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Reportajes y noticias de SEMlacdel 19 al 25 de marzo de 2007
Chile: Una golondrina no hace verano, pero podría anunciarloPor Johanna Ortiz
Santiago, marzo (Semlac).- Chile vivió un Día Internacional de la Mujer como pocos países pueden experimentarlo: haciendo el balance de la gestión de la primera mujer que ocupa el sillón presidencial, Michelle Bachelet Jeria.
El 11 de marzo Bachelet cumplió un año en La Moneda. El día que ella asumió, cientos de chilenas se pusieron la banda presidencial y disfrutaron de las grandes alamedas por donde Salvador Allende presagió que caminaría el “hombre libre y soberano”.
El poder político de la presidenta es real, pero para la mayoría de las mujeres en Chile es sólo simbólico. Lo cierto es que Michelle Bachelet es la excepción y no la regla en lo que a participación política se refiere. Un botón de muestra es que en el parlamento chileno las mujeres ocupan el 12,6 por ciento de los escaños, mientras el promedio en América Latina es de 20,7 por ciento.
Así lo revela el estudio Cuotas de Género, Democracia y Representación, realizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en 2006. Dicha investigación aborda los efectos de la implementación de leyes de cuotas y revela la subrepresentación de las chilenas en las esferas de decisión.
La directora del programa de gobernabilidad de FLACSO, Marcela Ríos, explica a SEMlac que el arribo de Bachelet a la primera magistratura se debe más bien a razones políticas coyunturales y que, en general, las mujeres enfrentan muchas dificultades para ingresar a la política.
“Desde 1988 la Concertación ha ganado todas las elecciones y, si a eso se suma un 70 por ciento de apoyo ciudadano al presidente saliente de la misma coalición, su triunfo no es una sorpresa, pero sí el que haya conquistado el voto de las mujeres populares que había capturado el candidato de derecha Joaquín Lavín, en las elecciones anteriores”, puntualiza Ríos.
Esto no quiere decir que la presencia de las mujeres en cargos políticos sea accidental, ni tampoco responde exclusivamente al cambio de las relaciones de género en la sociedad chilena. “Es, ante todo, el resultado de la demanda permanente de mujeres, dentro y fuera de los partidos políticos y del aparato estatal, por una mayor inclusión”, a juicio de la investigadora de FLACSO.
¿Y cómo vamos en inclusión? Carolina Carrera, vicepresidenta de la Corporación Humanas, declara a SEMlac que “si bien una presidenta es un hito trascendental, sobre todo con la instauración de un gabinete paritario, las cifras de representación en el parlamento siguen bajo la media de América Latina y las mesas de los partidos dan cuenta también de esta discriminación”.
La encuesta Mujer, Discriminación y Política 2006, realizada por Humanas y el instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, muestra que el 74 por ciento de las chilenas mayores de 18 años que están inscritas en los registros electorales siente que las mujeres son discriminadas en la política.
Las consultadas atribuyen este fenómeno a que deben esforzarse más y demostrar que son capaces, a que cuentan con mayores obligaciones en la familia y a que son discriminadas en los partidos políticos.
Carrera explica que “la presencia de mujeres en cargos de poder en Chile tiene altas tasas en las organizaciones sociales y gremiales, pero el problema se da precisamente a la hora que quieren pasar a cargos de decisión a nivel político”.
“Es cierto lo que las mujeres plantean en la encuesta, advierte la directora de Humanas, el problema es que los hombres que están en los cargos de toma de decisiones, no están dispuestos a compartir el poder”.
Es sintomático que, aun cuando las mujeres presentan alta electividad, en las últimas cinco elecciones sólo se hayan presentado 9,7 por ciento de candidatas. Marcela Ríos explica que los partidos son una piedra de tope para el acceso de las mujeres a cargos de elección popular, porque ellas no integran las directivas y los grupos que deciden las candidaturas.
Otra barrera es el sistema electoral binominal y mayoritario. Marcela Ríos explica que es muy improbable modificar un sistema electoral, lo que ocurre generalmente tras una crisis institucional, pero sí es posible introducir algunos cambios para profundizar la democracia.
La investigadora de FLACSO integró la comisión que elaboró una propuesta de modificación al sistema electoral, también conocida como Comisión Boenengir, por el apellido de su presidente, a petición del gobierno de Michelle Bachelet.
Entre las propuestas de la comisión se cuentan: ampliar el tamaño de los distritos, aumentar la cantidad de parlamentarios, poner límites a la reelección e impulsar una ley de cuotas.
La ley de cuotas es una acción positiva para incluir grupos marginados en las listas que van a las elecciones, estableciendo un porcentaje mínimo de candidatos, candidatas en este caso, que deben ser presentados por los partidos políticos en cada elección.
Cincuenta países cuentan con esta legislación y el primero de ellos en promulgar una ley de cuotas fue Argentina, en 1991. Diez países de América Latina han seguido su ejemplo, pero en Chile una iniciativa de este tipo duerme en el congreso desde 2003.
