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Material y noticias de SEMlac del 26 de junio al 2 de julio de 2006
México: Elecciones presidenciales, un retroceso anunciado Por Sara Lovera
México, junio.- Las elecciones del próximo 2 de julio, que renovarán la presidencia de México y la totalidad del Congreso de la Unión para los próximos seis años, anuncian que las mujeres sufrirán un retroceso, tanto en representación como en influencia política.
Los partidos políticos escenifican la más reñida disputa por el poder de los 18 últimos años. La última encuesta señala 34,2 por ciento para Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática, de corte social demócrata; 31,9 para Felipe Calderón, de Acción Nacional, conservador, y 29 para Roberto Madrazo, del Partido Revolucionario Institucional, derrotado hace seis años tras siete décadas en el poder.
Estos tres candidatos, prácticamente empatados, no se han comprometido con la agenda de género y, en este proceso, las mujeres organizadas en diversas agrupaciones tampoco han conseguido unirse, como sí lo hicieron en las últimas tres elecciones nacionales.
La agenda de las mujeres ha quedado rezagada, a pesar de que, por ley, los partidos políticos cumplieron con la cuota mínima de representación femenina.
Lo más grave para las mexicanas es que, si gana el candidato del partido gobernante, acorralado por la extrema derecha, podrían estar en peligro los magros avances conseguidos hasta hoy, especialmente los referidos a los derechos sexuales y reproductivos, según el análisis de la socióloga Teresita de Barbieri.
La campaña electoral se ha dirigido, fundamentalmente, a la riña, la descalificación y el abuso de lenguaje misógino a lo largo de los últimos nueve meses. Esto ha teñido a la campana de masculinidad y violencia crecientes.
En la contienda participan cinco partidos políticos. Alternativa ha presentado a la feminista Patricia Mercado para la Presidencia de la República; esta fuerza apenas logrará su registro electoral, con una escasa participación en el Congreso, que tal vez sea de una o dos curules.
México es un país de 2.000 kilómetros de territorio, con 106 millones de habitantes, de los cuales 71 millones 730.970 son ciudadanos y ciudadanas con derecho a elegir al nuevo gobierno. Alrededor de 21 millones tienen entre 18 y 21 años. Del total de posibles electores, el 52 por ciento son mujeres y 10 por ciento, indígenas.
Las mujeres representan el 31 por ciento de los más de 2.900 aspirantes en las listas electorales. Sin embargo, los partidos políticos ubicaron sus candidaturas en espacios electorales con menos posibilidades de triunfo y, en aquellos donde ganarán puestos, colocaron a varones hasta en un 90 por ciento.
La presencia femenina en el Congreso, que llegó al 22 por ciento hace tres años, podría caer al menos cinco puntos y las candidatas que podrían ser legisladoras no tienen compromiso con la agenda de género, según el análisis de las listas electorales y las biografías consultadas por SEMlac.
Si las tendencias electorales se cumplen, sólo cinco mujeres con perfil feminista llegarán al Congreso, lo que dificultará el avance parlamentario que en la actual legislatura consiguió la promulgación de la primera Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres. Esta deberá ser aplicada por el próximo gobierno que entrará en funciones el primero de diciembre de este año.
Mujeres en la competencia electoral La aprobación de la llamada ley de cuotas, modificaciones al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en materia de participación política de las mujeres, significó un avance en cuanto a representación femenina. Adoptada en abril de 2002, la ley es aplicada por segunda ocasión en este proceso de elección de diputados y por primera en la Cámara de Senadores.
Sus frutos fueron notorios en su primer ejercicio: en los comicios intermedios de 2003, la cantidad de mujeres que accedieron a una curul en la Cámara de Diputados creció seis puntos porcentuales, al pasar del 16 al 22 por ciento.
Según los informes del Instituto Federal Electoral, los partidos políticos cumplieron con la “obligación de promover y garantizar una mayor participación de las mujeres en la vida política del país, a través de su postulación a cargos de elección popular”.
Del total de las candidaturas inscribieron a 1.043 mujeres, o sea, el 31 por ciento, tanto para la listas proporcionales como para las elecciones distritales, tanto para el Senado de la República como para la Cámara de Diputados.
Los partidos políticos cumplieron lo establecido, pues en caso de no hacerlo se arriesgaban a recibir sanciones. Pero ninguno superó el mínimo estipulado y, en todos los casos, las mujeres fueron colocadas para competir en distritos electorales o regiones perdidas.
