Cuba: Conocer la ley para ejercer los derechos
Por Sara Más
(
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

La Habana, diciembre (Especial de SEMlac).- Hace falta mayor conocimiento de leyes y normativas jurídicas para ejercer los derechos, defenderlos y ejercitar la ciudadanía, concuerdan juristas, activistas y profesionales de diversas disciplinas.
"Si bien es cierto que el desconocimiento de la ley no te exime de su cumplimiento, sí te priva de la garantía para ejercer los derechos y también de algún que otro derecho", asegura Liset Imbert, integrante del equipo de orientación jurídica del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
Al cierre de 2017, se realizó en la capital cubana la Primera Reunión Nacional para promover el fortalecimiento de las capacidades en el ejercicio de ciudadanía, encuentro organizado por los Servicios de Orientación Jurídica del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), con apoyo del Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN) de República Dominicana 
La libertad, la dignidad y la intimidad como principios y derechos enunciados en la Constitución, aspectos relacionados con el tutelaje judicial (debido proceso), la participación desde el activismo de las redes comunitarias y la reforma constitucional estuvieron en la agenda del encuentro, dirigido fundamentalmente al ejercicio de la ciudadanía.
"Solemos entender la ciudadanía como algo distante, que no nos toca, y se la reduce a momentos como las elecciones o determinados espacios políticos", apuntó a SEMlac Ivón Calaña Pérez, al frente de los servicios de Orientación Jurídica del Cenesex.
"Pero la ciudadanía nos toca a todos, por el solo hecho de ser personas, desde que nacemos; tiene que ver con el vínculo entre el Estado y los ciudadanos, y debemos tener claridad en los derechos y obligaciones que esto genera", agregó la jurista.
La necesidad de elevar la cultura jurídica de todas las personas fue punto común, en particular el conocimiento de la Constitución de la República, de la cual emana todo el ordenamiento jurídico y que está avocada actualmente a un proceso de reforma.
"La libertad, la igualdad y la intimidad son esenciales para el ser humano e imprescindibles para la realización de su personalidad", reafirmó Marta Prieto, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de La Habana.
Pero no basta con su reconocimiento, agregó. "Se necesita de capacidad para el ejercicio de esos derechos; que las personas los conozcan para que lo puedan ejercer y las autoridades reconozcan que su ejercicio no supone una violación de principios, sino la realización de las personas y su dignidad humana", dijo.
Sin embargo, como normas que tienen un contexto cambiante, las leyes necesitan también de renovación y actualización mediante procesos ordenados.
"Desde la lógica del texto constitucional, por ejemplo, no es posible la unión del mismo sexo, pues la figura del matrimonio se concibe solo para un hombre y una mujer", apuntó.
Sin embargo, "hacer depender a la familia del matrimonio, en estos momentos, es restringir a las familias que hoy tenemos y no parten de la unión de un hombre y una mujer, se han formado sin matrimonio previo y además, son muy funcionales", reconoció la jurista. 
Partidaria de no validar una figura cuando la Constitución no lo hace, Prieto aboga en favor de que la reforma constitucional reconozca primero que el matrimonio es la unión entre dos personas.
Para Yan Guzmán, también profesor de Derecho de la Universidad de la Habana, el conocimiento e interpretación de la ley es fundamental.
Reitera que la dignidad, como principio fundamente y derecho fundamental de la Constitución, es un valor que transversaliza y somete, en el sentido jurídico, al resto del ordenamiento.
"La actual concepción minimalista del matrimonio está negando, sobre la base de la interpretación histórica, el bienestar individual, el colectivo, el 'con todos y para el bien de todos', la igualdad de trato, entre otros derechos que están implícitos y explícitos", sostuvo.
Yaniseli, integrante de la Red TransCuba, es partidaria de que el matrimonio igualitario sea lo último que se reafirme. "Hay cuestiones fundamentales que deben verse antes", opina.
"Antes de acceder a un matrimonio, hay que tener derecho a crear una familia, un hogar, o tener derecho a un vínculo laboral, que es tan importante", señala.
En su opinión, se necesita primero del recurso legal de una ley de identidad, que permita a la comunidad trans adoptar legalmente nombre y sexo acordes a como se representan sus integrantes, aun cuando no quieran acceder a una intervención quirúrgica de adecuación sexual.
"Ya hay un logro que, aunque sea pequeñito, para nosotras es grandísimo: la fotografía en el carné de identidad, tal y como nos identificamos diariamente", expone.
Participar en este tipo de encuentros y talleres es también un logro para Yaniseli. 
"La comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero) ha sufrido grandes cambios; hemos salido de conductas primitivas a conductas civilizadas. Esta es una manera de empoderarnos de conocimientos, que hasta cierto punto nos permiten enfrentar actos y posturas negativos hacia nosotras", argumenta.
El imperativo de conocer la Constitución, divulgar sus contenidos y hacer que cumpla el papel que tiene en la sociedad toca, en lo particular, la vida de las personas.
"Hay mucho por trabajar en los espacios donde hacemos activismo, en las comunidades. Cuando hablas de estos temas, si mencionas los derechos sexuales enseguida dicen que estás defendiendo a los homosexuales; si hablas de derechos humanos, te confunden con un opositor", dice Argelia Fellove Hernández, de la Red Oremi, de mujeres lesbianas y bisexuales.
La creación de capacidades en estos temas, desde el Cenesex, se enfoca principalmente a las redes comunitarias que coordina esa institución.
"Representan a grupos que sienten vulnerados sus derechos y muchas veces no son escuchados; trabajamos también en empoderar a esas personas que necesitan de estos conocimientos", sostuvo a SEMlac la jurista Ivón Calaña.
"Cuando se habla de derechos sexuales, las personas se ubican solo en no ser discriminados. Derechos sexuales son también el derecho a formar familia, a tener pareja, a que me acepten como me visto. Y se desconoce que hay un amparo constitucional que me permite ser persona como quiero ser", insiste.
Como parte de una mayor cultura jurídica, se debe conocer también acerca de la tutela judicial, explicó la profesora de Derecho Penal Arlín Pérez Duharte.
"Como ciudadanos, tenemos derecho a recibir una tutela judicial efectiva, que es una expresión de los derechos constitucionales, se asienta en los derechos fundamentales", explicó.
La también profesora de la Universidad de La Habana insistió en que, además, siempre hay un camino para impugnar un fallo del tribunal con el cual no se está de acuerdo, dijo en referencia al recurso de apelación y el de revisión de sentencia, este último un procedimiento especial que se puede realizar cuando el proceso ha terminado y la sentencia es firme.
"También hay otros espacios disponibles, como el Departamento de Atención a los Derechos Ciudadanos de la Fiscalía o el de Ciudadanía del Ministerio del Interior", abundó.
En concreto, se trata de proveer a las personas de conocimientos como instrumentos que luego puedan esgrimir en favor de sus derechos humanos.
"Eso es empoderamiento. Que las personas sepan de las herramientas procesales y legales para hacer valer sus reclamos, que sus demandas no queden en meros discursos, que sepan sus opciones, lo que pueden hacer", resumió Calaña a SEMlac.

