Reportajes y noticias de SEMlac

del 20 al 26 de noviembre de 2006

 

 

Feminicidio: Mujeres bajo la sombra de la muerte

Por Alba Trejo

 

Guatemala, noviembre.- Uñas levantadas, desmembración de pechos, cabeza o tórax, manos atadas, violación por ano y vagina, y asfixia por estrangulamiento son algunas de las formas más crudas y crueles de describir las torturas a las que son sometidos los cuerpos de niñas, adolescentes y adultas víctimas del feminicidio en los países de América Latina.

 

Se trata de madres, esposas, hijas, hermanas, abuelas o tías, que dejaron su último hálito de vida en las manos de criminales conocidos y extraños, quienes las atacaron con brutalidad extrema y violencia sexual, para abandonar después sus cuerpos en su propia casa, en el fondo de un barranco, un terreno baldío o una carretera desierta.

 

Guatemala, México, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Uruguay, Chile, Perú, Honduras y República Dominicana, además de Bolivia y Colombia, son algunas de esas naciones de América Latina que reportan la misoginia a la que son sometidas las .mujeres, sin importar la edad o condición social.

 

Sin embargo, de esa relación, Guatemala y México son los territorios donde las mujeres experimentan mayor persecución. En el primero, los crímenes superan los 2.500 en un período de seis años (de 2001 a 2005), mientras en el segundo, específicamente en Ciudad Juárez, Chihuahua, la cifra alcanza los 372 asesinatos en un lapso de 13 años (de 1993 a 2005).

 

Según el informe El Feminicidio en Guatemala y México, de la Federación Internacional de los Derechos Humanos, los asesinatos contra mujeres son expresión extrema de la persistencia de la discriminación contra el género femenino en todos los ámbitos.

 

La directora de la Oficina Regional del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer, Marijke Velzobor Salcedo, declaró a un diario mexicano que los crímenes contra mujeres no ocurren sólo en Ciudad Juárez, como siempre se ha pensado, sino en varios países de América Latina y con patrones similares.

 

Un estudio de Amnistía Internacional insiste en la brutalidad con que se cometen estos crímenes en Guatemala, donde se evidencia la furia particular contra el género, porque, al contrario de los hombres asesinados, ellas aparecen con el rostro cortado, mutilado y señales de violación anal.

 

En esta nación, la gran mayoría de las asesinadas fueron secuestradas por horas o días, y recluidas en un lugar antes de encontrar la muerte. Lo peor de todo, señala al respecto un documento de la Procuraduría de los Derechos Humanos de año 2005, es que esos feminicidios no fueron cometidos sólo por pandilleros o delincuentes, también los perpetraron cónyuges, ex cónyuges y policías.

 

Una parte considerable de las mujeres que fueron ultimadas en Guatemala había denunciado ante el Ministerio Público amenazas de muerte, pero la entidad nunca brindó protección judicial, como lo estipula la ley contra la violencia intrafamiliar, porque los consideró “problemas pasionales”.

 

Según estadísticas ofrecidas por Velzobor Salcedo, entre el 30 y 60 por ciento de las latinoamericanas han sufrido esta clase de violencia por parte de su pareja o familiares.

 

En Guatemala, los primeros asesinatos en 2001 tuvieron por víctimas potenciales a prostitutas. Sin embargo, la impunidad en que quedaron esos casos contribuyó a que los crímenes contra mujeres abarcara a estudiantes, trabajadoras de maquilas, amas de casa, profesionales y vendedoras, sin importar si se trataba de una niña de 13 años o una mujer de 36.

 

Cada año los crímenes fueron en aumento, pero la etapa más dramática correspondió a 2005, cuando las autoridades reportaron el secuestro, tortura, violación y posterior asesinato de 655 mujeres.

 

Quedó demostrada la falta de protección por violencia con riesgo de muerte que viven las guatemaltecas, señala Hilda Morales, de la Red de la No violencia contra la Mujer. Los medidores de índices de violencia a nivel mundial ubicaban al país en el segundo lugar de las naciones donde más feminicidios ocurren en el mundo, superado únicamente por la Federación Rusa.

 

Velzebor declaró en una oportunidad que en asesinato de mujeres en el hemisferio, Guatemala sólo está seguida, en ese orden, por Bolivia, Argentina y México, y estimó alarmante el caso del país centroamericano, donde habitan 12 millones de personas, 55 por ciento de ellas, mujeres.

 

Entidades defensoras de los Derechos Humanos señalan que menos del 10 por ciento de los 2.500 asesinatos han sido esclarecidos por las autoridades. Según Amnistía Internacional, ese índice se debe a defectos en la investigación, escasos esfuerzos de la policía para localizar mujeres desaparecidas, ausencia de protección de la escena del crimen y falta de recolección de evidencias.

 

Para el no gubernamental Grupo Guatemalteco de Mujeres, el manejo de la escena del crimen es un factor que describe cómo las autoridades clasifican los cuerpos al momento de localizar el cadáver de una mujer: si tiene piercing, usa sandalias, pantalón de cintura baja, escote o minifalda, es prostituta, pandillera o está ligada al narcotráfico.

 

Ello incide en que una escena del crimen no sea protegida por el Ministerio Público, la recopilación de evidencias no resulte minuciosa y que los servicios de exámenes forenses dejen mucho que desear, señala.

 

Las ropas de la víctima son devueltas a los familiares sin analizar, no se les practica a los cuerpos exámenes de los fluidos anales o vaginales, ni se les toman muestras de sangre, piel, cabello o raspado de uñas, lo que disminuye la posibilidad de dar con el responsable del crimen, insiste Amnistía Internacional.

 

Estamos frente a un claro caso de aversión a la mujer y que no sólo se da fuera de la casa, también por violencia intrafamiliar o doméstica, comenta Marta Altolaguirre, ex relatora para los Derechos de la Mujer en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

 

Investigaciones realizadas en México por la Procuraduría General de la República confirman que los feminicidios en Ciudad Juárez datan de hace nueve años. El 30 por ciento de esos crímenes son seriales: las mujeres aparecen en sitios baldíos o a orillas de la vía férrea, estranguladas, o con un tiro en la cabeza y violadas.

 

Hasta el 2002, además de esos asesinatos, 500 mujeres habían desaparecido sin que se supiera de su paradero. Grupos de derechos humanos de aquel país indicaron que ni la fiscalía, ni los gobernadores, habían logrado esclarecer fehacientemente, por los menos, uno de los ataques.

 

Aunque algunas bandas están en prisión, como la de los Rebeldes, además de un supuesto asesino llamado Omar Sharif, de ascendencia árabe, los asesinatos siguen ocurriendo, porque la misoginia en Juárez, el maltrato a las mujeres y el desprecio en que se les tiene, mueven a los asesinos.

 

El Grupo Guatemalteco de Mujeres, conjuntamente con las redes de defensa de la mujer de la región, encontró similitud en las acciones de esta naturaleza que ocurren en Guatemala con las perpetradas en Honduras y El Salvador, donde los asesinatos se deben a violencia doméstica y al accionar de pandillas. Sin embargo, en Costa Rica, la mayoría es perpetrada por redes de traficantes.

 

En Chile, por lo menos 84 mujeres fueron víctimas del feminicidio entre el 2001 y 2002. Un estudio en ese sentido reveló que la mayor parte de las asesinadas eran pobres, de baja escolaridad y amas de casa, cuyas edades oscilaban entre los 20 y 39 años.

 

Mientras, en República Dominicana se reportaron 131 víctimas de la misoginia en 2001en un rango de edades de 20 a 31 años. El 70 por ciento de los crímenes fueron cometidos por la pareja, ya que las víctimas habían demostrado su voluntad de terminar la relación sentimental.

 

La mayor parte de esos feminicidios en el país caribeño ocurrieron en el interior de las casas y el resto sucedió en la calle frente a testigos, en horas de la noche y la madrugada. Varios de esos asesinatos pudieron haberse evitado por la Policía, que no acudió con celeridad al lugar de los hechos.