Por ejemplo, el Partido de la Revolución Democrática podrá ganar la capital del país por una diferencia hasta de 20 puntos. Sin embargo, sólo propuso a siete mujeres para 27 puestos y fue muy generoso al proponer en Campeche (península de Yucatán), a dos mujeres para las dos únicas diputaciones, en una zona donde este grupo político no tiene posibilidades.
En el mismo sentido, el Partido de Acción Nacional, que no tendrá ninguna oportunidad en la capital, fue muy generoso al proponer a 11 mujeres entre los 27 candidatos del Distrito Federal. Lo mismo hizo en el DF el Partido Revolucionario Institucional, al proponer a 13 mujeres de esas 27 posibles curules.
Para el Senado de la República, donde se elegirán dos senadores por cada una de las 32 entidades del país, el Partido de la Revolución Democrática presentó hombres en aquellos lugares donde es favorito, como Baja California Sur, Distrito Federal, Michoacán o Zacatecas.
El examen minucioso de las listas que se registraron en el Instituto Federal Electoral prevé que podrá ser diputada Marina Arvizu, del Partido Alternativa, que encabeza la lista en el centro del país, donde este pequeño partido político anuncia la mayor votación.
También dos feministas, Rosario Ortiz y Claudia Cruz, ocupan los lugares nueve y 12 de la lista del Partido de la Revolución Democrática en el centro del país, donde podría haber hasta 14 curules para esta fuerza política.
El PRI ha propuesto para el Distrito Federal, en el Senado, a un hombre y a una mujer, donde seguramente no logrará ganar, con lo que Angélica Luna Parra, de biografía feminista, no alcanzará a llegar. En cambio, en entidades donde esta agrupación obtendrá victoria, como Estado de México, Puebla u Oaxaca, simplemente no hay mujeres.
Es notorio, no obstante, que alcanzarán un lugar mujeres que han luchado por los derechos femeninos, como la poblana Araceli Escalante, quien promovió como senadora la Ley de Igualdad.
Para Orfe Castillo, del grupo Consorcio para el Diálogo Parlamentario, la normativa electoral fue fruto de la movilización de las mexicanas, pero subsisten prácticas no reglamentadas, como la renuncia a última hora de varias candidatas, su colocación en suplencias y la movilidad de las listas por estados o regiones, lo que da como resultado la exclusión de las mujeres.
Con vistas a las próximas elecciones, estas prácticas se han puesto en juego y las mujeres perderán espacios, pero lo que más aflige es que los candidatos no ofrecen una perspectiva de avance y cualquiera de los tres que llegue a la presidencia no garantizará ni el diálogo ni la aplicación de políticas públicas en este tema.
México: Fox no firma la Ley de Igualdad Por Sara Lovera
Ciudad México, junio.- La desigualdad de las mexicanas, según el Foro Económico Mundial, es la más profunda de toda la América Latina, por lo que la aprobación de la Ley General para la Igualdad constituyó el avance más significativo de la legislatura que está por terminar.
No obstante, la Ley enviada al presidente de la República, Vicente Fox, el 27 de abril último, todavía no se publica, lo que impide su inmediata aplicación.
Grupos de mujeres y las legisladoras solicitaron esta semana su inmediata promulgación, informó la senadora Lucero Saldaña, autora de la iniciativa.
El nuevo marco jurídico obliga al gobierno a poner en práctica los acuerdos internacionales y las medidas de política, presupuesto y programas de prevención, sanción y erradicación de la violencia en todo el país.
Asimismo crea medidas de funcionamiento para que los institutos de las mujeres locales puedan cumplir acciones y programas hasta ahora limitados. Estos institutos transcurren sin presencia e incidencia en la toma de decisiones de los ejecutivos locales.
Decretada la Ley, explicó la senadora Saldaña, se obligará al próximo presidente de la República, que será elegido el próximo 2 de julio, a incluir en el Plan Nacional de Desarrollo acciones que promuevan la equidad entre mujeres y hombres, en cinco áreas críticas: participación económica, oportunidades laborales, participación política, acceso a la educación, la salud y el bienestar.
Informaciones de esta semana del Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI) señalan que en el sexenio que está por terminar creció 109 por ciento la desocupación general y esta es dos puntos superior para las mujeres.