Cuba: Malestares de la terapia sexual
Por Lirians Gordillo Piña
(Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

La Habana, noviembre (Especial de SEMlac).- Disfunciones sexuales y otras situaciones ancladas en mitos y desconocimiento en torno a la sexualidad son malestares frecuentes en las consultas de orientación y terapia sexual en Cuba; servicios que desde hace algunos años lidian con múltiples retos.


"Mujeres y hombres llegan a las consultas con dudas y estereotipos acerca de la sexualidad. En ocasiones, un consejo o una charla informativa es suficiente, otros casos más complejos requieren de un tratamiento más extenso y multidisciplinar", comenta el doctor Pedro Pablo Valle, con casi una década de experiencia en la terapia sexual.


Para el Máster en Sexualidad, varios elementos median en la existencia y extensión de consultas de orientación y terapia sexual, incluidos el interés, preparación y compromiso personal de las y los especialistas, la comprensión de las autoridades institucionales y los recursos médicos.


"En la mayoría de los casos, la consulta de orientación y terapia es una actividad extra que se realiza con la comprensión y apoyo de las instituciones de salud en las que trabajamos", dijo a SEMlac el profesor de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.


Esas consultas pueden cambiar de lugar, horario y frecuencia, o incluso desaparecer. Su existencia puede divulgarse de boca en boca, o gracias a los medios de comunicación masiva.


"Muchas veces la consulta se llena de pacientes porque me han visto en un programa de televisión hablando sobre algún tema relacionado con la sexualidad", comenta Valle.


Pero no siempre ha sido así. Un llamado colectivo aboga por recuperar las consultas y grupos multidisciplinarios que existieron de manera intermitente en varias épocas. 


"En el Instituto Nacional de Endocrinología logramos echar a andar un equipo multidisciplinario en el tratamiento de la sexualidad humana. Conformamos un grupo con especialidades en urología, psicológica y endocrinología. Ese servicio perduró varios años y se podía ofrecer una atención integral a las personas que asistían por problemas vinculados a la sexualidad", comenta a SEMlac la psicóloga Adriana Agramonte.

 
La restructuración de los servicios de salud y las decisiones administrativas también inciden en la fluctuación de los servicios de orientación y terapia sexual.


"Desafortunadamente, esa consulta integradora y multidisciplinaria desapareció a partir de varios cambios que existieron a nivel institucional, que abarcaron no solo al Instituto sino también a otros servicios y hospitales. Algunas personas que pertenecían a ese servicio se trasladaron a otros lugares y lo cierto es que ahora no contamos con él. En estos momentos estamos tratando otra vez de crear una consulta multidisciplinaria, pero no es algo fácil", reflexiona Agramonte.

¿Una cuestión menor?


