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Reportajes y noticias de SEMlacDel 21 al 26 de enero de 2008
Perú: Ahora narcotraficantes usan niños para transportar drogaPor Zoraida Portillo
Lima, enero.- Los narcotraficantes estarían usando cada vez más a menores de edad para sacar la droga desde los centros de producción en el Perú a destinos internacionales, confirmaron a SEMlac fuentes policiales.
El descubrimiento, el día de Navidad, de dos niños que fueron inducidos por su propia madre a tragar 391 cápsulas de clorhidrato de cocaína, fue la punta de la madeja detrás de la cual se escondería una bien montada organización que recluta adolescentes muy pobres para que saquen la droga del país.
Los adolescentes, un joven de 15 años y una menor de 17, cargaban 151 y 105 cápsulas de droga, respectivamente, en sus estómagos, en total 3,5 kilos con destino a Argentina. Cada cápsula medía 10 centímetros que ellos fueron obligados a tragar. Fueron necesarios tres días de sufrimiento bajo atención médica especializada para que los adolescentes evacuaran totalmente el cargamento.
Felizmente en este caso no hubo complicaciones médicas como sí ha ocurrido en muchas oportunidades en que los correos de la droga —conocidos como burriers, aludiendo a su condición de burros de carga y courriers de los narcotraficantes— han encontrado la muerte.
Esta era la segunda vez en cuatro meses que la desnaturalizada madre, de 43 años, usaba a sus hijos para transportar droga. De acuerdo con las investigaciones policiales, la primera ocasión fue en agosto del año pasado y en esa oportunidad pudo burlar sin problemas los rígidos controles policiales del aeropuerto internacional.
Pocos días después de este descubrimiento, la policía detuvo a otra mujer que había alquilado a su hijo de 11 años a otro grupo de narcotraficantes. De acuerdo con informes de prensa, este niño iba a ingerir 600 cápsulas de clorhidrato de cocaína envueltas en látex, también con rumbo a Argentina.
Aunque las fuentes policiales consultadas por SEMlac se mostraron muy cautelosas en brindar información “para no entorpecer las investigaciones”, dejaron entrever que habrían muchas mafias dedicadas a reclutar adolescentes pobres, en situación de abandono o con precarias relaciones familiares para usarlos, literalmente, como “burros de carga” para transportar droga.
“Los traficantes están apelando a esta modalidad debido a lo fácil que es reclutar a estos adolescentes, que no cobran mucho por poner en riesgo su salud, y porque, además, al ser menores de edad, no enfrentan mayores penas”, señaló a SEMlac un oficial de la Dirección Nacional de Drogas (DINANDRO) de la policía nacional.
En efecto, las leyes peruanas consideran inimputables a los menores de 18 años, quienes no cometen delitos sino infracciones y enfrentan por ello un máximo de cuatro años de prisión. De otro lado, mientras que un adulto cobra entre 2.000 y 5.000 dólares por transportar droga en su organismo, los menores de edad lo hacen por 100 ó 200 dólares, dependiendo de la cantidad que ingieran, señalan las fuentes policiales.
El pasado año, la DINANDRO desarticuló 47 mafias dedicadas al tráfico ilícito de drogas e incautó cuatro toneladas de cocaína y aproximadamente 1.000 toneladas de insumos químicos para fabricar droga, los que son enviados a los valles coraleros de la amazonía, donde causan inmensos daños ecológicos a la flora y fauna. También detuvo a unos 800 pasadores de drogas o burriers.
Las modalidades son innumerables: desde cargar la droga en el estómago o la vagina en el caso de las mujeres, hasta disimularla en alimentos en conserva, en fibras de algodón, cosidas a la ropa, en cuadros o fotos y hasta en encomiendas postales con direcciones falsas.
La persistencia de individuos que ingieren cápsulas de látex para burlar los controles se ha incrementado de tal manera que el hospital público de El Callao, localidad donde se halla el aeropuerto internacional, debió habilitar un pabellón especial para hospedar a los burriers capturados hasta que evacuen totalmente la droga, o para atender a quienes sufren complicaciones por roturas de los envoltorios dentro de su organismo.
Los burriers se enfrentan a una condena de 25 años de prisión, la misma que espera a la madre que permitió que sus hijos lleven droga, aunque Susana Pinilla, ministra de la Mujer, ha solicitado al poder judicial sancionar “ejemplarmente” a aquellas mujeres que usen a sus hijos en esta criminal actividad.
