Reportajes y noticias de SEMlac

del 24 al 30 de julio de 2006

 

 

Salud: Piercing, arte corporal causa efectos dañinos

Por Mariana Ramírez-Corría y Patricia Forte

 

La Habana, julio.- "Es la moda, me gustó y me lo puse", dice a SEMlac Lila Ordoñez, adolescente que luce orgullosa su anillado en la ceja izquierda.

 

Hace algunas décadas era usual ver estas perforaciones corporales en grupos marginales y población penal. Hoy por hoy, es común observar estas prácticas en personas de diversos niveles culturales; sobre todo, en jóvenes que lo hacen para identificarse entre sí.

 

Cuba no está ajena a esta moda mundial. La doctora Michele Frank, de la Clínica del Adolescente, en la capital cubana, explica a SEMlac que siente "una gran preocupación, desde el punto de vista médico. El problema es que muchos de esos piercings' se colocan en cualquier lugar del cuerpo y sin condiciones adecuadas. Esto trae complicaciones y puede transmitir enfermedades", asegura la especialista.

 

Las infecciones, como abscesos, o la condritis (calcificación) del cartílago son complicaciones frecuentes del anillado, más aún si se efectúa con material no esterilizado, que aumenta el riesgo de contraer dolencias virales graves. "No son pocos los pacientes que llegan a nuestro hospital con infecciones irreversibles", expone a SEMlac la doctora María del Carmen Valdés, especialista del hospital docente “Salvador Allende”.

 

"Desde el punto de vista psicológico, pensamos que es más importante ver qué hay detrás de todo eso", agrega la doctora Frank. "Muchos padres y abuelos vienen desesperados a la consulta porque sus hijos se pusieron un piercing, pero cuando hablamos con el muchacho su estado psicológico es normal. Concluimos que se trata más bien de un problema generacional. Para la mayoría de ellos esto es, simplemente, una moda", comenta.

 

La madre de la joven Lila cuenta que no lo pudo evitar, porque la joven ve a los personajes de las novelas que transmiten por la televisión y quiere imitarlos. "Un buen día se me apareció en la casa con el anillo en la ceja. Me dijo que una amiga la llevó con una señora que los pone".

 

A la consulta de la psicóloga Frank llegan pacientes que ya son adictos a esas perforaciones. "Hay quienes tienen la cara llena de piercings y eso ya es una patología; necesitan tratamiento psicológico", señala.

 

Haydee Camacho tiene 16 años y es universitaria. Tiene un piercing en el ombligo. "Yo creo que es algo que te hace diferente, no sé, es algo nuevo. Es una moda como cualquier otra. Cuando ya no se use, pues me lo quito", asegura.

 

Sesti di Lucca, terapeuta, especialista en acupuntura y masajes estéticos, y practicante de Taichí y Yoga, advierte detalladamente a SEMlac del peligro al que se someten estos jóvenes.

 

"Primero que todo, destruyen el nervio mandando estímulos negativos. Como los colocan en un punto de acupuntura, puede afectar un órgano específico. La zona implicada queda dañada. Afortunadamente, si se retira a tiempo, antes que provoque una infección irreversible, el tejido se restablece", explica Sesti.

 

"Falta información", asegura una de sus pacientes, que prefirió no dar su nombre. "Yo ya me iba a poner uno en el ombligo, pero después de todo lo que me dijeron que podría ocurrirme se me quitaron las ganas. Sin embargo, mi hija dice que ella sí se lo pone porque sus amigas en la escuela lo usan", dice.

 

De todo esto se deduce que la escuela lo permite en sus alumnos pero no les ofrecen suficiente información para hacerles desistir en su empeño.

 

Sesti agrega que muchas veces los materiales utilizados no son los más adecuados y que, al introducirlos en las incisiones, le cambian el PH a la sangre. "En muchas telenovelas, los personajes los utilizan de fantasía, como una pegatina, no son reales, pero engañan al televidente", aclara.

 

Cuanto más inusual es la zona anatómica decorada, mayor es el sentimiento de diferencia que aporta. La persona que se anilla necesita que la "admiren los demás" y lo hará en las zonas más visibles para poder mostrarlas.

 

"Los piercings en la lengua son altamente dañinos, atraviesan las papilas gustativas y afectan el paladar, pero tampoco se advierte de las consecuencias", nos dice Sesti. "No se ofrece una información adecuada por los medios de comunicación".

