Reportajes y noticias de SEMlac

Del 2 al 8 de julio de 2007

 

 

Argentina: Travestis y transexuales con derecho al nombre

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, julio.- Los trabajadores y profesionales de los hospitales están obligados a llamar con el nombre “de elección” a las personas travestis o transexuales que asistan como pacientes, según lo dispone una Resolución del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.

 

La disposición, que se aplica desde el pasado 5 de junio, fue firmada por el titular de esa dependencia provincial, Claudio Mate, y contó con el apoyo de diversas organizaciones que luchan por la no exclusión del sistema sanitario de las personas cuya identidad de género no coincide con el nombre que figura en su documento de identidad.

 

La normativa señala que "la concurrencia a los hospitales públicos por parte de personas travestis y transexuales da cuenta de la necesidad de adoptar medidas tendientes a respetar su identidad femenina y masculina". Luego, propone al personal de los establecimientos sanitarios llamar al o a la paciente con el nombre que haya elegido.

 

En la ceremonia, que se realizó en el Hospital San Martín de la ciudad de La Plata, Mate se refirió a los años de exclusión social, educativa y laboral que han soportado algunos sectores de la Argentina y advirtió sobre el riesgo de naturalizar esa exclusión.

 

”Es grave estar excluido del sistema educativo, del sistema laboral, pero es criminal estar fuera del sistema sanitario. Por eso, hace un año nos propusimos limar todas las asperezas del sistema de salud que ha sido históricamente muy rígido”, dijo Mate.

 

Por su parte, la travesti y activista del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación, Diana Sacayan, manifestó a SEMlac que la resolución “es un paso importantísimo en el acceso a la salud de las personas travestis, porque el reconocimiento al nombre de identidad de género logra hacernos visibles”.

 

“Además, rompe con la violencia que implica ingresar en una unidad médica y que no se nos respete nuestra identidad femenina, porque nos llaman con el nombre que no nos corresponde”, abundó.

 

Sacayan agregó a SEMlac que esta medida es el inicio de la batalla. “A partir de esto, no sólo podremos acceder plenamente al servicio de salud, sino que también podremos avanzar en otros reclamos relacionados con los derechos en el trabajo, la recreación y la educación. Es que nos merecemos esto y más, porque somos personas maravillosas, sólo que no nos permiten demostrarlo”.

 

 

Cuba: La píldora del siguiente día hará su debut

Por Dixie Edith

 

La Habana, julio.- El aborto medicamentoso y la píldora del siguiente día se introducirán en los próximos meses en Cuba, trascendió durante el trabajo en Comisiones del Parlamento en la isla.

 

El doctor Miguel Sosa, del Ministerio de Salud Pública, quien intervino ante la Comisión de atención a la niñez, la juventud y la igualdad de la mujer, precisó que el empleo de estos métodos se inscribe en una estrategia nacional que replanteará los conceptos de la planificación familiar, publicó la prensa local.

 

La implementación del aborto medicamentoso por la vía del Misoprostal, menos invasivo que métodos actualmente empleados como la regulación menstrual, tiene la finalidad de continuar aumentando la protección a la mujer.

 

Igualmente, la llamada píldora del siguiente día o del día después, que todavía no tiene definido su nombre comercial para Cuba, deberá ser ingerida durante las 72 horas siguientes a una relación posiblemente fecundante y estará a disposición de las mujeres cubanas a partir del próximo año.

 

Ambos procedimientos evitarán los riesgos del aborto y se ubican entre los métodos más avanzados a nivel mundial.

 

No obstante, Sosa agregó que el aborto en Cuba sigue siendo un libre derecho de la mujer, que se practica gratuitamente en todo el territorio nacional, y nunca como ahora se dispone de condiciones tan buenas para practicarlo, dijo.

 

Sosa instó, además, a la instauración de un cambio de los conceptos sobre planificación familiar, sobre todo a partir de que una de cada dos mujeres de las que paren actualmente en la isla tiene más de 32 años, lo que obliga a un replanteo en la atención preconcepcional.

 

Afecciones como las cardiopatías y la hipertensión debutan en estas edades y son altamente riesgosas durante el embarazo.