Los menores podrían enfrentar una condena de cuatro años en centros de rehabilitación juvenil.
República Dominicana: La justicia puesta a pruebaPor Mirta Rodríguez Calderón
Santo Domingo, enero.- La muerte en 2003 de un acaudalado negociante, dedicado a la extracción y comercialización de arena —individuo en extremo violento y abusador—, ha mantenido en continua zozobra a dos dominicanas: Miriam Brito, quien fuera su esposa y madre de cuatro de sus hijos, y la doméstica Deidania González, acusadas de haber ultimado al hombre.
Ambas fueron sancionadas a 20 y 30 años de prisión. En diciembre pasado, el Presidente de la República, Leonel Fernández, aceptó el reclamo del movimiento femenino e indultó a Brito, mientras que Deidania, en libertad tras un recurso de habeas corpus por ser madre de un bebé que necesitaba ser amamantado, se mantenía en su casa de Azua, a unas tres horas de Santo Domingo, donde atiende a sus cinco hijos.
La semana pasada, ella supo por la televisión que la daban por prófuga. Acudió a la justicia —acompañada por una periodista investigadora prominente, Nuria Piera— y ahora se halla en prisión.
La historia, así de lineal, enmascara la retahíla de atropellos que sufrieron las dos mujeres por parte del hombre ultimado, y el caso omiso que le hicieron las autoridades judiciales de la provincia de San Cristóbal, 80 kilómetros al oeste de la capital, donde Brito presentó en el curso de 18 años ¡117 querellas! por violencia, ninguna de las cuales fue atendida.
¿Qué clase de individuo era el arenero José Castro?: En una carta a las madres dominicanas que Brito dio a conocer en 2004, ella relataba:
“He vivido momentos terribles, que ustedes, como madres, comprenderán muy bien. Los más difíciles, si algunos pudieran calificarse así, ocurrieron cuando Joselito (José Castro) rompió a patadas la dentadura de nuestra hija Yuleisy, de 10 años; cuando encerró con los ojos vendados a Ariel y José, junto a los perros en una jaula de hierro; cuando rompió los brazos a José Manuel. No tengo palabras ni lágrimas para recordar mi angustia cuando les disparó balazos a nuestros hijos mayores que, por fortuna, sólo rozaron la cabeza de Ariel.
“Muchas veces presenté querellas, busqué apoyo, me dirigí a personas influyentes y me sentí sola. Sin embargo, jamás me arrepentiré de haber regresado una y otra vez al lado de mis hijos, después de haber huido de las golpizas, humillaciones y malos tratos.
“En cada caso pensé que no podía salvarme sola, que prefería morir, si tuviere que morir, junto a mis cuatro hijos que son mi responsabilidad. Y a pesar de todo esto, nunca intenté terminar con la vida del señor José Castro.
“Aún ahora, en estas circunstancias en que me condenan sin razones, no quiero imaginarme que mis muchachitos y muchachitas vayan a vivir con otras personas, algunas de las cuales, sabiendo lo que pasaba en mi hogar, se hacían ciegos y sordos ante nuestra tragedia terrible”.
Pero eso no era todo: ese hombre lanzó a su propia mujer de un primer piso; la golpeó repetidamente, la humilló hasta la saciedad y aun a la doméstica intentó violarla. Esta, solidaria, compartió las cuitas de Miriam y aunque nunca se presentaron pruebas fehacientes, habría sido quien lo ajustició.
Pero las autoridades que 117 veces ignoraron los reclamos de Miriam, se lanzaron sobre ellas con saña, mientras el movimiento de mujeres puso en tensión sus fuerzas al conocerse los hechos, durante cuatro largos años, apeló al Presidente y ahora se moviliza para liberar a Deidania y que ésta sea indultada.
Tras la odisea de ambas, están los intereses de la familia del arenero, que ha pretendido despojar a Brito y sus hijas e hijos de todos los bienes adquiridos durante la vida en familia.
Deidania, de 32 años, madre de hijos e hijas pequeños, asumió su internamiento en prisión sin rebeldías y —según un diario— dispuesta a aprovechar ese tiempo para estudiar: ella ,que todo el tiempo ha trabajado como doméstica, ha decidido hacer algo más por sí misma después de tanto sufrimiento.