 

La relatora de la ONU ha culpado a los gobiernos de los países latinoamericanos del aumento de ese tipo de hechos, pues permiten la impunidad de los agresores.

 

 

Comunicación: Noticia sensacionalista y policial

Por Ángela Castellanos

 

Montevideo, noviembre.- Noticias de crímenes y violencia en las páginas de los diarios son en las que, por lo general, se muestra a la mujer. Y esto no se debe sólo a que la población femenina sea la más afectada, sino a que el paradigma periodístico no la reconoce como protagonista de los acontecimientos.

 

Ese hecho fue incluso constatado por el estudio Monitoreo Global de los Medios de Comunicación, de la Asociación Mundial de Comunicación Cristiana, correspondiente a 2005 y dado a conocer este año, al afirmar que las mujeres no son protagonistas de la agenda noticiosa central de los medios de comunicación, salvo en esos temas.

 

Ellas quedan en el papel de víctimas, especialmente para los medios masivos sensacionalistas, que encuentran en las noticias de violencia contra la mujer un nicho mercantil muy favorable para sus ventas.

 

La especialista Teresa Cáseres, en su ensayo Violencia contra la mujer y la prensa escrita en Chile, expresa que existen dos estrategias que “despolitizan la violencia contra la mujer”, y explica su causa en el deseo de poder y control, fruto de las estructuras sociales de género donde el varón es dominante.

 

La estrategia a la que recurre la prensa “seria” es la invisibilidad de los casos, al dedicarles pequeñas notas en el espacio de la crónica roja (sección judicial) o utilizar la imagen femenina como recurso ilustrativo y emotivo, asegura la analista chilena.

 

Y añade: la otra es la de los medios sensacionalistas, un estilo de prensa que apela a las emociones para ganar lectores a través de un tratamiento morboso y denigrante para quienes están involucrados en los hechos de violencia.

 

Esa es la estrategia de “la banalización de la violencia y su justificación por diversos motivos, como enfermedades mentales, alcoholismo, pasión cegadora o venganzas por honor”, explica Cáseres.

 

Por eso, no es de extrañar que los medios sensacionalistas, tan populares en Latinoamérica, sean los que más publiquen informaciones relacionadas con violencia de género y que, con ello, refuercen mitos como explicar este fenómeno a partir de deseos de lujuria y no de intereses de dominación.

 

En muchos casos, el tratamiento de casos de violencia al interior de la pareja o de la familia presenta a la mujer como causante indirecta. Por ejemplo, en los hechos de violación resulta común encontrar en las crónicas frases como “él actuó para lavar la afrenta” o “ella vestía ropa tentadora”.

 

Los feminicidios que se viven en Ciudad de Juárez (México), Guatemala y Perú son ejemplos de este tipo de cobertura.

 

“Los medios de comunicación no distinguen la violencia doméstica de la delincuencia homicida, la prensa la clasifica como ‘crímenes pasionales’ porque los victimarios suelen argumentar que actuaron agitados por los celos o por el rompimiento de la relación”, dice el periodista peruano Ángel Páez, en un reportaje sobre el tema.

 

“Se ha avanzado en el tratamiento de la violencia de género en los medios, pero todavía falta, pues el ‘drama pasional’ es aún la simplificación nada inocente del asesinato de mujeres a manos de maridos, concubinos, novios o similares violentos”, afirmó a SEMlac Isabel Villar, directora del suplemento quincenal La República de las Mujeres.

 

Esto ocurre “porque la perspectiva de género está ausente de las producciones y tampoco integra la formación académica de las y los profesionales del periodismo”, señaló la directora de publicación dedicada a la difusión de información sobre género y mujer que circula con el diario uruguayo La República.

 

En opinión de esta conocedora, quien lleva más de tres lustros cubriendo temas de mujer, “las noticias se presentan en crudo, sin conceptualización adecuada ni contexto; se dice que 'se investigan las causas' cuando, en todo caso, lo que se procura es aclarar las circunstancias, ya que las causas están claras y hablan de un ejercicio abusivo del poder”.

 

En general, los medios de comunicación masivos que se caracterizan por dedicar gran parte de su espacio informativo a las noticias de economía, política y deportes, sólo publican sobre violencia de género cuando los hechos revisten el carácter de delito y han sido denunciados por víctimas o sus familiares.

 

“La información sobre violencia de género sigue confinada a las páginas policiales, en lo fundamental, como 'cuestión del momento', cuando se trata de una violación de los derechos humanos que compromete la vida, la salud, la economía, el desarrollo, la convivencia”, agregó la periodista residente en Montevideo.

 

Así, la gran mayoría de hechos de violencia contra mujeres queda ausente de los medios masivos. Sólo algunos casos logran trascender a la prensa tradicional si los agresores son figuras públicas o existe una fuerte presión por parte de la sociedad civil para que la prensa lo registre.

 

Cáseres insiste que, en ocasiones, estos hechos son mencionados sólo para ilustrar el ambiente de violencia del país o la inseguridad ciudadana.

 

"Aunque aparecen reportajes sobre violencia intrafamiliar centrados en estadísticas y testimonios a fin de ilustrar el caso humano, lamentablemente, la aproximación y cobertura desconoce los derechos de las mujeres y los principios de la ética periodística", se lamentó la especialista.

 

RECUADRO

Consejos para periodistas

-      La primera indicación que se debe dar a la mujer contra quien se ha ejercido violencia, es la opción de elegir si desea responder a la prensa y revelar su identidad.

-      Deben evitarse preguntas que le den el sentido de culpabilidad. Las mujeres agredidas, de por sí, se culpan demasiado a sí mismas por no haber tomado más medidas preventivas.

-      No hacer hincapié en el aspecto de la mujer agredida pues esa información no aporta elementos de importancia y, en cambio, muestra una actitud frívola tanto hacia la víctima y el delito.

-      Comprobar lo que se dice, fundamentalmente, sobre casos de homicidios.

-      El sufrimiento es algo privado, no un espectáculo público, por tanto, es importante pedir permiso antes de entrar en un funeral, antes de hacer fotos o transmitir grabaciones de audio de personas llorando.

-      Ser honestos y no utilizar el engaño para obtener información de familiares.

-      No publicar fotografías de mujeres asesinadas, pues las personas muertas también merecen respeto.

 

(Elaborado a partir de un informe de la organización no gubernamental Population Reference Bureau y del artículo de Pennie Azarcon De la Cruz, periodista filipina cuya hermana fue asesinada).

 

 

Violencia: ¿Será mi niña objeto de la próxima nota roja?

Por Sylvia Torres

 

Managua, noviembre.- Los editores de páginas amarillas de los medios escritos nicaragüenses derrochan creatividad para no repetir títulos a la nota roja sobre delitos sexuales cometidos contra niñas y adolescentes.

 

El incremento en la incidencia de agresiones hace que “ya aparezca como normal que una niña sea forzada a parir”, señaló Martha María Blandón, feminista y activista del Foro de Sexualidad, Maternidad y Derechos.

 

En efecto, un registro de esa organización sobre la cobertura de los principales medios escritos de Nicaragua --La Prensa, El Nuevo Diario, Hoy, y El Mercurio- arrojó 253 agresiones contra niñas y adolescentes, con edades entre 12 y 17 años. Los titulares en los diarios: “Viola y embaraza a nieta de 13 años”, “Cincuentón viola y embaraza a niña de 12 años.

 

De todas las victimas embarazadas, 63,7 por ciento tenía entre 11 y 14 años, con lo cual, al trauma del abuso, se agrega el peligro de muerte. De acuerdo con Nacional Center for Health Statistics, las niñas menores de 15 años tienen cuatro veces más probabilidades de morir que el resto de las gestantes.

 

Un estudio del Centro de Investigaciones Demográficas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN León) sobre la prevalencia de la violencia sexual en 2004, encontró que niñas de entre 11 y 15 años de edad, con baja escolaridad, constituían el blanco favorito de los agresores sexuales.