INEGI informó igualmente que la muerte materna creció en tres puntos, respecto al porcentaje que existía al comienzo del gobierno de Vicente Fox.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas dio a conocer que el índice de desarrollo humano refirió una tendencia descendente para las mujeres de las cien principales ciudades del país, según la medición de 2005.
La autora del estudio, María De la Paz López, informó que eso significa que, pese a haber crecido la participación política de las mexicanas, crecen también los rezagos en salud, educación y bienestar frente a los hombres. Es evidente, agregó, que hay una creciente desventaja, de la que no se hace cargo el gobierno.
La información del Foro de Davos, como se conoce al Foro Económico Mundial, evidencia que en México la desigualdad de las mujeres es una realidad que se contradice con algunos avances de la administración de Fox, en materia de combate a la pobreza, explicó la demógrafa López.
La Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres crea un observatorio nacional a cargo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, lo que asegurará en el futuro una vigilancia civil a las acciones gubernamentales y privadas para el avance de las mujeres.
Mientras el presidente de la República no promulgue la Ley, explicó a su vez Susana Talía Pedroza de la Llave, segunda visitadora de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, no podrá instalarse el Observatorio, ni desarrollarse políticas sociales y económicas específicas para las más de 52 millones de mujeres del país.
La Ley establece reglas claras para que se coordinen los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), con vistas al cumplimiento de los acuerdos y convenciones internacionales ratificadas por el Estado Mexicano: el Programa Nacional de Prevención de la Violencia; la creación de medidas para abatir el desempleo femenino y otras dirigidas a frenar la migración interna y externa, que implica severos riesgos para las mujeres.
Igualmente obliga al Estado y a los particulares a promover y difundir los derechos de las mujeres y a crear presupuestos con perspectiva de género, así como un programa integral con el propósito de enfrentar la discriminación contra las mujeres.
Se trata de un marco jurídico que recoge la experiencia de más de 30 años de actividad de las organizaciones de mujeres e instituye una política nacional y un sistema de seguimiento y evaluación.
También establece responsabilidades para las legislaturas locales en cuanto a la armonización de leyes locales con las federales, en un país donde la República Federal significa que cada entidad establece su propio marco jurídico en materia judicial, cívica y de participación política.
Legisladoras y grupos de mujeres anuncian que la semana previa a las elecciones solicitarán la intervención de los candidatos a la presidencia de la República y los partidos políticos para que, antes del primero de diciembre, la Ley entre en vigor.
Durante el sexenio de Vicente Fox se instaló el Instituto Nacional de las Mujeres, pero este no tiene atribuciones para los Estados de la República. Es por esa razón que la promulgación de la nueva ley es tan necesaria.
Pero más urgente aún, dijeron las entrevistadas, es asegurar que el nuevo gobierno incluya en su plan nacional de desarrollo las medias establecidas en la nueva Ley, que son de carácter obligatorio.
Infancia: Red de voluntarios para ubicar menores desaparecidos Por Zoraida Portillo
Lima, junio.- La creación de una red regional de voluntarios y voluntarias es una de las alternativas implementadas por un grupo de organizaciones internacionales de defensa de la niñez en riesgo, para ayudar en la búsqueda de niños y adolescentes latinoamericanos desaparecidos.
Los voluntarios podrán inscribirse por vía electrónica para recibir alertas sobre niños, niñas o adolescentes desaparecidos en su zona geográfica, o que se encuentren en riesgo.
La alerta permitirá acceder a información detallada sobre las circunstancias de la desaparición, la ropa que vestía y otras descripciones y un teléfono de ayuda para contacto. También incluirá la foto del desaparecido. Está hecha de tal manera que se puede imprimir y pegar como un cartel en lugares públicos o ser reenviada por correo electrónico a otras personas, generándose así toda una cadena de búsqueda.
De acuerdo a las estadísticas de la Organización de Estados Americanos, en América Latina y el Caribe desaparecen aproximadamente unos tres mil menores de edad cada día. Muchos de ellos son objeto de trata, secuestro o venta ilegal a terceros países con fines de prostitución o explotación infantil.
Precisamente, con el fin de tener una base de datos donde registrar y hacer el seguimiento de las desapariciones y de los casos resueltos, se creó hace tres años la página web: www.latinoamericanosdesaparecidos.org.
