Material y noticias de SEMlac

del 30 de enero al 5 de febrero de 2006

 

 

Violencia: Golpes bajos y aceptados

Por Andrea González

 

Santiago de Chile, enero.- Cuesta creerlo, pero en pleno siglo XXI aún existen mujeres que consideran normal recibir golpes y aplican esta premisa a sus vidas. Algunas se acostumbraron a los puñetazos y hasta sienten que los merecen, que algún mal acto motivó un oportuno empujón.

 

Pocas se dan cuenta de que sólo se trata de otro de los elementos de la violencia intrafamiliar. Y, a veces, ya es muy tarde.

 

“Una piensa que, estando casada, tiene que aguantar no más. Que si yo salía sin pedirle permiso, y él me pegaba, era mi culpa por no preguntarle, porque yo lo había provocado”. Testimonios como estos son difíciles de creer en los tiempos que corren, pero existen.

 

¿Por qué una mujer podría aceptar que su pareja la golpee? La violencia intrafamiliar ha sido revisada, estudiada y conversada desde tantos enfoques como es posible. Mujeres golpeadas, o incluso muertas, a manos de sus parejas son número fijo en crónicas y reportajes.

 

Lamentablemente, los chilenos tienen fama de golpeadores. Más de alguno habrá escuchado a una mujer decir “quizás me lo merecía” o “lo acepto porque lo amo”. ¿Qué puede llevar a una mujer a validar su autodestrucción?

 

La respuesta parece estar ligada más a factores culturales que psicológicos. Para Ximena Santa Cruz, psicóloga experta en temas de pareja, la clave está en las dinámicas de relación que las mujeres aprenden en sus vidas. Si para ellas es normal la aplicación de violencia hacia la niñez dentro de su familia, es probable que validen como aceptable esta forma de vivir en pareja.

 

Más aún, es posible que sea incapaz de reconocer otra manera de resolver las cosas, al creer que, cuando no se puede solucionar un conflicto por la razón, la fuerza se hace necesaria.

 

Santa Cruz ha trabajado en centros especializados en el tema y conoce de cerca la realidad de la violencia intrafamiliar. “Si tú le preguntas a una mujer golpeada si le gusta un hombre que fuera suave y tierno con ella, contesta que sí, pero seguramente no lo elegiría si lo tuviera enfrente; no le es atractivo”, asegura.

 

“Quien te quiere te aporrea” es una frase instalada en el vocabulario popular desde la infancia y, para muchas mujeres, contiene una verdad incuestionable.

 

“Una vez hice un taller con unas jóvenes. Una de ellas contaba, como gracia, que el pololo (novio) le dio una cachetada porque ella le había sacado celos, y que en ese momento comprendió que la quería porque la golpeaba”, comenta Patricia Olea, miembro de la Red Chilena Contra la Violencia Doméstica y Sexual.

 

“Yo siempre he pensado que quien aguante que le peguen una vez va a tener que aguantárselas siempre”, dice Clara, con 45 años de matrimonio, sin que, “me hayan levantado la mano”, según sus palabras.

 

El tema no es sencillo, ya que los factores internos, como una baja autoestima, la timidez o la vergüenza de aceptar la situación, no se consideran tanto como la valoración cultural de que la violencia es legítima.

 

Muchas veces se evita hablar de violencia porque es mal visto, por temor a las opiniones de los cercanos y por la vergüenza de asumirse como víctima. Pero si una mujer es capaz de contar o quejarse de su situación con alguien de confianza, ya está rompiendo el círculo.

 

Modificar pautas y conductas es difícil, pues revertir esta situación depende de las víctimas. Si una mujer golpeada se niega a asumir que los golpes o insultos no son normales, es imposible intervenir.

 

En la Casa de la Mujer Huamachuco de Renca saben de este proceso. “Antes, ni siquiera miraba a nadie, prácticamente no dejaba que me saludaran, al momento que me iban a saludar yo entraba lo más rápido a mi casa, aunque él no estuviera, porque si lo provocaba él me golpeaba”, cuenta una mujer que participa de los talleres contra la violencia en esa zona de la capital chilena.

 

“Hasta hace unos meses pensaba que ir a la justicia era perder tiempo y plata, pero desde que empecé a venir a esta casa se me abrió una puerta, puse nuevamente la demanda en los tribunales de familia y, gracias a eso, tengo la esperanza de obtener mi libertad”, confiesa.

