Reportajes y noticias de SEMlac

del 3 al 9 de diciembre de 2007

 

 

Cuba: Una cruzada personal contra el Sida y sus estigmas

Por Sara Más

 

La Habana, diciembre.- No hay lujos ni carteles especiales. Apenas unos 12 metros cuadrados, lo justo para colocar unos bancos rústicos de madera y una mesa, conforman el escenario donde, cada mes, se celebra lo que se ha dado en llamar la peña de Laura, aunque su nombre verdadero es Pandora, en busca de la esperanza.

 

“Se me ocurrió por la leyenda de la caja de Pandora, de donde empiezan a salir todos los maleficios el día que ella, por curiosidad, la abre”, explica Laura Pérez Hernández, casada, madre y portadora desde 1999 del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del sida.

 

Según la leyenda, Pandora se esconde en una esquina, arrepentida por todo el mal que ha desatado, pero siente que en la caja hay algo que se mueve. “Se asoma y es entonces que encuentra a la esperanza, esa misma que tenemos nosotros de que un día aparezca la cura para el sida”, agrega Laura, residente en San José de las Lajas, poblado a más de 30 kilómetros de la ciudad de La Habana.

 

El lugar es rústico, pero acogedor, según sus propias palabras. Como su vivienda es mínima, aprovechó al máximo la azotea de su casa, donde levantó un techo de madera y palma cana, conocido en Cuba como ranchón.

 

“Fui a buscar a un señor que se dedica a este tipo de construcciones, aunque no sabía cuánto me iba a cobrar ni tenía con qué pagarle. Cuando terminó, no quiso dinero, porque le pareció que era una idea muy buena y que hacía falta aquí”, relata quien actualmente coordina el proyecto Mujer y sida en la provincia La Habana, aledaña a la capital.

 

“En este pueblo no tenemos local de consejería, donde poder informarnos. Me propuse entonces abrir este espacio, con un componente educativo, para que las personas se sintieran confiadas y se acercaran a conocer. Todavía hay mucho tabú y prejuicio entre la gente. Cuando alguien se acerca a la enfermera encuestadora, enseguida empiezan a pensar que tienes sida, comienzan los comentarios. Mi peña es un espacio más informal. Aquí puede venir cualquiera, con VIH o sin él”.

 

Fue así que, un 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Laura estrenó los encuentros de la peña, que se repiten el día 8 de cada mes. A su lado, compartiendo con ella contratiempos, trabajo y esperanzas, ha estado su esposo Lázaro, también seropositivo y coordinador de la Línea de apoyo a personas viviendo con VIH en su municipio.

 

“Primero me hice promotora. Iba con la enfermera o la encuestadora a los lugares donde me abrían las puertas, hacíamos talleres, dábamos charlas, me enrolé en la capacitación. Me di a conocer. Empecé a presentarme como una persona que tenía VIH, les contaba mi experiencia, para ir sensibilizando a los demás”, comenta Laura.

 

En estos momentos, su nombre y su casa son un referente en el pueblo. Hasta allí llegan, cada noche de la peña, personas de las más diversas edades y procedencias, la mayoría mujeres, a compartir experiencias y un espacio de desprejuicio y fraternidad. También la visitan jóvenes estudiantes que, sin previo aviso, se acercan en busca de información útil para su sexualidad y su salud, a cualquier hora del día. Laura los ayuda en todo lo que puede.

 

La azotea de su casa es también la sede donde se reúne el equipo de ayuda mutua de personas con VIH en el municipio. “Compartimos muchas emociones, conocimientos y experiencias, celebramos cumpleaños, nos damos apoyo y nos vamos a la playa. Tratamos de crear una comunidad que nos ayude a fortalecernos”, explica Laura.

 

El apoyo a las personas necesitadas es para ella una prioridad. “Cuando la gente recibe la noticia de que es portador de VIH se deprime mucho y pasa momentos muy malos. He tenido la posibilidad de acercarme a estas personas e incorporarlas al equipo. Es algo constructivo, los ayuda. También he apoyado a personas seroafectivas, a familiares y allegados”.