Esta iniciativa alberga casi 14 mil casos de personas desaparecidas en todo el continente. La buena noticia es que casi un 60 por ciento de los casos han sido resueltos satisfactoriamente. De los casos que faltan resolver, un 54% son mujeres.
Ximena Sierralta, Directora Ejecutiva del Centro Interamericano contra la Desaparición, Explotación, Trata y Tráfico (CIDETT), unas de las instituciones que conforman la iniciativa, declaró que la experiencia con esta página web demuestra que existe un sector de la población altamente sensibilizado con la desaparición de menores.
“En muchos casos se ha podido ubicar a los niños gracias a una enorme voluntad y solidaridad de las personas que ingresaban a la página”, enfatizó. Fue entonces cuando surgió la idea del voluntariado, que fue lanzada a nivel regional hace un mes, con ocasión del Día Internacional del Niño Desaparecido.
“Las primeras horas que suceden a la desaparición son vitales para garantizar la ubicación y protección del desaparecido”, acota. Sin embargo, en muchos países se pierde un tiempo valioso porque las autoridades no aceptan la denuncia por desaparición hasta pasado un lapso que va desde las 24 hasta las 72 horas, lo que puede ser fatal.
“Los niños y niñas que desaparecen están en constante y grave peligro y en muchas ocasiones terminan siendo víctimas de explotación, trata y tráfico, así como de otros tipos de abusos y violaciones”, subraya Sierralta.
Estadísticamente, desaparecen más mujeres que varones. Del total de mujeres y niñas desaparecidas en la región, el 4,41 por ciento tiene entre 0 y 8 años; el 23 por ciento, entre 9 y 14 años; y el 34,37 por ciento, entre 15 y 17 años, lo que ilustra sobre la gran incidencia de desaparición entre las adolescentes.
En esta primera etapa, la red de voluntarios cubrirá los países de Belice, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Nicaragua y Perú, pero la idea de los organizadores es abarcar próximamente toda la región. Quienes deseen unirse a esta red de voluntariado sólo tienen que ingresar a: http://www.latinoamericanosdesaparecidos.org/voluntarios.php?language=es
Cuba: Educación: Internados, nada es como antes Por Raquel Sierra
La Habana, junio.- Cuando asistió a la reunión previa a la entrada de su hija a la beca (internado de nivel preuniversitario), Dania Sánchez se quedó fría. A diferencia de etapas pasadas, ahora la familia debía garantizar desde la taquilla para guardar objetos personales hasta las sábanas.
Con su habitual disposición y optimismo, encargó a un carpintero el mueble de madera y luego pidió a un amigo que la ayudara a trasladarlo, en una moto con sidecar, hasta la escuela.
Ese hecho sucedió hace casi un año, al comenzar Ariadna el décimo grado en el Instituto Preuniversitario en el Campo Comandancia de la Plata, en Güira de Melena, provincia de La Habana, colindante con la capital cubana. La historia se repite en 2006, cuando nuevos alumnos se incorporan a ese nivel.
“Nos dijeron que había que llevar la taquilla y la ropa de cama, entre otras cosas”, comenta una abuela, cuya nieta de 15 años se separará por primera vez de la familia para cursar el preuniversitario.
Esa joven irá a una de las escuelas que aún no ha sido reparada. “Concluido el remozamiento, las condiciones físicas serán mejores”, asevera una profesora de ese nivel de enseñanza.
El sistema de becas, que incluye los niveles secundario y medio, surgió con el principio de lograr una educación integral, que combinara el estudio con el trabajo. En los inicios, el Estado garantizó todo lo necesario para la estancia en los internados durante la semana, con un sistema de salidas de pase los sábados y domingos.
En la actualidad, las condiciones no son las mismas. El país cambió. La crisis económica que sacudió a la isla, desde inicios de los noventa, arrasó con los indicadores del nivel de vida y golpeó a todos los sectores, incluidos educación y salud.
“La primera vez que vi la escuela me pareció una pesadilla: no había ventanas y las goteras en el pasillo central, que une el ala docente con los albergues, habían formado incipientes estalactitas y estalagmitas”, recuerda Dania.
“Las condiciones higiénicas no son las mejores, fundamentalmente por falta de agua. Ha habido hasta casos de leptospirosis”, asevera.
La incipiente recuperación de la economía cubana, desde mediados de esa década, permitió discretos avances en la reanimación del país y, más recientemente, incluyó un programa de rescate de las becas, ubicadas fuera de las ciudades y donde estudia la mayoría de los alumnos de la enseñanza media.