 

La doctora Valdés refiere que en el hospital donde trabaja se reciben pacientes con serias infecciones y alerta que esta moda no conviene si el interesado padece una enfermedad congénita, deficiencias inmunológicas, cardiopatías, diabetes, alergias, insuficiencia renal o dermatitis.

 

Los síntomas provocados por esta práctica pueden complicarse ante una reacción alérgica y favorecer una dolencia si las defensas están disminuidas, indica.

 

La hepatitis C puede sorprender. Este tipo de hepatitis, que se transmite mediante transfusión sanguínea o cuando se administra una sustancia a través de la piel, ataca al hígado y provoca su inflamación. De esto tampoco se tiene conciencia.

 

Sesti di Lucca, "terapeuta para su bienestar" --como reza su título-- trata de convencer a sus pacientes del posible rechazo a estos aditamentos, al erosionarse la sangre con los metales que se introducen, además de la posible falta de asepsia en el instrumental utilizado.

 

"No es usual que se fabriquen de oro, que sería el menos dañino, y los metales que no son adecuados aún pueden causar más daño", asegura.

 

Una encuesta entre 450 estudiantes de los Estados Unidos mostró que el 17 por ciento de los que llevan piercing en la oreja o el ombligo tuvieron complicaciones, como infecciones bacterianas, sangrado y lesión o rasgado de la piel o la carne.

 

Según otro estudio de la Asociación Dental Americana, quienes llevan piercings en la boca corren el peligro de sufrir problemas graves en las encías. Para esto no hay solución quirúrgica y puede hasta provocar parálisis total o parcial de la lengua.

 

La Comisión Europea explicó a la agencia española EFE sobre los riesgos de los piercings si no se toman las precauciones necesarias y advierte que más de la mitad de los anillados puede conllevar infecciones agudas que requerirían intenso tratamiento médico.

 

Recuadro

Los orígenes

La historia de las perforaciones corporales puede ser tan remota como la humanidad. Para algunos antropólogos, una de las razones por las que el ser humano comenzó a pintarse el cuerpo y la cara fue para protegerse de las inclemencias del tiempo.

 

Después descubrió los pigmentos que modificaban su aspecto. Comenzó, además, a usar adornos, como aretes, collares y pectorales de materiales diversos, entre ellos huesos, piedras y barro.

 

Se cree que, buscando que el color permaneciera más tiempo, las personas comenzaron a hacerse punciones en la piel con objetos agudos, como dientes, huesos o espinas, para poder introducir las sustancias colorantes en la piel. Asimismo, encontraron que si se hacían incisiones en la piel podían llevar de forma permanente los adornos.

 

En la cultura mesoamericana puede observarse una profusión de costumbres, como estatuillas que presentan la combinación de rasgos animales y humanos con deformaciones craneanas o perforaciones en la nariz y los lóbulos, dientes mutilados o con incrustaciones.

 

Históricamente, tatuarse el cuerpo y la cara y adornarse con objetos, incluso al grado de deformarlo, puede obedecer a muchas y diversas razones y, por increíble que parezca, a una muy importante: ¡embellecerse!

 

 

Salud: Fracturas vertebrales, un enemigo silencioso

Por Zoraida Portillo

 

San Diego, California, julio.- Si siente un dolor súbito en la espalda o la cintura ­que se alivia sin tratamiento a los tres o cuatro días­, tiene leve dificultad para respirar y es una mujer mayor de 50 años, ¡cuidado!, usted podría ser, sin saberlo, víctima de una fractura vertebral.

 

Este tipo de dolencia es de las menos estudiadas cuando se analiza la osteoporosis. Solamente se diagnostica en un 30 por ciento de los casos porque, por lo general, los médicos ahondan en otros padecimientos, antes de animarse a realizar las pruebas de descarte correspondientes.

 

Cuando ya se hace evidente, es demasiado tarde: aparece una antiestética joroba, dificultades en el movimiento y problemas respiratorios.

 

Luego de un estudio en cinco países de América Latina, ha quedado demostrado que este tipo de fractura es muy frecuente cuando se padece de osteoporosis, pues constituye casi un 15 por ciento de las causas de esta enfermedad.