 

Según ha declarado el experto en más de una oportunidad, la planificación no debe verse solamente como una opción para evitar el embarazo, sino para tener una vida sexualmente activa, plena y embarazarse cuando la pareja lo desee.

 

En lugar de planificación familiar, se trata de avanzar más hacia la idea de “planifica tu hijo”, indicó.

 

En ese camino, la nueva estrategia incluye promover la necesidad de un chequeo para ambos miembros de la pareja, previo al embarazo.

 

En algunos países, sobre todo europeos, ya se practica e incluye, incluso, que los miembros de la pareja dejen de ingerir bebidas alcohólicas desde seis semanas antes de concebir y se estabilicen, bajo ayuda médica, en el caso de padecer cualquier enfermedad crónica como diabetes o hipertensión arterial.

 

Al informar a los diputados, el doctor Miguel Sosa comentó que, para el éxito de estos empeños, no sólo eran necesarios productos, medicamentos y servicios, sino que hacía falta "un cambio al interior, para la autopercepción del riesgo, para el autocuidado".

 

 

República Dominicana: El mercado binacional de ropa usada

Por Mirta Rodríguez Calderón

 

Santo Domingo, julio.- El mercado binacional en la frontera dominico-haitiana se expresa en dos idiomas y abarca dos países. En naciones con población indígena, las varias lenguas no es novedad; pero este se encuentra en el corazón mismo del Caribe.

 

No se parece ni al Ipiales, de Quito, ni a la Lagunilla en Ciudad México y tal vez sí a los llamados pulgueros en otras ciudades del continente. Los mercados de ropa usada son expresión de un tiempo en que la pobreza golpea y la gente busca aire para sus precarias economías. El mundo de los que más tienen produce y desecha sin medida ni restricciones, y la gente desfavorecida recupera y recicla.

 

En el mercado binacional Dajabón, en República Dominicana, y Wanament, en Haití, las mujeres encarnan el alma, las piernas y el cerebro de este comercio, en que, mayoritariamente, son también ellas las importadoras y las comerciantes.

 

El ambiente, el panorama, el colorido, los olores y el movimiento de este mercado son incomparables e indescriptibles. La belleza intensamente negra de los rostros y las miradas profundamente dignas hablan de seres humanos que se crecen en las dificultades. Las dominicanas, también luchadoras y hábiles, son la otra cara de esa moneda.

 

Se “arma” dos días de la semana del lado dominicano, en la ciudad de Dajabón, a 380 kilómetros al oeste de Santo Domingo, y es doble también porque, aparte de las ventas instaladas en espacios fijos –casi siempre sobre la misma calle– las vendedoras caminantes generan un desplazamiento ininterrumpido que, mientras sube la mañana, se va congestionando al punto que andar se torna casi imposible.

 

Se magnifican entonces los colores; los sonidos en creole y español se empastan; los ruidos de carretillas, motores y cargadores humanos piden paso a gritos, y se calientan también los olores con este verano perverso.

 

Ellas, las andariegas, lo hacen así para evadir un pago de impuestos que le cobra el Ayuntamiento de Dajabón por el uso del espacio público, pero también porque eso les permite buscar a quien va a comprar sin esperar a que llegue.

 

Altagracia Tapia me lo había advertido: “después de las 10, ahí no hay quien entre”. Para el imaginario de las gentes, aunque se trata de un espacio sin paredes ni divisiones, al área que ocupa los viernes y los lunes se le confiere categoría de instalación.

 

Una historia difícil que lo sigue siendo

El mercado binacional Wanament-Dajabón tiene una historia inconmensurable de lucha, de clandestinaje y de plantones, vigilias y presiones.

 

Las comerciantes se llaman a sí mismas “pepés” o “pepeseras”, según la nacionalidad de cada una; palabras de sobra conocidas en el mercado binacional.

 

Altagracia Tapia, ahora dirigente en Solidaridad Fronteriza y por los ochenta fundadora del mercado binacional, contó a SEMlac que, para las haitianas que hablan creole (una derivación del francés legado por los colonialistas y de las lenguas múltiples que trajeron los esclavos), era casi imposible la pronunciación de la frase “ropa usada”. Entonces, ellas señalaban las piezas y repetían “pepé-pepé”.