Una de las dificultades para conocer la prevalencia de los malestares de la sexualidad y cuánto afectan el bienestar de la población cubana es la ausencia de estadísticas nacionales en esta área.


El Anuario Estadístico de Salud de 2016, publicado este año, contiene ocho capítulos y 167 cuadros numerados con datos sobre mortalidad, morbilidad según edad, sexo y región. También ofrece información detallada sobre causas de enfermedad y muerte, tipología de recursos, de servicios y categorías establecidas en la actividad de la formación de recursos humanos en el sector. 


Pero no pueden hallarse datos nacionales actuales sobre la incidencia de la disfunción sexual eréctil, la eyaculación precoz, la disfunción del deseo sexual, la anorgasmia, el vaginismo u otras problemáticas que aquejan la salud de cubanas y cubanos que asisten a consultas de orientación y terapia sexual.


Para la psicóloga Beatriz Torres Rodríguez es fundamental comprender la importancia de la sexualidad para la salud y el bienestar de las personas.


"Si asumimos un concepto de salud integral que habla no solo de la ausencia de enfermedad, sino también del bienestar físico y mental, tendremos que reconocer la importancia de una sexualidad plena, placentera y responsable", dijo a SEMlac la presidenta de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES).


El poco reconocimiento social y administrativo a la orientación y terapia sexual fue uno de los resultados del Diagnóstico Nacional de los Servicios de Orientación y Terapia Sexual realizado en 2003 por Lellany Coll Arzola, como ejercicio académico de la Maestría en Sexualidad. 


Coll trabajó con 141 sujetos, entre especialistas y autoridades de todo el país, incluidos responsables de comisiones provinciales de educación sexual, autoridades estatales, organizaciones sociales, terapeutas y orientadores.


De 122 terapeutas encuestados, la mayoría manifestó insatisfacción al realizar esta actividad (62,3 %). 


"El grado de satisfacción depende del reconocimiento de las autoridades de salud a estas actividades y la prioridad que dan a los trabajos 'de base', dejando poco tiempo a la superación y al desempeño en los servicios de orientación y terapia sexual", refiere Coll en su investigación.


En la mayoría de los casos, la terapia sexual es una labor extra de quienes la practican.


El 50, 8 por ciento de la muestra declaró no contar con ningún tipo de apoyo social y la investigadora lo atribuye a la "insuficiente importancia que, en general, aún se le concede a la orientación y terapia sexual en nuestro país".


Las carencias económicas, la escasez de recursos y la necesidad de fortalecer otros servicios médicos también son elementos a tener en cuenta.


El estudio de 2003 alertaba sobre los problemas para acceder a medios diagnósticos y terapéuticos, locales y mobiliario. En cuanto al apoyo profesional, la mayor necesidad expresada fue la asesoría científica, seguida de la capacitación y la bibliografía. 

Aprovechar las fortalezas


Cuba cuenta con importantes resultados en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos, fruto de políticas estatales implementadas por el gobierno socialista por más de cinco décadas.


Para las personas entrevistadas por SEMlac, la principal fortaleza con la que cuenta el país es el sistema nacional de salud pública y las experiencias acumuladas en distintos programas de salud.


Entre ellos sobresalen el Programa materno-infantil, el Programa integral para el control del cáncer y el Programa Nacional de prevención y Control de las ITS/VIH/sida, por solo mencionar algunos.


En su artículo "La educación integral de la sexualidad en el contexto histórico-político de la Revolución Cubana. Contradicciones y avances", la sexóloga Mariela Castro Espín hace un recorrido por las distintas etapas de la política cubana en materia de sexualidad, su evolución, resultados y retos.


El artículo, publicado en 2015 en el volumen Educación Integral de la sexualidad. Enfoques y propuestas, destaca el enfoque intersectorial y multidisciplinar de esta política, presente desde la creación del Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual (GNTES), en 1972.


Ese grupo era el "encargado de elaborar el Programa Nacional de Educación Sexual, liderado por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), con la participación de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y los ministerios de Educación y de Salud", refiere la autora.


En 1989, el GNTES devino Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), que hoy lidera el Programa Nacional de Educación y Salud Sexual (PRONESS).


Entre sus objetivos específicos, el PRONESS incluye "contribuir a la atención integral de la calidad de la salud sexual y reproductiva de la población a lo largo de todo el curso de la vida, con énfasis en la reducción de las condiciones de vulnerabilidad y en los grupos con necesidades específicas".


La propuesta del PRONESS para el período de 2015-2018 prevé avanzar en la solución de necesidades en el orden estructural e institucional, formación de recursos humanos y marco legislativo.


Publicaciones, cursos de postgrado y maestrías, eventos científicos y talleres buscan contribuir también a esa política y a la práctica sexológica en Cuba. 


Por su parte, las y los especialistas mantienen el compromiso con sus servicios y consultas para dar respuesta a las necesidades de la población: mujeres y hombres para quienes los malestares de la sexualidad no son un asunto menor.

 

Volver