 

Como responsable del proyecto Mujer y Sida en la provincia La Habana, Laura intenta llegar a todos los rincones. En ese territorio hay más de 65 seropositivas. “Cada vez debutan más, y necesitan información, lo mismo la que estudia y trabaja, que la ama de casa, que se siente más apartada”, comenta.

 

Recorrer este camino no ha sido fácil para ella. En carne propia ha vivido el cruel rechazo de las personas y se ha sobrepuesto al estigma, hasta ganarse el respeto de muchas personas y, en no pocos casos, su admiración.

 

La primera vez que, hace ya varios años, acudió con su esposo a un hospital y se identificaron como pacientes VIH, no encontraron un médico que los quisiera atender.

 

“Ahí fue cuando me propuse ser promotora de salud, enseñarle a la gente cómo se adquiere y transmite el VIH. Me dije: ‘tengo que ganarme que la gente mañana me salude, que no me miren como una peste; tengo que lograr que a todos nos quieran por igual’. Eso sólo era posible con información y conocimientos. Así me lo propuse y ese es el origen de este lugar”.

 

Una historia muy personal

El VIH llegó a la vida de Laura a través de su esposo. “Cuando lo conocí, ya él tenía los síntomas de la enfermedad, pero no lo sabía él ni yo tampoco. Entonces no teníamos ninguna información. Como casi todo el mundo, nos sentíamos lejos de esa posibilidad”, relata Laura.

 

“A él le daba fiebre por gusto, diarrea, se cansaba con sólo caminar una cuadra, empezó a perder peso. Cuando fue a donar sangre para una operación de su padre, le detectaron el VIH, aunque en un primer momento se pensó que era hepatitis B. Luego los exámenes confirmaron el VIH”.

 

Laura y Lázaro pasaron por los duros momentos que experimentan todas las personas cuando reciben la mala noticia de que el sida ha llegado a sus vidas. “Ahora estoy bastante preparada y he rebasado muchas cosas. Al principio reaccioné con odio, sentía deseos de matarlo, de desaparecer”, recuerda.

 

“Pero me di cuenta de que, en ese momento, no se pueden buscar culpables. Y si vamos a hacerlo, yo también fui irresponsable en mis relaciones sexuales: tenía que haberme protegido porque, cuando yo lo conocí, no sabía quién era él ni cómo había sido su vida anterior. Decidí seguir a su lado, apoyarlo, ayudarlo en todo lo que pudiera, darle ánimo, y empecé a buscar información”.

 

Laura comenzó a chequearse periódicamente, porque sabía que tenía grandes posibilidades de contraer el virus. La sexta prueba fue positiva. “Como estaba leyendo y estudiando, pensé que estaba preparada psicológicamente, pero esa noticia, cundo te la dan de frente, no es nada agradable. El impacto es muy duro. Todo lo que había leído se me olvidó. Pensé que la vida iba a acabarse ahí mismo, que el Sida y la muerte eran algo familiar”.

 

Laura valora como una buena oportunidad su estancia en el Sanatorio de Santiago de las Vegas, en La Habana, donde se atienden los pacientes VIH/Sida desde que, a mediados de la década del ochenta, fue detentado el primer caso en el país.

 

“Me dieron la oportunidad de pasar un curso para aprender a vivir con VIH. Ahí me doy cuenta de que la vida no se acaba, que continúa, y hay que aprender a vivir con eso. Las personas seropositivas tenemos que cuidarnos y aprender a hacerlo, porque esta es una enfermedad crónica”.

 

Dalila, la promotora mayor

Laura y Lázaro tienen una niña, llamada Dalila. “Yo decidí tener una hija, porque un poco que la vida me llevó a eso. Lo evité mucho, pero algo falló. Me avisó una hemorragia. Ese primer embarazo lo perdí y pasé tres meses muy malos”, recuerda.

 

Después de recuperarse, Laura intentó hacerse una ligadura de trompas. “Entendí que, como pareja, no estábamos preparados para este tipo de embarazo. Para nosotros, la vida es algo difícil y, con un muchacho chiquito, es más dura todavía”.