 

Así empezaron el mercado y la popularización de la palabra. Eran los tiempos en que las haitianas tomaban las pacas que les llegaban como donativo, fundamentalmente de Estados Unidos y Canadá, cruzaban el río Masacre en la madrugada oscura con sus bultos a la cabeza y venían a venderlas “de a poquito” de este lado de la frontera.

 

Las mujeres de Dajabón, también empobrecidas, comenzaron a darse cuenta de que había una posibilidad de subsistencia también para ellas revendiendo “pepé”. Pero completaron ese nombre, agregándole el sufijo “seras” porque compraban por el peso físico de los bultos y vendían en pesos dominicanos.

 

Los comerciantes establecidos, vendedores de novedades, se resintieron muy pronto por la competencia de ese “mercado de las mujeres” que, por demás, se había convertido en el sustento único de cientos de familias, y ejercieron sus presiones y sus luchas desde y con el poder.

 

Por momentos, pocos años atrás, fueron tan fuertes estos enfrentamientos que el presidente de turno se vio obligado a revocar la medida de prohibir el cruce por la frontera de las pacas de ropas usadas, después que más de 700 mujeres, un sacerdote muy querido en la zona: Regino Martínez, y algunas personas solidarias se plantaron frente a la Aduana y a la puerta del cruce fronterizo, y allí estuvieron, día y noche, por cerca de una semana.

 

La sangre casi llegó al río y las dirigentes de la ya organizada Asociación de Mujeres La Nueva Esperanza de Dajabón (Asomuneda), encabezadas por Altagracia, se fueron a la capital y allí estuvieron, hasta que Hipólito Mejía las recibió:

 

“Si usted puede, señor Presidente, darle sustento a 720 madres y a sus familias, nosotras dejamos el comercio. Si no, aquí vamos a estar”, le dijo la mujer que, cuando joven, le pedía permiso a su marido para ir a cualquier parte.

 

“Tan tímida era yo que no me atrevía ni a hablar. Pero ya yo había aprendido. Él, el Presidente, nos echó varios carajos. Dijo y repitió que no, que no lo permitiría. Nosotras no nos asustamos. Volvimos para acá y continuamos. Y el gobierno tuvo que levantar la restricción. Se formalizó el cobro de impuestos y algunas otras cosas. Y hasta hoy, cuando los problemas son otros”, comentó a esta agencia.

 

El “tumbe” de los militares

Luz María Silverio, joven y emprendedora, es una de las “pepeseras” de éxito:

 

“Me motivó la necesidad, sencillamente la necesidad. Mi primer día fue una experiencia terrible. Cogí 100 pesos prestados, compré cuatro bulticos de a 25 pesos y me fui a Montecristi (provincia costera a unos 80 kilómetros de Dajabón) a vender. Me “tumbaron” y me mandaron para la casa sin nada: lágrimas era todo lo que yo traía. Porque las mujeres no éramos nada para los guardias, nos pisoteaban. Y las que no están organizadas lo siguen siendo”, rememora.

 

El “tumbe” es la acción por la cual los militares despojan a las mujeres de lo que tienen para vender. No importa que lo hayan comprado: las acusan de hacer contrabando.

 

“¿Qué me haré con mis hijos?”, se dijo entonces Luz María sintiéndose derrotada.

 

“Me sacudí. Cogí otros 100 pesos prestados, volví a comprar y me fui nuevamente a Montecristi a vender. Ese día me gané la comida de mi familia y un poquito más. Y hasta hoy, aunque ha habido mucha lucha, seguimos. Es lo que yo sé hacer: vender “pepé”. Con eso, he hecho a mis hijos profesionales”, afirma.

 

El futuro no está claro

Las mujeres del mercado binacional, en particular las del lado dominicano, están muy preocupadas: “Las haitianas son muy inteligentes, unas cuantas entre ellas se han convertido en importadoras. Se van a Miami, a Nueva York, a Canadá y contratan pacas”, reconoce Aleida Marisela Helena.