El estudio de FLACSO indica que “los países con cuotas presentan ritmos de incorporación de mujeres al poder legislativo y niveles absolutos de representación femenina más elevados que aquellos donde no se han aprobado”.
Tamara Vidaurrázaga, magíster en género y cultura e integrante de la Coordinadora Feministas Jóvenes, declara a SEMlac que “no es suficiente una ley de cuotas, pero sí es necesaria para que estemos en los espacios que nos corresponden, simplemente, porque somos la mitad de la población, y lo mismo corre para cualquier grupo discriminado”.
Sin embargo, Vidaurrázaga pone énfasis en la transformación cultural y en que es importante “asumir que la política está pensada por y para hombres, como un espacio neutro, un neutro masculino encubierto que es el único patrón de liderazgo que tenemos”.
Para que las mujeres ingresen con toda propiedad a la política es necesario, a juicio de la integrante de la Coordinadora Feminista, que “los problemas de mujeres”, como el cuidado de la infancia y el trabajo doméstico, sean considerados como un problema de todas y todos, para que las mujeres puedan efectivamente dedicar tiempo al trabajo político.
Actualmente, Chile vive un “veranito de San Juan” en cuando a presencia de mujeres en puestos de poder. Gracias a una decisión de la presidenta, hay paridad en el gabinete, en las subsecretarias gubernamentales y en los cargos de gestión regional; sin embargo, ésta no es una política de estado.
Sobre cuánto se podrá avanzar en la participación política de las mujeres en el gobierno de Bachelet, Carolina Carrera sostiene que “hay fuertes expectativas, porque la instauración de un gabinete paritario es ya un avance, pero ahora hay que instalar políticas públicas con enfoque de género y en una agenda legislativa que avance en materia de derechos humanos de las mujeres”.
“También se deben abrir canales reales para la participación y control social de las mujeres, solo así será posible que se cumplan las promesas reales y las imaginarias que se instalan cuando una mujer llega a la presidencia.”, puntualiza la vicepresidenta de Humanas.
Tamara Vidaurrázaga cuenta a SEMlac que muchas veces se escucha la frase “qué más quieren si tienen una presidenta. Y claro, representa un cambio, algo que no hubiese pasado hace cien años, pero que pudo ser realidad, precisamente, porque las organizaciones de mujeres y feministas han luchado por eso.”
“Y por ello es tan obvio que con esto no termina nada, porque estas mismas organizaciones han peleado a la vez por un montón de otros derechos que hoy no existen en Chile: abortos seguros, maternidades voluntarias, vidas sexuales libres y fin de la violencia contra las mujeres”, añade. “El verano de la participación política de las mujeres chilenas recién está comenzando”, sentencia Vidaurráza.
Colombia: Yannet Mosquera, la mujer del añoPor Julia Londoño Bozzi
Bogotá, marzo (SEMlac).- Auténtica. Yannet Mosquera es la más auténtica de todas las mujeres que han ganado el Premio CAFAM (Caja de Compensación Familiar) a la Mujer del Año, en Colombia, dice René Barón, manager de quienes han ostentado este título en los últimos siete años.
Cuando Yannet sea soma bailando, moviendo los hombros, con un vestido naranja fosforescente y una sonrisa más brillante que el vestido, me convenzo: es auténtica. Está en la primera página de los periódicos más importantes del país, pero ella ni siquiera ha comprado un ejemplar para llevarse de recuerdo a casa.
SEMlac: ¿Quién es la mujer que se ganó la versión XIX del Premio Mujer del año en Colombia?YM: Yo soy Yannet. Soy una mujer afro, una afro descendiente desplazada, de 37 años, que tiene tres hijos. Nací en la vereda El Juncal, en el Municipio El Patía, Cauca, en el sur de Colombia. Hace muchos años fui desplazada por grupos armados que estaban en la zona.
No estudié mucho, porque para una mujer de mi condición llegar a segundo de primaria ya es mucho. Apenas uno aprende a escribir el nombre, los papás lo sacan del colegio y toca ponerse a trabajar.
Tampoco tuve infancia; desde los seis o siete años trabajo. Estuve muchos años como muchacha del servicio, casi 10, pero ese trabajo no se debería llamar así, porque en realidad es una forma de esclavitud, de explotación.
Sin embargo, pese a las cosas duras, diría que yo soy una mujer muy alegre.
A los 15 años tuve a mi primera hija, después nació la segunda. No me gusta hablar de eso, fui violada, dos veces, por la misma persona. Los paramilitares pasaban siempre por la zona y creían que las mujeres a las que se encontraran en el camino estaban ahí para ellos, creían que tenían derecho a estar con cualquiera de ellas. Y, obviamente, después se iban y ya.
Cuando mis hijas empezaron a crecer, en el año 2000, empecé a sentir miedo de que a ellas les hicieran algo y nos mudamos a otra parte del Departamento, inicialmente al borde de una quebrada donde había mucha gente desplazada invadiendo terrenos para poder vivir.