 

El tema es tan grave que, a pocos días de comenzado 2006, ya han muerto tres mujeres por la violencia de género. Patricia Olea apunta sus críticas a la educación familiar y formal, que inculca una serie de patrones discriminatorios ligados a la idea de que las mujeres pertenecen a los hombres.

 

“En uno de los talleres en que participamos, una joven contaba que hasta el día de hoy su madre entregaba la mejor presa de pollo a su padre, el mejor plato, el mejor asiento, la cabecera de mesa presidiendo el almuerzo. Eso, hasta antes del taller, lo había aceptado con naturalidad”.

 

Esta discriminación se refuerza en las instituciones. “Hasta hace pocos años, algunos textos escolares mostraban dibujos que decían ‘la mamá barre y el papá trabaja’, como si las tareas domésticas no fueran también un trabajo”, agrega Olea.

 

Estos mitos, instalados en las creencias acerca de las relaciones de pareja, son caldo de cultivo para la violencia y su validación. Al establecerse relaciones de poder tan dispares, el sometido siempre es el mismo, en su mayoría mujeres.

 

Otra creencia arraigada es que el hombre actúa por “impulsos” incontenibles, por lo que no es culpable de provocar la agresión. Aunque parezca insólito, los papeles se invierten: el hombre, “víctima de sus impulsos” y la mujer, culpable de no frenar la situación y de dejarse agredir, para perpetuar así su propia tortura.

 

 

Cuba: Mujeres profesionales también padecen abusos

Por Sara Más

 

Cienfuegos, enero.- Lejos de lo que mucha gente suele pensar, la violencia no se da sólo entre personas iletradas, en barrios pobres, marginales o grupos de bajo nivel de instrucción.

 

A más de 250 kilómetros al este de La Habana, Cienfuegos es, para Ederly Cordero Carbonell, una ciudad “de un alto nivel cultural”, pero eso no libra a sus profesionales “de padecer la violencia, en todas sus manifestaciones”, asegura.

 

Con una población de 330.000 habitantes, se trata de una ciudad donde el 66 por ciento de la fuerza técnica y profesional está integrada por mujeres. Estas también se ven envueltas en situaciones de maltrato familiar y de pareja, la mayoría de las veces como víctimas.

 

“El tratamiento que necesitan es mucho más especializado”, explica Cordero, graduada de Filosofía e Historia y al frente, desde hace dos años, de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el municipio cabecera de la provincia.

 

La FMC es la única organización femenina en la isla que agrupa a las cubanas mayores de 14 años a nivel de barrio, poco más de cuatro millones de mujeres.

 

Tan difícil es atender y solucionar sus historias de maltratadas, como detectar su situación, porque si una característica distingue a la violencia entre profesionales es que suele ser todavía más silenciada que en el resto de la población.

 

“Les da pena, mucha vergüenza, contar lo que les está pasando, lo que aguantan, cuando ese es el primer paso para empezar a actuar y salir del problema. Temen perder su prestigio”, señala Cordero.

 

Eso explica que una de ellas, al hablar con SEM, pidiera reserva total de su identidad y hasta de su profesión. “Mejor no diga a qué me dedico, aquí me conoce mucha gente y alguien puede darse cuenta de que esta es mi historia, porque lo mío se comentó hasta en mi trabajo”, solicitó.

 

Su relato es el resumen de dos años en que aguantó los engaños y la infidelidad del marido, primero, y la humillación, los maltratos de palabra y finalmente los golpes en su propio hogar.

 

La hija, ahora con 14 años de edad, presenció no pocos de esos altercados y todavía la asaltan las pesadillas cuando duerme. “A cada rato sueña que su papá me está pegando”, se lamenta esta profesional de 41 años.

 

Para ella había una agravante: él era “el dueño y señor de la casa”, porque se trataba de un apartamento de propiedad de su empresa y ella quedaba sin derecho a vivir allí. Un día la dejó en la calle, sin permitirle entrar; otro fue tan fuerte el escándalo y la golpiza que intervino una vecina.

 

“Nuestra estrategia es brindarles a las víctimas todo el apoyo social posible allí donde hace su vida, con la solidaridad de los vecinos y líderes de la comunidad”, señala Cordero.

 

En este caso, los vecinos fueron el muro de contención frente al marido abusador; salieron en su defensa, se le enfrentaron y le impidieron darle golpes, incluso bajo amenaza.

