza en América Latina.

 

IASSCS está presidida por el médico peruano Carlos Cáceres, coordinador de la Maestría en Género, sexualidad y salud reproductiva de la Universidad Cayetano Heredia y vice-decano de la Facultad de Salud Pública de esa casa de estudios.

 

Según una nota de prensa, “a través de sus conferencias, IACSSC intenta, en lo particular, reunir académicos y activistas de los derechos sexuales de todos los países para así intercambiar experiencias de investigación y movilización en defensa de los derechos sexuales y promover investigación de calidad en sexualidad en los países del Sur, motivando a los investigadores jóvenes y construyendo capacidades en universidades y centros de investigación específicos”.

 

Como en años anteriores, las ponencias seleccionadas en la Conferencia de Lima serán publicadas en la revista de IASSCS, Culture, Health and Sexuality, confirmaron los organizadores.

 

 

Cuba: Viejas creencias naturalizan la violencia

Por Sara Más

 

La Habana, enero (SEMlac).- Las creencias y prejuicios establecidos por el tiempo y aún vigentes en la actualidad no sólo mediatizan una comprensión realista y abarcadora del fenómeno de la violencia, sino que, a veces, la naturalizan y legitiman.

 

“En Cuba hay pocos esposos que agreden a las mujeres, hemos eliminado esos rasgos del pasado”, aseguró a SEMlac un joven de 28 años, técnico medio y trabajador estatal, residente en La Habana.

 

La suya es una entre varias opiniones que, bajo absoluto anonimato, ofrecieron más de 300 personas consultadas por SEMlac en seis provincias del país. El sondeo periodístico, realizado con apoyo de la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (Cosude), abarcó los territorios de Pinar del Río, Ciudad de La Habana, Cienfuegos, Villa Clara, Camagüey y Holguín.

 

De acuerdo con las respuestas más reiteradas, los mitos más enraizados en la población consultada tienen que ver con las causas que motivan este tipo de actos, entre las cuales apenas se hizo referencia a los desequilibrios de poder entre víctimas y agresores, ni a la transmisión de este tipo de relaciones en la vida familiar y social.

 

Para el 71 por ciento de la muestra, la responsabilidad de la violencia recae, fundamentalmente, en el consumo de drogas y alcohol. Así piensan quienes creen que este tipo de actos se desencadenan por estar involucrada la bebida.

 

“Lo más común es que los esposos golpeen a las mujeres; el maltrato infantil se ve poco y las bebidas alcohólicas son el principal motivo”, resumía su punto de vista un chofer de 27 años, en Cienfuegos, ciudad a más de 250 kilómetros de la capital cubana.

 

Mientras, poco más de la mitad (59%) comparte el criterio de que las personas que han sido maltratadas en la infancia son violentas en la adultez y un grupo similar (56%), estima que los hombres maltratan a las mujeres por machismo.

 

Algunas de las personas entrevistadas alegan, incluso, que ellos agreden por dinero, en referencia a los proxenetas que explotan a las mujeres que se prostituyen, y viven del pago que se agencian a cambio de favores sexuales.

 

Luego, en orden de prioridad, aparecen las siguientes creencias: “la violencia siempre está asociada a golpes” (46%), “los más violentos en las relaciones de pareja son los hombres” (39%), “las personas violentas son personas sin educación” (32%) y “quienes maltratan a sus hijos son enfermos mentales” (28%).

 

A la hora de intentar deslindar las miradas de mujeres y hombres, tanto unas como otros asocian violencia con drogas, alcohol y agresores que tienen como antecedente el haber sido maltratados durante su infancia.

 

Como punto de diferencia, ellas aseguran que los varones son los más violentos en las relaciones de pareja y los hombres consideran que la violencia siempre está asociada a golpes. Como dato a tener en cuenta, casi la mitad de los hombres estimó que sus semejantes “maltratan a las mujeres por machismo”.

 

“Lo peor es que se va haciendo tan cotidiano, que se termina aceptando y entendiendo como normal, al punto de minar las relaciones interpersonales, no sólo en la familia, sino en el trabajo y hasta en la sociedad”, comentó a SEMlac una psicóloga consultada durante el sondeo periodístico en Bayamo, a más de 700 kilómetros al este de La Habana.