Hicimos una “toma de hecho”, en una toma retuvimos a la gente de la Defensoría del Pueblo y otra de la Asamblea Departamental, esto para exigirles garantías a las autoridades. Ser mujer, negra y desplazada puede ser muy duro y uno pide ayuda que nadie le da.
Le cambio la cebolla por el perejilYo recuerdo que, cuando salía de mi casa, por las mañanas, veía a un grupito de niños que se quedaban encerrados, con candado, en una casa vecina. Se asomaban por una reja pidiendo comida, no tenían, y no podían salir porque los habían dejado con candado para que nadie se metiera ni se robara las dos cositas que tenían. Entonces pensé que había que hacer algo.
De ahí nació la idea de hacer las “ollas comunitarias”; yo ponía una olla, echaba lo que tuviera de comida y organizaba a otras mujeres para que, una vez a la semana, hiciéramos la comida para todos los niños. Cada mujer llevaba lo que podía. La primera semana fueron 30 niños, la segunda 60, después 100 y luego quedó claro que no alcanzaba la comida.
Así comenzó la idea de tener huertas caseras, de sembrar cebolla, rábano, lechuga. Hoy día, mi comunidad se abastece en gran parte de esos cultivos, hacemos trueques. Cambiamos la cebolla que usted tiene por el cilantro del vecino, en vez de comprar las cosas que salen tan caras.
SEMlac: ¿Qué perspectivas tiene la comunidad para ser autosostenible?YM: Este proyecto lo hemos hecho crecer de manera muy organizada. En la comunidad hay 70 niños guardianes del medio ambiente, líderes ambientales, que cuidan y limpian la quebrada. Hemos organizado brigadas para limpiar esta fuente y, a cambio del trabajo ambiental, recibimos recursos que destinamos a la olla de todos.
Hay un gabinete que cuenta con Gobernador, Alcalde, todo. Yo soy la mandadera de ellos, algo así, pero cuando se reúnen y hacen su árbol de problemas y su árbol de soluciones y salen cosas como el maltrato infantil o el intrafamiliar, ahí es cuando yo entro.
Los niños están educados, les hemos dado herramientas y ya cuando el papá le va a pegar a la mamá, el hijo dice: párele ahí, que ella tiene derechos.
Las mujeres ya no están tan reprimidas, tan sucias. Ahora están bonitas, se maquillan, los maridos me han acusado de estarles buscando mozo, pero la verdad es que yo lo que quiero es que estén mejor, contentas.
Soy una mujer negra y desplazada, pero hablo.Hay quienes dicen: “Esa negra vino acá a dañar el hogar”. Tengo algunos enemigos, por haber acompañado a varias mujeres que quieren ligarse las trompas, y los maridos creen que les dará cáncer por eso, o que ya no van a querer tener relaciones sexuales. Hasta me han demandado. ¡Pero es que donde yo vivo las familias tienen hasta 11 hijos! La que menos tiene soy yo…
¿Sabes algo? A la gente le molesta que una mujer negra hable, que hable como yo, pero yo tengo mi batallón, tengo mi gente.
Además, hemos logrado otras cosas importantes: ya tenemos un espacio para asentarnos. Cuando Floro Tunubalá, un líder indígena, fue elegido –con nuestro apoyo- como Gobernador del Departamento, nos aprobaron unos terrenos para vivir.
Hacíamos marchas y negociamos y, gracias a eso, existe el proyecto “Ciudad Futuro: Las Guacas”. Soy la Secretaria de la Mujer de la Coordinadora de Destechados que creamos en ese momento.
Somos 3.088 familias las que vamos a ser reubicadas en una ciudadela cerca de Popayán, capital de este Departamento.
No nos van a regalar nada, pero ya conseguimos que la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) nos apoyara y tenemos un plan para vender nuestros productos a supermercados, e incluso exportarlos. Tenemos gente de la comunidad capacitada, por la Cruz Roja, en primeros auxilios. Tenemos la tecnología para cuidar la tierra donde cultivamos, hacemos jornadas de alfabetización.
SEMlac: ¿Qué vas a hacer cuando llegues a tu casa? ¿Ya hablaste con tus hijos del Premio?YM: Voy a hacer una fiesta, una fiesta grande. Mis hijos están felices, lo único que Angie Constanza, Leidy Beatriz y José Ángel me pidieron fue un celular. Yo tendré que comprar una computadora para todo lo que voy a trabajar ahora.
RecuadroMotivos para un premio Yannet resultó ganadora, entre 23 mujeres finalistas que este año fueron nominadas en representación de 23 departamentos del país, del Premio a la Mujer en su décimo novena versión.
Los jurados fueron las señoras Nidya Quintero, ex Primera Dama de la Nación , Ana María Busquets de Cano, periodista, María Teresa Peresson, Gestora Cultural, el Ministro de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano Ramírez y el periodista Germán Santamaría.
Este Premio se entrega, cada año, el 8 de marzo, en ocasión del Día Internacional de la Mujer, a quienes con su esfuerzo y méritos humanos, sociales y morales, hayan trazado metas de solidaridad y conquistado logros muy especiales en la lucha contra la pobreza, la enfermedad, la ignorancia, o el abandono de la familia o de la comunidad, en su preparación para la vida o en su protección, con fines exclusivamente sociales.
