Reportajes y noticias de SEMlac

del 4 al 10 de septiembre de 2006

 

 

Anticoncepción de emergencia: Avances a pesar de las polémicas

Por Norma Loto*

 

Buenos Aires, septiembre.- La Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA, según su sigla en inglés) autorizó, recientemente, la venta libre de la píldora de anticoncepción de emergencia a mujeres mayores de 18 años.

 

Esta decisión del organismo estadounidense se adoptó tras tres años de enfrentamientos entre las líneas conservadoras, que alegan el carácter abortivo de la píldora, y quienes manifiestan que se trata de un método anticonceptivo.

 

Con ello, el norteño país se integra a la lista de naciones donde la denominada píldora del día después está disponible, a pesar de las fuerzas ultra conservadoras, en especial las corrientes católicas, que se oponen a su uso.

 

Este medicamento, que hizo su aparición en la década del 70 del pasado siglo, ya se puede encontrar en Argentina, Brasil, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Jamaica, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana, Venezuela, Trinidad y Tobago y Uruguay.

 

Según la Organización Panamericana de la Salud este método no es abortivo. Se puede usar en caso de emergencia, dentro de los primeros días posteriores a una relación sexual sin protección, con el objetivo de prevenir un embarazo no deseado. Los médicos no aconsejan su uso regular.

 

En Uruguay, la píldora es de venta libre y se presenta bajo los nombres Postinor 2 y Secufem. A la vez, el Ministerio de Salud Pública lo incluye dentro de los métodos anticonceptivos ofrecidos gratuitamente en los centros de salud y policlínicas de Montevideo y en los hospitales administrados por la Intendencia Municipal (alcaldía) de esa capital.

 

Por su parte, en Perú la presidencia de transición de Valentín Paniagua aprobó este método en julio de 2001 y, a través de una resolución ministerial, ordenó su distribución gratuita en los servicios de salud pública. Luego, con el gobierno de Alejandro Toledo, la administración de salud adquirió matices conservadores y bloqueó el acceso a ésta en los servicios públicos, con el argumento de que se trata de un procedimiento abortivo.

 

Aún así, no se inhibió su comercio, pues a fines de 2001 la Dirección General de Medicamentos y Drogas del Ministerio de Salud aprobó la venta del Postinor 2, del laboratorio Farmage. En diciembre de 2003, se inició un proceso de consultas con expertos y se decidió volver a implementar la distribución gratuita de la polémica píldora.

 

Esta acción fue mantenida por Pilar Mazzetti, entonces ministra de Salud y actual titular en la cartera de Interior, quien logró la introducción de este fármaco en las Guías Nacionales de Atención Integral de la Salud Sexual y Reproductiva y en las Normas Técnicas de Planificación Familiar.

 

En agosto del 2005, la ONG peruana Acción de Lucha Anticorrupción sin Componenda llevó a la Justicia al Ministerio de Salud para que retirara el suministro gratuito de la píldora. La Justicia falló contra la cartera de Salud y le ordenó que se abstuviera de distribuir la controvertida píldora e informara a la población sobre sus alcances y efectos.

 

El organismo gubernamental apeló la sentencia y aún aguarda por el fallo final, pero, al margen de eso, sigue distribuyendo la píldora en sus servicios de salud tal como le permite el marco legal.

 

En Argentina, el incremento de su uso marcha en medio de las polémicas. En las provincias de Mendoza, La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, y en las ciudades de Buenos Aires y Rosario, se distribuye gratuitamente como parte del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable.

 

La píldora del día después se hizo conocida en este país en 2002, cuando la organización civil Portal de Belén, de la provincia mediterránea de Córdoba, logró que la Justicia prohibiera la manufactura y venta de la píldora Inmediat N, fabricada por el laboratorio Gador. El fallo judicial argumentó que era abortiva y, por tanto, inconstitucional.

 

Este decreto judicial contempló sólo a esa marca, por lo que la comercialización del producto continúa bajo los nombres Norgestrel Max (laboratorio Biotenk) y Segurite (laboratorio Raffo). Su venta es mediante receta médica, pero muchas farmacias practican su venta libre.

 

“No sabía de ese método y lo conocí por la demanda realizada por Portal de Belén. Días después me vi precisada a adquirirla, así que consulté a mi ginecóloga y ella me la recetó inmediatamente. La ingerí dos días después de haber mantenido relaciones sexuales y recuerdo haber menstruado normalmente”, relata Elizabeth L. a SEMlac.

 

“Debo reconocer que fue la menstruación más esperada de toda mi vida y la ironía fue que, gracias a la contra propaganda lanzada por Portal de Belén, yo conocí este método y lo utilicé”, comenta.

 

La Iglesia Católica difundió en los medios una carta del Obispo de la localidad bonaerense de San Justo, Carlos Martini, al vicepresidente Daniel Scioli, en la que manifiesta su indignación porque la “Cámara de Diputados tiene en estudio un proyecto de entrega gratuita de las llamadas -fraudulentamente- píldoras de anticoncepción de emergencia”.