 

Siempre sucedía algo y Laura iba postergando la ligadura. Entonces quedó embarazada nuevamente. “Tuve miedo de enfrentarme a otro legrado y decidí tener la niña. Hubo cosas que no supe y no las tuve en cuenta. No sabía que podía reinfectarme si tenía relaciones sin protección. Son cosas que se van aprendiendo con la enfermedad”.

 

“Con todo lo que podía haber en contra, también tenía la posibilidad de tener una niña sana y decidí seguir adelante con el embarazo. De algún modo, eso me dio más impulso para vivir, más ansias para hacer cosas. Mi hija Dalila es una niña sana, no es portadora, pero nunca le he ocultado la verdad”.

 

“Lo más duro es que, por ley de la vida y de la enfermedad, la madre muere un día y entonces ¿quién se queda a cargo de la niña? Es una realidad, si no hay una familia atrás, que se ocupe. Ahora veo a mi hija crecer, no sólo en estatura, también como ser humano”.

 

Cuando retornó a su casa, junto a su esposo y su hija, Laura pasó varios tragos amargos.

 

“Sabes como es: pueblo chiquito, infierno grande. La gente no quería ni mirarnos. Tampoco teníamos grandes recursos económicos. Yo empecé a vender dulces y tropecé con mucho rechazo. Tuve que ir a ver al cura y él fue quien me compró los dulces. Ese fue el primer choque”, recuerda apesadumbrada.

 

Alguna gente fue cruel e inventó historias truculentas en torno a su familia. “En la comunidad había mucho desconocimiento sobre el VIH”.

 

“Mi hija Dalila tiene 6 años y sabe mucho sobre esto, ella es promotora de salud, conoce qué es el VIH, el Sida. La enseño para vivir en sociedad, tiene que estar preparada para todo, incluyendo la convivencia con personas que no conocen nada de esto”.

 

Dalila se suma a la labor de prevención que hacen su mamá y su papá, con toda naturalidad. Es una niña muy querida por su familia y las personas asiduas a la peña.

 

“Una vez, en la escuela, una maestra quiso saber cuál era la niña cuya mamá tenía Sida y empezó a indagar, hasta que alguien le señaló a mi hija. Fue y le preguntó a la niña mía: ‘¿Tú eres la niña que la mamá tiene sida?’. Dalila le respondió: ‘Mi mamá no tiene Sida, tiene VIH”.

 

Ahora Laura y Lázaro están desbordados de trabajo y llenos de planes. “Muchos de los que nos rechazaban, hoy nos saludan, se ofrecen para lo que haga falta. A veces imparto charlas, talleres, y la gente me lo agradece, me pide que regrese pronto. Entonces noto que mi esfuerzo no es en vano, y eso me inspira a seguir adelante”, concluye Laura.

 

 

Cuba: Voluntarios en la prevención del VIH/sida

Por Dixie Edith

 

La Habana, diciembre.- Cuba dedicó este año la celebración del Día Mundial de Lucha contra el VIH/sida a los promotores voluntarios, encargados de la mayoría de las tareas de divulgación y prevención contra el virus en la isla.

 

“En estos momentos trabajan aproximadamente unos 5.000 voluntarios”, aseguró a la prensa local Rosaida Ochoa, directora del Centro Nacional de Prevención de las ITS/VIH/sida.

 

Al cierre de octubre de 2007, las estadísticas oficiales reportaban un total de 9.039 personas infectadas con el virus en la isla. Cerca del 19 por ciento de ellas son de sexo femenino y poco más de 81 por ciento, de sexo masculino.

 

Entre los hombres infectados, aproximadamente el 86 por ciento tiene sexo con otros hombres (HSH). Este grupo representa el 67 por ciento del total de personas diagnosticadas.

 

Por edades, las mayores tasas las aportan los grupos de 20 a 24 años. Por regiones, el 54 por ciento de la población diagnosticada, la cifra más alta, se concentra en la ciudad de La Habana.

 

En total, viven con el VIH/sida 7.379 cubanos, han enfermado 3.427 y han fallecido por esa causa 1.550 personas.

 

Como cada primero de diciembre, Cuba celebró el Día Mundial con acciones dirigidas a fortalecer la educación, promoción y prevención del VIH; actividades culturales y movilizaciones públicas; bajo el lema “Los voluntarios cubanos en la prevención del VIH”.