La CAFAM es una corporación autónoma, sin ánimo de lucro, cuyo objeto es la promoción de la solidaridad social entre patronos y trabajadores, atendiendo a la defensa de la familia como estructura y núcleo social, desde el punto de vista del cumplimiento de los deberes de sus miembros, de su preparación para la vida y su protección económica, por medio del otorgamiento del subsidio en dinero o en especie y/o ejecución de obras y la prestación de servicios sociales.
Abuelas de Plaza de Mayo: La lucha por restituir la identidad perdidaPor Norma Loto
Buenos Aires, marzo (SEMlac).- Próximo al 31 aniversario del golpe de estado que inició el 24 de marzo de 1976 una de las más crueles dictaduras del cono sur americano, Abuelas de Plaza de Mayo encontró a uno de sus nietos. El hecho recargó los ánimos de estas mujeres que no se cansan de devolver identidad.
“Pablo Hernán Casariego Tato es libre”, dice el comunicado de las abuelas del 21 de febrero. El joven nació en agosto de 1977 en el centro clandestino de detención ubicado en Campo de mayo, y es hijo de Norma Tato y Jorge Casariego.
Develar la identidad de Pablo Hernán llevó muchos años. “En 1985 empezaron a llegar denuncias contra el médico del Ejército Norberto Atilio Bianco y su mujer, Susana Wehrli, acerca de que estaban criando dos niños que podrían ser hijos de desaparecidos”, manifiesta a SEMlac Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.
“La Justicia empezó a actuar en 1986, cuando el galeno y la mujer fueron convocados para una indagatoria. Pero el matrimonio huyó hacia Paraguay, donde vivían con falsa identidad y recibieron protección del entonces presidente paraguayo”, Alfredo Stroessner.
Pese a esta adversidad, las Abuelas no se dieron por vencidas, estaban convencidas de que Pablo Hernán era uno de los 500 nietos que buscaban. “Una de nuestras nietas logró encontrarse con él y le habló sobre sus derechos”, recuerda Carlotto a SEMlac.
Finalmente, el joven accedió a los estudios de ADN que develaron su verdadera identidad.
Pablo Hernán creció junto a su hermana Carolina, también adoptada, pero que aún no ha podido determinarse si es hija de desaparecidos. Diversas fuentes señalan a Norberto Atilio Bianco como el encargado de la maternidad clandestina que operaba dentro del hospital militar, desde donde se encargaba de repartir a los recién nacidos en ese centro clandestino de detención.
La lucha por devolver la identidadAbuelas de Plaza de Mayo tiene por misión la restitución de identidad a cientos de niños secuestrados con sus padres o nacidos en los centros clandestinos de detención, a donde fueron conducidas las jóvenes embarazadas. Estas acciones formaban parte de un plan sistemático y preconcebido por los militares que ejercieron el poder en Argentina de 1976 a 1983.
“Los niños robados como ’botín de guerra’ fueron inscriptos como hijos propios por los miembros de las fuerzas represivas, dejados en cualquier lugar, vendidos o abandonados en institutos como seres sin nombre (N.N)”, señala la Web de este grupo.
Pero la lucha de las Abuelas no siempre contó con el reconocimiento de la sociedad argentina, ya que la ceguera, la complicidad y los prejuicios de muchos las señalaron ofensivamente por años.
“Un día nos unimos a las Madres que ya estaban caminando por la Plaza de Mayo. Ellas buscaban a sus hijos y nosotras, a nuestros nietos. Era una lucha solitaria y dolorosa que buscaba a dos generaciones”, rememora Carlotto.
“En aquellos tiempos escuchábamos que nos decían: dejen de mirar para atrás, sus nietos seguramente están bien. Tuvimos que escuchar argumentos muy superfluos”, recuerda.
“Fuimos creciendo y, luego, cada nieto que aparecía nos hacía comprobar que nuestra lucha debía seguir, que ellos estaban en algún lugar, que habían sido víctimas de un plan sistemático”, indica Carlotto, convencida de que esa experiencia hizo que sus vidas se transformaran.
A esta mujer, la dictadura le arrebató la vida de su hija Laura, en agosto de 1977. Dos meses antes de ese desgraciado hecho, la joven había dado a luz a Guido, el nieto que aún Carlotto sigue buscando.
Manifiesta que, luego de tanta lucha, la sociedad actual muestra cariño y respeto hacia las abuelas de Plaza de Mayo, pero recalca: “nos preocupa mucho que nos vean como mujeres especiales. En realidad somos seres comunes, que hacemos lo que debemos hacer, que tenemos amor y perseverancia”.
Estela de Carlotto reconoce los esfuerzos del actual gobierno nacional que, a su juicio, muestra voluntad política de curar las viejas heridas. No obstante, aún la sociedad y el Estado poseen una deuda pendiente, ya que todavía “no se sabe dónde están las 30.000 personas que desaparecieron entre 1976 y 1983, y tampoco se conoce el paradero de los centenares de nietos que seguimos buscando”.