 

La misiva, divulgada por la prensa, manifiesta que los dueños de los laboratorios reconocen que esta píldora modifica el endometrio, impidiendo la anidación del ser humano con pocos días de vida en el útero materno.

 

Al respecto, SEMlac consultó a la doctora Analía Tablado, ginecóloga y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ): “Es un método que inmoviliza a los espermatozoides impidiendo que lleguen al óvulo. Estudios serios indican que no es micro abortivo, pues no hay fecundación. Debe considerarse que a veces puede fallar y, en caso de embarazo, no produce secuelas en el embrión”.

 

De acuerdo con cifras difundidas por el diario Página 12, en 2004 fueron solicitadas 3.788 dosis en el ámbito porteño. En Mendoza, se distribuyeron 712 tratamientos durante ese año, mientras que en el primer cuatrimestre de 2005 se entregaron 608.

 

Por su parte, el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM) lanzó una declaración el pasado 3 de agosto, en la cual señala que “el impacto potencial de la anticoncepción de emergencia depende de un conocimiento correcto y generalizado, de una consejería amplia y clara sobre las indicaciones y limitaciones del método, junto con un acceso pronto y adecuado al mismo”.

 

“Este método debe conocerse más, tanto por el gobierno como por las personas e instituciones vinculadas al ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de la población en toda América Latina”, manifestó a SEMlac la doctora Diana Galimberti, ginecóloga y miembro de CELSAM.

 

A su juicio, ellos son responsables de garantizar la disponibilidad y el acceso a la píldora de anticoncepción de emergencia. “No hacerlo significaría una grave violación a los derechos humanos”, sentenció.

 

RECUADRO

Lo que se debe saber

 

La píldora de anticoncepción de emergencia contiene levonorgestrel y previene la ovulación, no tiene un efecto detectable sobre el endometrio o en los niveles de progesterona, cuando son administradas correctamente después de la ovulación. El procedimiento recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 1,5 mg. de levonorgestrel, consumida en una sola dosis.

 

Puede ser administrada en situaciones en las que haya existido una relación sexual forzada (violación); cuando no se utilizó método anticonceptivo o se usó incorrectamente (ruptura o deslizamiento del condón, falla del coitus interruptus, desplazamiento del parche transdérmico o anillo vaginal, error en el cálculo del método de abstinencia periódica y expulsión del dispositivo intrauterino), o luego de relaciones sexuales sin protección, cuando la mujer desea evitar el embarazo.

 

Si se ingiere dentro de las 72 horas posteriores a la relación sexual no protegida, las probabilidades de embarazo se reducen hasta un 75 por ciento. La ingesta de la píldora podría ocasionar náuseas y vómitos y no altera el ciclo menstrual.

 

La píldora como derecho instrumental

 

Se le considera un derecho instrumental porque ayuda al cumplimiento de otros derechos humanos, entre ellos los sexuales y reproductivos:

-      El derecho a separar el ejercicio de la sexualidad de la reproducción.

-      El derecho a escoger cuándo y cuántos hijos tener.

-      El derecho de la mujer de ejercer autonomía sobre su cuerpo.

-      El derecho a la vida, porque no expone a mujeres desesperadas a abortos de alto riesgo y evita la transmisión vertical madre-hijo del VIH/SIDA.

-      El derecho a la integridad personal de mujeres y adolescentes víctimas de violaciones sexuales.

-      El derecho a la igualdad, ya que evita que el embarazo impuesto o forzado se convierta en un instrumento de dominación del hombre sobre la mujer.

-      El derecho a la libertad para lograr el libre desarrollo de la personalidad y el plan de vida.

 

Fuentes: BOLETIN DE OPS y Documento CELSAM 3-8-2006

*Con la colaboración de Sara Lovera, Cristina Canoura, Mariana Ramírez Corría, Dalia Acosta y Julia Vicuña, integrantes de la Red de Periodistas de SEMlac.

 

 

Perú: “Yo fui una persona como tú”

Por: Betty Gamero

 

Lima, septiembre.- Lo vi deambulando por una calle de Lima y al instante supe que se trataba de una más de esas personas que pierden la razón debido al consumo de pasta básica de cocaína, alcohol u otro tipo de droga: mirada desafiante, rostro curtido y sucio, oculto tras una barba desaliñada, vestimenta raída. En suma, un hombre de aspecto siniestro.

 

Me puse en guardia porque debido a su apariencia podía tratarse de un delincuente. Un ciclista que pasó en ese momento debió tener la misma idea pues hizo una cabriola temeraria para esquivarlo.

 

Fue entonces cuando me miró. Clavando sus ojos directamente en los míos, exclamó: “¡deberían haber leyes que prohíban el paso de ciclistas por las veredas!, la gente debería poder caminar tranquilamente por las calles sin correr el riesgo de ser atropellada por estos irresponsables, pero claro, ahora que no tengo nada, quién me va a hacer caso”.

