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Material y noticias de SEMlac del 12 al 18 de junio de 2006
Aborto terapéutico: Lo que se juegan las mujeres Por Sylvia Torres
Managua, junio.- El debate público sobre el aborto terapéutico, a propósito de la discusión sobre reformas al Código Penal en Nicaragua, aparece polarizado y confuso: mientras las mujeres organizadas reclaman que éste se mantenga tal cual, otros sectores abogan por su eliminación y alegan que favorece el libertinaje y desenfreno sexual.
En el ámbito público, en tanto se acerca la discusión en la Asamblea Nacional, la campaña a favor y en contra se intensifica. Las mantas, cintillos de periódicos y artículos de prensa compiten con la campaña electoral para las elecciones presidenciales de noviembre de este año.
Los mensajes de las organizaciones femeninas, particularmente el Foro de Sexualidad, Maternidad y Derechos y Católicas por el Derecho a Decidir, aluden al derecho a interrumpir el embarazo para salvar la vida.
En cambio, sectores que abogan por la penalización de esta práctica, muchos asociados a la organización Provida, aseguran en su campaña que el aborto terapéutico se vincula “con la obra de Satanás”.
La Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Obstetricia (SONIGOB), especializada en el tema de salud reproductiva, llegó a consenso en mayo de 2003, bajo acta notarial.
Entonces definió como aborto terapéutico la interrupción del embarazo cuando, a criterio de los facultativos, esté presente al menos una de las siguientes condiciones: si se compromete la vida o la salud de la mujer, si de continuar el embarazo dará lugar al nacimiento de un niño con malformaciones físicas graves o con retraso mental y, en caso de violación, incesto o estupro.
En la práctica médica, lo primero que se hace después del nacimiento de un bebé es mostrarlo a su madre. Durante su internado en el hospital Bertha Calderón, la doctora Imara Martínez se topó, por primera vez, con la traumática experiencia de tener que enseñarle a una parturienta una criatura muerta y deforme debido a una malformación congénita.
En sus 13 años de profesión, la doctora recuerda la estupefacta expresión de la paciente como uno de los momentos más sobrecogedores de su carrera. “Eso no es mío, yo no lo quería así, eso es un monstruo, ¿por qué me están castigando?”, gritaba.
Un programa para madres adolescentes en ese centro hospitalario le facilitó atención sicológica a la joven. Pero una semana de internamiento es poco tiempo para superar el trauma psicológico.
La anencefalia es la ausencia de cerebro en el feto, lo que en términos médicos lo hace inviable. Es decir, sin capacidad para vivir fuera del vientre materno. Esta malformación se identifica mediante ultrasonidos en los primeros meses de embarazo y es un indicador para realizar un aborto terapéutico.
Cuando falla el corazón En igual caso están las cardiopatías. La de Claudia, desde sus 21 años, llevaba apellido: “congénita mitral”. Doña Chilo, su mamá, siempre le repetía: “Con esa enfermedad, no estás para tener hombre”. Su razonamiento era que, al tener marido, se deben tener hijos y, dada la salud de Claudia, más le valía mantenerse sin pareja.
Tales consejos no convencieron a la adolescente: a los 18 años se fue a vivir con su novio y quedó embarazada. Con ocho meses de gestación entró de emergencia al hospital por actividad uterina. Tuvo un parto normal y marchó a su casa, junto a su bebé, con la indicación de evitar otro embarazo, bajo peligro para su vida.
Claudia pudo “disfrutar” muy poco al recién nacido porque el segundo embarazo, iniciado apenas cuatro meses después del primer parto, deterioró gravemente su salud. Pesaba 95 libras y mostraba anemia crónica.
Los médicos reportaron fatiga y soplo en la válvula cardiaca, somnolencia, vómitos, fiebre, además de anemia severa e insuficiencia cardiaca. El posible diagnóstico era endocarditis bacteriana.
No pudieron transfundirla ni hacerle radiografías de tórax por falta de su tipo de sangre y del equipo necesario. Peor aún, la valoración del internista se retrasó 24 horas. Claudia llevaba tres días hospitalizada.
Con 28 semanas y cinco días de gestación, la trasladaron al Hospital de la Mujer, en la capital, donde permaneció dos semanas con “pronóstico materno fetal reservado”. Allí intentaron que el feto madurara sus pulmones y alcanzara las casi 34 semanas que le permitieran vivir en incubadora. Según los médicos, era una niña grande y, si la sacaban en ese momento, moriría.