 

Resulta relevante, entonces, que más de la mitad de la muestra respondiera que ha sido víctima de algún tipo de violencia (54, 2%) y enumerara, entre las situaciones sufridas, que les han gritado, ofendido o les han negado la palabra. En estos casos, los involucrados han sido la familia (pareja e hijos, fundamentalmente) y, en segundo lugar, compañeros de trabajo.

 

Las mujeres han sido las mayores víctimas de situaciones violentas, atendiendo al 59% que marcó afirmativamente a esa pregunta. Las situaciones más relatadas por las entrevistadas se vinculan a gritos, ofensas y amenazas de palabra. Como ejecutores señalaron primero a la pareja, luego a familiares (hijos y hermanos) y, por último, a las amistades.

 

Por su parte, un 47% de los hombres encuestados refirió haber sido víctima de situaciones violentas, como gritos y golpes, sobre todo en situaciones que se les han presentado en la calle, con amenaza de palabra o gestos. En el caso de los que marcaron “me han dejado de hablar”, especifican que ha sido su pareja.

 

No obstante, más de la mitad de los hombres (56%) admitió que ha sido violento alguna vez, sobre todo en situaciones entre familiares, pareja, hijos y compañeros de trabajo, pero también con vecinos.

 

 

Cuba: Adiós a una gran bailarina

Raquel Sierra

 

La Habana, enero.- El espejo y el tabloncillo de entrenamiento de la Escuela Nacional de Ballet la extrañarán. Sus alumnos y alumnas escucharán la voz que ya no está, aconsejándoles cómo aportar sensibilidad y movimiento a la técnica. Josefina Méndez, una de las grandes del ballet de la isla, ha dicho adiós.

 

Con apenas 65 años, un cáncer, contra el que luchó hasta el último momento desde su puesto de ensayadora, le arrebató la oportunidad de seguir compartiendo los conocimientos adquiridos en una larga carrera artística.

 

Josefina, Yuyi para los amigos, hizo levantar de sus butacas y deshacerse en aplausos a públicos conocedores en diversas latitudes.

 

Junto con Aurora Bosh, Mirta Pla y Loipa Araújo, Josefina fue bautizada como una de las cuatro joyas del Ballet Nacional de Cuba por el eminente crítico inglés Arnold Haskell.

 

Para seguidores de este arte, que en los últimos 20 años dejó de ser elitista y cautivó en la isla a un número creciente de espectadores, Méndez sobresalió tanto por su destreza técnica y capacidad de magisterio, como por su carisma escénico.

 

Fuera del escenario era querida por sus alumnos y alumnas, respetada por sus colegas y también admirada por amigos y conocidos por su amabilidad y modestia.

 

Incluso, quienes no siguen el ballet y sólo escuchan las noticias en espacios televisivos reconocen su aporte a la cultura cubana, pues “puso en un punto muy alto el nombre de Cuba en el mundo”.

 

En entrevista con SEMlac, hace menos de un año, al cumplir la edad de 65, Josefina confesó: “cuando me paré en la barra de ensayo del salón, yo dije `quiero ser bailarina´”.

 

Aunque se graduó primero como profesora de deportes, pudo hacer realidad su sueño cuando ingresó, en 1955, en el hoy Ballet Nacional de Cuba. En 1962 llegó a primera bailarina y luego asesoró a la prima ballerina absolutta, Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba, en montajes de los clásicos. En 1970, ganó la Estrella de Oro de París, entre otros muchos premios.

 

Interpretó con maestría los grandes papeles del ballet clásico: El Lago de los Cisnes, Giselle o el Grand Pas de Quatre. Para ella, el ballet era “una entrega absoluta, pero, cuando se ama lo que se hace, no es un sacrificio, sino una disciplina”...”lo artístico también va en la vocación y en el talento que se tenga”.

 

Luego de su adiós de las tablas, tras su última presentación junto a su hijo Víctor Manuel, también bailarín, asumió con gusto y total entrega el magisterio de los secretos del movimiento y la sensualidad que, sumados a las técnicas clásicas, conforman la llamada escuela cubana de ballet.

 

También dijo a SEMlac que como maitre “una es responsable de todo; de cómo abren las cortinas, cómo suena la música o se ven las luces, de los bailarines. Hay veces que me dan ganas de salir corriendo, para ver qué pasó o arreglar algo”.