 

“La calidad actual de las ropas usadas ha disminuido mucho y la competencia es muy fuerte. Esa rivalidad no es buena para nadie. Ya hay muy poco beneficio y el tumbe no nos deja hacer negocio. Estamos buscando otras perspectivas”, admite Marisela, también fundadora de Asomuneda.

 

Aunque, objetivamente, las dominicanas admiran tanto el ingenio como la audacia de las vendedoras haitianas, a ellas no les faltan angustias: ¿Qué harán?, ¿quiénes las ayudarán a emprender labores cooperativas?

 

Por esos trillos se desplazan ahora sus pensamientos. Ellas, las que libraron tantas batallas para hacer de la venta de “pepé” todo un mercado próspero, están ahora obligadas a reiniciar la marcha, a volver a empezar. ¿Cuán lejos podrán llegar en la nueva etapa? se lo preguntan ellas mismas.

 

Y luchan.

 

 

Maltrato infantil: La mano de mamá pesa más que la de papá

Por Alba Trejo

 

Guatemala, julio.- Las madres en Guatemala golpean con mayor frecuencia a sus hijos que los padres, los varones son más agredidos que las niñas y el maltrato infantil se inicia desde cero hasta los 12 años de vida, que es cuando las víctimas ya no permiten la ofensa física.

 

Al menos esos fueron algunos de los aspectos discutidos durante cuatro días en el Primer Congreso Nacional contra el maltrato y abuso sexual de niñas, niños y adolescentes, celebrado recientemente en este país centroamericano.

 

Al evento acudieron expertos en derechos de la niñez, psicólogos, estudiantes universitarios y profesionales de la medicina de Costa Rica, Colombia y Nicaragua, para buscar un consenso y formular propuestas que ayuden a controlar y prevenir este flagelo que afecta a la niñez guatemalteca.

 

“Ni golpes que duelen, ni palabras que hieran”, fue el lema bajo el cual los ponentes llamaron a la ciudadanía a poner un alto a las agresiones contra los menores de edad ya que, según María Eugenia Villaseñor, de la subcomisión de derechos de la niñez de este país, en Guatemala siete de cada 10 niñas y niños son maltratados física y verbalmente.

 

Para Villaseñor, Guatemala es el único estado de Centroamérica que no protege a su niñez, a pesar de que esa población constituye el 51 por ciento de sus 12 millones de habitantes, es decir que existen seis millones 588.163 personas menores de 18 años.

 

En este país centroamericano, la niñez siempre ha sido marginada, quizás “porque ellos no votan y por eso no les interesa a los políticos”, opina Villaseñor.

 

Los datos reportados por los organismos internacionales, como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el Programa Mundial de Alimentación, así como por autoridades de los distintos ministerios del país, señalan que cada día mueren 68 niñas y niños menores de un año por diferentes causas, 33 de esas muertes ocurren por enfermedades prevenibles.

 

Asimismo, las y los niños se alimentan mal y 49 de cada 100 padecen hambre por razones de pobreza. Guatemala cuenta con seis millones de personas en situación de pobreza, y tres millones más en pobreza extrema, según el gubernamental Instituto Nacional de Estadística.

 

Tal situación, a juicio de la Comisión Nacional Contra el Maltrato Infantil (CONACMI), contribuye a que sólo el año pasado 5.200 casos de niñas y niños fueran reportados como víctimas de golpes y abusos sexuales.

 

Además de las agresiones verbales que el infante comienza a recibir desde que nace hasta su adolescencia, se suman maltratos que van desde amarres (con lazos y alambre de manos, piernas y pies) y amputaciones hasta cicatrices, cortes, quemaduras, fracturas y hematomas, según informes del Ministerio Público.

 

Una de las ponentes en el Congreso, la doctora Isabel Cuadros Ferre, pediatra de Colombia, afirmó estar sorprendida de que ese tipo de maltrato les suceda a las niñas y niños desde los cinco años, pues tales agresiones en otros países suelen reportarse en edades algo más avanzadas.

 

Contrariamente a lo que se piensa, de que los golpes provienen de la mano del padre por tratarse de un país con una arraigada cultura machista, el maltrato viene en mayor proporción de la madre, aunque también forman parte de ese grupo que arremete contra la niñez, los tíos, la empleada doméstica y el maestro.