A esas alturas, Claudia pesaba 88 libras, arrastraba un pie para caminar y tenía parálisis facial. Recibió múltiples tratamientos, pero falleció por una broncoaspiración. Su debilitado corazón no respondió a las maniobras de resucitación.
Su muerte fue un duro golpe para doña Chilo. Ella critica que nadie le hablara del aborto terapéutico hasta después de fallecida Claudia.
“Si hubiera sabido que podía abortar legalmente para seguir viviendo, lo hubiera solicitado y exigido desde el principio. Así la hubieran salvado y estaría con nosotros. De todos modos, murieron los dos”, se lamenta.
Una palabra fea, una realidad peor Al hablar de aborto, hasta la palabra suena fea y pasar por la experiencia es un trago amargo. Pero en el seno de la confianza surgida entre mujeres, a veces desconocidas, se intercambian sentimientos reprimidos y aparece la verdad que no se dice por temor.
Llevar a término un embarazo producto de la violación de un familiar no es asunto que se resuelva con la resignación. Asumir el cuidado de un niño con graves deformaciones congénitas suena bien como declaración, pero es muy difícil de implementar en familias pobres. Y elegir entre la vida de una mujer que ya es persona con historia y futuro, y un embarazo que aún es proyecto de persona, la opción justa es por la mujer.
Lo que se juega con la aprobación de las reformas al Código Penal, por parte de diputados y diputadas en relación con el aborto terapéutico, es la vida de las mujeres.
Perú: Exigen protocolo de atención para aborto terapéutico Por Julia Vicuña Yacarine
Lima, junio.- El aborto terapéutico en el Perú es legal desde 1924; sin embargo, aún muchas mujeres que lo necesitan no pueden ejercer este derecho y abortan clandestinamente, poniendo en riesgo la salud y sus vidas.
Para Rossina Guerrero, coordinadora del Programa de Derechos Sexuales y Reproductivos del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, es inaudito que 7.000 mujeres al año aborten clandestinamente por motivos de salud.
“A ellas no se les presta una apropiada atención, ni hay una adecuada difusión e información en los servicios de salud sobre el aborto terapéutico que evitaría muertes innecesarias e injustificables de miles de peruanas”, sostiene.
En junio de 2001 a Karen Llantoy, adolescente de 17 años con tres meses de gestación, se le diagnosticó que cobijaba un feto anencefálico. Informada de la situación, pidió la interrupción del embarazo, solicitud que tramitó su madre por ser la joven menor de edad; pero el director del Hospital Nacional Arzobispo Loayza de Lima le negó ese derecho.
El 13 de enero de 2002, en el hospital de la Maternidad de Lima, Karen dio a luz a una niña anencefálica que murió a los cuatro días, durante los cuales debió amamantarla.
La anencefalia es una malformación congénita, caracterizada por la ausencia de cerebro, la falta de calota craneana (cráneo) y el cuero cabelludo. Este es un daño incompatible con la vida que ocurre por causas genéticas y ambientales.
El caso de Karen fue presentado al comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, por la organización no gubernamental peruana Demus-Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer, el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer y “Center for Reproductive Law and Policy”.
Jeannette Llaja, abogada de Demus, señala que denunciaron el caso para poner un alto a la impunidad y discriminación que viven las mujeres y porque lo vivido por Karen no debía repetirse.
“Fue discriminada en la medida que las leyes nacionales no resolvieron su problema con prontitud, le negaron su derecho a decidir de manera autónoma sobre su vida reproductiva, estuvo desprotegida frente a un trato cruel e inhumano, se puso en grave riesgo su salud física y mental y no contó con atención especial en su condición de niña-adolescente”, agrega.
El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en su dictamen del 22 de noviembre de 2005, estableció que el Estado peruano tiene la obligación de proporcionar a Karen un recurso que incluya indemnización, y que debe adoptar medidas para evitar violaciones semejantes en el futuro.
Para Llaja, lo más preocupante son las medidas que actualmente está adoptando el Estado peruano a través del Ministerio de Justicia, al plantear que las mujeres que llevan en su vientre un feto anencefálico deban iniciar un proceso judicial para que se les autorice o no el aborto terapéutico.