 

Al escuchar sus palabras, expresadas de manera tan correcta, sin rastros de lisuras ni de la jerga típica de quienes viven al filo de la navaja, me entró la curiosidad y no pude evitar preguntarle: ¿por qué dices que ahora no vales nada?, a lo que él me respondió: “porque antes yo era una persona como tú, tenía familia, trabajo, un buen auto, una casa cómoda... la gente me tomaba en cuenta”.

 

¿Y qué te pasó?, repregunté. “Tuve la desgracia de caer en el vicio, lo perdí todo y entonces comprendí que para ustedes uno vale según las cosas materiales que tiene... eso es lo que valora la mayoría de personas”.

 

A partir de aquel momento, mis reticencias dieron paso a la curiosidad y la conversación fluyó casi sin darme cuenta. Supe así que se llamaba Luis Roberto, que tenía 54 años y que había sido uno de los mejores mecánicos de autos de Lima.

 

“Empecé con el alcohol a la edad de 15 años, lo probé y me conquistó, pero era cosa de mocosos (adolescentes), no me volví un alcohólico aunque sí me agradaba tomar un trago de vez en cuando. A los 18 años ingresé a la marina mercante y navegué por algunos años. En uno de mis viajes a Estados Unidos me quedé con una gringa hasta que me pescaron de ilegal y me mandaron al Perú de regreso”.

 

“Aquí estudié mecánica y trabajé en los mejores talleres de Lima. Para entonces ya había probado una que otra droga de manera esporádica. Era lo que se le conoce como un consumidor social. Más adelante puse mi propio taller, todo funcionaba a las mil maravillas hasta que caí definitivamente en las garras del vicio y me olvidé de los autos y de todo: no le pagaba a mi personal, ni la luz, el agua, el teléfono...”

 

Tras un breve silencio, añade: “no es que me olvidara de estas responsabilidades, sino que más importancia le daba al vicio, que me exigía cada vez más y más”. Fue así como conoció todos los “huecos” y fumaderos de Lima y mientras me los nombra, me percato de que a muchos de ellos nunca los he oído nombrar. En diversas ocasiones se internó en centros de rehabilitación para tratar de curarse, “pero siempre volvía al vicio”, recuerda.

 

Luis Roberto tiene 3 hijos, a los que nunca ha vuelto a ver. “Dos son cadetes de la escuela de oficiales de la Marina y otro se está recibiendo de abogado”, dice y me parece percibir que la voz se le quiebra.

 

Hablamos un rato más, despreocupadamente. Yo me había olvidado por completo de la impresión que me causó al verlo por primera vez. Nos despedimos con cordialidad y al alejarme, volteé para decirle adiós. Sus palabras: “yo fui una persona como tu”, me martilleaban en el cerebro.

 

A mi mente venían estadísticas, declaraciones, datos de los especialistas sobre lo fácil que es caer en “el vicio”, como lo llama Luis Roberto, y lo difícil –a veces imposible– que resulta salir de él.

 

Al ver cómo la gente lo evitaba abiertamente, se me heló la sangre. Me di cuenta que entre la realidad de aquel hombre y la mía, o la de cualquier otra persona catalogada como “normal”, existe una línea muy delgada y frágil. Nadie está libre de caer en una desgracia parecida, pensé, mientras recordaba otras historias de destrucción asociadas a la droga, escuchadas en tantos y tantos reportajes.

 

El psicoterapeuta Manuel Arambulo Herrán, Director Internacional de la Sociedad Peruana de Psicología de la Salud, a quien acudí en busca de respuestas a las interrogantes que el caso de Luis Roberto me había dejado en la cabeza, me confirmó que, en efecto, cualquier persona puede caer en algún tipo de adicción y que, en ese riesgo, los neurotransmisores, sustancias químicas del cerebro que están relacionadas con diversas funciones, juegan un gran papel.

 

Así, la dopamina está relacionada con el placer; las endorfinas, por el contrario, actúan como una especie de anestésico, por ejemplo, en casos de accidentes donde las personas sufren fracturas o heridas graves.

 

“Cada individuo ha aprendido durante el transcurso de su vida a elevar los niveles de dopamina de su organismo, a conocer qué es lo que lo hace sentir placer. Algunas personas sienten placer al observar un paisaje o estando en contacto con la naturaleza, otros sienten placer al disfrutar una buena comida, esto los hace sentirse plenos”, explica.

 

“Pero hay personas que elevan sus niveles de dopamina de manera patológica, recurriendo a las drogas, al alcohol, al tabaco, al juego, e incluso al sexo, porque de esa manera experimentan un placer enfermizo”, prosigue.

 

“Es por eso que cuando un individuo se inicia en el consumo de drogas o alcohol está jugando una especie de ruleta rusa”, subraya el doctor. Arambulo.

 

Me explica que cuando se empiezan a consumir estas sustancias, en el cerebro se producen unas proteínas llamadas receptores. Estos receptores comienzan a aumentar en número frente al estímulo.

 

 “Cuando aumenta el receptor y no hay la cantidad equivalente de proteínas, que son el complemento para formar el complejo adecuado, el aumento del receptor ocasiona apetencia, desesperación y ansiedad”. Este proceso es conocido por los especialistas como “craving”, palabra inglesa que, al parecer, lo define mejor.