Bolivia: El Niño pasa y las enfermedades se multiplicanPor Helen Álvarez Virreina
La Paz, marzo (SEMlac).- Miles de niños y niñas del oriente boliviano, la región más castigada por los desastres naturales de las últimas semanas, que algunos especialistas atribuyen al fenómeno de El Niño, aún no pueden ir al colegio y distraen sus horas nadando y zambulléndose en las turbias aguas que anegaron sus viviendas, sus barrios e incluso poblaciones enteras.
En esa misma agua, más allá, flotan animales muertos, mientras perros hambrientos y ratas buscan alimento; además, en las impensadas e interminables lagunas, que se han mezclado con los desechos de las alcantarillas, las mujeres se ven obligadas a lavar la ropa, pues no tienen otro lugar para hacerlo. El líquido apto para beber apenas alcanza para todos los damnificados.
En esas condiciones no se puede esperar otra cosa que el brote de epidemias, que ahora están movilizando a los servicios de salud de Bolivia.
En lo que va del año, más de 500 mujeres de todas las edades contrajeron dengue, una enfermedad tropical de origen vírico transmitida a los humanos por la picadura de un mosquito infectado (Stegomyia aegypti o Aedes aegypti). Quienes tienen el mal, sufren fiebres elevadas, intenso dolor en las articulaciones y músculos, inflamación de los ganglios linfáticos y erupción ocasional de la piel.
En total, hasta el 13 de marzo, el Ministerio de Salud registró 953 casos confirmados, de los cuales 846 corresponden al departamento de Santa Cruz, y se contabilizan otros 2.790 considerados sospechosos, se informó a SEMlac.
En Trinidad, capital del departamento del Beni, y una de las ciudades más afectadas por las inundaciones, el Ministerio de Salud detectó que la totalidad de las más de 1.100 muestras de agua recogidas en la primera semana de marzo, en diferentes zonas, contenían la larva del mosquito Aedes aegypti.
Por ello, y con el apoyo de las Fuerzas Armadas, comenzó una campaña a desarrollarse en tres fases: en la primera, de limpieza de barrios iniciada el 12 de marzo, se eliminarán los recipientes —macetas, llantas y otros— que puedan ser criaderos del mosquito. En la segunda, los soldados rociarán un veneno en los sitios donde puedan criarse larvas y en la última se fumigarán las casas. La urbe fue dividida en cuatro cuadrantes para llegar hasta el “último rincón de Trinidad”.
A las autoridades les preocupa especialmente el brote de dengue hemorrágico, una forma más grave del dengue clásico que puede ser mortal sin un tratamiento adecuado, porque las mucosas, aún las internas, comienzan a sangrar. La ministra de Salud, Nila Heredia, informó que hasta ahora se confirmó la enfermedad en dos personas que fallecieron y hay cinco casos sospechosos, todos en el departamento de Santa Cruz.
Fiebre amarillaEn lo que va del año también se detectó un brote de fiebre amarilla que ya cobró la vida de tres jóvenes de 17, 18 y 29 años, mientras que una niña de 11 quedó restablecida del mal. Las cuatro personas emigraron del occidente boliviano a las zonas tropicales y no tenían las vacunas. Para evitar que la enfermedad se expanda, se inició una vacunación masiva con brigadas móviles y se instalaron puestos en los puntos de ingreso.
La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa transmitida también por el mosquito Aedes aegypti, que abunda en zonas húmedas alrededor del agua estancada y pica durante el día. Comienza con fiebre elevada, escalofríos y dolor de cabeza.
En su forma grave, la fiebre desciende y reaparece, y el enfermo presenta ictericia en el ciento por ciento de los casos, es decir que las mucosas y la piel adquieren un tinte amarillento. También puede producirse insuficiencia hepática o renal.
Contagios por ratasLas inundaciones de las últimas semanas han provocado también la aparición del virus hanta, que se transmite a los humanos que respiran aire contaminado con heces, orina o saliva de determinadas especies de ratones silvestres, o que entran en contacto directo con el excremento de estos animales.
Hasta ahora se han confirmado cinco casos en los departamentos de Santa Cruz y Tarija. Esta enfermedad presenta fiebre hemorrágica con síndrome renal.
La leptospirosis también se detectó como consecuencia de los desastres naturales y atacó a 55 personas en todo el país, de las cuales 47 son del departamento de Chuquisaca. Esta enfermedad se adquiere por el contacto con la orina de ratas; la bacteria entra por lesiones de la piel o por las mucosas y se aloja en los riñones e hígado; causa dolores de cabeza, escalofríos, anemia y erupciones.
Cuando alcanza una fase de gravedad, los enfermos presentan irritación meníngea, rigidez de nuca, insuficiencia renal, ictericia, hemorragias intestinales o pulmonares, arritmia, entre otros síntomas.