“Esta propuesta resulta grave y perjudicial para la salud y la vida de las mujeres y atenta contra su derecho de abortar cuando ven peligrar su vida”, sentenció.
Por su parte, Rossina Guerrero sostiene que solicitarle a una embarazada de un feto anencefálico que acuda a un proceso judicial agrava el trato cruel, inhumano y degradante que, conforme a lo señalado por el Comité de Derechos Humanos, el Estado Peruano ya impone a las mujeres en estas condiciones.
Llaja y Guerrero coinciden en que, al ser legal el aborto terapéutico, se precisa de un protocolo que regule su aplicación y garantice una práctica segura para aquellas cuyo embarazo debe finalizar por razones médicas, protegiendo así su vida y su salud. Permitirá también a los médicos actuar dentro de un marco legal acorde con los Derechos Humanos.
El Ministerio de Salud ya cuenta con un protocolo nacional trabajado por una comisión conformada por la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología, el Programa de Derechos Sexuales y Reproductivos del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, el Observatorio por el derecho a la salud del Consorcio de Investigación Económica y Social y representantes del Ministerio.
El documento está en manos de la ministra Pilar Mazzetti y se espera su pronta aprobación.
Para trabajar el protocolo nacional se realizó un taller con nueve sociedades médicas, con las cuales se definió un listado inicial sobre las enfermedades que deben ser tributarias de aborto terapéutico.
Actualmente se cuenta con dos protocolos en el Perú. En el Hospital San Bartolomé, se implementó a partir de mayo del año pasado y ya ha atendido a 10 mujeres por interrupción terapéutica del embarazo y, desde hace dos meses, se está aplicando otro en el Hospital Belén de Trujillo, capital de La Libertad, departamento ubicado al norte de Lima.
La necesidad de hacer frente al aborto como un derecho de la mujer para decidir cuándo y cuántos hijos tener, pasa por reconocer que se está frente a un problema de salud pública, en la medida que cada año 400.000 mujeres recurren a abortos inseguros.
El aborto ocupa el cuarto lugar como causa de muerte materna (siete por ciento), según el Ministerio del ramo. Sin embargo, anualmente, mueren 1.800 mujeres por problemas relacionados con el embarazo y el parto.
Uruguay: Vuelve el aborto al debate parlamentario Por Ángela Castellanos
Montevideo, junio.- En un claro desafío al presidente Tabaré Vázquez, grupos de mujeres y otras organizaciones sociales, a través de la senadora Mónica Xavier, volvieron a presentar un proyecto de ley de salud sexual y reproductiva que plantea servicios de atención, planificación e interrupción voluntaria del embarazo.
El jefe de gobierno, médico de profesión, reiteró el 8 de marzo pasado que apoyaría una ley de salud sexual y reproductiva, pero que no sancionaría una que legalizara el aborto. El 10 de diciembre del 2002, otra iniciativa sobre el tema fue aprobada en la Cámara de Diputados, pero se hundió luego en el Senado, debido a la mención de la despenalización de esta práctica.
En carta dirigida el 30 de mayo a los parlamentarios, las organizaciones que apoyan el proyecto de ley manifestaron que, de mantenerse esta posición por parte del gobernante, se “establecería una virtual censura previa a la apertura al debate de cualquier iniciativa que no contara de antemano con el visto bueno del Ejecutivo”.
Con esta misiva buscan ganar apoyo dentro de los congresistas, particularmente de los procedentes de los diversos grupos de izquierda que integran la coalición Frente Amplio, en el poder desde hace año y medio. El aborto, junto con el tratado de libre comercio y la presencia de tropas uruguayas en Haití, constituye uno de los temas de división al interior de esta fuerza política.
El proyecto de ley presentado al Senado le asigna al Estado la tarea de poner en marcha programas para la universalización de los servicios de atención del nivel primario, prevención de la morbimortalidad materna, promoción del parto humanizado, así como para el acceso universal a métodos de anticoncepción y prevención de las enfermedades de transmisión sexual.
Pero es el segundo capítulo el que despierta controversias desde su primera página. En él se autoriza a la mujer a interrumpir el embarazo durante las 12 primeras semanas de gestación, y establece que, más allá de éstas, el aborto sólo podría practicarse cuando haya un riesgo grave para la salud de la mujer o existan malformaciones fetales incompatibles con la vida extrauterina.