De acuerdo con la página en Internet del Ministerio de Educación de Cuba, los Institutos Preuniversitarios en el Campo concentraban el 70 por ciento de la matrícula de la enseñanza media, seguidos de los Institutos Preuniversitarios Vocacionales en Ciencias Pedagógicas, también internos, con 12 por ciento del total de alumnos.
Según dijo en septiembre de 2005 el ministro de Educación, Luis Ignacio Gómez, el curso escolar 2005-2006 se inició con 16 de los primeros institutos totalmente reparados en La Habana.
“Se aprovechó la estructura arquitectónica, pero se cambiaron las instalaciones hidrosanitarias y eléctricas; la carpintería es ahora de aluminio y, en muchos casos, se reemplazaron también los pisos. Además, se remozaron totalmente las cocinas, que ahora cuentan con gas”, dijo Gómez, quien señaló que ese programa continuaría a lo largo del período lectivo, ya próximo a concluir.
“Después que la arreglaron, quedó como nueva, pero persisten problemas docentes y de disciplina”, refiere Marta Ferrer, cuyo hijo estudia en uno de los centros beneficiados con el programa constructivo.
“La escuela de Adriana está en fase de reparación. Espero mejore; aun así, me parece inconcebible que la comunicación telefónica se limite a un celular con 100 minutos de servicio al mes en un centro con cerca de 300 alumnos”, dice.
Otra de las preocupaciones de los padres es que no se cumple el principio de vincular el estudio con el trabajo. “En otros lugares, no sé; pero al menos en Comandancia sólo trabajaron unos días en la cosecha de papa y tienen mucho tiempo libre; eso no es saludable", concluyó.
¿Qué dice el estudiantado? Para los y las estudiantes, alejarse del hogar puede ser un evento positivo en sus vidas. “Si me beco, no tengo la presión de mi mamá para que ayude en la casa, ni puede controlar lo que hago”, piensa Gaby, quien dentro de un año tendrá que escoger a dónde ir.
“Antes, uno podía elegir. Si querías, hacías el pre en la calle. Hoy no: cerraron los cuatro que quedaban en la ciudad, fundamentalmente para adolescentes con enfermedades crónicas. Si quieres ir a la universidad, o vas a la escuela en el campo o haces un técnico medio”, reflexiona desde sus 14 años.
Para Adriana, de 15 años, becarse fue el camino más directo para llegar a la universidad. Lo asumió con la adultez que exhibe para todo a tan corta edad.
Sin embargo, en ocasiones su voluntad le ha fallado. “Una vez no salieron el fin de semana y empezó a cuestionarse por qué tiene que estar toda la semana en un lugar en el que les indican hasta por dónde caminar”, cuenta su madre.
Antes de entrar al preuniversitario, Adriana estudió francés e inglés. Aprovechaba el tiempo según sus gustos. Ahora siente que pierde posibilidades de aprender dibujo, lo que le facilitaría el acceso a la carrera que aspira: arquitectura.
Por suerte para ella y sus condiscípulos, esta escuela tiene un buen claustro de profesores, por lo que su nivel académico no se verá dañado por la mala calidad de las clases, como sucede en otros centros de su tipo, según algunos padres.
Para el profesorado, impartir en ese nivel implica permanecer durante la semana en las escuelas, algo que no muchos están dispuestos a hacer.
Como parte de las mejoras salariales aplicadas en 2005, los profesores de los Institutos Preuniversitarios en el Campo recibieron un incremento de su salario básico de 425 pesos a 476 pesos. De acuerdo con las tasas establecidas por las Casas de Cambio, un dólar estadounidense equivale a poco menos de 20 pesos cubanos.
Ya en la década pasada, el estudio El sistema educativo cubano en los noventa señalaba que “los principales retos de este subsistema de educación en Cuba están asociados a elementos cualitativos”.
Al respecto, añadía: “los preuniversitarios tienen que elevar la preparación de los egresados para que éstos puedan satisfacer los requerimientos del ingreso a la educación superior, que son cada vez más exigentes como consecuencia del perfeccionamiento de los planes de estudio a ese nivel, en correspondencia con el progreso científico técnico”.
Adriana, de buen comer, asimila los alimentos que recibe, de calidad aceptable, pero se queja de las dificultades con el agua, que la obliga a acopiar el líquido para garantizar el cepillado de los dientes y el lavado matutino.