 

La investigación, realizada para Save the Children de Noruega, incluye estadísticas de las Comisarías de la Niñez y el Ministerio de la Familia. Entre otros datos, destaca la existencia de un diferencial grande entre las edades de las víctimas y los agresores. El 68 por ciento de estos últimos tenían entre 18 y 30 años.

 

Tal y como revelan otros estudios, el peligro no radica principalmente en lugares remotos o desconocidos, sino en el hogar y entre la familia. De todos los agresores, sólo diez por ciento eran extraños.

 

Estos resultados coinciden con los de otros estudios relativos a la relación que hay entre suicidio y abuso sexual. Una de esas pesquisas a nivel comunitario, conducida por la UNAN León, reportó que aproximadamente el 27 por ciento de las mujeres y el 19 por ciento de los hombres incluidos tenían antecedente de abuso sexual infantil.

 

En Nicaragua, Save the Children apoya varias iniciativas de lucha contra la violencia. Esta organización define la violencia sexual como “la imposición de actos inapropiados sexualmente o actos con implicación sexual, por parte de una o más personas que tienen autoridad sobre la niña, el niño o adolescente a través vínculos emocionales o profesionales, o que tienen interés comercial o de otro tipo en el niño”.

 

A principios de 2006, y como parte del proceso que se desarrolla en el país para transformar el Código Penal, movimientos de niños y niñas, organizaciones que trabajan con la niñez, el movimiento de mujeres y la cooperación presionaron a los legisladores para que no rebajaran las penas por delitos sexuales.

 

El primer intento de cambio de legislación otorgaba más años de prisión a quien se robara una vaca o pirateara un disco compacto que al autor de abuso sexual. Doña Cándida Rosa Velásquez, de 71 años, acudió a la protesta en nombre de sus 30 nietos y nietas.

 

Aun así, la victoria por el endurecimiento no parece detener la incidencia de agresiones sexuales que tiene a ratos carácter de epidemia. “Mientras haya machismo -dice doña Cándida- habrá violencia”.

 

Mientras los medios televisivos compiten por mostrar sangre y escándalos en su cobertura, personas como doña Cándida sufren de pensar si acaso será alguna de sus niñas el próximo titular de una nota roja.

 

 

Violencia intrafamiliar y sexual: La policía se compromete en la lucha

Por Mirta Rodríguez Calderón

 

Santo Domingo, noviembre.- Siete hombres y tres mujeres con muy altos cargos policiales en Centroamérica y el Caribe reconocieron la necesidad de promover el tratamiento integral y especializado de la violencia intrafamiliar y sexual y destinar a ello mayores recursos en la región.

 

La declaración emergió del Foro Regional sobre la Violencia Intrafamiliar y Sexual convocado por el director General de la Policía Nacional de Nicaragua, Edwin Cordero Ardilla, que reunió a oficiales mujeres y hombres de Guatemala, Honduras, Puerto Rico, República Dominicana, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua.

 

El objetivo del encuentro era definir medidas capaces de conferir a los cuerpos policiales conocimientos y sensibilidad acerca de la violencia de género.

 

La declaración adoptada insiste en la necesidad de fortalecer las relaciones interinstitucionales con todos los actores, “particularmente con el sistema judicial, para establecer estrategias de trabajo que garanticen el respeto a los derechos humanos de las víctimas y una eficiente asistencia y alternativas para evitar la revictimización”.

 

La mayor generala Daisy Liriano comentó a SEMlac que ese Foro es el resultado de “una comisión de jefes y jefas de policía que, a partir de 1998 y promovido desde Nicaragua, mediante su jefatura de Policía en cada país, decidió poner en práctica un Proyecto de Género dentro de las instituciones policiales de Centroamérica y el Caribe”.

 

“Por entonces se hizo el primer encuentro de mujeres policías”, añadió la alta oficial.

 

El último de estos cónclaves se efectuó en San Salvador, capital de El Salvador, en agosto pasado, y los acuerdos adoptados dieron basamento al Foro Regional sobre la Violencia Intrafamiliar y Sexual, donde compartieron experiencias con el director General de la Fuerza Pública de Costa Rica, Osvaldo Alpízar Núñez, y Jorge Rojas, de ese mismo cuerpo policial.

 

Los directores generales de la Policía Nacional de El Salvador, Rodrigo Ávila Avilés, y de la Policía Preventiva de Honduras, José Roberto Romero, suscribieron los acuerdos de los que también son signatarios José Luis Caldero, secretario Nacional de la Policía de Puerto Rico, y Carlos Leonel Orellana Franco, de la Policía Nacional de Guatemala.

 

“Cuando se dieron los primeros intercambios, yo tenía al lado a las colegas de Costa Rica y Panamá, y comprendimos que lo que allí refería la representación de Nicaragua era lo mismo que estaba pasando en nuestros países”, explicó Liriano.

 

“Al final de ese Primer Encuentro, firmamos el pliego de acuerdos que se da a conocer en la siguiente reunión de los Jefes de Policía. No en todos los países se cumplen, claro está. Han cumplido Nicaragua y Guatemala, porque han tenido agencias internacionales que les han apoyado”, abundó.

 

Cosas de mujeres

En República Dominicana, según las apreciaciones más generalizadas, la policía se durmió y ve el problema como “cosas de mujeres”.

 

Un destacamento policial especializado de uno de los barrios más populosos de la capital, Villa Juana, empezó a recibir querellas de un alto número de mujeres, pero se fue desgastando por las incomodidades del sitio, el hacinamiento en que se encontraba y la falta de condiciones, pues a veces ni había papel para escribir. Y Villa Juana desapareció.

 

Permanece, con cierto nivel de eficiencia, otro creado en el Ensanche Ozama, comunidad de gente hiperactiva, hacia el oeste del río de ese nombre que atraviesa Santo Domingo.

 

Por su parte, las fiscalías barriales, que tienen un área de violencia intrafamiliar, han sido, probablemente, una de las instancias que mayor atención ha dedicado a combatir la violencia de género, a pesar de que son víctimas de los movimientos burocráticos que lo abarcan todo en el país.

 

Figuras, cargos y personas cambian aquí con mucha frecuencia, lo que rompe la continuidad de labores que, como en el caso de la violencia, necesitan de permanencia y especialización.

 

En el Foro Regional Centroamericano y Caribeño sobre la Violencia Intrafamiliar y Sexual se puso el dedo en la llaga al “reconocer la necesidad de incrementar la inversión de recursos de todo tipo en la prevención y atención de los delitos vinculados a la violencia intrafamiliar y sexual en cada uno de nuestros países”.

 

Asimismo, hubo pronunciamientos a favor de fortalecer y homologar los instrumentos jurídicos y el intercambio de experiencias e información, reto que requiere el concurso de organismos internacionales.

 

Las y los oficiales subrayaron la necesidad de articular el trabajo policial con otras instancias, a fin de “mejorar la eficacia de nuestros modelos de intervención con enfoque de desarrollo humano, incrementando la capacidad técnica del personal policial, tanto en la prevención como en la investigación, para integrar los esfuerzos nacionales en un Programa Regional”.

 

Aunque en la mayoría de los países una parte de los contenidos de estas deliberaciones no se implementan, es de subrayar que en casi todas las academias policiales de la región Centroamericana y del Caribe existen Cátedras de Estudios de Género, pero no es suficiente el respaldo que reciben, ni de las ni de los oficiales.

 

¿Por qué una mujer…?

La mayor generala Daisy Liriano es actualmente directora Central de Asuntos Internos de la Policía Nacional de República Dominicana, después de haber recorrido un largo camino dentro de las estructuras policiales, donde las incomprensiones la han rodeado casi siempre.

 

Algunos de sus homólogos oficiales se preguntan por qué una mujer tiene ese alto cargo y hubo un Jefe de Policía que la amenazó con sancionarla si ella seguía firmando documentos como generala. El hombre no quería feminizar la palabra, ni reconocer a su propietaria.