 

“Cada persona tiene un periodo de latencia que guarda relación con la falta de la droga, porque no todos los individuos generan la misma cantidad de receptores; además, hay algunas drogas que son mucho más adictivas, también está la parte genética”, expresa.

 

En resumen: la “ruleta rusa” a la que se refiere el especialista es que nunca se sabe si el consumidor es una de esas personas que va a producir una gran cantidad de receptores, lo que lo llevará a convertirse en un adicto.

 

Es por eso que modificar el comportamiento de un adicto sólo con la psicología tradicional es muy difícil. En su opinión, lo que hay que hacer es cambiar la química del cerebro “haciendo que el paciente aprenda algo paralelo, que sea una alternativa a esa ruta del placer y que sustituya progresivamente la satisfacción que siente al consumir drogas”.

 

 

Violencia: El “roce” de una madre

Por Dalia Acosta

 

La Habana, septiembre.- Han pasado más de 30 años del último día en que su madre le puso la mano encima. Carlos ya no se parece al adolescente rebelde que era entonces, se pasa la vida buscando amor, pero no soporta el simple roce de las manos de su madre.

 

“A veces protesta y me dice: ¡hijo! Pero yo no puedo sentir su mano, ni siquiera su cercanía. Siempre pienso que me va a pegar. Es una sensación más fuerte que cualquier otro sentimiento”, confiesa a SEMlac este cubano, de 43 años, víctima desde muy pequeño de la violencia materna.

 

“No sé cuando empezó, ni sé porqué tenía que ser así, ni siquiera si había un motivo especial. Sólo sé que los golpes aparecen en toda la memoria de mi infancia. Terminó, el día que tuve las fuerzas suficientes para agarrarla por las dos manos y no dejarla que me tocara”, afirma.

 

A pesar de haber nacido y crecido en medio de la violencia, Carlos rompió todos los esquemas y no reprodujo el ciclo. Hoy se reconoce un hombre “pacífico”, evade cualquier ambiente agresivo, puede pasarse horas mirando el mar y necesita de la ternura como del aire que respira.

 

La vida de este hombre de manos fuertes, mirada que a veces se vuelve profundamente triste y arrugas demasiado prematuras para su edad, podría haber sido otra. Si hubiera seguido los pasos por donde lo llevaba la vida, sería hoy un delincuente y quizás estaría en la cárcel.

 

También hubiera podido crecer en un ambiente hogareño armónico, estudiar en la universidad y hacerse un profesional de los mejores. Así y todo, se graduó de técnico medio y hoy se vale de su inteligencia natural para trabajar por cuenta propia en todo tipo de reparaciones menores, a nivel de domicilio.

 

Ha ido aprendiendo todos los oficios: electricidad, albañilería, plomería…lo mismo levanta un muro que diseña todas las instalaciones de una casa.

 

El trabajo no le falta. A veces tiene más compromisos de los que puede asumir. “Hay mucha gente por la calle haciendo este cosas, pero también hay mucha gente abusadora: lo que quieren es terminar rápido y ganar lo más posible a costa del cliente. Yo no soy así”, dice.

 

Historias comunes

La historia de Carlos pudiera ser la de tantas personas menores de edad abusadas en cualquier lugar del mundo y también en Cuba: madre maltratadora, hijo varón víctima. Y la salida más común hubiera sido un hombre marginal, violento y, probablemente, abusador de su pareja y su familia.

 

A diferencia de otros países del mundo, en esta isla caribeña no se reportan casos de matrimonios forzados, mutilación genital, trabajo infantil, explotación sexual o tráfico de menores, y la población en estas edades tiene acceso a la salud y la educación, sin discriminación entre mujeres y varones.

 

Sin embargo, según investigaciones realizadas en Cuba, por cada niño maltratado por un padre o padrastro pueden llegar a cuatro lastimados por la madre.

 

Un estudio de 81 menores de edad maltratados, realizado en el hospital pediátrico habanero Juan Manuel Márquez, detectó que las madres fueron las personas que con mayor frecuencia maltrataron a sus hijos (44,5%), seguidas del padre (25,9%), otras personas (22,2%) y los abuelos (7,4%).

 

El maltrato va desde el descuido de la lactancia hasta lesiones graves. Las causas apuntan a embarazos no deseados, la sobrecarga femenina en la atención a la descendencia y el abandono paterno, entre otros motivos de personalidad, condiciones económicas y características del desempeño familiar.

 

El doctor Cristóbal Martínez, coordinador de la sección de violencia intrafamiliar de la Asociación de Siquiatría de América Latina, define el maltrato infantil como “toda agresión producida al niño por sus padres, hermanos, familiares u otros, con la intención de castigarlo o hacerle daño”.

 

En su libro Salud familiar (La Habana, 2001), el terapeuta y profesor titular de psiquiatría añade la existencia de abuso cuando “no se atienden las necesidades del niño: alimentación, salud, protección, afecto y cuidado”.