El texto propuesto indica que, antes de practicar un aborto, el médico a cargo deberá informar a la mujer sobre las modalidades de intervención abortiva, la alternativa de dar en adopción y los programas de apoyo económico y médico a la maternidad.
Asimismo, está contemplada la posibilidad de que los galenos aleguen objeción de conciencia, con lo cual se estaría tratando de zanjar la disputa creada por médicos que, como el presidente Vázquez, no están de acuerdo con el aborto voluntario por motivos morales, religiosos o vinculados al juramento hipocrático.
En el artículo 325 del Código Penal uruguayo está configurado el delito de aborto, cuyas penas pueden ser levantadas –mas no el delito- en casos de violación, cuando la vida de la mujer está en peligro y si el feto tiene alguna malformación grave.
Por su condición de ilegalidad, no se sabe a ciencia cierta cuántos abortos se practican pero, a partir de los casos que llegan a los hospitales debido a complicaciones, el aborto inseguro es considerado la principal causa de mortalidad materna en Uruguay.
La gran mayoría de éstos se hacen en condiciones antihigiénicas o son el resultado de ingerir abortivos de fabricación casera, venenos y plaguicidas.
Solamente las complicaciones derivadas de esas prácticas clandestinas configuran el 27 por ciento de la mortalidad materna en Uruguay, según la Universidad de la República de este país. Estas muertes afectan casi exclusivamente a las mujeres de clases económicamente más desfavorecidas, ya que las de clases altas pueden pagar un aborto clandestino, pero realizado en condiciones higiénicas.
El 63 por ciento de las personas se declaró a favor de la Ley de Salud Reproductiva, según reveló una encuesta nacional realizada en 2004.
Por Dalia Acosta
La Habana, junio.- Los médicos no se explican cómo pudo llegar al hospital caminando. Ana García había sentido molestias y llevaba semanas con sangramiento, pero todos pensaban que su desarreglo menstrual se debía al intenso estrés que había vivido en los últimos meses.
“Sólo podemos decirle que se observa una gran tumoración y mucha sangre. No podemos hacer nada por laparoscopía; hay que abrir el vientre”, le dijo el cirujano a su esposo, antes de iniciar una intervención quirúrgica que se extendió por casi tres horas.
Delgada, casi al extremo, pequeña de estatura, con una apariencia muy joven pese a sus 29 años, García se veía totalmente indefensa sobre la camilla del hospital ginecosbtétrico Manuel González Coro, en la capital cubana. La habían anestesiado para una laparoscopía y terminó con una operación muy difícil y de alto riesgo.
Pasado el susto inicial, con la certeza de haberle salvado la vida, los especialistas siguen preguntándose cómo esta cubana había podido desarrollar un embarazo ectópico durante casi cinco meses sin caer en profundo estado de shock.
“En enero se me retrasó la menstruación y lo primero que sospeché fue que estaba embarazada. Después se me dio todo, como siempre, y no hice más caso. Cuando empecé a tener sangramientos fui al médico y me empezaron a investigar, pero nunca nadie pensó en un ectópico”, cuenta a SEMlac.
Con antecedentes familiares de cáncer cérvico uterino, los estudios médicos se fueron por otro camino. Cuando una noche Ana vivió los dolores más intensos que ha tenido que pasar en su vida, estaba bajo tratamiento hormonal y esos síntomas se esperaban como efectos secundarios.
El tiempo siguió pasando y un embarazo que pudo haber sido concebido a mediados de diciembre de 2005 fue detectado a finales de abril. “No hay enfermedades sino pacientes”, afirma ahora Ana, cada vez que intenta explicar las particularidades de su caso.
Cada vez más frecuente Conocido como “el gran simulador de la Ginecología”, el embarazo ectópico fue descrito por primera vez en 1863. Su capacidad para esconderse coloca a la ciencia médica ante el reto de tenerlo siempre presente para poder diagnosticarlo y evitar una muerte materna.
Este tipo de embarazo se presenta cuando el óvulo fecundado se implanta en tejidos fuera del útero, y la placenta y el feto comienzan su desarrollo allí. Las trompas de Falopio son el sitio de implantación más común, pero también ocurre en los ovarios, en el abdomen y en la parte inferior del útero.