 

Ese, sin embargo, no es un caso aislado. “Tenemos un serio problema de falta de viviendas en el país, que se relaciona con la violencia”, explica Cordero.

 

Las mujeres tienen un alto nivel cultural, pero trabajan en sectores que no facilitan ni otorgan casas. Los hombres tienen muchas más posibilidades de obtener una vivienda vinculada, cedida por su empresa, que no es propia, pero donde pueden vivir, sin derecho a que la herede o la reclame su familia.

 

Sencillamente es de la empresa, para el uso exclusivo de su trabajador. Vive con su familia, pero, si hay una ruptura, la mujer queda desamparada y sin derecho, incluso ante los tribunales.

 

Son historias que, si cursan el trayecto jurídico, terminan con la declaración de ilegalidad para la mujer, en caso que esta decida permanecer en el domicilio contra el dictado de la ley, más allá del infierno personal a que se expone al convivir con su atacante.

 

“Hacemos un llamado a la conciencia en casos como estos, en que el grado de discriminación se ha acentuado”, apunta Cordero. La intervención temprana y oportuna logra evitar muchas veces males mayores y hasta desenlaces fatales.

 

Datos no oficiales indican que en la ciudad de Cienfuegos ocurren de cinco a seis denuncias diarias de mujeres, por violencia, ante la policía. En 2003 se reportaron cinco casos de homicidio, tres por dejar al marido.

 

En toda la provincia, los homicidios de mujeres a manos de sus parejas, en promedio, suman entre 10 y 12 casos anuales.

 

“La tasa, respecto a la población, quizá no sea significativa, pero cada caso sí. Son vidas que se pierden injustamente. Si ese es el final, entonces ¿cuántas historias parecidas, con ese desenlace, no habrá en camino”?, reflexiona la psicóloga Laura M. López, autora de varios estudios sobre el tema.

 

Una de las acciones que en conjunto emprenden la FMC y las instituciones académicas y de salud, es la promoción del tema en la comunidad, para tratar de llegar a un mayor número de personas con conocimientos y percepción del fenómeno.

 

También se manejan otras alternativas, como la de crear una línea telefónica confidencial sobre violencia a la cual acudir en busca de apoyo, es decir, una línea de ayuda que sirva como puerta para brindar consejería, orientación psicológica o psicoterapia.

 

En opinión de Reina Martínez Hernández, máxima dirigente de la FMC en la provincia, todavía ellas se sienten insatisfechas, sobre todo con lo realizado en los barrios y organizaciones de base.

 

“Para nosotras el reto está en ampliar más este trabajo para llegar con este tema a la comunidad y a las casas. No hemos logrado que las propias mujeres entendamos el problema o lo denunciemos, ya sea por temor o por pena. De eso, todavía, no se habla lo suficiente”, señala.

 

Con eso concuerda Cordero, sobre todo porque hay que vencer disímiles barreras. “Hay barrios a donde se llega más fácil, porque hay un espíritu más solidario y poder de escucha. Entre las profesionales es más difícil”, asegura.

 

 

Violencia: Niñas, mayoría entre las víctimas del maltrato infantil

Por Sara Más

 

Cienfuegos, enero.- Aunque la violencia infantil la padecen tanto niñas y niños, las primeras son las principales víctimas de familiares y personas conocidas, fundamentalmente.

 

Esta parece ser una constante en el mundo y también en Cuba, donde especialistas y estudiosos del tema identifican características particulares del fenómeno, pero también aspectos comunes al panorama internacional, como que la violencia se naturaliza, permanece oculta y se presenta en todos los grupos culturales, estatus económicos y sociales.

 

“El maltrato se calla y, en muchos casos, lamentablemente se justifica”, asegura la jurista Perla Delgado Valle, fiscal de la provincia de Cienfuegos, a más de 250 kilómetros de la capital cubana, y autora de la investigación “Las niñas y los niños, su derecho a la protección contra la violencia”.

 

Delgado indagó en los hechos de maltrato infantil en su ciudad, a partir de todas las denuncias hechas entre enero y diciembre de 2003 relativas a conductas violentas contra niños y niñas, así como las causas radicadas en la Sala Penal Primera del Tribunal Provincial Popular por delitos sexuales con víctimas menores de edad, hasta diciembre del mismo año.