 

Entre los muchos asuntos que ella atiende cada día figuran las denuncias por malas actuaciones policiales, pero también por excesos violentos de los uniformados, tanto en la calle como en sus propias casas.

 

Esa realidad la mueve a insistir en la necesidad de capacitar. Y la promueve siempre que puede. Fue la gestora de que muchachas interesadas en hacerse cadetes fueran admitidas junto a varones en la Escuela 2 de Marzo, donde el año entrante se graduará la primera promoción. “Y de los 11 mejores expedientes, nueve son mujeres”, comentó.

 

Sobre los acuerdos del Foro Regional, advierte que “hay muchas cosas para materializar en las academias”. Opina que aquí se podría crear una cátedra de género porque existe un módulo llamado Género y Seguridad Ciudadana preparado por Nicaragua, introducido ya en muchas academias.

 

Pero en República Dominicana no se ha implementado. “Tengo más de 10 oficiales preparados para esa tarea y también los textos, muy completos, que aportó Nicaragua. Ya hubo una vez un intento mediante una reunión con todos los jefes de academia… Lo que falta es concitar voluntades”, expresó.

 

La mayor generala tiene el más alto rango ostentado por una mujer en la Policía Nacional Dominicana. Se hizo policía porque ese fue su sueño desde niña, inspirada en el uniforme de su propio padre. Fundó el Departamento de Mujeres dentro de ese Cuerpo que, en ciertos períodos, fue disuelto, pero ella ha perseverado:

 

“En algunos cargos sentí que había llegado a mis fronteras. Entonces, me he puesto a estudiar y, a medida que me ido desarrollando, he ido escalando y asumiendo nuevas funciones. No tengo grupos en la Policía. Yo trabajo en equipo. Y donde quiera que llego, trabajo con quienes están”, insistió.

 

En el orden personal, la mayor generala no ha decidido, pero sí pensado, en el futuro: “todo el que entra a esta institución sabe que, después de 20 años, puede pensionarse. Tengo los pies bien puestos en la tierra”. Su hija ya terminó su carrera y ella, que es también odontóloga, cree que todavía le falta mucho por estudiar, o tal vez derivar hacia la política.

 

Mucha gente en el país la recuerda por su marcialidad y bien lucir cuando, en 2002, comandó la Brigada de la Policía Nacional en el gran desfile militar por el 158 aniversario de la Independencia Nacional. Por primera vez en la historia del país, lo hacía una mujer.

 

Y así ha sido: pionera en muchas lides, si bien es seguro que todavía le faltan a la mayor generala Daisy Liriano Paulino unas cuantas batallas por librar.

 

 

Lesbianas: Donde mis ojos no te vean

Por Johanna Ortiz

 

Santiago de Chile, noviembre.- La marcha del orgullo y la diversidad sexual, realizada en septiembre pasado, convocó a más de 10.000 personas que desfilaron alegremente por las calles santiaguinas, reivindicando sus derechos humanos y una “ciudadanía plena”.

 

Lesbianas, homosexuales y transgéneros pueden expresar libremente su sexualidad ese día. Caminan de la mano, se abrazan y se besan. Pero tanta algarabía es sólo el 30 de septiembre, el resto del año, si no están en el closet, viven su sexualidad de manera privada…muy privada.

 

Si cualquier día las lesbianas osan mostrar públicamente su afecto, pueden ser expulsadas de espacios públicos o, incluso, detenidas en nombre del artículo 373 del Código Penal que cautela la “moral y las buenas costumbres”.

 

Las escolares viven su propia cacería de brujas, porque cada vez son más conocidos los casos de jóvenes expulsadas de sus colegios porque fueron descubiertas en su condición de lesbianas.

 

Ahora bien, si una madre lesbiana asume públicamente su orientación sexual puede perder la custodia de sus hijas, aun cuando esté totalmente capacitada para cuidarlas.

 

Las lesbianas existen, pero no en Chile

“La discriminación fundamental en Chile es que hay una suposición de que todas las personas somos heterosexuales. Por tanto, las lesbianas no existen y no son visibilizadas: lo que no existe, no tiene derechos”, afirma Anatolia Hernández, presidenta del Movimiento Unificado de Minorías Sexuales.

 

El Informe de Derechos Humanos y Discriminación 2006, elaborado por esta organización --una de las que convoca a la marcha del orgullo y que trabaja por los derechos de las minorías sexuales--, indica que hay sólo seis denuncias de lesbianas, mientras que existen más de 30 episodios de discriminación a homosexuales y personas transgéneras.

 

Hernández explica que “no es que se discrimine menos a las lesbianas, sino que son las que menos denuncian su discriminación, por el miedo y la vulnerabilidad social. Hay chicas que han caído en el hospital, producto de agresiones por lesbianismo, y nos piden no aparecer en el informe o sólo con las iniciales”.

 

Según un estudio de la consultora Mori, dado a conocer en septiembre, en una escala de uno a 10 --donde uno equivale a “nunca justificable” y 10 a “totalmente justificable”--, la ciudadanía chilena otorga 4,9 a la homosexualidad.

 

Chilenos y chilenas “justifican” la homosexualidad, pero si la aceptan es otro asunto. En septiembre de este año, el Liceo Paula Jaraquemada, de Santiago, canceló la matrícula de algunas estudiantes al ellas expresar públicamente su afectividad lésbica. Y no es un episodio aislado: el 2 de agosto, 11 jóvenes del internado Corina Urbina de San Felipe (Quinta Región) fueron expulsadas por tener fotos donde aparecían besándose.

 

Los besos causan un poco de incomodidad en Chile. Tanto, que en julio de 2006 una pareja de lesbianas fue echada del bar El Nuevo Camino, situado en el Barrio Bellavista, de Santiago, porque se estaban besando.

 

Este rechazo contrasta con la aparente aceptación que tienen los homosexuales. “Cómplices”, una telenovela local, tenía entre sus personajes a una pareja gay y no hubo reclamos públicos ni polémicas. También es conocido que algunos animadores de televisión son homosexuales, sin que tales revelaciones les hayan causado problemas.

 

Erika Montecinos, directora de la revista virtual de cultura lésbica Rompiendoelsilencio.cl, explica este fenómeno por las diferencias de género presentes en las sociedades patriarcales como la chilena. “Las mujeres recién están descubriendo que tienen derecho a una sexualidad plena. Vivimos siglos y siglos de represión y cada vez que alguna quiere vivir su sexualidad plenamente, se la trata de descalificar”, comenta.

 

Madre lesbiana, mala madre

Esta descalificación llega lejos cuando la lesbiana es madre. En mayo de 2004, la Corte Suprema, máximo tribunal de la justicia chilena, le quitó la custodia de sus tres hijas a la jueza Karen Atala.

 

El fallo argumenta que “la madre de las menores, al tomar la decisión de explicitar su condición homosexual, ha antepuesto sus propios intereses postergando los de sus hijas, especialmente al iniciar una convivencia con su pareja homosexual”.

 

La jueza llevó su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ese organismo nombró un mediador que viajará al país, en diciembre, para supervisar las conversaciones entre Atala y el gobierno chileno.

 

En el Informe Anual de Derechos Humanos en Chile 2006 (Hechos 2005), de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales, se menciona el texto que la Corte Suprema envió a la comisión internacional aclarando que, en la resolución del caso Atala, no existió discriminación, sino sólo se tendió a “proteger a las menores de un ambiente que le pareció que no era el adecuado para su formación moral”.

 

“Se demuestra la negación que hace la Corte Suprema a la discriminación que, a todas luces, sufrió la madre de las niñas por declararse lesbiana y querer convivir con su pareja, entrando la Corte a calificar la moralidad de estos actos, cuestión que no está entre las competencias de este poder del estado”, sentencia el documento de la Diego Portales.