Las causas más frecuentes son afecciones diversas, que obstruyen o retardan el paso de un óvulo fecundado (huevo) a través de las trompas de Falopio hacia el útero. Hasta el 50 por ciento de los casos reportados mundialmente tiene antecedentes de una enfermedad inflamatoria pélvica.
Entre los factores de riesgo aparecen, además de las inflamaciones pélvicas, las operaciones sobre las trompas para buscar fertilidad, embarazos ectópicos anteriores, abortos, la esterilización tubárica, el uso de dispositivos intrauterinos y de anticonceptivos orales, la fertilización asistida y el hábito de fumar.
“El cigarro…es lo único que se me ocurre”, dice García, una fumadora habitual. Pero también piensa en los altos niveles de estrés, característica de la vida moderna que la ciencia empieza a vincular a la tendencia cada vez más marcada al aumento de los embarazos extrauterinos.
La frecuencia de estos embarazos ha crecido unas seis veces en los últimos 20 años en el mundo. La tendencia a la disminución se reporta en algunos países que han implementado medidas para prevenir enfermedades de transmisión sexual y reducir el uso de dispositivos intrauterinos.
Diferentes estudios reportaban, a inicios de esta década, una incidencia del 1,8 al dos por ciento de todos los nacimientos ó de 100 a 175 por 100.000 mujeres entre 15 y 44 años. Mientras aumenta la incidencia, la tendencia mundial apunta a la disminución de las muertes por esta causa gracias al diagnóstico precoz.
Según la doctora Bárbara Enríquez, especialista del Hospital General Docente Julio Trigo, en un número significativo de países, alrededor del uno por ciento de todos los embarazos tienen una localización ectópica, aunque la situación varía.
Las estadísticas de estos casos en Cuba se vinculan a la muerte materna. De acuerdo con el Anuario Estadístico de Salud, la tasa de mortalidad por embarazo ectópico fue de 3,5 por 10.000 nacidos vivos en 2000 y alcanzó su mayor nivel de esta década en 2003, con 5,8 por 10.000 nacidos vivos.
Según la Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología, el riesgo de muerte por esta causa puede ser 10 veces mayor que en un parto vaginal y 50 veces mayor que el caso de un aborto inducido. Una vez que se ha tenido un embarazo de este tipo, las probabilidades de reincidencia aumentan de 7 a 13 veces.
Alarmas del cuerpo Como síntomas, las enciclopedias médicas enumeran el dolor en la parte inferior del abdomen o en la pelvis, el cólico leve a un lado de la pelvis, la suspensión de la menstruación, la hemorragia vaginal anormal, la sensibilidad en las mamas, las náuseas y el dolor en la parte inferior de la espalda.
Si hubiera ruptura y se presentara hemorragia antes de una detección médica exitosa, los síntomas pueden ser aún peores e incluir dolor agudo, súbito e intenso en la parte inferior del abdomen, sensación de mareo o mareos reales y dolores en la zona del hombro.
“En toda mujer entre 15 y 55 años, con dolor en bajo vientre, amenorrea (desaparición de la menstruación) y/o sangramiento, sospechar siempre un embarazo ectópico complicado”, asegura el Ministerio de Salud de Cuba en sus Orientaciones metodológicas sobre el manejo y control de esta patología.
De acuerdo con ese material, el embarazo ectópico se ha convertido en “una importante” causa de muerte materna en Cuba. La mayoría de estos fallecimientos “se puede evitar” con el diagnóstico precoz y oportuno de las complicaciones y una terapéutica ágil y efectiva, añade.
A juicio del enfermero Carlos Casanova, autor del estudio “Epidemiología del embarazo ectópico en un hospital gineco-obstétrico”, este tipo de embarazo se ha convertido en “un verdadero problema de salud y una emergencia, por sus complicaciones”.
El estudio realizado por Casanova incluyó 172 casos presentados entre 1998 y 2000, en el hospital habanero América Arias, donde se reportó un embarazo ectópico por cada 106 partos en el trienio. Ninguna paciente murió, aunque 118 presentaron serias complicaciones.
Las principales manifestaciones clínicas encontradas fueron dolor abdominal (98,9 por ciento), sangramiento vaginal (79,9 por ciento), amenorrea (68,1 por ciento) y síntomas de embarazo (12,2 por ciento). En 55 casos (31,9 por ciento) no se presentó la tríada de dolor, amenorrea y sangramiento.