¿El fin de las becas? Desde hace meses, un rumor no confirmado recorre la capital cubana: el fin de los internados.
“Ahora dicen que se acabarán los pre en el campo y me parece lo mejor”, dice la doctora Juana Martín, al comentar sobre una de sus preocupaciones: el futuro de su hija, todavía de 10 años.
“Estuve becada seis años, me formé, pero eran otros tiempos. Antes ni se soñaba con que los estudiantes andarían por la libre”, agrega.
El tema de la sexualidad en las escuelas en el campo le ha quitado el sueño a más de una familia cubana. “Están lejos de la casa, se sienten a sus anchas y, en ocasiones, no cuidan sus relaciones sexuales. Algunas amigas de mi hija terminaron interrumpiéndose embarazos, algo que también pasa en los centros que no son internados”, señala Damaris Sosa, del municipio capitalino La Lisa.
“Pero ni siquiera eso es lo más grave. Está la pérdida de valores. Los profesores no suplen el rol de los padres. Además, la promiscuidad y la falta de protección puede llevarlos a enfermedades de transmisión sexual, muy a pesar de las alertas televisivas sobre el tema”, opina.
“Es una edad definitoria y es mejor que estén cerca de sus padres. A esa edad presentan problemas, dudas y conflictos”, asevera.
Virginia, una abuela preocupada por la entrada de su nieta a la beca, coincide. “Recuerdo al más pequeño de mis hijos; no se adaptó y hasta enfermó por esa separación de la familia. Eran más los días que se pasaba en el policlínico del pueblo que en clases", comenta.
Aunque el rumor sobre el propósito de trasladar los preuniversitarios a las ciudades se alimenta de boca en boca, fuentes cercanas al sistema de educación sostienen que no se cumplirá, por lo menos para el próximo curso.
Mientras, quienes van a entrar este año ya hacen los preparativos y han comprado fuertes cerraduras para evitar otro de los males de esos centros, el robo.
Esas familias se consuelan pensado que esos tres años pasarán rápido y que, con buena suerte, esos centros cerrarán. Otras optaron por una escuela tecnológica.
“Mi hija se queda conmigo. Quería un técnico medio en computación pero no pudo ser. En septiembre empezará contabilidad, no estamos satisfechos, pero estará en casa”, dice Odalys, trabajadora de una entidad estatal.
Otros tratan de ingresar al Instituto Vocacional de Ciencias Exactas, donde el rigor académico, las condiciones físicas y de alimentación son muy superiores. Allí, la matrícula es reducida y sólo entran los más preparados.
Algunos, con vocación, optan por las escuelas militares de ese nivel, donde son muy exigentes en la preparación y la disciplina.
Cuba: Hablar de sexo más temprano que tarde Por Sara Más
La Habana, junio.- Más allá del acercamiento a los jóvenes, sus inquietudes y necesidad de información sobre la sexualidad, hace falta llegar a sus familias para propiciar el diálogo y el entendimiento que la juventud demanda.
Así lo confirman los resultados del Proyecto “Educación Formal para un comportamiento sexual responsable”, aplicado en la enseñanza media en Cuba desde 1995.
La experiencia abarca a adolescentes entre 11 y 15 años y se trabaja simultáneamente con docentes, alumnos y padres. Supone, además, la orientación, educación y reflexión desde la escuela, a través de diferentes materias del programa de clases y de actividades extra docentes.
Una mejor y más frecuente comunicación con los padres sobre temas de sexualidad, la valoración del maestro como segunda fuente de estos conocimientos --después de la familia y los amigos-- y un mayor empleo de métodos anticonceptivos, son tres de los saldos más favorables apreciados en los jóvenes, según sucesivas evaluaciones, tras una década de aplicación del programa.
Aun cuando las y los adolescentes reconocen que la comunicación con sus padres ha mejorado con las acciones desarrolladas desde la escuela hacia la familia y “sienten que los comprenden mejor”, las autoridades del programa identifican a la familia como “el eslabón más débil en las acciones del Proyecto, en la medida en que no se ha logrado una incorporación masiva”, al decir del profesor Pedro Luis Castro, integrante del equipo que ha dirigido esa experiencia.