 

A juicio de Ochoa, esta fuerza de apoyo merece un reconocimiento porque se entrega a la labor de manera altruista y desinteresada.

 

“Luego de ser admitidos a través de convocatorias, se ofrecen cursos de promotores, un período de práctica y comienzan a salir con los que tienen más experiencia: ahí se va midiendo su capacidad para interactuar con la población”, asevera la funcionaria.

 

En ese sentido, “existe ya una labor concreta en diversos proyectos dirigidos a jóvenes, mujeres, HSH, personas con VIH y el Carrito por la Vida” (vehículo que recorre localidades del país con acciones de promoción de sexo seguro y sexualidad responsable).

 

Cuba reportó el primer caso de VIH/sida en 1986. Desde entonces, la epidemia presenta un ritmo de crecimiento lento, pero sostenido y la tasa de prevalencia se mantiene en torno al 0,1 por ciento.

 

En 2001, unos 299 casos recibían tratamiento antiretroviral. En octubre de 2007 esta cifra ya superaba las 3.000 personas.

 

RECUADRO

Números alrededor del mundo

§          Cada día se registran unas 6.800 nuevas infecciones por VIH/SIDA en el planeta y fallecen más de 5.700 personas por esa letal enfermedad.

§          Cifras de Onusida indican que unas 33 millones 200.000 personas están infectadas en la actualidad, de las que alrededor de 30 millones 800.000 son adultos y dos millones 500.000 son niñas y niños.

§          El último informe de Onusida divulgado a fines de la semana pasada destaca que en los países del África Subsahariana fueron reportados un millón 700.000 nuevos casos de infectados con VIH, lo cual muestra una significativa reducción desde 2001, aunque este continente sigue siendo el más impactado por el virus, con 22 millones 500.000 personas infectadas.

 

 

Género y comunicación: Crecen las redes

Por Sara Más

 

Oviedo, Asturias, diciembre.- Fiel a los ánimos que le dieron origen hace dos años en Morelia, Michoacán (México), la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género celebró por tres días, en la ciudad asturiana de Oviedo, España, su segundo encuentro, en el cual estuvieron presentes dos corresponsales de SEMlac.

 

Más de 90 comunicadoras y periodistas de 16 países —mujeres la mayoría— viajaron desde Latinoamérica, Centroamérica, el Caribe y diversas regiones del estado español para darse cita en Oviedo, los días 16, 17 y 18 de noviembre.

 

Algunas, por diversos motivos, no pudieron llegar, pero lo valioso es que al final se tuvo conciencia de que, ya sea por el Mediterráneo o por otros espacios de nuestras vastas regiones, crece el interés por integrarse a esta red plural que se va tejiendo entre quienes, desde la responsabilidad profesional, se alían al periodismo comprometido con la equidad y que, entre otros propósitos, haga visible la condición social de las mujeres.

 

Por ello, las y los participantes propusieron varias campañas y temas que serán ampliados desde los medios, como una agenda permanente de trabajo.

 

Entre otros, destacan los diferentes tipos de violencia que se ejerce hacia las mujeres, la migración femenina y la participación política de las mujeres, así como algunas fechas emblemáticas: el 8 de marzo, Día internacional de la mujer; el 10 de diciembre, Día de los derechos humanos; el primero de diciembre, jornada de lucha contra el sida; o el 28 de mayo, Día de la salud de la mujer.

 

“Queremos que las mujeres seamos más visibles en la sociedad, a través de los medios de comunicación”, dejaba claro desde el inicio Isolina Cueli, coordinadora de la Red Europea de Periodistas con Visión de Género y organizadora de esta cita.

 

Esa idea fue reforzada por la mexicana Lucía Lagunes, directora de la agencia de noticias CIMAC, para quien “las mujeres somos la mitad del mundo y merecemos la mitad del cielo”, por lo que “debemos darnos la voz y exigir el derecho a ser escuchadas”.