Entre los resultados más importantes del estudio aparece la definición de los antecedentes patológicos de las pacientes: 127 se habían sometido a abortos inducidos, 109 presentaron inflamación pélvica, 31 había tenido otro embarazo ectópico y 29 usaban dispositivos intrauterinos.
El sueño de ser madre García sospechó estar embarazada y se sintió feliz. Once años de vida en pareja, su desarrollo profesional y “la cercanía de los treinta” eran argumentos suficientes para enfrentar una decisión que había venido aplazando durante mucho tiempo.
“Cuando caí con la menstruación, con unos diez días de atraso, sentí cierta desilusión, pero también tranquilidad. Aquel era un embarazo bienvenido por nosotros, pero no había sido planificado y tampoco era un momento muy oportuno”, cuenta. Ahora debe esperar al menos un año para explorar la posibilidad de un nuevo embarazo.
Se estima que 85 por ciento de las mujeres que han experimentado un embarazo ectópico pueden lograr un embarazo normal más tarde y es posible que entre el 10 y 20 por ciento de los casos vuelva a presentar otro embarazo extrauterino.
Algunas no logran embarazarse nuevamente, mientras otras lo consiguen, pero tienen abortos espontáneos durante el primer trimestre de gestación. Una fertilización asistida tampoco es garantía, pues supone un factor de riesgo.
Ana espera que en el futuro todo salga bien. Tras un seguimiento de semanas, está finalmente de alta. “Puedo comenzar a llevar una vida normal, aunque debo cuidarme. En la última consulta, mi médico sonreía tranquilo, por primera vez”.
MORTALIDAD MATERNA SEGÚN CAUSAS 2002– 2004
Fuente: Anuario Estadístico de Salud, Ministerio de Salud Pública
Cuba: ¿Se frena la expansión del Sida? Por Mariana Ramírez Corría
La Habana, junio (SEMlac).- Mientras Cuba trata de detener el avance del VIH/sida mediante el seguimiento de la cadena de transmisión, la Asamblea de la ONU pactó el pasado día 2 una declaración política en la que los gobiernos evitaron adoptar nuevos compromisos en la lucha global contra la pandemia.
Los intereses políticos, económicos y religiosos de los distintos países, ricos y pobres, volvieron a interponerse frente al objetivo común de salvar vidas.
A pesar de las diferencias, se estableció como objetivo alcanzar entre 20.000 y 23.000 millones de dólares en fondos para 2010 y se consiguió reforzar el lenguaje del lado de la prevención y la salud reproductiva.
En ese sentido se encamina Cuba y trata de llevar a cabo lo convenido, según se desprende del estudio realizado por el doctor Jaime Pintos Valluerca entre los años 1986-2005.
Como resultado de esta investigación, de los 6.967 seropositivos diagnosticados a nivel nacional por el programa de pesquisaje hasta el 31 de diciembre de 2005, había sido entrevistado por los servicios de epidemiología del país el 98 por ciento.
Las parejas sexuales que se declararon como tal fueron 38.880, de las cuales pudieron localizarse para su chequeo 32.785 (84,3 por ciento) y permanecen aún sin poder ser ubicadas 6.095 (15,68).
De los 32.785 contactos localizados, 5.632 (17,1 por ciento) se encuentran en estudio serológico por no haber cumplido el tiempo establecido para ser dados de alta o constituir parejas estables de un seropositivo.
Se dieron de alta del Registro Nacional de Contactos 27.153, aunque esto no significa que todos fueran investigados. A partir del estudio de contactos, fueron detectados 1.808 nuevos seropositivos, lo que representa el 25,9 por ciento del total de diagnósticos del país.
El índice de contactos en pacientes seropositivos con conducta sexual del tipo homo-bisexual es de 6,1 por ciento, mientras que en personas positivas con comportamiento heterosexual es de cinco. Esto está dado porque en esta isla la epidemia de VIH/Sida mantiene un comportamiento de tipo homo-bisexual, aportando estas personas, en la entrevista epidemiológica, un número mayor de parejas sexuales.
El índice de contactos, hasta diciembre de 2005, era de 5,6. Las provincias con una tasa por encima del índice del país son Cienfuegos, a unos 250_kilómetros de la capital, con 13,9; Isla de la Juventud, al sur de La Habana, con 9,9; y Matanzas, a 100 kilómetros de la Habana, con 9,0.