 

La investigación fue desarrollada por un equipo clínico dirigido por la doctora Patricia Clark, de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Diego, California, entre 400 mujeres de Argentina, Brasil, México, Colombia y Puerto Rico (1.200 en total), para determinar la presencia de este problema por grupos de edad.

 

Es la primera vez que se realiza un estudio sobre esta dolencia en la región, pues anteriormente la presencia de las fracturas vertebrales sólo había sido analizada en Estados Unidos.

 

Las mujeres fueron elegidas al azar, no entre las que acuden a los centros médicos, sino llamando a las puertas de los hogares y buscando aquellas que tuvieran entre 50 y más de 80 años.

 

El país con más alta incidencia es México, donde el 19,5 por ciento de las 400 mujeres estudiadas presentaban este tipo de dolencia. Además, fue la única nación donde se hizo la misma pesquisa en varones de igual rango de edad, que arrojó un 9,8 por ciento de casos.

 

Colombia y Argentina también fueron otros dos países con alta incidencia de fracturas vertebrales: 17 por ciento como promedio, aunque en el caso de Colombia hay que aclarar que la muestra fue significativamente más pequeña, pues apenas abarcó a 282 mujeres, por razones presupuestarias. En Brasil, el 14,1 por ciento de las estudiadas presentaron fracturas, en tanto que Puerto Rico fue el de menor porcentaje: 12, 1 por ciento.

 

El equipo de la doctora Clark concluyó que los factores de riesgo para padecer estas lesiones vertebrales son: haber tenido una fractura después de los 50 años, el uso de estrógenos, la vida sedentaria y la falta de ingesta de calcio. La edad es otro motivo importante: mientras entre las mujeres de 50 a 59 años la proporción de fracturas fue entre cinco y 10 por ciento, en las mayores de 80 años alcanzó hasta el 38 por ciento.

 

Recuadro

Para recordar

-      La osteoporosis es la enfermedad más común de los huesos.

-      Ataca con mayor frecuencia a las mujeres en etapa de menopausia y a los hombres mayores de 65 años.

-      Su incidencia es más frecuente que el cáncer de mama o de útero. Se estima que anualmente se diagnostican 1.300 millones de nuevos casos de osteoporosis en todo el mundo.

-      La raza constituye también un factor de riesgo: es mayor la incidencia entre caucásicos, la raza negra casi no registra la enfermedad, mientras que los latinos se ubican en una tasa mediana de frecuencia.

-      De las fracturas causadas por esta enfermedad, la más frecuente es la de cadera.

-      Se estima que más del 75 por ciento de las fracturas de cadera en los próximos 20 años ocurrirán en los países en desarrollo, debido a la existencia de factores de riesgo asociados con la edad, estilo de vida y dietas inadecuadas.

-      En México, una de cada dos mujeres tendrá fractura de cadera en los próximos 20 años y uno de cada 20 hombres. Hasta el momento es el único país de la región donde se ha hecho este estimado.

 

 

Sociedad: Desventajas de estar en desventaja

Por Mirta Rodríguez Calderón

 

Santo Domingo, julio.- Desde hace mucho, todos los años se repite lo mismo sin variaciones de consideración: en los días de las Madres y de los Padres la publicidad hace de las suyas en función de un consumismo que, para estas ocasiones, toca fibras sensibles de las personas, porque ¿quién no querrá llevar su cajita de alegrías a una y a otro?

 

Pero el hecho no es de cajitas, sino del secular reforzamiento de los estereotipos de género que los anuncios reproducen. Este año decidí tomar nota en República Dominicana que, desde luego, no es ni un mercado ni un país muy diferente del resto del continente americano.

 

En esta nación del Caribe, las fechas de las celebraciones son distintas a las adoptadas en muchas partes, a semejanza de Estados Unidos. Los dominicanos y dominicanas reservan para las madres el último domingo de mayo, el mes de las flores y, para los papás, -este año- el quinto fin de semana de julio. Pero la propaganda no es diferente.

 

En estos días está en su apogeo la que reclama de hijos e hijas estimular a papá con computadoras, automóviles, celulares sofisticados, vinos y otras bebidas, portafolios, equipos para gimnasia en casa, discos, asientos reclinables, herramientas o asadores para las excursiones al campo y la cocción al aire libre.