 

Hasta ahora, estas redes han valido para diversos fines: desde la capacitación y sensibilización de comunicadores, a nivel local, para ayudar a cambiar la mirada y desterrar los estereotipos discriminatorios en el tratamiento de la información, hasta campañas muy específicas de apoyo, denuncia y solidaridad ante determinados hechos.

 

“La participación oportuna de las redes y organizaciones sociales que luchan por los derechos humanos impidieron que se cometieran más atropellos en contra de la compañera Lydia Cacho y esta fuera puesta en libertad, gracias a las mujeres ‘enredadas’ que, aquel noviembre de 2005, supimos y pudimos dar seguimiento a lo que sucedía con la compañera Cacho”, expuso en la cita la periodista Candelaria Rodríguez, de Chiapas, México.

 

Rodríguez abundó acerca del papel desempeñado por las redes mexicana, del Caribe y Centroamérica y la Internacional para exigir la protección y justicia en el caso de Cacho, acusada de difamación por el industrial textil Kamel Nacif, luego de que ella pusiera en evidencia en su libro Los demonios del Edén, la implicación de Nacif en una red de empresarios pederastas que operaba en Cancún, México.

 

Rodríguez aludió además al trabajo de la Agencia Mexicana Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC), que desde hace ya 20 años hizo de la condición social de las mujeres una tarea del periodismo, hoy cubre el 85 por ciento de la oferta informativa del país y tiene una fuerte presencia en más de 300 páginas web en todo el mundo.

 

“Únicas en su tipo, las redes de mujeres periodistas somos garantes de real libertad de expresión, contribuimos a decir lo que antes no se nombraba”, comentó Rodríguez.

 

Apenas concluida la reunión de Oviedo, la Red Internacional se hacía eco de varios procesos y denuncias. El primer pronunciamiento, en medio de la cita, se debió a la negativa de visa a dos participantes de Ecuador y República Dominicana, quienes por ese motivo no pudieron estar en Oviedo.

 

La red acordó enviar una carta de protesta al Ministerio de Asuntos Exteriores español, con copia a la Secretaría de Estado de Países Iberoamericanos, así como a los embajadores de Ecuador y República Dominicana.

 

La misiva solicita que no vuelvan a repetirse actos de esa naturaleza y considera que la negativa de visados a dos mujeres periodistas constituye un atentado al libre ejercicio de la profesión periodística, a la libertad de expresión y al libre tránsito de las personas.

 

Ya fuera del contexto del encuentro, la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género dejó clara su postura de rechazo y protesta ante el avance de pensamientos y acciones conservadoras en Nicaragua, donde la Reforma del Código Penal nicaragüense, vigente desde el siglo pasado, acaba de eliminar las disposiciones legales que normaban la interrupción del aborto terapéutico.

 

Los antecedentes de la actual red internacional se remontan a más de 10 años —y quizás antes—, desde que empezaron a confluir organizaciones gremiales de periodistas y organizaciones feministas con la clara intención de revalorizar las palabras, acciones, condiciones y problemáticas de las mujeres, y visibilizarlas en los diferentes medios de comunicación, según consta en el portal de CIMAC.

 

Así nació la Red Nacional de Periodistas de México, la de Centroamérica y del Caribe, distintas redes locales, nacionales y regionales. De igual manera, en Europa se crearon la Asociación de Mujeres Periodistas de Cataluña, la Red Europea de Mujeres Periodistas y la Asociación de Mujeres de la Comunicación. Más recientemente, este año, nació la Red Mediterránea.

 

Entres sus objetivos, la red incluye el de hacer visibles las desigualdades de género en los medios de comunicación de los países miembros de esta red y fomentar que las mujeres periodistas asuman cargos directivos en los medios.

 

También se interesa por intercambiar y fortalecer la información de género entre países, generar y apoyar campañas en temas que la unan y fortalezcan como red, acrecentar la solidaridad y cooperación entre periodistas, a la vez que se respetan las características e identidad de regiones y países.

 

Igualmente se propone promover modelos de capacitación y actualización en materia de género y tecnologías, aprovechando las especializaciones de sus integrantes, así como potenciar la organización y cooperación entre redes, apoyar y fomentar el crecimiento de redes en países donde no existan e intercambiar información respecto a las legislaciones en materia de comunicación.