Sufrimientos invisibles de las maltratadasNo faltan, sin embargo, criterios encontrados desde los medios de comunicación: hay quienes entienden que las dos mujeres —si realmente ultimaron al abusador quien, por demás, tenía muchos enemigos— merecerían un trofeo en lugar de una sanción. Y también quienes opinan que si Deidania fue la autora material del ajusticiamiento, que esas fuentes califican de “crimen”, tiene que cumplir sanción porque se trata de la muerte de un ser humano.
La colega Grisbel Medina, desde Listin Diario, el periódico más antiguo del país, ha puesto los puntos sobre las íes. “No lo dudo. José Castro, el arenero que durante 20 años hirió la piel, alma e hijos de Miriam Brito, era un ser humano, un hombre “recto” que siempre procuró satisfacer las necesidades de su familia, según sus hermanos”.
”No lo dudo. Castro fue pobre y con trabajo levantó una empresa-fortuna que le sirvió para gratificar a periodistas, cancelar a fiscales y ser contribuyente del partido de gobierno. El mismo Castro, arenero defendido porque ‘era un ser humano’, burló 117 querellas de violencia doméstica, abuso del vejamen ejercido durante dos décadas contra una familia, la suya, que hasta hoy no contaba.
“Me sorprende leer que Castro fue asesinado porque ‘alegadamente’ maltrataba a su esposa Miriam. Nadie tiene derecho a matar a nadie. Pero sobran evidencias que comprueban que “el ser humano” ató a uno de sus hijos con el perro, tiró a otro de un segundo nivel, regalaba palizas a trocha y mocha, a una hija le arrancó los dientes, a otro lo enterró y golpeó con pala, sin obviar las torturas y violaciones a Miriam, mientras la justicia la ignoraba o se hacía la dormida.
“Mira qué bien, el Presidente indultó a la mujer que mató el marido”, dijo otro “humano” para quien Miriam, esa mujer, no cuenta. Ella huyó decenas de veces del martirio y, al final, el poder de Castro la alcanzaba. El país supo de Miriam Brito cuando el “humano” arenero expiró.
Para la mayoría, los sufrimientos de mujeres son invisibles hasta sembrar la próxima cruz. Con Miriam, al invertirse los papeles, patalea una parte del país. No dudo que los defensores del “humano” preferían contar una muerta más.
Esta situación, que no es la única en que el movimiento de mujeres ha acompañado a las violentadas, debe tener un colofón positivo para la justicia de la justicia.
La Confederación de Mujeres del Campo (CONAMUCA), que impulsó con toda energía las acciones precedentes al indulto de Miriam, emitió en estos días una declaración en la que reconoce al Presidente de la República Dominicana y a las fuerzas sociales que apoyaron esa causa.
Anticipan que ahora trabajarán en apoyo a Deidania González y ratifican las advertencias necesarias, luego de reconocer que ese indulto significa un alto a la violencia:
“Hoy, felizmente, Miriam Brito cuenta con vida y, aún con problemas por las secuelas físicas y sicológicas, puede reunirse con sus hijos e hijas y tratar de encaminar su familia con la ayuda de todos y todas. Pero CONAMUCA y el país se preguntan ¿cuántas vidas habrán costado actitudes similares de los aparatos del Estado frente a hechos y denuncias de la misma naturaleza?”.
Diversidad sexual: La clave no es tolerar, sino aceptar la diferenciaPor Sara Más
La Habana, enero.- Más que permitirles expresarse en algunos espacios, facilitarles servicios de atención, ayuda y orientación, tenderles una mano, las personas transexuales, bisexuales, homosexuales y travestis en esta isla del Caribe —y en muchas partes del mundo— abogan y necesitan ser aceptadas como son.
Así lo manifestaron la pasada semana, en La Habana, los asistentes al IV Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, médicos, especialistas y terapeutas que coinciden en reconocer avances en la materia en el país, aunque es largo y difícil el camino para conseguir la plena aceptación, en una sociedad de arraigada cultura machista, añadieron.
“Se ha trabajado mucho contra la discriminación hacia las personas no heterosexuales, pero todavía en cada palabra hay un dejo de lástima, complacencia, de una tolerancia que también margina y hasta puede ser despiadada”, comentó Omar Parada, coordinador del programa de HsH (hombres que tienen sexo con hombres), de la provincia Granma, a más de 700 kilómetros al este de la capital cubana.