 

La pasada semana, uno de los gigantescos centros comerciales (Mall) de más solvencia en Santo Domingo presentaba, en un suplemento especial, a un padre con cara de frustración mientras sostiene entre sus manos una caja pequeña y dice: “aquí no cabe una pantalla gigante”. Y a continuación la idea: “papá no se conformará con cualquier regalo”.

 

Fastídiese la empleada que hizo el esfuerzo, el estudiante que no pudo estirar más sus ahorros de la merienda suprimida, o el nieto y la nieta amorosos que se la pasaron advirtiendo que “a abuelo también hay que comprarle algo”.

 

Pero ni siquiera ahí está la esencia. El asunto es lo transmitido en tales mensajes: a papá se le reservan los regalos que completen sus disfrutes, su descanso, sus “caprichos” tecnológicos, su devoción por un vinito “de marca” con suficiente añejamiento. Pero también, la ropa interior más sexy y confortable o el perfume que completará sus capacidades seductoras.

 

En cambio, basta recordar los comerciales con que este año se incitó a obsequiar a las mamás: vajillas, juegos de cocina, muebles para el hogar, alimentos lindamente envasados, lavadoras, refrigeradoras, telas para cortinas, manteles y hasta alfombras.

 

En la sección de supermercado que suele acompañar a las propagandas comerciales, las páginas de esas fechas vienen dedicadas a “hacer feliz a mamá”. Ahí están detergentes, desinfectantes, alimentos precocidos, pizzas gigantes, o las más suculentas expresiones de los filetes de pavo o res, el mero o el salmón rosado, la rúcula o el cilantro ancho.

 

Y bueno, objetivamente visto, también aparecen perfumes, alguna que otra ropa atractiva, pero siempre mucho menos sexy que la de papá. Porque el pensamiento subliminal dicta que mamá es sagrada, pura, sobria, discreta… y no se le puede presentar luciendo un hilo dental o una blusa de las actuales, que gustan a muchas de ellas, dispuestas a mostrar unos pechos rotundos.

 

Por eso Albert Einstein, cuya colección de amantes ha venido a levantarlo de su tumba a estas alturas, lo dijo con toda su sapiencia: “es más fácil desintegrar un átomo que derrotar un prejuicio”.

 

No todo está perdido…

 

Y lo que esté perdido hay que recuperarlo y colocar las cosas en su lugar. Este reforzamiento de la división del mundo, en el cual el hombre ejecutivo lucirá el portafolios regalado por la hija, y la mamá invita a sus amigas a ver el juego de sartenes obsequiado por los hijos, no anticipa futuros de equidad ni da cuenta de un pensamiento actualizado, donde ella sea vista como empresaria y él como el hombre de hoy, capaz de compartir las faenas domésticas o las bellezas del hogar bien decorado.

 

Sabido es que los imaginarios sociales e individuales, el universo de lo subjetivo, cambian mucho más lentamente que la realidad misma. Y eso es lo que está ocurriendo.

 

Mientras que a los y las publicitarias se les ocurre sugerir que a papá se le regale una enciclopedia, no les pasa por la mente recomendar que a mamá se le obsequie una computadora de última generación. Como tampoco titular las páginas de supermercado con dedicatorias para el papá, no obstante que muchos de ellos son quienes hacen las compras.

 

Procurar cambios en el manejo de productos comunicativos que se estructuren de modos más acordes con estos tiempos de reordenamiento de los papeles de género requiere, claro está, que se piense en ello, que se sensibilice con esto.

 

También es preciso que quienes producen ideología estén imbuidos de la conciencia de que muchas cosas van cambiando y nuevas realidades pugnan contra estereotipos caducos.

 

En República Dominicana se creó, hace cinco años aproximadamente, una Red de Periodistas con Perspectiva de Género, integrada por hombres y mujeres profesionales de la comunicación que han decidido trabajar desde dentro de los medios en los cuales laboran (como también en la academia y desde algunas otras disciplinas humanísticas), por elaborar una comunicación inclusiva, que no ignore los protagonismos de unos ni de otras, y procure romper con los estereotipos de género.

 

Un feminicida que mata a su mujer, por ejemplo, no es un hombre celoso. El amor no mata, y no debe ser ese el titular que dé cuenta de la noticia. Una información sobre una campaña de vacunación que se inicia no debe convocar a las mamás a llevar a sus hijos a inmunizarse, como si los hijos fueran sólo de ellas.