 

La promoción y uso de lenguajes no sexistas ni excluyentes es una de sus acciones permanentes, además de priorizar a las mujeres como fuentes de información.

 

Al término del segundo encuentro, en Oviedo, las participantes abogaron por crear alianzas estrechas con movimiento de mujeres y organizaciones afines, con el objetivo de dar a conocer sus propuestas y sumar más voces en los medios.

 

También acordaron nuevas reglas de funcionamiento interno, como la coordinación tripartita y colegiada entre la Red Nacional de Periodistas de México, PAR (Periodistas de Argentina en Red - Por un Periodismo no sexista) y la Red del Estado Español.

 

En su proyección futura, la red internacional se ha propuesto realizar un seguimiento informativo para detectar qué medio destaca la información con perspectiva de género y otorgarle un premio en ceremonia pública, así como dejar constancia del que lo hace de la peor forma.

 

“El reconocimiento podría adoptar la forma de G, de género, como un sello o marca del cumplimiento de buenas prácticas tanto en contenidos como en la composición y trato igualitario de sus equipos humanos”, precisa la declaración final de la cita.

 

Igualmente aboga por promover el estudio y publicación del libro blanco de la profesión periodística, una suerte de diagnóstico de la problemática del ejercicio periodístico y posibles soluciones, tomando en cuenta la situación específica de las mujeres periodistas.

 

RECUADRO

La red de SEMlac

Integradas por diversas vías, lo mismo a título personal que como parte de otras redes nacionales y regionales, varias corresponsales del Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y Caribe (SEMlac) se han integrado ya a la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género y de inmediato se sumarán todas aquellas que lo deseen y hoy integran la Red SEMlac en Latinoamérica y Caribe.

 

A Oviedo asistimos dos de las periodistas de esta red: Sara Más, corresponsal adjunta en La Habana, y Mirta Rodríguez Calderón, corresponsal en Santo Domingo, quien participó representando a la Red de Periodistas con Visión de Género en República Dominicana, de la cual es fundadora.

 

Nacida en 1978 como una iniciativa de la UNESCO para darles voz a las mujeres periodistas, la agencia Servicio de Noticias de la Mujer sigue siendo hoy un proyecto de comunicación con perspectiva de género.

 

Con su actual sede regional en Lima, Perú, y coordinación editorial compartida entre esa capital y La Habana, SEMlac ha ido ampliando y fortaleciendo su red de corresponsales, interesadas en promover “una mirada diferente a la información”.

 

Esta red cuenta con una junta directiva que conforman reconocidas profesionales de la comunicación: la peruana Zoraida Portillo, presidenta de la Asociación SEMlac; la cubana Mariana Ramírez-Corría, directora de la Red, y las corresponsales Sara Lovera, Norma Loto y Mirta Rodríguez Calderón, destacadas en México, Argentina y República Dominicana, respectivamente.

 

Luego de celebrar este año un encuentro de intercambio y construcción en La Habana, la Red SEMlac ha ido recuperando a las tradicionales corresponsales y ha renovado otras plazas, hasta sumar en la actualidad a 21 periodistas en 12 países de la región: México, Cuba, Perú, Colombia, Chile, Uruguay, Argentina, República Dominicana, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Guatemala.

 

“Nos interesan todos los temas relacionados con la condición social de las mujeres, pero también cualquier otro del acontecer nacional, político, económico, cultural o social de nuestros países, que sea analizado y visto con una mirada profunda, desde el prisma de mujeres comunicadoras comprometidas con una visión de equidad y justicia”, comentó esta redactora en la cita de Oviedo.

 

Entre sus principales retos, la Red SEMlac se ha propuesto completar la cobertura periodística en la mayor parte posible de países de la región y desarrollar el periodismo de investigación como herramienta cotidiana para sacar a la luz, con un enfoque regional, temas poco tratados en los medios tradicionales y de amplia circulación.

 

Además de la cobertura noticiosa y de fondo, la red de corresponsales de SEMlac participa en la preparación de varios reportes temáticos anuales que se distribuye a una amplia lista de medios, comunicadores e instituciones, como parte de su cobertura habitual. En 2007 se dedicaron al 1 de julio, Día Mundial de Población; al empleo precario y no remunerado, así como a la violencia contra las mujeres.