 

Karen Atala y Emma de Ramón, su pareja, fundaron Las Otras Familias, organización que lucha por los derechos de las madres lesbianas y contra la discriminación a las minorías sexuales. Las Otras Familias se sumó a la promoción de la Ley Marco Antidiscriminación, iniciativa surgida en 2000 del Foro por la No Discriminación, instancia que reunía a varias organizaciones de la sociedad civil.

 

Emma de Ramón explica que, entre sus demandas, se encuentra que la ley establezca “la no discriminación hacia las madres y los padres por su orientación sexual y que derogue a la homosexualidad como causal de divorcio culposo, porque ello implica que una mujer que se declara lesbiana tiene que pagar una indemnización a su ex cónyuge”.

 

Ante los rumores de que el gobierno habría ofrecido a Karen Atala agilizar el trámite de la Ley Marco Antidiscriminación, que actualmente se encuentra en el Senado, Emma aclara que “más que el tema de la urgencia, lo importante es su calidad, cuánto protege a las minorías, porque tal como está, es demasiado general, y para ser puesta en práctica requerirá muchos cambios a otros cuerpos legales”.

 

Una ley contra la discriminación

Anatolia Hernández explica que, en un inicio, el anteproyecto de la Ley Marco Antidiscriminación tenía 55 artículos, pero en 2004, cuando el gobierno finalmente lo envió al Congreso, el articulado se redujo a nueve. “Ese proyecto, tal como está, es un manifiesto de buenas intenciones”, aclara.

 

Una mirada similar tiene Erika Montecinos, quien afirma que “el gobierno de Michelle Bachelet le dio prioridad simplemente para lograr quitarse de encima algunas demandas internacionales sobre el tema”.

 

Para diversas organizaciones sociales, es prioritario que la Ley Antidiscriminación asegure, además de las demandas ya mencionadas por Emma de Ramón, la derogación del artículo 373 del Código Penal, figura vigente desde 1874 y que sanciona como delitos “las ofensas a la moral y las buenas costumbres”.

 

“Esto, en la práctica, se ha traducido en un amplio margen de discrecionalidad para los funcionarios policiales, que suelen llevarla a conductas discriminatorias contra personas de orientaciones sexuales minoritarias”, se lee en el Informe de la Universidad Diego Portales.

 

Asimismo, piden la derogación del artículo 161 del Código del Trabajo que permite el despido por “razones de la empresa” y que esconde los despidos a las lesbianas y gays, y la creación de una institucionalidad, un consejo autónomo que haga cumplir la nueva ley.

 

Mientras las leyes caminan en el Congreso, la sociedad chilena da muestras de apertura. Emma de Ramón reconoce que hay grupos más conservadores, pero “percibo que Karen se ha transformado en un símbolo muy querido”.

 

“Al menos eso noto cuando la gente se acerca a saludarme y felicita la valentía de Karen y su decisión de vivir honestamente”, opina.

 

 

Sociedad: La violencia en las calles se gesta en el hogar

Por Alicia Yolanda Reyes

 

Guadalajara, Jalisco, noviembre.- Martha tiene 30 años, lleva 10 unida en matrimonio con Antonio, a quien conoció desde que ambos eran estudiantes de Preparatoria. Al principio, él era muy cariñoso pero durante el noviazgo tuvo explosiones de celos que culminaron con empujones, cachetadas y gritos, seguidas de palabras de arrepentimiento.

 

Entre otras frases, le decía que él no la merecía, que ella era una santa por tolerarlo y todas aquellas expresiones que quienes han sido violentadas llegan a escuchar de sus parejas.

 

Cuando Martha estaba embarazada de su primer hijo, ya su esposo Antonio había empezado a beber hasta emborracharse y la golpeó porque la encontró platicando en la puerta de su casa con un antiguo compañero de escuela.

 

Ella quedó inconsciente unos minutos y con el temor de que su bebé hubiera resultado lesionado a causa de las patadas que recibió en el cuerpo. Pese a que algunas amigas le aconsejaron poner una denuncia, se negó a hacerlo y, en cambio, dijo que evitaría hacer algo que lo molestara. Justificó sus infundados celos como una expresión de amor.

 

El chico nació mes y medio después, aparentemente sin problema, pero más adelante le detectaron un pequeño daño cerebral. El niño lloraba por horas y eso enfurecía a Antonio, quien se desquitaba con Martha y, en ocasiones, hasta con el pequeño.

 

Pero con el tiempo, los golpes no vinieron sólo del padre. Las rabietas del pequeño devinieron pellizcos, golpes y patadas para Martha, quien soportaba estoicamente como abnegada esposa y madre. Lo había aprendido de su madre, quien incluso consideraba una virtud que la joven soportara el daño sin quejarse.

 

En una de las crisis del chico, éste golpeó a Martha con tal fuerza que casi le hace perder un ojo. Una vecina la llevó al servicio de emergencia de una clínica y de ahí le aconsejaron acudir al Centro de Atención Psicológica, un espacio para personas de escasos recursos que opera en varios estados de la República Mexicana.

 

 “Cuando vi entrar a aquella mujer con un hematoma en el ojo, como muerta, con la mirada perdida, no podía creer que esos golpes se los hubiera infligido un chico de tan sólo ocho años”, rememora Cecilia Álvarez, doctora en terapias existenciales, directora y fundadora del mencionado centro.

 

Se le asignó un buen terapeuta, experto en violencia intrafamiliar, y dos meses después Marta había logrado cambios sustanciales en su vida. Encontró en la terapia herramientas que le permitieron lidiar con el niño y con su pareja, pues los problemas del menor se acrecentaban ante la actitud agresiva del padre alcohólico.

 

Álvarez señala que, si bien la corrupción y la violencia se gestan en casa, éstas afectan no sólo a mujeres y niños: el resto de la familia también resulta dañada. El hombre que explota y lastima a los hijos y a la esposa también resulta lastimado una vez que termina el episodio y cobra conciencia del daño que provocó en los seres que ama.

 

La profesional de la salud mental, además Maestra en Terapia Gestal, asevera que lo que se vive “es proyección”. “Cuando una mujer permite que se ejerza violencia contra ella, de parte de la pareja e incluso de los hijos, es porque en su interior vive un depredador. Es decir, que tuvo un problema antes de que ella eligiera a ese marido golpeador”, precisa.

 

En opinión de la especialista, el problema más grave es que muchos terapeutas no toman en cuenta esta situación y les dicen a las víctimas: “grítale, pégale, divórciate”. “Claro que, si el problema pone en peligro su vida, sí es necesario que se separe lo antes posible”.

 

Pero, en general, la historia no queda ahí: la mujer repite la historia con otra pareja y termina con otro depredador que la golpea. Puede divorciarse, pero si no resuelve el problema de fondo, seguirá el mismo esquema. En caso de que no tenga pareja, sus hijos asumirán la función de tirano, y no necesariamente con violencia física.

 

“Es necesario que ella reconozca ese tirano que vive en su interior y se alía con el externo para maltratarla y golpearla, que equivale a aceptar que él y ella se maltratan. Solo así se podría entender que ella permita que la pareja, los hijos, los jefes, los padres o quien sea, ejerzan violencia en su contra”, explica.

 

La profesional de la salud mental, también asesora de Naciones Unidas para el trabajo con indígenas en Perú, señala que la mujer violentada debe buscar dentro de sí y no esperar que, desde afuera, se resuelva la violencia que ha tolerado.

 

El problema es multifactorial e incluye aspectos psicológicos, emocionales, sociales y espirituales, y “no me refiero al aspecto religioso, sino a que se comprometa, en el alma individual, el alma de otras generaciones”, aclara.

 

En su opinión, una terapia que sólo hurga en lo exterior, una intervención que únicamente busca culpables, no es una psicoterapia completa, ya que sólo logra enmascarar los síntomas, y lo que provocará es que las nuevas generaciones repitan estas actitudes cada vez más patológicas.