 

Y, desde luego, los glúteos y las caderas espléndidas, presentadas como incitaciones a placeres del sexo dirigidos sólo a hombres heterosexuales, deberían desaparecer del todo de los medios de comunicación.

 

Pero, mientras eso no ocurra (y no se trata de abogar por exhibir también calzoncillos desbordantes), es viable, al menos, trabajar por hacer conciencia de que el futuro reclama otros esfuerzos para gestar un mundo de equidades.

 

La Red Dominicana de Periodistas con Perspectiva de Género edita una revista única en su tipo: A Primera Plana (www.aprimeraplana.org), cuya propuesta es, precisamente, llevar a primera plana de los medios masivos la agenda de la equidad de géneros.

 

 

Uruguay: Primer aborto autorizado por extrema pobreza

Por Ángela Castellanos

 

Montevideo, julio.- Por primera vez en Uruguay se aplicó la causal de extrema pobreza para practicar un aborto legal. Se trata de una mujer en situación de calle, que recibía asistencia por el Ministerio de Desarrollo Social, con inestabilidad psicológica y antecedentes de suicidio.

 

El Código Penal uruguayo criminaliza el aborto y penaliza tanto a la mujer como a quien colabore en la interrupción del embarazo, pero exime o atenúa total o parcialmente la pena en cuatro casos, entre ellos el de la situación de extrema pobreza.

 

Las otras causales ocurren cuando se practica para “eliminar el fruto de la violación”, por “causas graves de salud y para salvar la vida”, y en caso de que “el delito se cometiere para salvar el propio honor, el de la esposa o un pariente próximo”.

 

Si el aborto se efectúa por “razones de angustia económica”, con el consentimiento de la mujer, el juez podrá llegar hasta la exención de la pena, siempre que se practique por un médico dentro de los tres primeros meses de embarazo.

 

Hasta ahora, el tribunal médico encargado de decidir si los casos responden a las razones anteriormente expuestas había dado su consentimiento para situaciones en que la vida de la mujer estaba en riesgo, o se registraban malformaciones del feto, así como por actos de violación.

 

Entre estas causales, la relacionada con la salud de la mujer y las malformaciones del feto han sido las más estudiadas por el tribunal médico, que aprueba unos cuatro abortos mensuales.

 

Esta instancia, denominada anteriormente Comisión de Lucha contra el Aborto Criminal, se denomina ahora Comisión Reguladora de la Interrupción de la Gravidez y fue ampliada recientemente con tres integrantes adicionales a los dos ginecólogos, un neonatólogo, una enfermera y un abogado que la conformaban en sus inicios.

 

Sin embargo, la decisión sobre cuándo es conveniente un aborto por causales legales sigue estando en el ámbito médico, lo que obstaculiza la viabilidad de aplicar la pobreza como motivo.

 

Es esta la razón por la cual muchas mujeres llegan a la muerte como consecuencia de la práctica de un aborto inseguro, dado que no pueden pagar uno clandestino, realizado en condiciones higiénicas y por un profesional.

 

Las complicaciones derivadas de las prácticas clandestinas para provocar la interrupción del embarazo no deseado constituyen el 27 por ciento de la mortalidad materna en Uruguay, según estudios de la Universidad de la República de este país.

 

Adicionalmente a la composición del tribunal, son las instituciones prestatarias de servicios de salud las competentes para elevar los casos a estudio, las cuales se abstienen de presentar casos de pobreza y se limitan a aquellos que tienen evidencia médica.

 

En junio pasado se presentó a debate parlamentario un nuevo proyecto de ley de salud sexual y reproductiva, que plantea servicios de atención, planificación e interrupción voluntaria del embarazo, pese al anuncio del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, de vetarlo en caso de ser aprobado.

 

 

Cuba: Maritza parió un hijo discapacitado

Por Ilse Bulit

 

La Habana, julio.- Maritza era una de esas cubanas que, al andar por La Habana, atraen la mirada de los hombres. A los 32 años advirtió su embarazo, que transcurrió sin complicaciones. El parto fue prolongado hasta que, al fin, nació Robertico… Le admiraron sus ojos de un azul claro.

 

Tres meses después, una pediatra, sin preparación previa, le comunicaba: “Su hijo es ciego, jamás verá”. Han pasado 22 años pero, al recordar aquellas palabras, la voz de esta madre tiembla.