 

De las 3.090 denuncias por hechos delictivos ante la policía, en sólo 40 casos las víctimas fueron niñas o niños. En tanto, de un total de 417 causas radicadas en el tribunal, 23 correspondieron a delitos típicamente sexuales, cuyas víctimas resultaron ser menores de edad.

 

La jurista apunta que estos datos son relativos, debido a que hay un subregistro de historias que se ignoran, porque no son procesadas, estudiadas o investigadas. No obstante, reconoce que ayudan al análisis, sobre todo “para que padres, profesores, médicos y sociedad en general tomen conciencia”.

 

De ahí que una de las primeras conclusiones de su investigación apunte a la necesidad de entender que la presencia del fenómeno no puede verse con una óptica cuantitativa, sino cualitativa.

 

La violencia infantil se manifiesta de diferentes formas, como es el caso de la negligencia, expresada en desprotección, descuido y abandono; el maltrato físico, que incluye el castigo corporal, el encierro o la privación intencional de cuidados o alimentos; el sexual, consistente en obligar o persuadir a niños o niñas a participar en actividades sexuales adultas, frente a las que no puede dar un consentimiento informado.

 

También se contempla el abuso emocional, que acompaña a todas las otras o puede ejercerse independientemente, mediante amenazas aterrorizantes, descalificaciones, desvalorizaciones y la ausencia de expresiones cariñosas.

 

“Mientras más violencia reciba un niño de sus padres, más proclive será a ser violento con otros durante su edad adulta”, apunta la investigadora. “Es algo que han aprendido de acuerdo con la forma en que han sido educados. Este cuadro se completa con la violencia que ellos mismos observan en su hogar”.

 

Entre otros resultados, el estudio señala que, entre los delitos denunciados, el de mayor incidencia fue el de abusos lascivos (11), seguido del ultraje sexual (9), otros actos contrarios al normal desarrollo del menor (7), corrupción de menores (6), violación (4) y abandono (3).

 

Mientras la mayoría de las víctimas fueron niñas (71,6 por ciento) entre los victimarios predominaron los hombres (79 por ciento), mientras que sólo nueve mujeres incurrieron en los delitos de abandono y actos contra el normal desarrollo del menor.

 

En su estudio, la especialista subraya que resulta muy difícil delimitar un tipo de maltrato de otro, ya que con frecuencia aparecen a la vez el físico junto al psicológico o el sexual.

 

“El maltrato siempre agudiza la conducta indeseada y provoca a largo plazo otras peores. Nunca debe ser utilizado como castigo, ni como método para educar a los niños y niñas. Demuestra la incapacidad de razonar y convencer”, concluye la autora.

 

En su opinión, uno de los factores que inciden en la violencia es la permanencia de una educación sexista en el hogar, o sea, diferente para niñas y niños. Esto ayuda a reforzar el machismo que “es de por sí una forma grave de violencia en el niño” y condiciona “la sumisión de la niña”.

 

El estudio también alerta acerca de un aspecto no siempre valorado suficientemente en el ámbito familiar: que los delitos sexuales contra niños y niñas no sólo se cometen con frecuencia por adultos próximos, sino que también suelen producirse en el entorno físico inmediato, donde el menor vive y desarrolla sus actividades.

 

 

Cuba: Transporte urbano provoca violencia social

Por Patricia Forte y Mariana Ramírez-Corría

 

La Habana, enero.- "Cuando subí, el ómnibus estaba lleno de personas. El maletín que traía conmigo le molestó a un hombre. Comenzamos a discutir y cuando la guagua (ómnibus) se detuvo, bajamos y nos pegamos fuerte. Yo caí al suelo y me golpee la cabeza contra el piso. Después no sé qué pasó".

 

Así cuenta a SEM Alberto Pacheco, luego de salir del hospital donde estuvo ingresado, en estado de coma, durante 12 días. La pelea que tuvo dentro y fuera del bus, en la capital cubana, le provocó una contusión cerebral.

 

El transporte en La Habana es un problema serio desde hace varios años. Trasladarse de un lugar a otro por cuestiones de trabajo o estudio resulta punzante para la mayoría de la población capitalina.

 

Los ómnibus demoran a veces horas entre uno y otro, la aglomeración de individuos distingue las paradas (puntos donde se recoge el pasaje) y los autobuses viajan atiborrados de personas.