 

Recuerda que hace tres años, cuando un grupo de feministas realizaron una campaña para reunir firmas en contra de la violencia hacia las mujeres, en el Centro de Atención Psicológica tres hombres se le acercaron y le preguntaron: ¿y cuándo la violencia es contra nosotros, qué?

 

Esta es otra área de la que poco se habla. Al hombre se le ha educado para que sea el fuerte de la casa, el proveedor, quien dice la última palabra, pero en la actualidad ya pocos son los que pueden sacar adelante los gastos de una casa, y eso afecta su ego.

 

Si, además, la esposa se lo está echando en cara, de algún modo también ella está ejerciendo una violencia psicológica, que tal vez más tarde se transforme en violencia física contra ella, ejemplifica la especialista.

 

Hablarles a los hijos mal de uno de los padres es otra forma de ejercer violencia. Las palabras dañan especialmente a los niños, que crecen con la sensación de no pertenecer a ningún lado.

 

A medida que la mujer ha incursionado en las áreas productivas remunerativas, la violencia contra ellas se ha incrementado y los hombres no han podido adaptarse, al sentirse invadidos en áreas que consideraban masculinas.

 

El psiquiatra chileno Claudio Naranjo, uno de los máximos representantes de la psicología transpersonal, en su libro La agonía del patriarca asevera que el principal problema que se está enfrentando en estos momentos a nivel mundial es la pervivencia del patriarcado.

 

Asevera, al igual que Álvarez, que en la medida que se modifique la educación de niños y niñas; que se permita a menores de ambos sexos expresar su lado femenino, que se traduce en poder hablar de sus sentimientos, mostrar ternura y llorar si así lo requieran, se avanzará en la erradicación de la violencia, primero dentro de la familia y más adelante en otros espacios comunes.

 

La violencia en las calles se gesta en el hogar y se disemina en pueblos, ciudades y países. Todas y todos debemos poner un granito de arena para irla erradicando de nuestras vidas.

 

“Primero, sin ejercerla, y al no permitir que otras personas la ejerzan hacia nosotros. Luego, como padres, madres, educadores, jefes y jefas, inculcando nuevas formas de comunicación. La violencia genera más violencia, alguien tiene que detenerla, empecemos por cada una de nosotras”, puntualiza Álvarez.

 

 

Alcoholismo: Atracción fatal

Por Patricia Grogg

 

La Habana, noviembre.- Si bien no constituye "un problema de salud", el alcoholismo femenino se incluye en programas cubanos de prevención, por los riesgos que implica para la salud de las mujeres, pero también para su descendencia durante el embarazo y la lactancia.

 

Así lo confirmó a SEMlac el Jefe del Servicio de Atención a Adicciones del Hospital Psiquiátrico de La Habana y presidente de la Sociedad Cubana de Psiquiatría, Ricardo González.

 

El especialista coincide con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en que la violencia hogareña es mucho mayor en personas ebrias por consumo irresponsable, que en enfermos alcohólicos.

 

SEMlac: Todo indica que hay un aumento del alcoholismo entre las mujeres cubanas. ¿Podríamos estar hablando de un serio problema de salud?

El incremento del consumo, el consumo irresponsable y el alcoholismo en las mujeres es un fenómeno mundial, que se expresa en forma paralela al consumo de tabaco.

 

Nuestras cifras de alcoholismo en ambos sexos alcanzan el cinco por ciento de la población mayor de 15 años y ese indicador, que abarca las dos formas clínicas de alcoholismo -que son el consumo perjudicial de alcohol y la dependencia alcohólica-, es aproximadamente la tercera parte del existente en el primer mundo, así como en la mayoría de los países de América Latina.

 

En ese cinco por ciento, la proporción es de alrededor de tres hombres por cada mujer. Así, el alcoholismo femenino no es en Cuba un problema de salud, aunque todo país que se respete por su voluntad política y desarrollo en la prevención de enfermedades, debe tomar en cuenta la enorme significación del alcoholismo femenino, también por los riesgos añadidos para los hijos durante el embarazo y la lactancia.

 

SEMlac: ¿Qué elementos tiene en cuenta el programa nacional antialcohólico?

Las medidas preventivas, que integran nuestro programa nacional antialcohólico, toman en cuenta el contexto latinoamericano, donde los estragos del tabaco y el alcohol son incalculables, así como los patrones de consumo alcohólico en la población adulta, que en nuestra región resultan escalofriantes. Son procesos que comienzan a reflejarse en Cuba mediante el consumo irresponsable de alcohol en personas aún no alcohólicas.

 

La Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud, efectuada en Ginebra, en mayo de 2005, reconoció por vez primera algo que los especialistas en la materia veníamos señalando desde muchos años atrás: la significación socioeconómica y ético humanística del problema, así como su determinación en la violencia hogareña, homicidios y fatalidades del tránsito, que es mucho mayor en personas bajo la influencia del consumo irresponsable de alcohol sin ser alcohólicos, que entre las que padecen de alcoholismo.

 

SEMlac: ¿Qué factores pueden conducir a una mujer al alcoholismo?

En sentido general, los mismos que se han identificado en el alcoholismo masculino, aunque el hecho de que el cuerpo de la mujer tenga menos agua y menor actividad de enzimas que degradan al alcohol a nivel gástrico, determinan mayor vulnerabilidad femenina desde el punto de vista biológico, lo que se suma a su importante papel como madre y figura protectora de primer rango en las sociedades occidentales. Esto, junto a su función reproductora, hace que la ingestión inadecuada de alcohol por parte de ellas sea mucho menos aceptada, comunitariamente, que en el caso del hombre.

 

Por lo demás, mundialmente se reconoce que los mecanismos o vías por los cuales se llega al alcoholismo son:

-          La vía sociocultural, vinculada a la influencia de los grupos, de familiares, “Amigos” —la famosa y temida "juntera" por las madres latinoamericanas— y compañeros de trabajo.

-          La vía hedónica, vinculada a la búsqueda exagerada de placer.

-          La vía evasiva, quizá la más conocida, pero mucho menos frecuente de lo que se cree, y que se relaciona con la pretensión de ahogar las penas y también con el chiste popular de que “las penas aprenden a nadar”.

-          La vía asertiva, relacionada con la timidez y la errónea idea de ganar seguridad por la vía del consumo.

-          La vía sintomática en la que se pretende aliviar cualquier manifestación física o mental de diferentes enfermedades, aunque el resultado que se obtiene siempre sea el tiro por la culata”

 

Finalmente, hay un mecanismo que, junto a la experimentación, la frecuencia de ingestión y la falsa consideración juvenil de que el consumo alcohólico desarrolla la personalidad, puede explicar el comportamiento contradictorio de los hijos e hijas de personas alcohólicas. Se trata de la llamada por los psicoanalistas “identificación parcial”.

 

Se estima que los sufrimientos derivados del alcoholismo del padre o la madre llegan a ser tan conflictivos y determinantes de rabia hacia el progenitor, que la solución generalmente involuntaria del conflicto es la incorporación en los descendientes de los patrones de consumo de sus progenitores, “para hacer las paces” en esta forma tan absurda.

 

SEMlac: En el caso de las cubanas, ¿cuáles son las causas del aumento del consumo de alcohol?

Creo que ese fenómeno mundial se determina por un mosaico de factores, en el cual lo sociocultural y hedónico juega un importante papel. Pero vale destacar que el factor cultural de la iniciación por una pareja alcohólica, que implica la incorporación de un patrón de consumo inadecuado, es el más frecuente en la observación clínico-epidemiológica. Eso sin perder de vista la mayor incidencia mundial de depresiones en el sexo femenino y el uso no excepcional del alcohol con objetivos sintomáticos. Finalmente, salta a la vista que el consumo de tabaco y alcohol va ligado, muchas veces, a la mayor participación de la mujer en la vida económica, familiar y social.

 

SEMlac: Nos decía que, tanto en el hombre como en la mujer, el exceso del consumo de alcohol suele acarrear violencia doméstica. ¿Podría ampliarnos al respecto?