 

Entonces, ocurrió lo de siempre en hogares que han sido ajenos a la discapacidad durante generaciones y que, un día cualquiera, entran en un terreno desconocido: las miradas interrogantes entre el esposo y la esposa, los “cómo” y los “por qué” en alta voz o en silencio, las visitas a hospitales en busca de una mínima esperanza.

 

Ella lo asumió primero. El esposo lo aceptó, pero nunca logró adentrarse de lleno como protagonista en esta larga historia.

 

Instintivamente, como la leona que lame a su cachorro herido, Maritza aprendía. Advertía que, en la cuna, Robertico seguía las voces. Se desbordó en sonidos cariñosos y su primer triunfo llegó cuando el bebé le respondió con un gorjeo.

 

Vinieron entonces los días de las palabras, las canciones, los cuentos, las narraciones de las imágenes de la televisión. A los ocho meses, el niño ya conocía el mar y a los 5 años era un buen nadador. Lo unieron a los muchachos del barrio y, junto a un amiguito, montaba su bicicleta. Otra mujer, la abuela Georgina, se incorporó al aprendizaje de la familia. La mamá regresaba a su trabajo.

 

Antes de su quinto año de vida, por su maduración intelectual, el niño ingresaba en la Escuela Especial “Abel Santamaría”, en al capital cubana. Por un lado, la felicidad de incorporarse a la educación. Por el otro, el inteligente Robertico sentía, por vez primera, su diferencia.

 

Notaba ahora que no era igual a los chicos del barrio, ni a los débiles visuales que le escondían el punzón para la escritura braille. Comenzó a encerrarse en los estudios, se hizo un apasionado lector que asombraba a la bibliotecaria del Centro Cultural y de Recreación de la Asociación de Ciegos y débiles visuales de Cuba.

 

Tenía sólo 8 años cuando descubrió una computadora. Por revistas en braille de los ciegos españoles, supo a tan temprana edad acerca de los proyectos de los programas de lector de pantalla, para que los invidentes accedieran a la Informática.

 

Cuando la mamá, por su trabajo, recibió un curso básico de esta especialidad, en las noches le repetía lo aprendido al hijo, quien, a su vez, le devolvía lo extraído de sus lecturas. Consiguieron una vieja computadora y Robertico la manejaba. Los ojos de la madre le mostraban la pantalla. Ella guiaba la manita con el ratón.

 

Ya en los años de la secundaria, faltaba la abuela. Maritza abandonó su trabajo. En aquel tiempo, no había ningún libro en braille para ese nivel. La madre leía y leía.

 

Una nueva prueba: el preuniversitario lo cursaría en un centro de estudios para videntes. Su porte esbelto y elegante, sus facciones regulares, su voz grave y entonación serena, sus ojos azules –bellos a pesar de la ceguera–. atraían a las muchachas.

 

Por aquellas fechas, una periodista de la revista cubana Bohemia le hizo una entrevista. El joven afirmaba que estudiaría Cibernética. A la reportera se le hizo un nudo en la garganta, no creyó que él podría.

 

Meses después, en 1998, un italiano discapacitado físico motor impartía el primer curso básico de Informática para ciegos, auxiliados por un programa de lector de pantalla. En el idioma de Dante, el joven reafirmaba los variados conocimientos adquiridos, hasta entonces, por su cuenta. Abierto quedaba el camino…al menos, así lo creía él.

 

Robertico se presentó a la carrera de Ingeniería Informática en el Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echevarría”. Sufrió una fuerte entrevista, en la que le mostraron las dificultades que enfrentaría, pero el adolescente de 17 años venció el interrogatorio.

 

Aquel primer año en las aulas de una de las universidades más prestigiosas de Cuba significó una dura prueba, tanto para él como para el claustro de profesores. Si, para cualquier alumno, el salto del Bachillerato a la Universidad conlleva un período de adaptación, ahora el ajuste incluía a estos maestros, que desconocían cómo trasladar el contenido de las asignaturas a un ciego.

 

Roberto lo resume en esta anécdota: Primera semana de clases. La profesora estaba frente a él y su oído, entrenado para percibir los sentimientos, escuchó la desesperación y confusión en esta pregunta: ¿cómo te voy a enseñar, muchacho?