 

La crisis proviene, principalmente, de los problemas causados por la desaparición del campo socialista, de donde venían casi todos los repuestos y unidades de transporte. Hoy ya se comienzan a recibir de otros países, pero la recuperación es lenta.

 

La violencia generada por el comportamiento explosivo de los cubanos en las guaguas no sólo pudiera tener como causa los problemas económicos, sino también una mala educación proveniente del hogar.

 

El licenciado Dionisio Zaldívar, decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana, explica a SEM que "en los últimos años la familia no presta mucho cuidado a la educación formal. Las personas se han educado en un medio donde se ven como el centro de atención y no tienen en consideración las necesidades ajenas".

 

"Esto puede explicar sus respuestas violentas en algunos lugares públicos cuando, de alguna manera, se sienten frustradas y no pueden imponer su criterio", ahondó el especialista.

 

Las groserías, los empujones, el calor asfixiante y la falta de cortesía son las características más comunes que se encuentran dentro de un bus en La Habana, donde las personas viajan unas sobre otras por la escasez de los medios de transporte.

 

José Luis Hernández, director de la Empresa de Ómnibus Urbanos en la capital, explicó a SEM que durante 2005 se reportaron 330 incidentes violentos. Esto significó una pérdida de más de 1.500 pesos cubanos y alrededor de 4.000 en moneda libremente convertible.

 

"Cuando se forma una pelea dentro de un ómnibus, se detiene el vehículo y la policía se lleva a los causantes de la indisciplina y se les aplica la ley", explica Hernández.

 

Para la mayoría de la población cubana, este constituye el único medio de transporte, pues la tenencia de autos es muy limitada, lo que explica en buena medida que los ómnibus viajen atiborrados de personas.

 

"Una vez iba en un bus y delante de mí comenzó un problema con unos homosexuales. Un señor no quería que lo rozaran y como el bus estaba tan lleno se formó una pelea: yo terminé con una multa de 50 pesos, sin comerla ni beberla", cuenta a SEM Ricardo, un joven estudiante.

 

"Dentro del Código Penal cubano existen artículos que sancionan los actos más comunes de violencia que ocurren dentro de un autobús", explica el abogado Luis Ángel Alfonso.

 

El artículo 201 establece que al causante de desorden dentro de un vehículo de transporte público se le aplicará una sanción de privación de libertad de tres meses a un año y una multa de 100 a 300 pesos cubanos.

 

Además, el apartado 324 de la misma ley refiere que el individuo que, aprovechando aglomeraciones, sustraiga bienes de otra persona, recibirá una posible sanción de dos a cinco años de privación de libertad si se trata de la primera vez que comete un acto de esta naturaleza. La condena puede ser mayor si ha incurrido antes en hechos similares.

 

Los chóferes de los ómnibus se ven obligados a llevar la mayor cantidad de pasajeros, por lo que transportan un número de personas superior a la capacidad del vehículo.

 

"El comportamiento de los chóferes de los autobuses es muy agresivo”, agrega Ricardo. “Son los primeros que generan la violencia porque te gritan, te ofenden e, incluso, a veces te empujan para cerrar la puerta del ómnibus".

 

Algunos de ellos, sin embargo, se consideran víctimas de la violencia, pero otros son precisamente los promotores del desorden público que se genera en las guaguas, opina el joven Ricardo.

 

Fernando Martínez, conductor de un autobús, comenta a SEM que "la gente se molesta cuando le decimos que se debe bajar por la puerta trasera. A veces se ofenden porque dicen que nosotros atiborramos los ómnibus de personas."

 

"Pero es que tenemos un porcentaje de recaudación de dinero, establecido por la empresa, que oscila entre los 400 y 500 pesos diarios (el costo del pasaje es de 40 centavos), así que tenemos que montar a todos los que podamos."

 

De acuerdo con las tasas establecidas por las Casas de Cambio (Cadeca), un dólar estadounidense equivale a poco menos de 20 pesos cubanos.

 

"Un bus cargado de gente no es el mismo que diseñó el fabricante y cuando le dices a una persona que se baje por la puerta de atrás en un vehículo saturado, se forman los problemas", explica Martínez.

 

El conductor considera que la solución sería, además de traer y poner a funcionar más ómnibus para el público, la ecuanimidad y el respeto hacia los demás. "Esto ayudaría a afrontar la realidad que tanto nos agobia, aunque viajar en un autobús de la capital cubana continúe siendo una lucha cotidiana para cada habanero".