A fines del siglo XIX, Phineas Gage, un ferroviario inglés destacado y querido en su pueblo como ciudadano ejemplar, sufrió un accidente en el que una varilla de acero le penetró por un ojo y salió por la región lateral de su cráneo. La personalidad de este hombre se transformó al punto de convertirse en un peligrosísimo delincuente.

 

Fue la primera vez que la comunidad científica supo que, en esa región del cerebro, situada detrás de la frente y encima de las órbitas, se encuentran los centros nerviosos más importantes para regular nuestra conducta y expresar virtudes tan relevantes como la bondad, la comprensión, la compasión, la solidaridad humana y la capacidad de amar.

 

La relación de este hallazgo científico con su pregunta es que el mecanismo común de acción de todas las drogas que afectan el comportamiento es la inactivación de esa región prefrontal, que es precisamente la que, desde el punto de vista morfológico, nos diferencia de primates como el gorila y el orangután.

 

El precio social del uso irresponsable de cualquier droga—llámese alcohol, algunos medicamentos, o sustancias ilegales, es la consecuencia de la "decapitación" prefrontal de quienes la consumen y el comportamiento bajo sus efectos es totalmente impredecible. Es por eso que la embriaguez debe evitarse siempre, por implicar un alto riesgo para el sujeto embriagado y su entorno familiar, laboral o comunitario.

 

 

América Latina: Feminización de la violencia laboral

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, noviembre.- La violencia contra la mujer está muy lejos de haber quedado enquistada en el espacio privado y se extiende a la esfera pública, pues muchas veces el mercado laboral significa para ellas discriminación, inequidad, acosos y hostigamientos.

 

Un estudio realizado en 1997 por Unión Personal Civil de la Nación de la Argentina hablaba del asunto: “La violencia (en el trabajo) se manifiesta como abuso de poder para doblegar la voluntad del otro mediante el empleo de la fuerza física, psicológica, económica y política. En este ámbito, las mujeres aparecen como las más afectadas y vulnerables a esta agresión”.

 

La Organización Internacional del Trabajo, en una investigación de 2003, concluyó que Argentina, Bolivia, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Perú muestran una ascendente participación de mujeres en el mundo del trabajo.

 

“La mayoría de ellas –más de un 40 por ciento en el sector urbano– se encuentra en el sector informal de la economía, donde la desigualdad y la discriminación sexual son mayores que en empleos con condiciones básicas de estabilidad laboral”, remarcó el informe.

 

No obstante, la urgencia de cubrir las necesidades de la vida cotidiana muchas veces juega en contra de la propia dignidad. Por esa razón, mujeres de diferentes sectores soportan en sus trabajos malos tratos, exclusión o violencia moral.

 

“La violencia laboral es grave. A veces las personas no conocen exactamente sus derechos y muchas prefieren, por la situación de pobreza, tener un trabajo, aunque sean violentadas”, afirmó a SEMlac la periodista hondureña Honorina Rodríguez, del Centro de Derecho de la Mujeres.

 

En México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua se observan casos de explotación en maquilas dedicadas a la industria textil, automotriz o electrónica.

 

Alrededor de un millón cien mil personas integran la fuerza laboral de este nuevo sistema de explotación. Los testimonios de las trabajadoras señalan que estas empresas practican diversas formas de acoso, violencia física y es común que les distribuyan métodos anticonceptivos para evitar embarazos y ahorrarse el pago de licencia por maternidad.

 

En 2003, la Confederación General de Trabajo de Argentina recibió denuncias de empleadas de supermercados de cadenas internacionales que aseguraban ser obligadas por sus directivos a usar pañales para evitar concurrir a los baños en repetidas oportunidades durante la jornada laboral.

 

En tanto, en Guatemala se observa un creciente ingreso de mujeres a las empresas floricultoras. Un estudio realizado allí por el Centro de Estudios y Apoyo al Desarrollo Local señala que esas trabajadoras tienen bajo nivel de escolaridad, sus edades oscilan entre los 14 y 23 años y perciben un salario inferior al fijado por la ley.

 

La investigación fue dirigida por la especialista Gladis Marroquín, quien manifestó que la mano de obra femenina es la elegida, entre otras razones, porque “es menos problemática. Por lo general, no demanda sus derechos y representa una población laboral remunerativamente fácil”, señaló al portal Mujeres Hoy (www.mujereshoy.com).

 

Las jornadas laborales en estos trabajos transcurren en lugares no aptos para la salud y es común el uso de plaguicidas, sustancia prohibida en países desarrollados, pues el contacto con estos tóxicos provoca fuertes dolores de cabeza, de espalda y músculos, problemas nerviosos, cólicos menstruales, ardor o disminución de la vista.

 

Otros de los espacios más comunes en la actualidad y que presentan malas condiciones laborales son los centros de operadores telefónicos (telemarketers), llamados Call Centers. Allí se realizan ventas o soportes de servicios y se estima que el 70 por ciento de esos empleos está ocupado por muchachas jóvenes.

 

“Las mujeres son las preferidas porque son vistas como personas sumisas y buenas contenedoras de clientes enfurecidos. Lamentablemente, ellas terminan con su salud psicofísica dañada”, comenta a SEMlac la psicóloga Delia Zanlungo Ponce, directora de Políticas de Género del Municipio de Morón, al oeste de la provincia de Buenos Aires.

 

Servir y sufrir en otras fronteras

La pobreza en Latinoamérica y el Caribe originó, desde la pasada década del noventa, una gran ola migratoria, compuesta mayoritariamente por mujeres. Una de las ocupaciones más comunes para ellas es el trabajo doméstico.

 

La consultora chilena de la Organización Internacional del Trabajo, María Elena Valenzuela, sostiene que Ecuador, Colombia y República Dominicana son los países con más mujeres en labores de ese tipo en Estados Unidos y Europa.

 

“En Argentina, una proporción importante de las trabajadores domésticas son migrantes de Bolivia y Paraguay; y en Chile hay una población de trabajadoras domésticas provenientes de Perú”, declaró la experta a la BBC.

 

La socióloga Irene Castillo, representante del Grupo de Estudios Sociales de Argentina, manifestó a SEMlac que, en la región, el trabajo doméstico “convoca a un importantísimo número de mujeres, sobre todo de los sectores populares. Ellas no poseen beneficios sociales, ni cobertura de salud, y, en algunos casos, sufren condiciones laborales de semiesclavitud”.

 

El acoso que me violenta

El acoso moral es otro aspecto de gran importancia a tener en cuenta en la violencia laboral hacia las mujeres. La psicoanalista francesa Marie France Hirigoyen lo define como “toda conducta abusiva (gesto, palabra, comportamiento, actitud) que atenta, por su repetición o sistematización, contra la dignidad o la integridad psíquica o física de una persona, poniendo en peligro su empleo o degradando el ambiente de trabajo”.

 

Según el informe argentino de la Unión Personal Civil de la Nación sobre Violencia Laboral y acoso sexual, “el 70 por ciento de las víctimas de este tipo de acoso son mujeres y lo más común es que tenga connotaciones machistas o sexistas. Muchas veces, aquellas que rechazan los avances de un superior o de un colega, luego se ven marginadas”.

 

Hace algunas semanas llegó a los medios argentinos el testimonio de una joven, integrante del Ejército, que vivió una situación de acoso sexual. Ella se negó a los reclamos de su superior y este se vengó.

 

“Me dejaban de turno todo el tiempo, salía de un turno y entraba otra vez. En una semana veía una o dos veces a mi mamá y debía cubrir de noche puestos de vigilancias”. La joven hizo la denuncia correspondiente, pero el irónico final fue que el supuesto acosador obtuvo un ascenso y ella trató de quitarse la vida en tres oportunidades.

 

En Argentina, el Ejército es, para muchos jóvenes, una alternativa laboral segura. A este ámbito pueden ingresar tanto mujeres como varones y perciben una remuneración mensual que ronda los 200 dólares, además de la promesa de una carrera militar.