Las provincias que deben mejorar su trabajo en la realización de las entrevistas epidemiológicas son Ciudad de la Habana y Guantánamo, en el extremo oriental de la isla.
En el informe de la ONU, las cifras hablan por sí solas. Durante la conferencia, que sesionó por tres días hasta el pasado 2 de junio, se conoció que el Sida acabó con la vida de unas 25.000 personas.
"No nos maten con diplomacia", pedía un paciente de Sida al secretario general de la ONU, Kofi Annan, mientras los gobiernos intentaban ponerse de acuerdo en el lenguaje y el contenido de la declaración.
Sin embargo, Onusida anunció avances esperanzadores. El año pasado se logró dedicar al Sida 8.300 millones de dólares, cinco veces más que cuatro años atrás. Claro que en 2008 se necesitarán 20.000 millones. La incidencia del VIH disminuye en países como Zimbabwe, Kenia, Camboya y Tailandia.
Desde 2001 se ha cuadriplicado el número de personas con acceso a la prueba del VIH (en Cuba es gratuita). Esta prueba permite detectar la infección y evitar contagios y medicarlos. Ahora 1.3 millones de personas tienen acceso a tratamiento en los países pobres, frente a 240.000 en 2001.
Aun así, Onusida preveía llegar a tres millones en 2005. Por ende, hay que mejorar la cobertura de los tratamientos -en África varía del tres por ciento en la República Centroafricana, al 85 por ciento en Botswana- así como la prevención.
La mitad de los jóvenes no tiene un conocimiento comprensible sobre el contagio y sólo un nueve por ciento de los homosexuales y un 20 de los toxicómanos que se inyectan drogas acceden a algún tipo de prevención.
El sida sigue siendo un estigma social Hay un viejo refrán que versa así: "Después del niño ahogado se tapa el pozo". Ciertamente el pozo se tenía que haber cerrado antes que el niño aprendiera a caminar. Por ello, Cuba trabaja intensamente para evitar la transmisión materno infantil y, mediante una efectiva educación sexual, hacer llegar a todo el pueblo la información sobre las consecuencias de una sexualidad sin control.
Así reza en el último estudio realizado por los doctores Ida González, Manuel Díaz Jidy y Jorge Pérez Ávila, del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri, de la capital.
Recuadro Según la revista Science, un grupo de investigadores de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Camerún explican que, aunque la leyenda urbana más extendida sitúa el nacimiento del VIH en un laboratorio, hace tiempo que sus estudios ubican a los monos africanos como los causantes del mal.
Este equipo internacional ha confirmado que el virus causante del Sida se originó en chimpancés que viven en el África Central y así se publicó recientemente.
"Mediante un análisis de la secuencia de cepas endémicas de VIH pudimos ubicar grupos pandémicos y no pandémicos en comunidades de chimpancés clara y geográficamente aisladas", indicaron los científicos.
En un intento por seguir el rastro del virus desde el chimpancé hasta el hombre, el estudio señala que probablemente se transmitió localmente y que, desde allí, emprendió el recorrido hacia el sur a lo largo del río Sangha o sus tributarios, para seguir después al río Congo y a Kinshasa, donde probablemente se multiplicó.
Los científicos advierten que ante la diversidad genética del virus y su extensión geográfica y al hecho de que no se han explorado amplias regiones del África central, es muy posible que haya otras líneas del virus que planteen un riesgo de infección humana y problemas para el diagnóstico del VIH y el desarrollo de vacunas contra el Sida.
Algunos datos * Personas que vivían con el VIH/Sida en el mundo hasta diciembre de 2005 Total 40,3 millones Adultos 38 millones Mujeres 17, 5 millones Menores de 15 años 2,3 millones
*Nuevas infecciones por el VIH en 2005 Total 4,9 millones Adultos 4,2 millones Menores de 15 años 700.000
*Defunciones causadas por el Sida en 2005 Total 3,1 millones Adultos 2,6 millones Menores de 15 años 570.000
Género: La doble jornada y el estrés Por Cristina Canoura
Montevideo, junio.- La doble jornada de trabajo de las mujeres, como suele designarse a la obligación femenina de hacerse cargo de las tareas domésticas y de los hijos después de un día entero en la oficina, es menos estresante que dedicarse exclusivamente a una de esas tareas.
