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Perú: Debido a roles sociales, hombres mueren más que mujeresPor Julia Vicuña
Lima, enero.- Trabajar en la construcción, minería, pesca o ser policías, miembros del ejército y chóferes de autobuses hace que la expectativa de vida de los varones en Perú sea menor que la de las mujeres, pues están expuestos a mayores riesgos.
Mientras ellos son más propensos a morir por accidentes de tránsito, violencia, adicciones a drogas legales e ilegales, y a contraer enfermedades infecciosas, cirrosis y ciertas enfermedades crónicas del hígado, las mujeres mueren por complicaciones del embarazo, el parto y el puerperio; enferman por neoplasias de mama y cuello uterino, la violencia y sus consecuencias.
Así lo reveló a SEMlac Germán Perdomo, consultor de Políticas y Calidad en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), durante el I Seminario Internacional Derecho, Interculturalidad y Género: una mirada a los servicios de salud, realizada en esta ciudad el 13 y 14 de enero.
Según el especialista, los roles asignados socialmente a hombres y mujeres determinan factores de riesgo diferenciados. "La mayoría de los delincuentes son varones y todos ellos están sometidos a riesgos de muerte violenta, o el hecho de estar masivamente detrás de un volante hace que estén involucrados en la mayoría de accidentes de tránsito. Los obreros de la construcción, casi todos son hombres y sufren accidentes de trabajo. Todo está relacionado con los roles sociales que cumplen los hombres", explicó.
De acuerdo a la oficina de Estadística e Informática del Ministerio de Salud (MINSA) para el año 2000, 7 de cada 10 personas fallecidas por causas externas fueron hombres. El análisis de las muertes registradas por causas naturales según sexo, para el mismo año, reporta 48% para las mujeres y 52% para los hombres.
Para Perdomo, si bien el género contribuye a las diferencias observadas en la salud, así como en la morbilidad y mortalidad de mujeres y hombres, el bajo nivel educativo, la pobreza y la pobreza extrema empujan a los indicadores de salud a niveles alarmantes.
"La solución es muy compleja y no atañe solamente al sector salud, la sociedad tiene que hacer mucho. En lo posible la educación debería ser obligatoria hasta la secundaria (actualmente en el Perú sólo la primaria es obligatoria) de esa manera habría mejores condiciones de estudio y trabajo para los ciudadanos, lo cual disminuiría las condiciones para la delincuencia en el país", afirmó.
Al comparar los niveles de delincuencia y de violencia delincuencial de Noruega, Suecia, Finlandia con los de Perú, Bolivia, Ecuador y Guatemala, señaló que la diferencia es abismal. "En esos países esas actividades son menores porque tienen mejores condiciones de vida, cuentan con políticas de desarrollo de la sociedad y de inversión en los recursos humanos", indicó.
"En la medida que las mujeres tengan mayor y mejor educación será menor la mortalidad infantil, cuando tengan igual acceso al trabajo e igual ingreso que los hombres, las condiciones de vida de las familias van a cambiar. Es necesario impulsar estrategias que garanticen el desarrollo completo de la sociedad" dijo.
Al ser consultado sobre el poco interés de políticos y gobernantes por impulsar medidas que contribuyan a superar las diferencias injustas entre mujeres y hombres en cuanto al ejercicio del derecho a la salud, indicó que falta control social.
"La mayoría de los ciudadanos elijen a los gobernantes y se da la vuelta, cuando ellos deberían controlarlos, vigilarlos y pedirles cuenta. El ciudadano por lo general no le pide cuentas a la autoridad que eligió", dijo.
Germán Perdomo fue uno de los expositores del ya mencionado Seminario Internacional, organizado por el Ministerio de Salud, con el apoyo de organismos internacionales y de la sociedad civil y en el que intercambiaron experiencias expertos de Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela.
El Seminario buscó promover la reorientación de los servicios de salud según la necesidad de género, respetando la interculturalidad y mejorando la incorporación de los derechos humanos. |