 

“Igualmente, desarrolla y difunde el servicio informativo digital No a la Violencia, en dos versiones, una para todo tipo de público y otra destinada particularmente a periodistas y comunicadores. Este servicio facilita recursos periodísticos y materiales producidos por las corresponsales para sacar a la luz una grave problemática mundial de la actualidad que, de tan naturalizada, pareciera que no existe”.

 

 

Guatemala: Campaña de zapatos, una burla a la muerte de mujeres

Por Alba Trejo

 

Guatemala, diciembre.- Unos llamativos zapatos rojos en los pies de un cadáver de mujer tendido en un sillón, u otros estampados en un cuerpo sin vida que reposa en una camilla de la morgue, formaron parte de una cruda campaña publicitaria de la cadena de calzado femenino MD, con sede en El Salvador, que promueve este producto en Guatemala.

 

La tienda mantuvo su campaña 12 días, sin embargo optó por retirarla el pasado viernes 30 de noviembre ante la presión de todos los grupos de mujeres, un logro que sienta un precedente valioso para que se respeten los derechos humanos de las mujeres y de todos los ciudadanos.

 

“Están de muerte” fue el slogan que la tienda MD utilizó para anunciar sus modelos, mientras mostraba imágenes de los presuntos cadáveres en afiches colocados en toda la capital y en la publicidad insertada en la prensa escrita del país, donde alrededor de 3.000 mujeres fueron asesinadas brutalmente de 2000 a 2007.

 

Una lacerante propaganda, sin duda alguna, que sólo hace evocar la tragedia y el dolor de miles de familias, a las que le han asesinado una hija, una madre, una esposa, una tía e, incluso, una abuela.

 

La estrategia publicitaria de MD, franquicia que llegó a Guatemala hace poco más de un año bajo el concepto de “MD te entiende”, tocó las fibras más sensibles de muchos ciudadanos, pues el feminicidio ubica a esta nación en el segundo lugar a nivel mundial por el índice de asesinatos, después de Rusia, y el primero en Latinoamérica, junto a México.

 

A pesar de conformar la mayor parte de la población de 13 millones de habitantes, las guatemaltecas no cuentan con protección ni justicia. Contrario a ello, los partes de la Policía Nacional Civil siguen describiendo cadáveres femeninos hallados a diario, con señales de torturas o violaciones sexuales.

 

Norma Cruz, de la no gubernamental Red de Sobrevivientes, considera indignante que, en una nación donde los grupos de Derechos Humanos luchan por exigir respeto a la vida de las mujeres, se permita que afiches y medios de comunicación promuevan un tipo de calzado que se mofa de una tragedia así.

 

Esta red surgió hace cinco años, atiende alrededor de 5.000 casos de mujeres objetos de violencia y organizó una protesta frente a uno de los centros comerciales donde está ubicada una de las tiendas MD. Con una manta gigante, sus integrantes exigieron el retiro de la campaña publicitaria bajo la amenaza de incitar a las mujeres a no comprar esa marca de calzado.

 

Dina Fernández, columnista del diario El Periódico, afirmó en su artículo “Para morirse de rabia”, que esta campaña no ofende por irreverente o descarada, sino porque evoca la tragedia de la violencia contra la mujer y trivializa con insolencia para lucrar con zapatos de plástico.

 

La periodista señala que esa promoción podrá llamar la atención, pero es un insulto para la mujer centroamericana, víctima frecuente de maltratos, abusos y violencia que, por lo general, quedan impunes.

 

Unido a los asesinatos reportados Guatemala es un país donde, en los últimos cinco años, 4.000 mujeres han denunciado haber sido violadas sexualmente. Reportes policiales indican que las formas más frecuentes de ejecutar estos crímenes son el estrangulamiento, el empleo de armas de fuego y arma blanca. Muchas de las víctimas son halladas con los senos cercenados u otras mutilaciones.