Así lo concluye una investigación de la filial brasileña de la International Stress Management Association, una fundación británica para el estudio y el tratamiento de las consecuencias del estrés. El estudio se hizo entre 200 empleadas de grandes empresas y amas de casa de San Pablo y Porto Alegre.
La explicación estaría en el hecho de que, al ejercer dos o más actividades de igual importancia, la mujer divide sus preocupaciones y deja de concentrar todas sus expectativas y frustraciones en apenas una de ellas. O sea, para poder responder a la demanda de las múltiples tareas, acaba por no dar tanta importancia a los problemas menores.
Por el contrario, agrega el estudio, la dedicación exclusiva a una u otra actividad tiende a generar más ansiedad e insatisfacción. Si el trabajo fuera de la casa es su única actividad, una discusión con el jefe puede alcanzar proporciones más devastadoras de lo que realmente merece.
Entrevistada por la revista brasileña Veja, la psicóloga estadounidense Christina Maslach, de la Universidad de California, autora de una decena de libros sobre el estrés, explica que, cuando existen otras fuentes de preocupación, la tendencia se inclina a darles a los problemas laborales su justa dimensión, con la seguridad de que no es lo único que ocurre en la vida.
Veja cita asimismo una investigación del London University College, divulgada a mediados de mayo último, en la cual se muestra que las mujeres que están en la franja etaria de los 50 años, que son madres, esposas y trabajan fuera, tienen mejor salud y menos problemas de sobrepeso que las que son exclusivamente amas de casa.
Los investigadores británicos compararon los registros de salud de 2.000 voluntarias durante un período de 28 años. Entre las amas de casa, 40 por ciento se transformó en obesas y sólo adquirió sobrepeso 20 por ciento de las que cumplen una doble jornada.
De manera general, las mujeres cuya rutina se restringe al hogar comen más y hacen menos ejercicios que aquellas con actividades más intensas fuera de la casa.
De acuerdo con los datos de la investigación brasileña, cuanto más avanzada sea la edad de la mujer, mayor es la satisfacción femenina al desempeñar varias funciones.
Seis de cada 10 mujeres de 20 a 44 años entrevistadas declararon sentirse gratificadas con la diversidad de roles. Ese índice aumentó a 80 por ciento entre las que tienen entre 45 y 60 años. A esa edad, cuidar a los hijos no requiere tanto tiempo.
No obstante, la psicóloga brasileña Ana María Rossi, coordinadora de la investigación, aclara que asumir varias funciones sólo desgasta si la mujer tiene problemas en su vida personal. Por ejemplo, si el matrimonio está en crisis, la diversidad de papeles tiene un efecto contrario y los riesgos de estrés y otros problemas de salud aumentan.
Veja cita también un estudio hecho en hospitales de Toronto, Canadá y concluye que, aunque las mujeres desempeñen un trabajo estresante, si su matrimonio es satisfactorio tienen menos posibilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares. En cambio, si la presión doméstica también es grande, el riesgo de desarrollar ciertas patologías se duplica.
Entrevistada por Veja acerca de si el estrés es más severo entre quienes hacen horas extras y llevan trabajo a la casa, la psicóloga estadounidense asegura que el trabajo pesado nada tiene que ver con el estrés o “burn out”.
“Aunque la persona trabaje más que sus colegas, si le gusta lo que hace se sentirá menos agotada que quienes trabajan apenas medio horario, pero se sienten frustrados con la profesión elegida”, sostiene.
En su opinión, una de las principales estrategias es sentir satisfacción en la actividad que se ejerce, creer que la misión fue cumplida después de entregar un informe o la defensa de un proyecto. “Quien acumula fracasos es un fuerte candidato a tener burn out”, comenta.
Actividades paralelas, como practicar deportes o hacer trabajo voluntario, también ayudan”, considera la psicóloga.
Maslach, pionera en las investigaciones sobre “burn out” en el trabajo y autora de la escala para medirlo conocida como Maslach Burnout Inventory (MBI), aclara que, en un ambiente de trabajo, las personas más estresadas son las que califica de “sandwiche”, es decir, las que coordinan un equipo y, al mismo tiempo, tienen un jefe por encima de ellas.
“No tienen todas las decisiones en sus manos, como sus jefes, pero tienen la responsabilidad de garantizar que sus subordinados trabajen de manera eficiente”, agrega. |
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