Un sondeo de opinión entre estudiantes, el año pasado, vino a confirmar actitudes y tendencias. Entre ellas, que para hablar de sexo se prefiere a la madre, más que al padre. Esto ocurre muy particularmente entre muchachas, sobre quienes además suele mantenerse mayor vigilancia en cuanto a sexualidad y relaciones sociales se refiere.
En total fueron consultados 3.169 estudiantes de centros preuniversitarios, tecnológicos y pedagógicos de 70 instituciones educacionales de todo el país.
Al preguntarles qué figuras dan más información y cuáles prefieren para consultar o pedir ayuda ante un problema de índole afectivo o sexual, la mayoría eligió a la madre, con quien comparten más tiempo, al vivir una buena parte en hogares de padres divorciados.
No obstante, las respuestas indican que, a esas edades, los amigos y contemporáneos detentan un peso e influencia considerables. También que es mayor el aporte informativo del personal docente que el de salud, más dedicado este último a brindar ayuda o consejo.
Pero, en general, a la hora de escoger, se privilegia a la familia con respecto a los no parientes. Sólo que la conversación familiar predomina al inicio de la adolescencia, con los varones, y es menos común en la infancia o prepubertad.
Evaluaciones precedentes del programa educativo de sexualidad en las escuelas habían develado que la persona que más aporta información sobre aspectos de la sexualidad es la madre, para ambos sexos, aunque hay una ligera tendencia a que las muchachas señalen más a las madres y los varones a los padres. Sólo en segundo lugar aparecen los docentes, para ambos sexos.
De acuerdo con los especialistas que han realizado estos estudios, resulta llamativa la proporción de jóvenes que aseguran que sus padres no los entienden o no confían en su comportamiento. Estos indicadores son altos, tanto para la mamá como para el papá. En estos últimos es más elevada la falta de comprensión o de confianza, sobre todo hacia las muchachas.
Todo parece indicar que también, como una norma cultural arraigada, las muchachas experimentan un control excesivo y mayor limitación por parte de los padres en sus relaciones. Esto suele ocurrir más con el papá, pero también se evidenció con la madre. Estas últimas, tradicionalmente, acuden más a las actividades que la escuela ofrece para la Educación Sexual.
En cuanto al momento más propicio para que sus hijos tengan relaciones sexuales, la mayoría de las madres y los padres opinan que es mejor esperar a que tengan madurez suficiente. En segundo lugar se mantiene el requisito de que pueden tener relaciones cuando terminen todos sus estudios (la quinta parte de las respuestas), lo que sitúa dichas relaciones en un escenario futuro.
En cambio, sus hijos no parecen darle tanta importancia a la terminación de los estudios, asunto que ven todavía lejano, y no aceptan la idea de que “no tienen madurez”; afectivamente se sienten enamorados o en condiciones de enamorarse.
Uruguay: Viejo, mi querido viejo Por Ángela Castellanos
Montevideo, junio.- “Viejo”, en los países bañados por el Río de la Plata, no era peyorativo y, muy al contrario, contenía un significado cariñoso, tal como lo plasmó José Piero en su famosa canción “Mi viejo”. Pero ahora, viejos y viejas de Uruguay están extrañando ese trato deferente que les brindaban no hace mucho.
Las características casonas de Montevideo, de balcones de hierro forjado, frisos en la fachada y puertas de tres metros de altura, exhiben más a menudo un discreto letrero que dice “Residencial”. Son las casas de ancianos, donde cada día más abuelos y abuelas pasan sus últimos años.
Con apenas 3,5 millones de habitantes, Uruguay es uno de los países con el más elevado número de adultos mayores de Latinoamérica. El 17 por ciento de su población tiene más de 60 años y en su capital se concentra más de la mitad del total de este sector etario.
Según los registros oficiales, en Montevideo hay unas 1.500 casas de ancianos, pero se calcula que operan cerca de 4.000. Diversos cambios en la sociedad uruguaya subyacen tras esta proliferación de residencias.
“Los abuelos y abuelas han perdido el rol que antes cumplían, ya no se les consulta”, afirma la geriatra Olga Gómez, médica del subprograma del adulto mayor del Programa de Aprendizaje y Extensión, de la Universidad de la República de Uruguay.
De otro lado, las mujeres, tradicionalmente a cargo del cuidado de los niños, enfermos y adultos mayores, ya no pueden cumplir plenamente este rol debido a que ahora también son responsables de proveer los ingresos familiares.