Los especialistas recomiendan a las personas expuestas a las aguas contaminadas con orina de los roedores, utilizar botas y guantes, lavarse constantemente las manos y mantener los alimentos bien tapados. Además, se emprenderá una campaña para eliminar a las ratas que también huyen de las inundaciones hacia zonas elevadas donde están los albergues para los damnificados.
Según un reporte del Ministerio de Salud, los albergues temporales en general presentan condiciones de hacinamiento, alrededor de 500 familias en cada uno, y la gente convive con sus animales (perros, gatos, gallinas, cerdos). Por ello, se ha iniciado la reubicación a lugares donde se puedan garantizar los servicios básicos y atención médica.
Otras enfermedadesEl reporte epidemiológico del Ministerio de Salud señala que el 24,6 por ciento de los afectados por inundaciones y heladas presenta infecciones respiratorias agudas, el 3,2 sufre neumonía, un 14,05 tiene diarrea, un 3,6 padece infecciones del tracto urinario, otro 3,2 está aquejado por enfermedades osteomusculares, un 2,3 presenta anemia, el 1,9 síndromes febriles y el 0,9 hipertensión arterial.
Las víctimas de las inundaciones en el Beni aún esperan que las aguas suban por un reflujo proveniente de ríos del departamento de Cochabamba y cuando el nivel baje, las autoridades de Salud temen la aparición del cólera, por el consumo de agua contaminada y la inadecuada manipulación de los alimentos, y se prevén también cuadros de desnutrición.
Mientras, los niños —que suman el 40 por ciento de los afectados— tratan de pasarla lo mejor posible en medio de la desgracia. En el departamento beniano los ríos Mamoré, Madera, Iténez y Madre de Dios arrasaron con 245 colegios, incluidos sus muebles y el material de enseñanza.
También hay 66 escuelas incomunicadas porque están rodeadas de agua y otras 28 sirven de albergues para unas 12.000 familias, de las más de 80.000 en todo el país que siguen clamando por ayuda.
Emigración: “No me arrepiento, pero si volviera atrás lo habría evitado”Por Fabiola Calvo Ocampo
Madrid, marzo (Especial de SEMlac).- Alejandra es una boliviana oriunda de Santa Cruz. Con 20 años y las ilusiones de toda inmigrante, llegó a España en 2005, pero no encontró lo que buscaba: dos años después debió enfrentarse, sola y a escondidas, con un embarazo y una maternidad improvisada, casi determinada por sus circunstancias. Ahora, su hijo tiene seis meses.
En su pueblo natal quedaron su madre, dos hermanas de 34 y 12 años y tres hermanos, el menor de ocho. Ella viajó y así vino a engrosar la cifra de 100.000 bolivianos radicados en España, la mayoría de Santa Cruz y Cochabamba, que se reparten entre Madrid y Barcelona, con el grueso de las mujeres dedicadas al servicio doméstico.
La colombiana Ángela Botero, antropóloga y sexóloga, responsable de dar orientación sexual a jóvenes en La Casa de la Juventud de Alcobendas y que la atendió durante el último mes de embarazo, recuerda:
“Alejandra llegó a mi consulta vestida de negro, triste y muy confundida. Mientras escondía la cabeza y lloraba, dijo:" es que estoy embarazada". Entonces, en medio de un abrazo, traté de tranquilizarla y le comenté que algo haríamos. Al instante, me miró y aclaró que tenía siete u ocho meses de gestación. No se le notaban por el esfuerzo que hacía para esconderlo. ¿Por qué no lo dijo antes, por qué esperó tanto tiempo para buscar una salida?”
La joven trabajaba interna en el servicio doméstico y salía los domingos. Luego comenzó a laborar por horas en la misma actividad y su única diversión era ir a bailar con una amiga latinoamericana. En una de esas salidas conoció a un chico ecuatoriano con quien tuvo una relación. Quedó embarazada, pero no lo supo, pues achacó la falta de menstruación a desarreglos que tenía desde antes.
Por eso era difícil calcular sus meses de embarazo. Esta fue su pregunta constante en la consulta de Alcobendas: “Es que yo quiero saber cuánto tiempo tengo”. De esa duda habría salido con una simple ecografía, pero se encontró con un muro de prohibición por la falta de "papeles" que acreditaran su estancia regular en España.
“Cuando ví que no me venía la menstruación, me fui al Centro de Salud de Legazpi, en Madrid, pero no me atendieron porque no estaba empadronada; fui dos veces y yo no alcanzaba ni a hablar. No me escuchaban sin el empadronamiento”, cuenta Alejandra mientras juega, nerviosa, entrecruzándose los dedos de sus manos.
Rememora que, por una amiga, supo de la clínica Dator, donde se hacían abortos. “Yo estaba sin pasajes, pero llegué hasta allí, les dije que me quería hacer una ecografía, que estaba embarazada y no sabía ni de cuánto tiempo. La que me atendió, que era como una secretaria de la Clínica, me dijo que sí, pero que costaba 30 euros. No tenía esa cantidad y le pedí que me ayudara, que yo sólo tenía el pasaporte, ella me despachó así y yo salí sin poder hacer nada”, dice.