 

En la despedida de Josefina, en el majestuoso vestíbulo del Gran Teatro de La Habana, el 27 de enero, una permanente guardia de honor acompañó su cuerpo. Bailarines, escritores, artistas y gente de pueblo fueron a decirle adiós. Sonaron para ella las notas de la Camerata Romeo, dirigida por Zenaida Castro Romeo.

 

Como en las funciones de ballet, cuando el público llega al clímax por el impecable desempeño de los bailarines, a la partida del cortejo un grito reveló el inequívoco reconocimiento a la diva: ¡Bravo, Yuyi!

 

Viengsay Valdés, una de las figuras jóvenes más sobresalientes de la compañía cubana de ballet, agradeció la existencia misma de Josefina y consideró su muerte una gran pérdida. En declaraciones a la televisión local, el escritor Miguel Barnet comentó que “cada vez que veamos a un joven bailar con destreza y belleza, pensaremos en Josefina Méndez”.

 

“No volveremos a verte en los escenarios, vas a estar en los escenarios de nuestra imaginación, más importantes porque son eternos, como la poesía. Rejuvenecida, bailarás eternamente para todos y serán las presentaciones más inolvidables”, dijo, al despedir el duelo, el escritor Eduardo Heras León.

 

 

Uruguay: La pobreza asoma en verano

Por Ángela Castellanos

 

Montevideo, enero.- En enero y febrero, la capital de Uruguay cambia de rostro. Mientras muchos de sus habitantes viajan a veranear a las playas del Río de la Plata y del océano Atlántico, otros, los indigentes, toman las calles y los parques.

 

“Vivimos aquí en verano porque no tenemos casa”, dice a SEMlac una chiquilla de unos ocho años, quien junto con su familia acampa en un parque. No sabe dónde vivirán después, ni hasta cuándo estarán allí. “No sé... cuando haga frío o cuando nos saquen”, dice salpicando agua del pequeño lago, mientras al otro extremo su madre aprovecha para lavar ropa al lado de los patos que nadan huyendo del detergente.

 

Las estancia en las calles de niñas y niños uruguayos se clasificada de corta si se trata de tres o cuatro horas al día, larga cuando el plazo va de ocho a 12, y permanente en los casos en que el espacio público es usado como lugar de refugio.

 

“Con el permiso del conductor y el señor guarda, les paso un calendario, no les pido ni cinco ni 10 pesos, es a voluntad”, anuncia un niño de cerca de 10 años, al tiempo que reparte a cada pasajero del bus su artículo, del cual espera obtener algún dinero.

 

“¿Qué dónde vivo? Lejos, mejor dicho en los ómnibus”, responde a la corresponsal de SEMlac, y sigue de prisa recolectando las monedas o, en su defecto, recuperando el almanaque.

 

En los semáforos, los conductores encuentran a jóvenes con gorros de colores y bastones de circo haciendo malabares cuando la señal del semáforo está en rojo. Antes que cambie a verde, corren a las ventanillas de los automóviles a pedir algún dinero. Otros infantes caminan por las aceras estirando la mano ante los transeúntes y murmurando bajito: “¿tiene una moneda?”.

 

“Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Calle en Uruguay”, la investigación más reciente sobre el tema, clasifica en cuatro las estrategias de sobreviviencia en las calles: la mendicidad, la prestación de servicios callejeros (limpiaparabrisas, cuidadores de vehículos, etc.), recolección de residuos y deambulantes, entre los cuales incluye a los menores que hacen trabajos callejeros y aquellos que no realizan ninguna actividad y lucen desaseados.

 

Según ese estudio, realizado por la organización no gubernamental (ONG) Gurises Unidos, en 2004, en Montevideo hay unos 3.000 menores en situación de calle y en el resto del Uruguay urbano, cerca de 4.000. Cifras oficiales del Instituto de Estadísticas, basadas en el censo de 2004 y en las encuestas de hogares de 2003 y 2004, señalan que en este país existen 797.000 infantes menores de 14 años.

 

"En Uruguay sí se puede hablar de infantilización de la pobreza, a esta conclusión llegó una comisión parlamentaria en 2006, pero ya desde 1996 el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas había concluido lo mismo", confirmó a SEMlac Luis Pedernera, del Comité de los Derechos del Niño, Uruguay.

 

El Estado uruguayo a través de ONGs apoya a la población en situación de calle mediante refugios. Sin embargo, la mayor parte de ellos funciona durante el invierno y los que permanecen operando en verano son diurnos.