 

De ahí que entre las ponencias del Congreso uno de los puntos de discusión involucró a las mamás, muchas de ellas en situación de soltería por la incidencia de embarazos prematuros en niñas que no contraen matrimonio y deciden huir de su hogar para vivir solas.

 

El año pasado, la Asociación Pro Bienestar de la Familia (APROFAM) y el Ministerio de Salud reportaron un promedio de 1.239 partos en niñas de 14 años de edad, 10.797 nacimientos de bebés en madres de 17 y 14.732 bebés en mamás de 19.

 

En parte, eso explica porqué el lugar donde son agredidas las niñas y los niños resulta ser siempre su casa, aseguran los expertos de APROFAM.

 

CONACMI refleja en el estudio El rostro del maltrato infantil en Guatemala, que un 97 por ciento de las agresiones contra la niñez ocurre dentro del seno del hogar del niño. María Eugenia Villaseñor señala, además, que por eso las víctimas buscan la calle e incluso incorporarse a grupos de pandilleros.

 

Leonel Dubón, de la no gubernamental Casa Alianza, estima que al menos unos 14.000 niñas y niños se encuentran en situación de calle y son abusados y explotados sexualmente por personas que se aprovechan de su vulnerabilidad.

 

En opinión de Dubón, Guatemala tiene un sistema legal caduco pues sus leyes para proteger a la niñez datan de 1970 y, en buena medida, favorecen a los victimarios.

 

Por tales motivos, el Comité de vigilancia de la implementación de la Convención de los Derechos del Niño presentó al Congreso de la República una serie de reformas a la ley penal, que establecen la aplicación de penas inconmutables a los responsables del maltrato infantil.

 

 

Perú: El alto precio de la contaminación

Por Zoraida Portillo

 

Lima, julio.- Inadecuado abastecimiento de agua, sanidad e higiene, contaminación atmosférica urbana por plomo y en lugares cerrados, desastres naturales y degradación del suelo agrícola son, según el Banco Mundial, los principales problemas asociados a la degradación ambiental en el Perú.

 

En un documentado informe sobre el daño ambiental en este país, al cual SEMlac tuvo acceso, esa entidad revela que los problemas ocasionados por la degradación ambiental en esta nación de 28 millones de habitantes, equivalen al 3,9 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). Es decir, alrededor de 2.600 millones de dólares anuales.

 

Según la entidad, este costo es más alto que en otros países con niveles de ingreso similares. Por ejemplo, en Colombia, país calificado de ingreso medio-alto, y en otros estados de África del Norte y Oriente Medio, considerados con ingreso bajo-medio, el valor monetario de la degradación ambiental se ubica alrededor del dos por ciento del PBI.

 

Asimismo, afirma que las concentraciones de contaminantes en algunas partes de Lima, la capital, son más altas que en otras ciudades latinoamericanas, como Ciudad de México y Santiago de Chile, y definitivamente mucho más elevadas que en Los Ángeles, Tokio o Roma, que tienen sectores de transporte e industria más grandes.

 

La ubicación geográfica del Perú es un factor de riesgo que conlleva a que la incidencia de desastres naturales en este país sea casi el doble que el de América Latina y ostente la tasa de fatalidad más alta de todo el continente, precisa el documento.

 

Inundaciones, terremotos, granizadas, nevadas y sequías son los eventos principales que, según los especialistas de la entidad financiera, afectan anualmente a un gran número de peruanos. “Tan sólo entre el 2000 y el 2004 hubo más de dos millones de personas afectadas por desastres naturales, con un costo de 325 millones de dólares estadounidenses”, precisa.

 

Sin embargo, el informe subraya que si bien muchos de estos desastres son de origen natural, las inundaciones y deslizamientos son causados por actividades humanas inadecuadas, como la deforestación, “que modifican las acondiciones ambientales y crean una gran predisposición para efectos más severos”.

 

Aunque reconoce que el Perú ha realizado avances significativos en las últimas décadas en gestión ambiental, como el establecimiento de los marcos legales y la formulación de políticas públicas, los resultados son aún insuficientes.