Parada intervino en un debate libre de la cita científica, que sesionó bajo la idea “Por el derecho a la libre orientación sexual e identidad de género”. Entre las insatisfacciones de su labor, dirigida a la prevención del VIH/sida, refiere que hay un espacio que “sigue siendo muy comprometedor y al cual es muy difícil acceder: el de las personas bisexuales”.
La atención integral a transexuales en Cuba y su inclusión en las políticas sociales fue reconocida por varios integrantes de ese grupo, acogidos y atendidos por del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), institución que dirige la estrategia, orientación y terapia al respecto.
“Un día nos acercamos al CENESEX, porque no conseguíamos trabajo. Algunas tenían que prostituirse, esconderse. Allí nos acogieron y nos han ayudado no sólo con tratamiento médico, de especialistas, sino que nos facilitaron estudiar, hacernos personas. Gracias a esos cursos me hice peluquera y me integré socialmente”, relata Olivia, transexual de hombre a mujer.
“Ahora salimos a la calle haciendo un bien y eso ha servido para que nuestras familias nos comprendan y nos apoyen”, agrega.
El primer diagnóstico de transexualidad en Cuba ocurrió en 1972, a un joven de 23 años de edad, por especialistas del entonces Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual (GNTES), actualmente CENESEX, precisó Mariela Castro, directora de esa institución, durante la conferencia que abrió el congreso. “Es el primer caso cubano que solicitó atención institucional y dio lugar a la creación de una comisión multidisciplinaria para la atención a estas personas”.
De entonces acá, la Comisión Nacional de Atención a Transexuales ha recibido 92 solicitudes. De éstas se ha podido confirmar el diagnóstico de 27 transexuales, dos travestis y dos homosexuales masculinos afeminados.
Del total de diagnósticos emitidos, 24 viven un proceso de cambio de hombre a mujer y dos de mujer a hombre; sólo uno obtuvo la reasignación quirúrgica de su sexo, por lo que actualmente es reconocida como mujer, aunque se mantiene bajo atención y seguimiento.
El equipo multidisciplinario para el diagnóstico y tratamiento a transexuales del CENESEX lo integran profesionales de psicología, sociología, derecho, antropología, educación, comunicación social, trabajo social y lingüística, así como de diferentes especialidades de las ciencias médicas: psiquiatría, endocrinología, medicina interna, cirugía general y plástica, genética, ginecología, enfermería, otorrinolaringología, dermatología y foniatría.
Para Héctor Hernández, a quien conocen y se presenta como La Mama, se trata de una relación recíproca, en la cual han recibido atención y, luego, han ido ganando nuevos espacios.
Vinculada al proyecto HsH en Granma, Hernández trabaja en un proyecto del CENESEX para la prevención de ITS/VIH/sida. “Empezamos con grupos necesitados, de personas automarginadas, que no trabajaban, y fuimos desarrollando debates sobre estos temas, para sensibilizar también al personal de las instituciones”.
Como resultado, el órgano de trabajo local adecuó su política de empleo y actualmente casi el 80 por ciento de la población transexual, homosexual y travesti vinculada al proyecto está trabajando o transita por un curso de superación, agregó.
Entre sus acciones sobre este tema, el CENESEX ha propuesto al Parlamento una Ley de Identidad de Género y Cambio de Sexo Legal y ha apelado al Ministerio de Salud Pública para que establezca los procedimientos de atención a transexuales, incluida la cirugía de reasignación sexual.
Sin embargo, tan amplia y variada como la propia diversidad sexual, la receptividad social de estos asuntos precisa todavía de un largo camino aún plagado de mitos, tabúes y discriminación, como necesitado de apertura, información y conocimiento.
“Son imprescindibles los medios de comunicación como una vía de información para compartir conocimientos, multiplicarlos, y que se abra paso el entendimiento”, sostuvo por su parte la psicóloga Norma Guillard, vicepresidenta de la sección de Diversidad Sexual de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria de Estudios de la Sexualidad (Socumes).
Guillard abogó por llevar estos temas a un medio tan poderoso como la televisión, en particular la problemática de la mujer lesbiana, como vía para que las transformaciones sexuales se acompañen de una “libre de mitos, prejuicios y estereotipos sexistas”.
