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ICW Latina: Mujeres
haciéndose Visibles
Por Sara Lovera
México.- Una poderosa
comunidad global de mujeres que viven con VIH/Sida decidió
levantarse y luchar. Dialoga con los líderes de los organismos
internacionales y con sus gobiernos, y ha establecido alianzas con
el movimiento de mujeres y el feminista.
Se apersona entre quienes luchan
por los Derechos Humanos; pide que la prensa las muestre. Plantean
un cambio administrativo y social a las agencias de salud para
garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Y
también quieren poder, un lugar en la mesa donde se toman
decisiones. Porque Nada para Nosotras sin Nosotras, dicen.
Se trata de la Comunidad de Mujeres
Viviendo con VIH/Sida (ICW por sus siglas en inglés) que se adhiere
a la lucha internacional por la defensa y promoción de los derechos
humanos, que rescata del movimiento de mujeres la defensa de los
derechos sexuales y reproductivos y que busca un lugar en el mundo
para ser oídas.
Esta comunidad no se achica como dice
el preámbulo de su libro sobre buenas prácticas, Código de Vida,
presentado en la XVII Conferencia Internacional de Sida.
La comunidad de mujeres tiene como
principio luchar por ellas mismas. “No necesita que otras personas
hablen por nosotras” y sabemos “que ahora tenemos nuestra palabra”.
Durante más de 15 años se han
capacitado, han aprendido a relacionarse en el mundo de los
dirigentes, gobernantes o grupos sociales que dicen luchar por la
desaparición de la pandemia. “Hay quienes viven con sida y quienes
viven del sida”, subrayan.
Se trata de mujeres que lo mismo
transitan por despachos de ministros, que vuelan de un continente a
otro para exigir que se continúe en la búsqueda de una vacuna contra
el VIH.
Ellas, de todas las nacionalidades se
han hecho presentes en la XVII Conferencia Mundial del Sida para
lograr apoyos, recursos y reconocimiento.
De esa historia breve, ya que todo
comenzó en 1992 en Holanda, Patricia Pérez, la lideresa de América
Latina, señala -en entrevista con SEMlac- que fue necesario aprender
qué era el VIH y el Sida, qué eran los medicamentos y cómo podrían
ser distribuidos en forma gratuita y segura.
Pero lo más importante, dice por su
parte Maurin Elizabeth Brenson, del Uruguay, fue no temer a la
participación política y a la visibilidad. Ella que es una activista
contumaz contó que al saberse infectada no tuvo duda: “tenía que
buscar a las otras”.
Ruth Linares, de Costa Rica, menudita
y audaz, le dijo a SEMlac “yo entendí que tenía tres opciones:
dejarme morir; echarme a llorar e instalarme en la queja, o
enfrentarlo con todo, fuera como fuera”.
Ahora representa a las mujeres que
viven con VIH en Costa Rica, cuenta que pone su grano de arena para
fortalecer a la ICW Latina donde “me construyo y junto con las casi
2,500 mujeres de 18 países de la región, le damos al día, una forma
de dignidad”.
Y es que las mujeres entrevistadas por
esta agencia de noticias decidieron materializar su lema “Nada para
nosotras sin nosotras”.
El plan estratégico, explica Elva
Marina Soto, del Perú, se funda en 6 puntos: capacitar a las mujeres
viviendo con VIH/Sida, en diferentes temáticas, desarrollar
programas de Salud Sexual y Reproductiva y de Derechos Sexuales y
Reproductivos; crear estrategias de abogacía con los distintos
actores sociales y políticos para hacer visible la pandemia;
difundir la información disponible entre las mujeres viviendo con la
infección; lograr apoyos financieros y desarrollar una campaña de
prevención.
Grisbel Escobar, responsable en
Venezuela de la ICW Latina, a sus 28 años, con 6 desde que conoció
que el virus entró a su cuerpo, reclamó a los gobiernos de la región
la falta de políticas públicas para atender todas las infecciones de
transmisión sexual y aunque reconoce que existen suficientes
medicamentos en su país, es necesario, dijo, que haya políticas
públicas para dar herramientas a las mujeres y eliminar la violencia
y la discriminación.
Se consideran promotoras de un mensaje
de paz. Porque la pandemia es un reto a la estabilidad de la
sociedad y representa uno de los mayores desafíos del siglo XXI,
porque el Sida es la primera causa de muerte en muchos países,
porque la pobreza es también una causa y no existen suficientes
recursos ni económicos, ni políticos, porque al estigmatizarse la
enfermedad, se violan “nuestros derechos humanos”, que muchas de
nosotras ni conocíamos.
Martha Pérez, de Argentina, ahora
propuesta para el Premio Nóbel de la Paz, explica que esta comunidad
es la única Red Internacional organizada por mujeres viviendo con
VIH para mujeres, que surgió en la preconferencia de mujeres con VIH
en Holanda en 1992, que organizaron movidas por la falta de apoyo
mundial e información disponible para las mujeres que adquirieron el
virus.
Actualmente más de 4 mil mujeres en 57
países conforman la organización, realizan trabajo académico, de
investigación, de promoción y de vigilancia a tratamientos y
atención de los servicios médicos.
Actualmente ya empiezan a delinear
programas estratégicos de prevención y educación, para detener el
crecimiento de la epidemia. Se han replanteado el funcionamiento de
las instituciones como la familia, el papel de la iglesia, el de los
gobiernos y el de Naciones Unidas.
En la organización, afirma Ruth
Linares “aprendimos a reconocer las identidades sexuales, el corazón
e importancia de la sexualidad, la cultura de la discriminación y la
exclusión”, eso, “nos ha dado fuerza, porque pensamos en nuestras
hijas e hijos, en las generaciones que vienen detrás de nosotras”.
La ICW Latina nació en enero de 2003,
reunidas en Pretoria, Sudáfrica, se acordó dar independencia a las
distintas agrupaciones regionales. Entonces, según cuenta Patricia
Pérez, había ya 16 organizaciones nacionales en América Latina,
“éramos ya muy fuertes” y no “estábamos visibles”.
Hacer incidencia
política
Las entrevistadas, una a una, narran
cómo surgió esta decisión de lograr una respuesta de los Estados, y
decidieron coordinarse con sus gobiernos, vigilarlos, dialogar y
discutir con ellos para avanzar en la atención específica de las
necesidades diversas de las mujeres que viven con VIH.
Patricia Pérez cuenta que al
prepararse y saber qué necesitábamos, “empezamos a sentarnos a
negociar”. Así, con ese conocimiento, armaron propuestas de
solución, sin miramientos porque “somos absolutamente críticas”,
pero esas críticas, explica, se hacen cuando las cosas no funcionan,
y desde la mesa de negociación.
Los testimonios hablan de su alianza
con la Coalición de Primeras Damas “porque tienen poder”, con
algunos gobiernos empezaron a formar un Grupo de Cooperación Técnica
Horizontal a nivel regional, donde se articularon todos los
programas de SIDA de los países de América Latina.
En ese sentido hubo que aprender.
Primero relacionarse con los jefes de los programas; relacionarse
con los activistas y de ese modo, poco a poco, surgió “una especie
de paridad entre los tomadores de decisiones de los gobiernos y de
las agencias o del concierto internacional”.
Ahora en la ICW latina, precisa Ruth
Linares, sabemos hacer lobby, hablar personalmente con los
presidentes de los países y reclamar el sitio para nosotras. “Yo una
vez le dije al presidente de El Salvador, que me dijo que su esposa
nos representaría, que con todo el respeto a la primera dama, quien
nos debe representar es una mujer que vive con VIH”. |