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Sexualidad / Salud reproductiva |
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Zoraida Portillo
Las limeñas de los sectores económicamente más
favorecidos prefieren dar a luz por cesárea y no por parto normal y
eso se refleja en las estadísticas, que hacen de la capital peruana
una de las ciudades de América latina con los porcentajes más altos
de cesáreas, reveló un estudio. Mientras en América Latina el
promedio de partos por cesárea es de 33 por ciento, de acuerdo con
cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Lima el
promedio es de 58 por ciento (unos 13.000 casos anuales). Sin
embargo, por lo menos un 30 por ciento de esas cesáreas no están
justificadas clínicamente y se hacen atendiendo a otras razones. Así
lo revela una investigación del economista Alejandro Arrieta para el
Instituto de Salud de Ritgens, Estados Unidos, dado a conocer
recientemente por el diario El Comercio. Para sus conclusiones, se
basó en las encuestas nacionales demográficas y de salud familiar
que periódicamente se realizan en el Perú.
(Ver el reportaje completo)
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Aline Castellanos
Yurimi baja la voz y, como en secreto dice: "es
que yo pensé que no me iba a pasar nada; que las primeras veces no
pasa nada". Pone las manos en su vientre y sonríe. En tres meses,
Yurimi, de 15 años, dará a luz. Ella quiere que sea niña, "para
consentirla" y ponerle los vestiditos que eran de ella y que su mamá
guardó. La muchacha acaba de abandonar la escuela secundaria, cosa
que, según dice, no le importa demasiado. Su novio, de 19 años, hace
dos meses que no la llama por teléfono. "Le dio miedo, creo, así son
los hombres." Y luego, con una seriedad que casi choca con su rostro
infantil, lanza una frase típica de las caraqueñas: "pero yo voy
pa´lante, con él o sin él, a mi hija no le va a faltar nada". Su
casa, en un barrio caraqueño, es humilde, pequeña, donde habitan
ella, su mamá, tres hermanos pequeños y una prima. La sobrevivencia
corre a cargo de las tres mujeres, que se alternan para atender una
tienda y un puesto donde se alquilan teléfonos celulares. En
Venezuela, una de cada cinco mujeres embarazadas es adolescente. El
país ocupa el primer lugar en América Latina en embarazo precoz, con
20 por ciento de embarazos adolescentes, por encima de Nicaragua,
que hace algunos años ocupaba el primer lugar latinoamericano, y muy
por encima de Chile, con el porcentaje más bajo de la región: 10 por
ciento.
(Ver el reportaje completo)
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Patricia Cocq
Las mujeres chilenas no podrán acceder más a
tradicionales métodos anticonceptivos como el dispositivo
intrauterino (conocido como la "T de cobre") o las píldoras
anticonceptivas que contengan levonorgestrel, además de la Píldora
de Anticoncepción de Emergencia (PAE). Este hecho está recogido en
el fallo del Tribunal Constitucional que se filtró a la prensa el
pasado 2 de abril. ¿La razón? Un recurso presentado por
parlamentarios y parlamentarias de sectores conservadores, tendiente
a declarar inconstitucionales las Normas Nacionales de Regulación de
la Fertilidad, acogido por votación de cinco a cuatro. Desde hace un
año se encontraba en debate el recurso presentado por 36
legisladores de derecha, que se denominan Pro Vida y señalan que las
normas sobre salud sexual y reproductiva, vigentes desde septiembre
de 2006, serían inconstitucionales, pues avalarían métodos abortivos
como la PAE, el dispositivo intrauterino y las pastillas que
contengan levonorgestrel.
(Ver el reportaje completo)
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Ángela
Castellanos
Una
vez más los derechos de las mujeres a disponer sobre su maternidad
vuelven a estar en manos de los tribunales chilenos. El Tribunal
Constitucional está ad portas de decidir la legalidad de la píldora
de anticoncepción de emergencia (PAE) y su distribución a menores de
edad, así como el dispositivo intrauterino (DIU) T de cobre con
levonorgestrel. La PAE, o píldora del día después, es un método de
anticoncepción basado en la hormona levonorgestrel, que las mujeres
pueden usar como respaldo y en caso de emergencia, dentro de los
primeros días posteriores a una relación sexual sin protección, o en
la que ha fallado el método anticonceptivo empleado. Es decir, que
se corresponde con los Derechos Sexuales y Reproductivos. Después de
escuchar los alegatos a favor y en contra, nueve jueces decidirán si
la PAE atenta contra el derecho del que está por nacer y si las
chilenas pueden seguir usando la T de cobre. Aunque no existe plazo
para la decisión, se estima que se producirá en pocas semanas, pues
el requerimiento fue presentado ante esta corte hace cerca de un
año.
(Ver el reportaje completo)
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Liliana Aguirre F.
“Antes
teníamos hasta 14 hijos, no conocíamos el funcionamiento de nuestros
cuerpos, no sabíamos de dónde nos venía la menstruación ni que en
eso intervenía la hipófisis. Nosotras hemos aprendido a cuidar
nuestros cuerpos y evitar la muerte en mujeres y niños”, explica a
SEMlac Cristina Mamani, de la comunidad de Calamarca en La Paz.
También consultada por SEMlac Delia Martínez, comunitaria de
Calamarca, cuenta que antes temían acudir a los centros de salud,
por lo que muchas morían. Añade que este sector poblacional mejoró
su calidad de vida “con cinco módulos de aprendizaje que son: salud
sexual y reproductiva; atención prenatal, embarazo, parto y
puerperio; prevención de enfermedades de transmisión sexual;
anticoncepción y por último prevención de la violencia.”
(Ver el reportaje completo)
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Otros artículos
publicados el 2008 |
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Cuba: La desmesura sexual
- Ilse Bulit
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Artículos
publicados el 2007 |
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