La Clínica Dator fue la primera que dio la batalla por el derecho al aborto en el período de la transición a la democracia en España "y por ello nos dejamos muchos la piel, para que hoy por lo menos lo tengamos como derecho”, comenta una enfermera que quiere conservar su puesto.
“Las cosas han cambiado, pero la verdad es que no comprendo por qué pudo pasar algo así. Aquí se atiende a la que puede pagar y a la que no, ya que las clínicas privadas tienen un convenio con el gobierno para tales circunstancias”, explica.
En medio de su desesperación, Alejandra pensó en muchas locuras. No podía tener al bebé y decidió darlo en adopción. Se sentía incapaz de enfrentar esa situación secreta de la que ni su familia, ni las personas de la casa en la que vivía compartiendo cuarto, ni una señora a la que le solía limpiar el portal, sabían nada.
Fue a los ocho meses cuando tuvo su primer control médico, comenta Ángela Botero. “Fue cuando nos conocimos y empezó el calvario de mendicidad, es decir, pedir ayudas, citas, buscar empadronamiento para poder acceder a los servicios. Si, así es, comenzamos a buscar asesoría. Yo lloraba sólo de saber que la alternativa de la adopción era por miedo a enfrentar públicamente su fracaso, es decir, su embarazo”, recuerda.
“Ella pensaba que dándolo en adopción nadie se daría cuenta de que había tenido un hijo, y que después del parto podía comenzar a trabajar", comenta Ángela.
A partir de ese momento, recibió no sólo la atención de Ángela, sino de la psicóloga y la trabajadora social, quienes intuían que, al final, Alejandra sería incapaz de dar el bebé en adopción. Y así fue.
El parto comenzó en la madrugada de un domingo, Ángela recibió el aviso de un taxista y relata que, de inmediato, fue a buscarla para dejarla en el hospital y, de ahí, a su oficina para recoger la historia clínica y localizar a la trabajadora social. Al regresar, la parturienta ya tenía las contracciones y, de la angustia, se había arañado los brazos.
Recuerda que le decía: “Ay, Ángela, seguro que ‘midiosito’ me castigó con tantos dolores. Yo no lo quiero dar en adopción, ¿puedo quedarme con mi bebé?”
Después del parto, Alejandra vivió en una casa de acogida pagada por el Ayuntamiento de la localidad de Alcobendas, a escasos ocho kilómetros de Madrid. Luego fue a un cuarto que le alquiló una dominicana, donde vivían además cuatro adultos y tres niños, pero abandonó el lugar a raíz de una disputa con la dueña por haber insultado a su pequeño. Ahora vive con su hijo en Lavapiés, en el centro capitalino, pero quiere regresar al pueblo donde nació su hijo.
“No me arrepiento, pero si volviera atrás lo habría evitado", dice Alejandra a SEMlac. Ella quiere que Ángela luche por empadronar a las mujeres "para que no les pase lo que me está pasando a mí”.
Alejandra estaba convencida de que "midiosito" la había castigado, pero el camino recorrido le enseñó que fue la negligencia médica y la inmigración desinformada. Ella ahora sabe que un papel de empadronamiento le cambió su vida y que su caso habría sido más fácil de resolver si hubiese tenido la información, atención y respeto a sus derechos humanos, sexuales y reproductivos.
Cuba: Premio a la diversidad y la aceptaciónPor Dixie Edith
La Habana, (SEMlac).- La entrega del Premio Nacional de Cultura Comunitaria al promotor cultural Ramón Silverio, además de ponderar su dedicación durante más de 20 años al teatro comunitario, también es un reconocimiento a su vocación de aglutinador social.
Residente en la provincia de Villa Clara, a unos 300 kilómetros de La Habana, Silverio apostó por llevar las tablas a la comunidad hace más de dos décadas, con los proyectos teatrales de El Mejunje y La Brigada Los Colines.
El primero de ellos hace honor a su nombre, pues en Cuba esa palabras se emplea para aludir a una mezcla que logra reunir aspectos de diversa índole, algo que la peña cultural El Mejunje hace diariamente con personas de generaciones, intereses y gustos diferentes.
Junto a un grupo de actores, ha llevado durante años el teatro a las comunidades montañosas del macizo del Escambray, con obras enmarcadas en las tradiciones y la forma de hablar del campesinado cubano, como Las cabañuelas o Las nuevas aventuras de Juan Quinquín en Pueblo Mocho.
Hace apenas un par de semanas, el Proyecto Mejunje puso en cartelera La Odilea, versión de la novela de Francisco Chofre que recibiera mención en el concurso Casa de las Américas, en 1966.
Especie de parodia de la Odisea homérica, la historia incorpora elementos de la idiosincrasia criolla y sustituye el ambiente de las islas griegas por algún lugar situado en las cayerías del archipiélago cubano.
El ambicioso montaje de Silverio cuenta con 14 actores que interpretan 35 personajes, con un equipo de artistas plásticos encargado del diseño escenográfico y buena parte de la música escrita especialmente para la puesta.