 

“Se habla del maltrato, pero la cantidad de niños y adolescentes que en el mundo son maltratados no se conoce. Hay lo que nosotros llamamos un sub-registro, es decir más casos que los que conocemos. Sucede que el maltrato se produce en la casa, por los familiares allegados”, comentó el experto.

 

Hasta 275 millones de niños están expuestos actualmente a la violencia doméstica, según un informe presentado el 1 de agosto por la Organización de las Naciones Unidas para la Niñez y la Adolescencia (UNICEF) y The Body Shop International, una red internacional de más de 2.000 tiendas.

 

Según el texto, las personas que crecen en hogares violentos pueden presentar bajo rendimiento escolar, falta de habilidades sociales, depresión y ansiedad. La violencia doméstica se correlaciona con mayor probabilidad de embarazos en la adolescencia, consumo de sustancias ilícitas y conducta delincuencial.

 

Por otra parte, el factor que mejor permite predecir si los niños perpetuarán el ciclo de la violencia doméstica -como perpetradores o como víctimas- es haber crecido en un hogar marcado por el abuso: las mujeres más maltratadas son aquellas cuyos cónyuges sufrieron maltrato cuando pequeños o presenciaron actos de violencia contra sus madres, asegura el reporte.

 

“Muchos de los padres que maltratan a sus hijos fueron niños maltratados o aprendieron en su familia que el castigo físico era un método de enseñanza”, añade Martínez en su libro, un texto que incluye los resultados de varias investigaciones realizadas con la participación del autor.

 

Por suerte, la violencia no siempre genera violencia. De acuerdo con la psiquiatra cubana María de la Concepción Galiano hay personas capaces “de salir fortalecidos de los agentes estresantes del medio que les toca vivir”. Son, afirma, “resistentes al estrés”.

 

De acuerdo con la experta, “se han identificado factores protectores individuales como las características de la personalidad, la autoestima y el locus de control interno, es decir, sentirse confiado de que los propios esfuerzos propiciarán los resultados que se desean”.

 

Las vueltas que da la vida

Carlos aún no se explica cómo pudo darle un giro tan radical a su vida. Quizás fue el cariño bondadoso de sus abuelos paternos, o la influencia de aquel tío amante de la pesca submarina o, incluso, el padre severo que le daba la razón al maestro y se la quitaba a él.

 

Lo cierto es que aquellos tiempos en que armaba una bronca por cualquier motivo y andaba con los pandilleros del barrio, quedaron atrás para siempre. Se fueron borrando con el fin del preuniversitario, los estudios de técnico medio, las exigencias de su primer trabajo y el nacimiento de su hijo.

 

“Ya es un adolescente. A veces hace sus cosas, como todo joven de su edad, pero nada parecido a lo que yo fui. He hecho hasta lo imposible para que mi hijo tenga una vida diferente a la mía y creo que lo vamos logrando. Él en su casa, yo en la de mi madre, pero bien juntos”.

 

Tiene una hermana, pero quien vive con la madre es él. Anciana, indefensa por su edad y su salud, Amelia sigue siendo dura de carácter. Carlos piensa que “nunca estuvo bien” y no espera que lo esté ahora. Ella es su madre y él está ahí para acompañarla en las noches de soledad. “Así es la vida, ¿no?”

 

Con los amigos suele hablar sin problemas de “lo que vivió y lo que fue”. Así y todo, hay muchas cosas que no comparte, que sólo él y su madre conocen, que se quedan muy dentro y vuelven a su memoria en esos momentos de silencio, cuando quisiera tener la capacidad de no pensar: sólo mirar el mar.

 

 

Argentina: El acoso sexual y la desconfianza en la justicia

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, septiembre.- Vergüenza, temores y dudas acerca de la efectividad de la justicia son algunos de los problemas que acompañan hoy en Argentina a las víctimas de acoso sexual, un problema del que –aunque no se dispone de cifras exactas– se presume grave en esta nación del Cono Sur americano.

 

Las estadísticas más recientes datan de una década y corresponden a la Organización Internacional de Trabajo que, en una encuesta realizada entonces, ubicó a esta nación en la segunda posición, detrás de Francia, en la relación de países con más elevados índices de acoso sexual.

 

En octubre de 2005, la revista dominical VIVA encargó una investigación a la consultora D’Alessio Irol. El sondeo abarcó 401 casos, de los cuales el seis por ciento respondió haber sido acosado sexualmente en el trabajo; sin embargo, ninguno denunció el hecho por no creer en los procedimientos judiciales.

 

No obstante, la mitad de los consultados aseguró que, si supiera que un compañero es víctima de acoso, lo incitaría a denunciarlo.

 

El estudio también manifestó que más de la mitad de los interrogados conocía a alguien que utilizó su poder o jerarquía laboral para obtener favores sexuales de un subordinado; mientras que el 10 por ciento de los hombres y el dos por ciento de las mujeres sostuvieron que, probablemente, lo harían en caso de tener poder.

 

El Instituto de Estudios Jurídicos y Sociales de la Mujer (Indeso Mujer) es una organización civil dedicada a la asesoraría jurídica y psicológica de las mujeres de la ciudad de Rosario. De 1984 a 2004, la mayoría de las consultas recibidas provenían principalmente de empleadas públicas, mucamas de hoteles, jovencitas en busca del primer empleo u obreras.