 

Por ejemplo, señala que alrededor de 3900 personas mueren prematuramente cada año por enfermedades asociadas a la contaminación y otros 1.000 niños menores de cinco años mueren en el mismo período por causa directa de la contaminación ambiental. Además, más de 2.000 infantes sufren la pérdida de coeficiente intelectual por la misma causa y se reportan ocho millones de casos de diarrea en menores de cinco años por la insalubridad en que viven.

 

El informe también señala que son las poblaciones pobres y las más vulnerables las que cargan con el mayor peso de ese costo, lo que se nota particularmente en las enfermedades transmitidas por el agua. “Los impactos en la salud por cada 1.000 personas son tres veces más altos en la población pobre que en la población no pobre”, señala el documento.

 

En el caso de los desastres naturales, el estudio también subraya que las poblaciones pobres son las más vulnerables debido a que construyen sus casas donde la tierra es muy barata, con frecuencia en las partes bajas de los ríos y en laderas escarpadas, con materiales deleznables y se debaten en una situación marginal, con limitada capacidad para recuperarse de los impactos económicos.

 

En términos generales, la investigación indica que los peruanos pobres están un 75 por ciento más expuestos que el resto de la población a los efectos nocivos de la contaminación atmosférica.

 

 

Bolivia: Alfabetización, una forma de liberación

Por Liliana Aguirre F.

 

La Paz, julio.- Cuatro municipios, ubicados en diferentes regiones bolivianas, han sido declarados libres de analfabetismo: Tolata, Coipasa, Chipaya y Collana.

 

Hasta el momento 125.489 personas, de un total de un millón 200.000 habitantes iletrados, ya han sido alfabetizadas en todo el país, gracias al programa “Yo sí puedo” impulsado, desde marzo del año pasado, por el gobierno nacional, con la ayuda de Cuba y Venezuela.

 

Otros 315.805 se capacitan para concluir el mencionado programa.

 

“Antes no sabía ni cómo se escribía mi nombre”, contó Rosario Ticona, cuando se declaró libre de analfabetismo a Tocata, ubicado en Cochabamba, a ocho horas de La Paz.

 

Como Rosario, muchas mujeres y hombres que nunca antes habían tenido acceso a ningún tipo de educación, hoy ya son libres de la sombra del analfabetismo que, por muchos años, los había relegado y excluido.

 

Roberto Núñez, voluntario del programa, afirmó que colaborar en el proceso de alfabetización ha sido muy reconfortante, porque ha sentido que su colaboración no ha sido en vano.

 

“No ha sido fácil, pero cuando hay resultados y uno ve a muchas personas adultas, e inclusive de la tercera edad, leyendo y escribiendo, se llena de satisfacción”, dice Núñez, de 25 años y egresado de la carrera de Ciencias de la Educación.

 

El analfabetismo es un problema no resuelto en pleno siglo XXI y afecta a 860 millones de humanos en el planeta. En Latinoamérica, 140 millones de personas no saben leer ni escribir y, de esta cifra, dos terceras partes son mujeres.

 

El proceso de erradicar el analfabetismo en Bolivia no es tarea fácil, ya que se requiere ayuda económica. Este respaldo vino de Cuba y Venezuela, que donaron material bibliográfico, televisores, reproductores de vídeo y paneles solares para llegar a los lugares más recónditos del país, donde no hay energía eléctrica.

 

Los sitios con mayor índice de analfabetismo están en las áreas rurales y las comunidades indígenas, que durante muchos años han sido olvidadas por el Estado.

 

“En la época neoliberal, la privatización de la educación y la profundización de las injusticias sociales hicieron que la lucha por la alfabetización universal sea el objetivo principal de un país que ha decidido cambiar para vivir mejor”, señaló el Ministro de Educación, Victor Cáceres.

 

Además, acotó que “en la vieja sociedad no se podía soñar con aprender a leer y a escribir, pues los sectores tradicionalmente excluidos eran víctimas de las oligarquías”. Cáceres es uno de los principales actores en el trabajo para erradicar el analfabetismo de Bolivia.