El gobierno, por su parte, sigue analizando el aumento de casas de ancianos por la disminución de personas encargadas de cuidar a la población anciana. Según datos oficiales, en 1995 había 100 de estos cuidadores por cada 55 adultos mayores, mientras para 2005 la relación fue de 100 por cada 93.
En general, al quedar viudos, los abuelos suelen mudarse a la casa de sus hijos, pues son más dependientes en el ámbito privado o doméstico.
Las abuelas viudas tienden a conservar su vivienda y su independencia. Por eso, al ser enviadas a casas de ancianos, sufren más, pues pierden los espacios que antes controlaban -como la cocina-, sienten afrentas al pudor por tener que compartir dormitorios, y sus hábitos personales son sustituidos por otros, como la obligatoriedad de hacer siesta.
Pero cuando unos y otras presentan dolencias no hay servicios comunitarios asistenciales que respondan, de modo que estos padecimientos se agravan y los adultos mayores terminan en los hospitales.
Esto genera muchos costos para el Estado. Pero, además, la salud del adulto mayor sufre un deterioro que no es recuperable totalmente.
Las redes sociales podrían mantener a ancianos y ancianas en sus comunidades, mejorar su calidad de vida y su salud, explica la doctora Gómez.
“Hacen falta políticas públicas integrales, que den prioridad y recursos a la atención de primer nivel a los adultos mayores, de manera que se pueda revertir la situación”, enfatiza la galena.
“Existen los recursos humanos y asistentes sociales en las entidades del Estado, es cuestión de redistribuirlos y de contar con la voluntad política para asignar los fondos necesarios”, agrega la médica del subprograma de Programa de Aprendizaje y Extensión, único ámbito docente, asistencial, interdisciplinario y comunitario para el adulto mayor.
Este subprograma brinda asistencia integral a los ancianos y ancianas de la comunidad del Cerro, un sector socialmente deprimido de Montevideo, mediante un equipo de especialistas en medicina, nutrición, psicología y trabajo social, dirigido por la geriatra Gómez.
Además, al subprograma se unen los estudiantes en prácticas de estas cuatro disciplinas, y también colaboran alumnos de carreras complementarias como educación física, artes, comunicación social y enfermería.
El trabajo interdisciplinario es fundamental en la atención del adulto mayor. A esa edad cualquier tratamiento afecta de manera considerable al resto del funcionamiento del organismo. Por eso el equipo estudia la situación de cada persona, para dar una atención integral.
Mensualmente son atendidos unos 600 adultos mayores, de los cuales cerca del 90 por ciento son mujeres. “Hay más que se adhieren al subprograma, porque las mujeres cuidan más de su salud, saben que de su bienestar depende el de otros, en razón de su rol de cuidadoras dentro de la familia”, explica la geriatra.
Allí se presta una atención humana en una época en que la consulta médica ha perdido casi totalmente esta cualidad. Los especialistas llaman por teléfono a sus pacientes para recordarles la cita, les escriben la receta médica en carteles que puedan colocar en sitios de buena recordación y los escuchan sin apuro.
“Vine por primera vez hace como cuatro años, porque se me había muerto un hijo y me sentía deprimida. Me atendieron muy bien, comprendieron cuál era mi problema. Lo principal es que esta atención es personalizada, nos dan el tiempo que necesitamos y nos tratan como seres humanos”, explicó Margarita Vidat, de 91 años, quien prefiere acudir a este servicio en lugar de a otro colectivo al cual también tiene derecho.
Los residentes del Cerro viven en modestas, pero salubres viviendas, que gozan de todos los servicios domiciliarios. Pero los adultos mayores solamente cuentan con sus pensiones, que escasamente alcanzan para los gastos básicos.
“Aunque aquí atienden a personas mayores que yo, vengo porque me siento psicológicamente mejor, veo que tengo posibilidades aún de seguir siendo independiente, lo que para mí es fundamental. Me han hecho ver que puedo tener una vejez sana”, dice Anubis Torres, de 69 años.
“He visto cómo se transforman las personas que envían a las casas de ancianos. Recuerdo una paciente que, cuando vivía en la comunidad, hasta me reclamaba porque la atendía cinco minutos tarde. Luego de un tiempo de estar en el hogar de ancianos la volví a ver y era otra: encogida, taciturna, como esperando la muerte”, recuerda con tristeza Gómez. |