Entre la comunidad científica, de la educación y de los profesionales dedicados a estos temas, también falta conocimiento, sensibilidad y valentía para enfrentarse a la diversidad sexual sin prejuicios, agregaron las asistentes y delegados a la cita.
“Hay una ignorancia grande entre los propios profesionales que se adentran en estos temas de la sexualidad humana, que a veces hablan del asunto como si fueran a contaminarse”, apuntó el urólogo Manuel Lemus, quien reconoció que el camino precisa de una transformación desde lo individual.
"Porque en el fondo", al decir de Mariela Castro, "está la educación en el odio cultural al homosexual, al transgénero, al que no es heterosexual, y es contra eso que tenemos que luchar”.
A su juicio, los dos espacios valiosos y críticos, donde falta mucho por hacer al respecto, son la familia y la escuela, “las instituciones más importantes de una sociedad", señaló. “Todas las personas somos importantes, y hay que crear espacios para todas”.
Costa Rica: El espíritu indomable de Carmen LyraPor Evelyn Vargas Carmona
San José, enero.- En la enseñanza, era la “niña Marisabel”, pionera de la educación preescolar en Costa Rica. En la política, “Chabela”, pieza clave en el Partido Comunista y asidua defensora de causas sociales. En las letras, Carmen Lyra, precursora del realismo social propio de la Generación de 1940 y creadora de la entrañable cuentacuentos, “Tía Panchita”. En el registro oficial costarricense, todas ellas convivieron en María Isabel Carvajal, Benemérita de la Cultura, una mujer destacada en las letras, la educación y la política de este país.
Para el historiador Iván Molina, entender a esta polifacética mujer, nacida el 15 de enero de 1888, sólo es posible si se considera el triple condicionamiento de marginación que padeció: primero, por ser hija ilegítima; segundo, por su condición de mujer y tercero; porque se insertó en el grupo de intelectuales radicales de principios del pasado siglo.
Desde muy joven mostró gran preocupación por los sectores en desventaja. A los 18 años se integró al Hospital San Juan de Dios, en calidad de novicia religiosa, pero fue rechazada por la Hermanas de la Caridad, por no ser una hija reconocida. Este pudo ser un hecho detonante de su ya, de por sí, profunda sensibilidad social.
Una vez concluido ese místico capítulo de su historia, su vida dio un giro completo. Tras abandonar su ilusión de convertirse en monja, cultivó su intelecto con la lectura. De esta manera conoció diversas corrientes de pensamiento político, desde el anarquismo, pasando por los movimientos reformistas latinoamericanos, hasta el comunismo.
En su época, la única carrera posible para las mujeres era la educación. Así, se graduó de maestra del Colegio Superior de Señoritas, en 1904, y pronto se convirtió en una educadora de vanguardia, especialmente en el campo de la enseñanza preescolar.
Aprendió francés e inglés y, en 1920, partió a Europa, becada por el gobierno, con el fin de ampliar sus conocimientos pedagógicos sobre las nuevas tendencias educativas, especialmente las relacionadas con los jardines infantiles. En Francia se enfocó en el estudio de diversas teorías, principalmente en las de María Montessori.
A su regreso a Costa Rica, le dio forma a la cátedra de Literatura Infantil, en la antigua Escuela Normal, y fundó, junto a Luisa González, la Escuela Maternal Montessoriana, centro donde brilló tanto por su labor educativa como por su obra social, pues logró integrar a niños y niñas de familias adineradas con infantes de escasos recursos.
Su residencia estaba ubicada en una de las zonas más elegantes de su tiempo, Barrio Amón, parador de la burguesía josefina. Irónicamente, la biblioteca de su casa fue un centro de tertulia y discusión política, donde se reunían personas con un ideario totalmente encontrado con el de sus vecinos.
No estaba dispuesta a hacer concesiones. Fue siempre fiel a sus convicciones y las defendió apasionadamente, con su palabra “irónica y sarcástica”, como la califica el historiador Molina, y con su acción valiente y transgresora.
Siempre consecuente con sus ideas radicales, se integró al Partido Comunista para asumir la dirección intelectual y la propaganda. Fue tal su presencia en esa fuerza política, que incluso los servicios de inteligencia de los Estados Unidos llegaron a manejar la hipótesis de que fue ella, y no Manuel Mora, la verdadera fundadora de esa agrupación.