 

Hilda Morales, de la no gubernamental Red contra la Violencia contra la Mujer, interpuso recientemente, junto a su equipo de abogadas, un recurso de amparo en la Procuraduría de los Derechos Humanos contra la mencionada empresa, porque las imágenes de la campaña incitan a la violencia, según señala.

 

Morales insiste en la acción judicial porque, a su juicio, protestar puede que no tenga efecto ante una sociedad que, en su conjunto, aún no se sensibiliza por tales muertes y, por tanto, no se siente ofendida con ese tipo de publicidad.

 

La campaña de MD ha sido la primera en Guatemala que ha utilizado esta tragedia para vender un producto, por lo cual la Red de Mujeres, el grupo Tierra Viva y Red de Sobrevivientes buscan impulsar iniciativas de prevención y sensibilización para detener acciones de este tipo, que fomentan la violencia de género.

 

La agencia que lleva la publicidad de MD se abstuvo de comentar sobre su campaña, lanzada el 19 de noviembre pasado.

 

 

Argentina: “Al hacer la denuncia, sentí que me volvían a violar”

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, diciembre.- "Estaba asqueada, porque todavía sentía el aliento a alcohol del violador y eso me daba ganas de vomitar. Me dolía todo, pero ningún médico fue capaz de hacerme ni una radiografía. Sentí que me volvían a violar", recordó, ante la prensa, una mujer que pasó por esta traumática experiencia en julio pasado en la provincia de Buenos Aires.

 

“Cuando dije que iba a dejar sentada la denuncia en la policía, pasé a ser la 'intocable'. Me dolía todo el cuerpo, (…) siete horas después del ataque, llegaron los peritos policiales. Primero, me hicieron sacar la ropa y me revisaron bruscamente. Hasta me realizaron análisis innecesarios”, rememora. El resultado de esas pericias fueron varias lesiones íntimas.

 

Esta mujer, de 41 años, conmovió con estas declaraciones, que sacan a la luz las falencias de las instituciones policial, judicial y sanitaria, precisamente las encargadas de amparar y proteger a las victimas de los delitos sexuales. Sin embargo, por ignorancia o desinterés, revictimizan a la víctima.

 

Quizás por esto, muchas mujeres prefieren callar, pues a veces pareciera que la denuncia implica repetir la experiencia traumática de la violación. Y es que la torpeza en las técnicas médicas y los interrogatorios policiales son denigrantes y violentos.

 

Según datos oficiales, en los últimos 30 años, las denuncias por delitos sexuales oscilan entre los 5.000 y 8.000 casos anuales en todo el país. Sin embargo, la investigación Mujeres víctimas de violencia sexual, editada en 2003 por el Centro de Encuentro Cultura Y Mujer (CECYM), sostiene que las cifras reales son más elevadas debido a la falta de denuncias.

 

A veces, es el temor al descreimiento y a la revictimización, o la falta de información y de acceso a circuitos de atención, o el miedo a las represalias. Otras veces, pesa la creencia en que se protege mejor la intimidad sin hacer la denuncia o también la idea de que es preferible “olvidar” y tomar distancia de la situación traumática.

 

El documento de CECYM recomienda a las instituciones encargadas de asistir a las víctimas, la aplicación de una perspectiva de género en la atención a quienes sufren violencia sexual, pues así contribuyen a evitar conductas que silencian, descreen, culpabilizan, toleran la impunidad, desvalorizan la voluntad de supervivencia y resistencia de las mujeres.

 

A pesar del problema, no hay una normativa en todo el territorio nacional que contemple la atención a las víctimas de estos actos violentos. Sin embargo, existen experiencias notables, como es el caso de la ciudad de Buenos Aires, que desde 2003 brinda asistencia médica a las mujeres que hayan sufrido abuso sexual.

 

Este programa brinda la posibilidad de evitar que, en la relación íntima forzada, las mujeres queden embarazadas o contraigan alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS) o VIH - Sida.

 

En tanto, la provincia norteña de Jujuy, a 1.670 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, desde septiembre del presente año, cuenta con un Protocolo de Atención a Víctimas de Violación, una .resolución ministerial que ordena a todos los hospitales cabecera de esa provincia brindar asistencia a las víctimas de la violencia sexual.