 

“La experiencia nos mostró que un gran porcentaje no realiza la denuncia”, manifestó a SEMlac la abogada Mabel Gabarra, presidenta de Indeso Mujer.

 

“La afectada siente vergüenza, miedo a sufrir agresiones por parte de sus colegas, temor al despido, desconfianza en los procedimientos judiciales que dudan de la palabra de la víctima, inseguridad por la falta de protección del Estado y la inexistencia de una legislación clara al respecto”, abundó.

 

El Caso Carmen

Días atrás, la prensa nacional se hizo eco de la vivencia de una joven, objeto de acoso sexual, que logró un fallo favorable por parte de la Justicia Laboral de Rosario. La víctima -conocida en los medios de comunicación por Carmen- sufrió de constantes persecuciones por parte del gerente de la región Litoral de la empresa láctea Mastellone.

 

Esta firma, la más grande a nivel nacional, debió hacerse responsable por los daños ocasionados a la mujer, que fue despedida en el año 2002, y la Justicia la obligó a pagar a Carmen 12 mil pesos (cuatro mil dólares) por daño moral y 3.360 (1.120 dólares) por daño psíquico, además de una indemnización especial por despido discriminatorio.

 

Una década atrás poco se hablaba del tema y se consideraba una conducta casi natural en cualquier ámbito de estructura vertical, pero actualmente existe mayor sensibilización al respecto. “En la medida en que los sindicatos apoyen a las víctimas, mayores serán las posibilidades de que la Justicia resuelva favorablemente”, manifiesta Gabarra.

 

Esto se dejó traslucir en el caso de Carmen, porque desde los primeros momentos el sindicato (Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina) acompañó a la mujer en el reclamo.

 

Carmen tuvo la asesoría profesional de Indeso Mujer y en las instancias judiciales contó con el testimonio de Gabarra, en calidad de abogada, quien dio cuenta del estado emocional y la situación en que se encontraba ella debido al acoso al que estaba sometida.

 

Hasta la fecha, no existe una legislación que penalice esta conducta. Sin embargo, está en marcha un proyecto de ley que ya tiene media sanción de la Cámara de Senadores, el cual establece penas que van de cuatro meses a cuatro años de prisión para quien, mediante una relación de superioridad, efectúe un requerimiento de carácter sexual.

 

No obstante, “es indispensable crear en el Ministerio de Trabajo instancias nacional y provinciales para recibir las denuncias de acoso. Debería existir un trámite administrativo que permita poner fin al acoso, sancionar al acosador y/o la empresa que no adopta urgentes medidas de contención y protección a las víctimas”, manifestó Gabarra a SEMlac.

 

 

Cuba: Huracán Ernesto favorece con sus lluvias

Por Raquel Sierra

 

La Habana, septiembre.- Su paso por Cuba fue rápido y, por suerte, no traumático. El huracán Ernesto, debilitado tras chocar con las elevaciones de Haití y degradado a tormenta tropical, dejó un saldo favorable para las presas y no provocó la pérdida de vidas humanas ni daños de consideración.

 

En una incursión benévola a finales de agosto, al meteoro le bastaron unas horas para entrar por el sur de la oriental provincia de Santiago de Cuba y salir por el norte de la central Ciego de Ávila, con vientos cercanos a 75 kilómetros por hora.

 

“Un ciclón así vale la pena. Un poco de lluvia para aliviar la sequía y destrozos mínimos. Ernesto se portó bien aquí”, piensa Elena Domínguez, trabajadora estatal de la capital cubana.

 

Como es habitual en la isla, donde opera un sistema de alerta temprana, se procedió a la evacuación de residentes en zonas bajas y viviendas en mal estado, reubicación de ganado y alimentos y constantes partes meteorológicos.

 

Los expertos señalan que un huracán de categoría baja puede ocasionar mayores daños que uno de rango superior, pues muchas veces los desastres principales no los causan los vientos ni la acción del mar, sino las lluvias.

 

Habituados a prepararse para los ciclones y sus consecuencias, al escuchar los partes del tiempo, no pocos cubanos hicieron provisiones de alimentos, compraron velas e hirvieron agua, las necesidades más urgentes.

 

“Con tantos ciclones, uno aprende. A veces hemos estado hasta cuatro días sin luz, gas y agua y, más o menos, se sabe como aliviar la crisis”, apunta Elena.

 

Aunque el peligro no alcanzó la intensidad de ocasiones anteriores, la evacuación de cerca de 400.000 personas evitó muertes por inundaciones y derrumbes de viviendas, algunas de las causas más frecuentes de fallecidos en fenómenos meteorológicos de este tipo en la mayor isla del Caribe.

 

En el país se habilitaron 1.204 albergues para los evacuados, aunque casi 80 por ciento de las personas fueron acogidas en casas de familia y vecinos, que ofrecieron sus moradas y recibieron el apoyo del Estado en suministros.

