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República Dominicana: Mujeres se enfrentan al peor machismoPor Mirta Rodríguez Calderón
Santo Domingo, marzo (SEMlac).- Mientras las dominicanas recibían reconocimientos formales e informales, y los medios de prensa las destacaban, un incidente —si no lamentable, por lo menos vergonzoso— se convirtió en epicentro de este 8 de marzo en República Dominicana.
Un pelotón de mujeres policías fueron enviadas a detener una manifestación de otras mujeres de movimientos populares y ONGs que aspiraban a entregar un documento en el Palacio Presidencial.
Las autoridades que debían recibir el pliego no se personaron, ni hubo recibimiento, como otras veces había ocurrido no lejos de allí, en el Congreso Nacional.
En cambio, cuando las mujeres manifestantes ya habían esperado más de media hora para ser acogidas y decidieron dar lectura pública a su documento, un subsecretario sin cartera, Rafael Pérez Modesto, salió a "regañarlas" porque no debían haber hecho lectura pública del texto destinado a las altas autoridades gubernamentales. Pérez Modesto, finalmente, fue el receptor del mensaje formal.
Pero eso no fue lo peor. La manifestación había partido del Parque Independencia y recorrido unas 20 cuadras con pancartas y reclamos: "¡más educación y menos corrupción¡", "Código Penal con despenalización del aborto terapéutico", "Mujeres en la calle por la Constituyente", "Trabajo decente para las mujeres, tierra para las campesinas", "8 de Marzo sin violencia, vida digna para las mujeres"…, entre otras consignas por las que, desde hace mucho tiempo, luchan las dominicanas.
Al llegar al Palacio se encontraron a un Comandante que encabezaba un pelotón de mujeres policías. "Al principio se portó correcto", según contó a SEMlac Virtudes de la Rosa, activista política de mucha experiencia en las filas de Izquierda, quien se quedó al frente de la manifestación cuando líderes de otras organizaciones entraron al Palacio buscando a la autoridad que debía atenderlas.
Como pasaba el tiempo sin respuestas, las dirigentes de la Confederación Nacional de Mujeres del Campo (Conamuca), de la Colectiva Mujer y Salud, el sindicato de choferesas, la Articulación Campesina, el Colectivo Unido de Mujeres (Cudem), el Centro de Solidaridad por el Desarrollo de la Mujer (Ce-Mujer) y otras fuerzas empezaron a leer su documento al público y a la prensa, en la voz de la ex diputada y sindicalista Eulogia Familia.
Cuando Virtudes de la Rosa arengó a las uniformadas recordándoles que si hoy ellas podían ser policías era gracias a las batallas que antes habían ganado otras mujeres, el jefe policial se molestó y les recordó que había una línea territorial que no debían sobrepasar, justo al costado de donde radica la Secretaría de Estado de la Mujer, cuyas funcionarias no se dejaron ver, según versión de la secretaria de educación de CE Mujer, Graciela de la Cruz.
No hubo golpizas, relató a SEMlac Antonia Severino, de Cudem, pero sí "regaños" porque ellas no tenían "permiso oficial" para manifestarse. Según las normas del Ministerio de Interior y la Policía, la única obligación de un colectivo que quiera hacer manifestación pública es comunicarlo, explicando la causa; pero no necesita esperar por ningún permiso.
No todas las acciones de este 8 de marzo fueron expresión del machismo peor. También hubo homenajes, premiaciones, actividades culturales múltiples y pronunciamientos de políticos exaltándolas, entre ellos el alcalde de la ciudad capital y el ex candidato de uno de los partidos mayoritarios.
Durante la semana tuvieron lugar discusiones y paneles para significar la emergencia de mujeres a diferentes espacios de la vida pública. Entre ellas, figuró la presentación de un documento comparativo de las propuestas de reforma constitucional que ha enviado el presidente de la República al Congreso para su discusión y adopción, comparado con "la Constitución que queremos las mujeres", que es como se enuncian las sugerencias levantadas desde el movimiento de mujeres y feministas agrupadas en el Foro de Mujeres por la Reforma Constitucional.
Lo más polémico de este texto se concentra en el artículo 30, que en el proyecto oficial declara el rechazo a las interrupciones de embarazo por entender que hay vida desde la concepción misma, mientras que en el documento de las mujeres se reconoce el derecho a la vida de las personas.
Justo estos debates están comenzando en el Congreso de la República y, para el próximo miércoles, el movimiento de mujeres ha convocado al salón de la Asamblea, donde se dirimen ese y otros particulares de la ley fundamental de la República. |