Sin embargo, es la creación y dirección del centro cultural “El Mejunje”, desde la pasada década del ochenta, lo que ha hecho de Silverio un hombre conocido dentro y fuera de la isla.
Fundado en la ciudad de Santa Clara hace dos décadas, el centro funciona como un punto de encuentro entre heterosexuales y homosexuales, marcado por una vocación de apertura y aceptación a la diversidad humana.
Con prácticamente ninguna competencia en el país, este sitio propone un proyecto cultural amplio, con ofertas para todos los públicos y donde, al decir del propio Silverio “nunca se ha marginado a nadie y acoge a personas que en otros lugares eran un poco rechazadas".
“El Mejunje” ha servido durante años como escenario para espectáculos de travestis, y entre sus muros semidestruidos –se levantó en una antigua casa en ruinas- los homosexuales “se sienten dueños, son muy libres y entran en parejas, pero otro público también entra sin prejuicios, y se aprecia mucha armonía", explica Silverio.
La variada programación del lugar incluye montajes infantiles, bailes para jubilados, proyecciones de cine, obras de teatro, conciertos de rock, pop, trova y hasta sesiones de discoteca.
Para Silverio, “este sitio ha hecho que Santa Clara sea hoy la ciudad más tolerante de Cuba".
A su juicio, allí se está pasando de la tolerancia a la aceptación, y el local que dirige es un ejemplo de cómo debe ser la sociedad en el futuro, donde la gente conviva, se respeten las individualidades y cada cual pueda ser feliz.
Cuba: Dos cubanas reclaman visas de entrada a EE.UU.Por Dixie Edith
La Habana (SEMlac) Dos fechas asociadas a mujeres, el 8 de marzo y el 14 de mayo, marcan los límites de una campaña internacional por el derecho de las cubanas Olga Salanueva y Adriana Pérez a reencontrarse con sus respectivos esposos, René González y Gerardo Hernández, presos en Estados Unidos, junto a otros tres cubanos, desde hace más de ocho años.
La campaña, promovida por el Comité Internacional por la Liberación de los Cinco, como ya se les conoce a estos hombres, incluye manifestaciones masivas frente a las sedes diplomáticas en varios países y recogida de firmas para hacerlas llegar a la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, denunciando el caso.
Las mujeres serán mayoría en estas acciones, que ya se iniciaron en países como Argentina, Italia y los propios Estados Unidos, precisaron Salanueva y Pérez, en un encuentro con la prensa extranjera acreditada en La Habana.
El Comité llamó especialmente a las mujeres periodistas y escritoras del mundo a mencionar las violaciones que padecen las dos esposas cubanas. El caso se llevará, asimismo, ante diputadas y miembros de parlamentos en distintos países.
Salanueva y Pérez no ven a sus esposos desde hace poco más de ocho años por las negativas reiteradas de visa, por causas diversas, por parte del Gobierno de Estados Unidos. Ahora no pueden presentar una nueva solicitud de visa hasta septiembre de 2007.
La única vez que Pérez recibió una visa de entrada, en julio de 2002, fue detenida en el aeropuerto de Houston y sometida a interrogatorio durante 11 horas. Finalmente, las autoridades estadounidenses no le autorizaron la entrada al país y tuvo que regresar a la isla sin haber salido del aeropuerto.
En enero de 2006, Amnistía Internacional envió una carta al gobierno de Estados Unidos en la que expresaba que la negativa de visas a Olga Salanueva y Adriana Pérez, considerada un acto de violencia, era algo innecesariamente punitivo y contrario tanto a las normas del tratamiento humano a los prisioneros, como a la obligación de los estados de proteger la vida familiar.
La carta, remitida por Susan Lee, directora del Programa regional para las Américas de Amnistía Internacional, expresaba que “las normas internacionales hacen resaltar la importancia que tiene para los prisioneros el mantener contacto regular con sus familias, incluyendo el contacto a través de visitas”.
“Creemos que, dada la ausencia de una amenaza clara e inmediata por parte de tales visitas, esta medida no sólo es un castigo innecesario, sino que el mismo va en contra, tanto de las normas para el tratamiento humano de los prisioneros, cómo de la obligación de los países de proteger la vida familiar”, precisaba, además, la misiva.
Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González fueron condenados en 2001 a penas por delitos que incluían ser agentes del gobierno cubano sin registrarse en territorio estadounidense, en un proceso que fue descalificado en agosto de 2005 por un panel de tres jueces del Onceavo Circuito de la Corte de Apelaciones de Atlanta.
Los tres magistrados se refirieron, fundamentalmente, a que Miami no debía haber sido la sede del proceso, declararon nulo el curso legal seguido hasta entonces, y ordenaron un nuevo juicio.
En 2006, el pleno de 12 jueces de esa misma corte aceptó una apelación contraria de la Fiscalía y envió el caso nuevamente al trío, que aún no ha vuelto a pronunciarse.
En mayo de 2005, el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas declaró arbitraria la detención de Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González e instó al Gobierno de Estados Unidos a adoptar de inmediato las medidas necesarias para solucionar esta situación. |