 

A diferencia de fechas anteriores, en el oriente, que recibió fuertes precipitaciones, los daños se limitaron a roturas en vías costeras, algunos derrumbes parciales y totales, crecidas de ríos e incomunicación en algunos asentamientos. Según fuentes oficiales, en 2005, los huracanes Dennis, Rita y Wilma ocasionaron daños por 1.300 millones de dólares.

 

Cada año, los ciclones tropicales que azotan el Caribe provocan cuantiosos daños materiales y pérdidas de vidas humanas en los pequeños estados insulares, al no existir un sistema de información y protección que llegue a la mayoría de la población.

 

Lluvias bienvenidas

Las más beneficiadas con las precipitaciones que acompañaron a Ernesto fueron las presas de la zona oriental, aunque también irrigaron sitios no necesitados del líquido, lo que ocasionó inundaciones, particularmente en Baracoa, la ciudad primada de Cuba, en el extremo este de la isla.

 

En Santiago de Cuba, las lluvias persistentes en zonas montañosas e intensas en algunos sitios, propiciaron el continuo mejoramiento de las represas, cuya capacidad de llenado se encuentra al 99 por ciento.

 

Este favorable acumulado alivia el panorama de intensa sequía que se vivió en esa provincia en años pasados y permitirá disponer del líquido para el suministro a la población y las industrias.

 

“Uno se asusta un poco cuando llueve tanto, pero sabe que es para bien. Mire que aquí en los últimos tres años la situación con el agua no ha estado fácil”, señaló en conversación telefónica Aurelia Domínguez, residente en la capital provincial.

 

En Holguín, uno de los territorios más perjudicados con la escasez de precipitaciones, las lluvias fueron de poca intensidad, con registros de unos 43 milímetros como promedio.

 

Al paso de Ernesto, las presas recibieron cerca de dos millones 700.000 metros cúbicos de agua y se encuentran ahora al 77 por ciento de sus capacidades.

 

En Camagüey, también en el oriente, la mayor evacuación fue en Santa Cruz del Sur, escenario en noviembre de 1932 de la mayor tragedia humana por causas naturales ocurrida en Cuba, que costó más de 3.000 muertes.

 

Durante el paso de Ernesto por la provincia de Las Tunas, el promedio de lluvia fue de 10 milímetros, lo que elevó al 78 por ciento el llenado de los embalses en ese territorio.

 

Según reportes oficiales, las precipitaciones asociadas a este fenómeno meteorológico aumentaron en casi 113 millones metros cúbicos de agua el volumen promedio de los embalses de Cuba.

 

El especialista Luis Cantero, del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, dijo que el porcentaje de llenado de los embalses, de acuerdo con su capacidad a escala nacional, asciende ahora a 73,9 por ciento.

 

Huracanes

Según el doctor José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, el lapso de mayor actividad de los ciclones suele ocurrir a partir de finales de agosto. Explicó que este año existieron condiciones atmosféricas específicas que limitaron la formación y desarrollo de esos fenómenos en junio, julio y gran parte de agosto.

 

Aunque en 2006 sólo se han formado cinco ciclones en el área atlántica, Rubiera alertó que todavía podrían surgir otros en la etapa más peligrosa (septiembre-octubre).

 

De acuerdo con Rubiera, por el momento no existen indicios de formación inminente de meteoros en el Caribe. No obstante, los radares de la isla –modernizados en los dos últimos años- están alertas ante las posibles visitas de esos destructivos huéspedes.

 

A inicios de la temporada, que se extiende de junio a noviembre, expertos alertaron que en la etapa se esperaba la formación de 15 tormentas tropicales en toda la región, de las cuales nueve alcanzarían la categoría de huracán.

 

Los especialistas advirtieron que existía 75 por ciento de probabilidades de que, al menos, un huracán azote Cuba este año.

 

RECUADRO

-      Los expertos clasifican los ciclones tropicales de acuerdo con la intensidad de los vientos.

-      La depresión tropical es un sistema organizado de nubes, con vientos máximos sostenidos inferiores a 62 kilómetros. Se considera un ciclón en formación.

-      En la fase siguiente se le denomina tormenta tropical, cuando los vientos máximos sostenidos fluctúan entre 62 y 118 kilómetros por hora.

-      El huracán es el más severo de los fenómenos meteorológicos, con vientos superiores a 119 km/h. Puede provocar lluvias torrenciales.

-      La costumbre de dar nombres a las tormentas tropicales y huracanes data de siglos. A partir de 1953, las tormentas tropicales comienzan a recibir nombres femeninos, en orden alfabético.

-      En 1978, empiezan a usarse nombres femeninos y masculinos en las tormentas del Pacífico Oriental, práctica que se extendió un año después al Atlántico.

-      La Organización Meteorológica Mundial (OMM) revisa la lista de nombres para seleccionar aquellos comunes a los idiomas inglés, español y francés. El orden de nombres masculinos y femeninos se alterna cada año.