 

 

Género: Estadísticas deficientes

Por Dalia Acosta

 

La Habana, enero.- El desglose de las estadísticas entre mujeres y hombres sigue siendo una carencia en el mundo de hoy que empieza en el mismo momento del nacimiento, según un informe presentado este mes por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) de la Organización de las Naciones Unidas.

 

"La carencia de estadísticas nacionales confiables sobre cuestiones de género persiste en muchas partes del mundo", aseguró el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en el prefacio del texto "Las mujeres del mundo 2005: Progreso en estadísticas" http://unstats.un.org/unsd/demographic/products/indwm/wwpub.htm

 

La Conferencia Internacional por el Año Internacional de la Mujer, realizada en México en 1975, logró por primera vez el apoyo de los gobiernos sobre la necesidad de contar con estadísticas que mostraran las diferencias entre la población femenina y masculina.

 

Veinte años después, el plan de acción de la Conferencia Mundial sobre la Mujer, más conocido como la Cumbre de Beijing, urgió a los servicios de estadísticas nacionales, regionales e internacionales a asegurarse de que los datos fueran recopilados, analizados y presentados por sexo y edad.

 

Sin embargo, según el nuevo informe, poco ha cambiado en los últimos 30 años y el problema persiste en las esferas que podrían considerarse más elementales.

 

“No han sido muchos más los países que, en los últimos treinta años, hayan recopilado y presentado información periódicamente sobre el número de nacimientos y defunciones por sexo y edad. En realidad, la mayoría de los países no lo hace”, asegura el texto.

 

De acuerdo con la investigación que examinó los sistemas estadísticos de 204 países, los datos básicos sobre nacimientos y muertes por sexo y edad pueden aclarar cuestiones como la discriminación sexual en el acceso a la atención de la salud, los problemas del aborto selectivo en función del sexo o el parto prematuro.

 

La peor situación se reporta en África y Oceanía. Entre 1995 y 2003, apenas 14 de 55 países africanos reportaron los nacimientos por sexo y en Oceanía lo hicieron sólo seis de 17 naciones. Asia presenta el porcentaje más bajo de la población regional residente en un país que reporta los nacimientos por sexo: el 19 por ciento.

 

En África, cerca de las tres cuartas partes de la población vive en lugares que no reportan el número de nacimientos por sexo del recién nacido y las dos terceras partes en países que no informan las defunciones por sexo y edad.

 

En general, Europa tiene el registro más elevado de datos precisos y África, el más bajo. "Las regiones más desarrolladas registran los datos más altos y los (50) países menos desarrollados los menores", indicó el estudio.

 

El informe añade que la falta de estadísticas desagregadas por sexo en materia de población, salud, educación y trabajo distorsiona la imagen del rol social y económico de las mujeres en todo el mundo y limita la información sobre la violencia de género, la pobreza, el acceso al poder y los derechos humanos.

 

"Las estadísticas son ingredientes olvidados, pero esenciales, para el progreso económico y social", afirmó el secretario general adjunto del DAES, José Antonio Ocampo.

 

El primer informe de este tipo preparado por esa institución data de 1991. Si en los tres números anteriores se recopiló y analizó información sobre la mujer en todo el mundo y se enfatizó en la ausencia de estadísticas oficiales, el reporte de este año analiza la disponibilidad actual y los avances registrados.

 

El texto atribuye la carencia de estadísticas de género y la marcada diferencia entre regiones a la inadecuada capacidad de llevar las estadísticas, la ausencia de entrenamiento en la aplicación de la perspectiva de género y la aplicación de conceptos y métodos erróneos en estos sistemas.

 

 

Argentina: Última marcha de la resistencia de las Madres de Plaza de Mayo

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, enero.- María Gutman es una de esas mujeres que camina todos los jueves en Plaza de Mayo. Tiene el cutis con las marcas de un alma que ha vivido 78 años y alguna vez fue madre de un joven cuya existencia quedó inconclusa.

 

María es la madre de un desaparecido y “desaparecido” es una oscura palabra argentina con la que se denominó a quienes el terrorismo de Estado les sacó la vida por idear un nuevo modelo de país.