Los últimos años de su vida los dedicó por entero a la actividad política, y se destacó en este campo como periodista. Su militancia en esta esfera le costó primero su trabajo y, al filo de su vida, la patria.
La guerra civil de 1948 la obligó a partir al exilio hacia México, país donde murió un año después, a pesar de la solicitud que se le hizo al gobierno para que muriera en suelo costarricense.
En las letras, según el escritor Alfonso Chase, “estructuró y dio forma a un lenguaje nacional, rico en detalles, a veces esquemático, pero con un gran sentido de la belleza literaria y la sencillez de la psicología cotidiana”. Su obra Los cuentos de mi Tía Panchita es considerada una pieza clásica de la literatura costarricense.
Carmen Lyra, de acuerdo con Molina, fue una mujer “que se mantenía a sí misma: soltera, libre y radical“. Esta ilustre escritora, educadora y activista política llegó a ser apreciada por sus dotes intelectuales, su creatividad, su dinamismo y su eterna fidelidad a las causas por las cuales luchó toda su vida.
Pero que sea Alfonso Chase quien resuma su huella: “Carmen Lyra no sólo escribió Los Cuentos de Mi Tía Panchita. Su obra es voluminosa y refleja las contradicciones sociales y políticas de su época. No es una figura inerte contando cuentos en una poltrona. Es una de las mujeres más lúcidas, buenas y valientes que ha producido Costa Rica”.
Cuba: Madre, hay una solaPor Ilse Bulit
La Habana, enero.- Es un chiste viejo y, como las modas, vuelve de tiempo en tiempo. En Cuba, Pepito es el personaje protagónico de cuentos inventados, recipientes de la filosofía de la calle donde el sexo y la política enlazan sus tentáculos y la risa escondida se suelta en carcajada.
A Pepito la mamá lo envía a buscar unas colas en la nevera para brindárselos a unas amigas. Y Pepito, burlón y atrevido, atenta contra los principios establecidos por la sociedad y, colocando la coma en el vocativo, grita: ¡Madre, hay una sola!
Escondido en este inocente chiste está la doblez del llamado amor a la madre, predicado por tantos varones que en el mundo han nacido. Por supuesto, madre hay una sola y padre también, hasta que a la biotecnología le de por lo contrario.
Este chiste surge fechas ha, cuando la genética se ligaba a las atrocidades descubiertas en campos de concentración nazis; en los cines de barrio, las mujeres empapaban sus pañuelos ante la rolliza Sara García, con los brazos abiertos para recibir a sus hijos-ovejas negras; y delincuentes se tatuaban corazones con el consabido letrero de la madre perfecta, irrevocable y única, aunque cumplieran condenas por matar a otra madre cualquiera para robarles una cola.
Años antes, la consabida frase aparecía en un tango cantado por Carlos Gardel bajo ese mismo título y con letra de José de la Vega. Apenas quedan dudas. Este extraordinario artista popular, vigente de un siglo a otro, afianzó la imagen de la viejita con el eterno perdón en los labios.
Después vendría Pedro Infante y también la carga de radionovelas que, con sus hembras sufridas de tanto hacer llorar a las madres de carne hueso sobre los radios, les provocaban cortocircuitos a dichos aparatos. Si tanto las quieren, ¿por qué las hacen llorar fuera de la realidad virtual?
Sin dudas, la imagen de la parida ha mejorado y por esfuerzo propio, principalmente. Sangre, sudor y lágrimas le ha costado y le costará. Sí. El cine, la radio, la televisión, los videos, en la inmensa mayoría de sus ofertas, distorsionan sus capacidades y qué decir de los medios de papel y en red.
Pero, seamos justos. Juegan a su modo con la realidad, pero esa realidad aplasta primero antes de abrir los noticiarios estelares. Está ahí, por desgracia, al alcance de la mano de todas las madres, recordadas y adoradas con besos y flores un día al año —bien publicitado, por cierto—, para aumentar la venta de regalos; en cualquier geografía, bajo este o aquel signo político. La cruda realidad la circunda fuera de las pantallas.
Ahora son los chicos de las maras, productos de guerras y miseria, quienes en sus brazos tatúan oraciones a sus madres. Hace ocho años, el niño cubano Elián vio morir a su madre en el mar y trataron de robarle las abuelas. Hoy, el niño colombiano Emmanuel ensaya al fin la palabra “mamá” frente a su progenitora Clara. |