 

 

Uruguay: Derechos laborales para empleadas domésticas

Por Ángela Castellanos

 

Montevideo, septiembre.- Después de una total desprotección, unas 90.000 empleadas domésticas de Uruguay están cerca de ganar los derechos laborales mínimos. La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley que reglamenta esta actividad y existen grandes probabilidades de que el Senado también lo sancione positivamente.

 

El pasado mes de julio, los diputados uruguayos aprobaron por unanimidad el proyecto de ley del trabajo doméstico, que fue presentado por el ejecutivo y cuya formulación contó con la participación de varias entidades de gobierno, las cámaras empresariales y la central sindical de trabajadores PIT-CNT, de la cual forma parte el sindicato de trabajadoras domésticas.

 

En este país, el trabajo doméstico remunerado no había sido regulado, evidenciando un enorme rezago en la materia con relación a otros países latinoamericanos, como Colombia, donde el tema se empezó a tratar a mediados de los años 90.

 

El proyecto de ley sobre trabajo doméstico reconoce derechos laborales adquiridos por los trabajadores hace más de medio siglo, como son la jornada laboral diaria de ocho horas, el descanso intermedio de media hora para las que no pernoctan en casa del empleador, y de dos horas en el caso de las que sí lo hacen.

 

También establece un descanso semanal de 36 horas ininterrumpidas, que comprenderá el domingo, y el reposo nocturno para aquellas que residen en casa del empleador. El descanso no podrá ser inferior a nueve horas continuas, y contará con una habitación higiénica y privada.

 

Si bien los descansos no son obvios para los empleadores, menos aún lo es reconocer un salario digno. Por ello el proyecto establece que las trabajadoras del servicio doméstico serán incorporadas en el sistema de fijación de salarios.

 

En la actualidad el salario de las trabajadoras domésticas es establecido por decreto. “Nosotras queremos que sea acordado en consejo de salarios”, afirmó para SEMlac Cristina Otero, representante del Sindicato de Trabajadoras domésticas, afiliado a la central sindical del Uruguay PIT-CNT.

 

En Uruguay, el sindicato reúne a unas 400 trabajadoras domésticas, de las 90.000 que se calculan existen. “Es un gremio difícil de organizar, muchas trabajadoras tienen miedo a ser despedidas si sus patrones saben que están sindicalizadas”, explicó Otero.

 

El decreto de julio pasado unificó el salario para todas las trabajadoras domésticas en 3.000 pesos mensuales (127 dólares), y de 15 pesos la hora (0,6 centavos de dólar), con excepción de las que residen en zonas rurales. No obstante señala que cuando la trabajadora recibe alimentación y alojamiento, se podrá deducir 20 por ciento sobre el salario.

 

“Trabajo desde los 14 años y cuando leí el decreto quedé asombrada, pues ni en épocas de la dictadura nos descontaron, nunca nos redujeron nuestro salario por los alimentos que nos daban”, dijo Susana, una trabajadora doméstica.

 

El proyecto reglamenta indemnización por despido, tanto de las que trabajan por jornadas como por mensualidades, a partir de los 90 días de iniciada su labor, y establece una categoría especial para cuando el despido se produce cuando la trabajadora está en estado de gravidez o durante la licencia por embarazo.

 

De todo el articulado, es el derecho a subsidio de desempleo el más avanzado en materia de seguridad laboral para el gremio. No obstante, observadores consideran que es necesario ajustarlo a las condiciones del trabajo doméstico para que pueda ser efectivo para todas las trabajadoras de esa actividad.

 

Las normas establecen que para acceder a esta prestación social se debe haber trabajado 180 jornales en el último año, requisito que pueden cumplir las empleadas que residen en casa del empleador, pero resulta difícil para las que trabajan por jornadas, ya que laboran 2 o 3 días por semana.

 

La cobertura en salud, que fija el proyecto de ley, ya venía siendo impulsada por el propio gobierno a través de una campaña lanzada en 2005 para que los empleadores ingresaran a sus empleadas domésticas en el sistema de seguridad social.

 

En el informe de género 2001–2004, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y el Instituto de las Mujeres, se sostiene que de cada 10 trabajadoras domésticas nueve desarrollan su actividad “en negro”, es decir por fuera del sistema de seguridad social.

 

Para facilitar el registro de las trabajadoras domésticas, el Banco de Previsión Social (a cargo de la inscripción en el sistema de seguridad social) creó una línea telefónica gratuita y habilitó un mecanismo de entrega a domicilio de formularios.

 

El proyecto de ley también establece 18 años como edad mínima para desempeñarse como trabajadora doméstica, aun cuando señala que en casos fundados, el Instituto del Niño y el Adolescente puede autorizar contrataciones de personas de hasta 15 años.

 

Aún cuando el proyecto de ley establece que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social podrá realizar visitas domiciliarias, éstas deberán ser autorizadas por un juez competente.

 

“Es un avance, pero todavía no tenemos los derechos del común de los trabajadores, como el derecho al paro (huelga), y tenemos más reivindicaciones sobre las condiciones de trabajo, por ejemplo, es increíble que a las compañeras que limpian baños (los patrones) no les den guantes”, puntualizó la sindicalista.