 

El sol de enero hace arder a Buenos Aires y María, junto a sus compañeras, camina en esa plaza histórica en cuyo centro encumbra una pirámide que, desde la pasada semana está envuelta con centenares de fotografías que muestran rostros en blanco y negro. A esto hay que añadirle el telón de fondo: la Casa Rosada (Casa de Gobierno), donde se resguarda la investidura presidencial. Esta vez, están en el mismo retrato. Esta vez se conjugan.

 

Es por eso que el pasado jueves 26 de enero se hizo la última Marcha de la Resistencia. “La primera se hizo en plena dictadura, en 1981, y éramos 70 madres avaladas por corresponsales extranjeros que nos decían: quédense toda la noche en la Plaza de Mayo, así les van a ganar la batalla a los que están dentro de la Casa de Gobierno. Así fue, y marchamos durante 25 años”, cuenta María Gutman a SEM.

 

Luego explica que uno de los mayores logros de esta era democrática, inaugurada en 1983, es el presente, porque “este presidente (Néstor Kirchner) ha demostrado una sensibilidad que los anteriores no han tenido. Tenemos esperanzas en este presidente. El enemigo ya no lo tenemos dentro de la Casa Rosada, hoy el enemigo es el hambre, la desocupación y los niños que viven en la calle”.

 

Por qué este momento

La decisión de poner fin a las históricas Marchas de la Resistencia de cada 8 de diciembre no significa que también se termine con las tradicionales rondas que las Madres vienen realizando los jueves en Plaza de Mayo, desde hace 25 años. Madres eligió la fecha de finalización para hacerla coincidir con las 1.500 rondas de los jueves que se cumplieron el pasado 23 de enero.

 

Madres de Plaza de Mayo es una asociación que está dividida en dos sectores. Por un lado, la línea representada por Hebe de Bonafini mantiene una posición dialoguista con el presidente Néstor Kirchner y, por otro, está Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, liderada por Nora Cortiñas.

 

Ese sector protagonizó la Marcha de la Resistencia en diciembre de 2005, cuando se depositaron en la plaza las cenizas de Azucena Villaflor, madre fundadora, secuestrada y asesinada en 1977. Aquella marcha llevó el lema “levantemos las banderas para seguir resistiendo”.

 

La nueva decisión de Madres de Plaza de Mayo se da en un momento en el cual el gobierno nacional ha dado prioridad a los temas relacionados con el esclarecimiento de los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado.

 

En 2005, la justicia argentina declaró la invalidez e inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, por considerarlas contrarias a normas internacionales con jerarquía constitucional.

 

Por su parte, Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, declaró al diario Página12 que no fueron consultadas sobre esta decisión.

 

“Si (Bonafini) lo da por terminado, no estará su presencia y se le puede respetar, aunque no lo compartimos, porque no es una marcha contra el Gobierno y, aunque se va en sentido positivo, es necesario seguir pidiendo: no se sabe dónde están 30.000 desaparecidos, no están en la cárcel todos los asesinos y no hemos encontrado aún 500 chicos robados“, afirmó.

 

 

Argentina: Mujeres, las más perjudicadas en el mundo laboral

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, enero.- En las últimas décadas, la presencia de las mujeres en el mundo del trabajo va en continuo aumento. Sin embargo, esto no significa un paso hacia delante en materia de igualdad respecto a los varones.

 

Si bien este crecimiento va acompañado de un alza en los índices de escolaridad, como manifiesta la experta chilena María Elena Valenzuela, en su análisis para la Organización Internacional del Trabajo, “las mujeres siguen concentrándose en un número restringido de áreas y ocupaciones que tienden a conceder menores remuneraciones y prestigio.”

 

“Incluso se observa que el proceso de reestructuración económica les ha abierto nuevas oportunidades, pero también han obtenido como resultado una precarización de ciertos empleos y un aumento de ocupaciones de mala calidad”, continúa la experta.

 

Esos puestos tienen en común que son inestables, temporales, de bajos salarios, sin seguridad social, con poca protección de los derechos laborales, en condiciones peligrosas para la salud y con mínima o nula capacidad de negociación.

 

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), las mujeres argentinas ganan 34,3 por ciento menos que los hombres, cifra que en la década de los noventa rondaba el 25 por ciento y luego, con la caída económica, política y social de 2001, llegó al 30 por ciento.

 

A esto se añade que, cada vez, más mujeres son jefas de hogar, según informes de INDEC. En la ciudad de Buenos Aires, el 33 por ciento de los hogares --es decir, uno de cada tres-- está liderado por mujeres, mientras en el interior la jefatura femenina llega al 29 por ciento en la región del Noroeste y al 28, 4 por ciento en el Noreste argentino.