 

La voz de Maritza recuerda aquellos días: “Ya no podía ayudarlo. Lo veía regresar de la Universidad triste y silencioso. Se encerraba en su dormitorio. Una tarde no pude más y, llorando, le pedí que abandonara esos estudios. Me contestó que no, que nunca se lo perdonaría si se rendía”.

 

La voluntad de Roberto, unida a la decisión de un grupo de profesores que se autoprepararon para ayudarlo, venció. El trabajo de diploma de Roberto Pérez de Paz versó sobre la accesibilidad para todos en las páginas Web. Obtuvo la nota suprema, su trabajo sería publicado y su autor fue invitado a integrarse a los grupos que investigan el tema al más alto nivel.

 

Las redes multiplicaron la noticia: Roberto Pérez de Paz era el primer ciego cubano graduado con Diploma de Oro en Ingeniería Informática.

 

Yo soy la periodista aquella que dudó de sus posibilidades y este trabajo puedo escribirlo gracias al lector de pantalla pues, como el ingeniero Roberto, soy ciega total. Hace tres años, a pesar de estar entregado a sus estudios, buscó tiempo para, como a otros, enseñarme computación.

 

Porque su madre, Maritza de Paz Bernal, también le sembró el amor hacia la humanidad.

 

 

Turquía: Asesinatos por "honor" o suicidios forzados

Por Mariana Ramírez Corría

 

La Habana, julio.- Algunas familias turcas inducen a sus hijas a quitarse la vida para “lavar la deshonra” de enamorarse o –aunque parezca poco creíble– de ir al cine.

 

Las noticias que llegan de ese país sobre asesinatos o suicidios son tan frecuentes, que la prensa ya los denuncia casi a diario.

 

A la joven Derya, de 17 años, su tío le dio la orden de quitarse la vida, a través de un teléfono móvil: “Has manchado nuestro nombre. Mátate y limpia nuestra vergüenza o te mataremos primero”. Citando las palabras textuales, la joven narra al periodista del rotativo El País el delito que había cometido: se enamoró de un chico que conoció en la escuela.

 

Cuando la noticia de su idilio se extendió por la familia, su madre le advirtió que el padre la mataría, pero la muchacha se negó a escucharla, según relata. Entonces llegaron mensajes amenazadores enviados por sus hermanos y tíos… hasta 15 por día. Ya sabía que estos eran un anuncio de sentencia de muerte, así que, avergonzada y temiendo por su vida, acató los deseos de sus parientes.

 

Para quitarse la vida, se arrojó al río Tigris, pero sobrevivió; luego se colgó, pero un tío la salvó y, por último, se cortó las venas con un cuchillo de cocina; más no murió.

 

“Sentí que no tenía derecho a deshonrar a mi familia y que no merecía seguir viva. Así que decidí respetar su deseo de que muriera”, expresa la joven, quien se niega a dar su apellido por temor a que sus allegados aún la persigan. Ahora está en una casa de acogidas, donde cambió el velo por los pantalones vaqueros.

 

A situaciones como esta se les conoce como “suicidios de vírgenes”. Con mucha frecuencia, una mujer joven intenta quitarse la vida en el sureste de Anatolia, una región kurda, rural, pobre y con gran influencia del Islam conservador. Algunas han sido lapidadas hasta la muerte, quemadas vivas, estranguladas o tiroteadas.

 

Las causas son, sencillamente, detenerse a mirar a un muchacho, llevar falda corta, querer ir al cine, ser violada por un pariente o un extraño, o tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.

 

En los últimos tiempos, esta práctica se ha agravado. El País informa que los padres, para evitar que sus hijos sean duramente castigados por asesinar a sus hermanas, presionan por el suicidio.

 

Grupos defensores de los derechos humanos señalan los suicidios forzados como una siniestra consecuencia de la presión de la Unión Europea sobre Turquía para endurecer el castigo a los asesinatos por honor. La UE ha advertido a Turquía que vigila sus progresos en materia de derechos de la mujer y de que su fracaso podría impedir el ingreso al bloque.

 

Derya cree que el problema de fondo es la falta de igualdad entre los sexos. “En mi pueblo, y en la tribu de mi padre, los chicos están en el cielo y las chicas somos tratadas como si estuviéramos bajo tierra”, asevera.