 

Argentina ha suscrito varios acuerdos internacionales referidos a la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y varones: las declaraciones de la IV Cumbre de las Naciones Unidas sobre la Mujer realizada en Beijing en 1995, así como el compromiso referido al reconocimiento del papel de la mujer en la sociedad, asumido por los Jefes de Estado en la I Cumbre de las Américas en Miami, en 1994, y ratificado en la siguiente cita en Santiago de Chile, en 1998.

 

La Constitución Nacional consagra los derechos civiles de todos los habitantes de la nación y otorga jerarquía constitucional a la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.

 

Aunque las leyes promueven su igualdad ante cualquier trabajo, corresponde a las instituciones públicas promover distintas medidas capaces de remover los prejuicios y las prácticas discriminatorias que todavía relegan a las mujeres en el terreno laboral.

 

Como parte de un esfuerzo común, se creó la Comisión Tripartita de Igualdad de Trato y Oportunidades entre Varones y Mujeres, en octubre de 1998, en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, con representantes del sector sindical, estatal y privado empresarial.

 

Esta mesa de diálogo ha trabajado exitosamente para la sanción de la Ley de Cupo Sindical y labora en tareas de sensibilización referidas a la igualdad de trato y oportunidades, responsabilidad social empresarial y en la elaboración de una ley sobre Violencia Laboral.

 

Su tarea principal es enfrentar cotidianamente la discriminación y los estereotipos culturales. ”La igualdad de género figura expresamente en la Constitución Nacional y, por lo tanto, debe ser política de Estado, pues no se puede construir la igualdad sin democracia y una democracia seria no puede construirse sin la presencia de la mujer”, asegura su coordinadora, Olga Hammar.

 

Mientras tanto, las mujeres siguen caminando hacia la igualdad en medio de rígidos moldes que las siguen calificando de intrusas en el espacio público.

 

 

Estados Unidos: Menores tendrán que notificar a sus padres antes de abortar

Por Mariana Ramírez Corría

 

La Habana, enero.- La noticia viene de Washington. La Corte Suprema resolvió un caso con el que establece que las menores de edad, del estado de New Hampshire, deberán notificar a sus padres en caso de querer someterse a un aborto.

 

Las demás cortes federales tendrán que alinearse y proceder de la misma manera.

 

El Presidente del Bioethics Defense Fund y Consejero General, Nikolas T. Kinas, señaló que "el fallo es una gran victoria para el sistema de revisión judicial y para los pro-vida en toda la nación; así como para los padres de New Hampshire que desean proteger a sus hijas de los significativos riesgos sanitarios relacionados con el aborto".

 

"Esta decisión rechaza el viejo doble estándar de la 'distorsión del aborto' que solía prevalecer en cualquier corte federal", añadió.

 

La distorsión del aborto se refiere a la situación en la cual, de algún modo, una corte federal le permitía enfrentar la regulación a quienes apoyan el aborto --como la asociación Planned Parenthood-- con la ley que se pretendía aprobar.

 

Dorinda Bordlee, consejera del mencionado Fondo, indicó a la agencia ACI (de Roma), que "el estándar permite que los padres de New Hampshire puedan proporcionar una guía a sus menores saludables, para que consideren y eviten el aborto de un niño saludable".

 

"De abortar, las menores tendrían que enfrentar los riesgos del aborto como el cáncer de mama, suicidio y partos prematuros de otros embarazos", abundó.

 

James L. Hirsen, Profesor Adjunto de Leyes en el California's Trinity Law School, comentó que la decisión es un "retorno al sentido común y justicia de la Corte Suprema de Estados Unidos."

 

Por su parte, el Dr. David Stevens, director ejecutivo de Christian Medical Association (una asociación que reúne a 17.000 médicos cristianos) indicó que "este caso recuerda la pregunta fundamental sobre si los padres tienen derecho o no a cuidar de la salud de sus propios hijos".

 

"Las encuestas sugieren que los estadounidenses están de acuerdo con este principio cuando se trata de la notificación para abortar. Cualquier buen doctor se da cuenta de que el apoyo de los padres sigue siendo pieza clave para entender a sus hijos como pacientes y proporcionarles un cuidado adecuado", puntualizó.