 

Actualmente, el Ministerio de Defensa es dirigido por la ministra Nilda Garre, quien está elaborando un proyecto para modificar el Código de Justicia Militar, a fin de que sean penalizados los casos de abuso de autoridad y acoso sexual.

 

La violencia contra la mujer, en todas sus formas, es un flagelo que a veces desalienta. “Es dañina y está enraizada en los valores machistas de la sociedad, e impide su total desarrollo como ser humano”, puntualizó a SEMlac la periodista venezolana Modaira Rubio.

 

No caben dudas de que, en los últimos años, se han logrado importantes avances y actualmente las leyes de los diferentes países de la región promueven planes de igualdad de trato y de oportunidades para mujeres y varones, con el fin de erradicar la discriminación y las diversas formas de violencia.

 

Sin embargo, muchas veces estas legislaciones son fácilmente vulneradas e ignoradas. Mientras tanto, la violencia en el mundo del trabajo sigue golpeando fuertemente los derechos de las mujeres.

 

 

Violencia: La infancia maltratada

Por Liliana Aguirre F.

 

La Paz, noviembre.- América Latina es una de las regiones más violentas del planeta y los menores de edad, junto a las mujeres, son las principales víctimas. Millones de niños y niñas en el continente viven bajo el temor de sufrir violencia en sus casas, en las escuelas o en las calles.

 

La violencia física y psicológica a que son sometidos los infantes incluye las ejecuciones extrajudiciales, las torturas, los maltratos, penas inhumanas o degradantes, los castigos físicos dentro del seno familiar y fuera de él, el abuso y la explotación sexuales, las mutilaciones, la trata y el tráfico de personas.

 

Con premeditación y alevosía, se ejerce violencia contra niños en las escuelas, en orfanatos, en la calle, en campamentos de refugiados y en zonas de guerra, declara una investigación sobre violencia infantil de la organización Human Rights Watch.

 

En Bolivia, uno de los grupos más vulnerables son los niños y niñas trabajadores, expuestos desde temprana edad a duras jornadas laborales de más de ocho horas. Pese a que la ley y los acuerdos internacionales prohíben el trabajo infantil, aproximadamente 80.000 infantes se ven esclavizados en trabajos que no les permiten acudir a la escuela.

 

“Yo vivo desde mis ocho años en la calle y en refugios, y es duro porque cuando trabajas nunca falta gente que quiere abusar de ti. Yo me dedico a lustrar zapatos, de eso vivo; los policías son los que más abusan de nosotros, porque nos piden dinero, nos golpean y hay casos conocidos en los que han quemado y matado a otros niños lustrabotas”, cuenta Ramiro, de 12 años.

 

Según informes de organismos de las Naciones Unidas, el 97 por ciento de niños y niñas trabajadores viven en países del Tercer Mundo y uno de cada 12 menores del planeta está sometido a violentas formas de explotación, incluyendo esclavitud, trabajos forzados o prostitución.

 

“Un niño que sufre violencia, tanto en su hogar por parte de sus progenitores o en la calle por desconocidos, tiene daños irreparables”, explica la psicóloga Mariana Condori, quien, en un consultorio independiente en el vecino municipio de El Alto, atiende y brinda terapias tanto a niños como adultos.

 

“Usualmente, la infancia maltratada desarrolla patologías neuróticas o psicóticas y es muy frecuente que estos niños reproduzcan la violencia, ya sea en sus futuros hogares, integrando pandillas, o en su medio inmediato”, comenta la especialista a SEMlac.

 

A su juicio, la infancia trabajadora enfrenta diferentes tipos de violencia, entre ellas la sexual, porque muchas veces niñas y niños son extorsionados por favores sexuales o, simplemente, se les somete por agentes del orden u otros individuos.

 

En la actualidad, garantizar la integridad física y psicológica de la infancia es un asunto que compete no sólo al gobierno, sino también a toda la sociedad, cuya participación activa es esencial en la erradicación de este flagelo, como una forma de fortalecer la cultura de protección a los derechos que tienen niños y niñas a una vida plena y armoniosa.

 

 

Argentina: Tras larga espera, aprobado protocolo contra discriminación

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, noviembre.- Un momento histórico viven las argentinas: tras años de lucha han logrado la aprobación definitiva del Protocolo Facultativo de la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra La Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés).

 

Cerca de las dos de la madrugada del jueves 16 de noviembre, diputadas y diputados decidieron aprobar mayoritariamente -116 votos a favor y 30 en contra- de ese tratado internacional. El próximo paso será la ratificación por parte del Poder Ejecutivo.

 

"Con la aprobación del Protocolo CEDAW, el Congreso de la Nación Argentina ha dado un paso de suma importancia para completar el marco normativo que protege los derechos humanos en la Argentina, brindando nuevas herramientas para hacer realidad los derechos de las mujeres", manifiesta el comunicado oficial difundido por el Instituto Interamericano por los Derechos Humanos (IIDH).

 

El mencionado protocolo "abrirá la vía del reclamo internacional ante el Comité CEDAW a aquellas mujeres víctimas de discriminación o de violencia de género que, tras agotar los recursos disponibles en la jurisdicción interna del Estado, no hayan obtenido la debida reparación a la violación de derechos humanos", manifiesta el IIDH.

 

Este organismo internacional es el encargado de ejecutar la estrategia integral de incidencia en Argentina para la promoción de la Convención CEDAW y la ratificación de su Protocolo Facultativo.

 

La Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra La Mujer fue aprobada por Naciones Unidas en 1979. Argentina le otorgó rango constitucional a partir de la reforma de la Constitución Nacional de 1994, pero dilató la aprobación del Protocolo Facultativo.

 

Sin embargo, su tratamiento tuvo que esperar cerca de un lustro para llegar al Congreso argentino para su discusión. De ahí que, durante años, Argentina figurara como el único país del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y de América Latina que no ratificó esta Convención Internacional.

 

La historia de la aprobación del Protocolo Facultativo CEDAW estuvo directamente ligada a las orientaciones ideológicas de los gobiernos que han transcurrido en la presente era democrática, opinan analistas.

 

Finalmente, el movimiento feminista logró introducir el debate en la reforma de la Constitución Nacional de 1994, impulsada por el ex presidente Carlos Menem.

 

En esta diatriba, las voces opositoras están representadas por grupos conservadores y militantes católicos. Por su parte, la Iglesia ha disentido públicamente de la aprobación del Protocolo Facultativo de CEDAW, bajo el argumento de que "abre las puertas a la despenalización del aborto". Y, por lo tanto, atenta "contra del derecho a la vida".

 

Pese a esas posturas, el movimiento de mujeres y las feministas nunca enflaquecieron sus ánimos, sino todo lo contrario. Las acciones de lobby ante los legisladores, para lograr una pronta aprobación, fueron numerosas y sistemáticas.

 

Durante 2005, estas mujeres unieron esfuerzos desde las diversas organizaciones de la sociedad civil, los movimientos de base y algunos representantes del gobierno nacional.

 

Quizás su gran deuda respecto al CEDAW sea no haber logrado una eficaz tarea de sensibilización entre las mujeres de los sectores populares, que en su mayoría en qué consiste y para qué sirve esta Declaración internacional, cuya aprobación significaría un garantía para ejercer planamente sus derechos humanos.

 

Maria Inés Brassesco, de la Unión de Mujeres de la Argentina (UMA), dijo a SEMlac que esta deuda excede al CEDAW, puesto que "el movimiento feminista se ha extendido dentro de una élite. Y los sectores populares han quedado en el olvido. El feminismo debe empezar a luchar por incluir a las mujeres de todos los sectores", remarcó.

 

 

Derechos Humanos: Merecido premio para Sonia Pierre en Washington

Por Mirta Rodríguez Calderón

 

Santo Domingo, noviembre.- Acallado por buena parte de los grandes medios y de la sociedad política más retardataria de República Dominicana, la dominico-haitiana Solange (Sonia) Pierre, directora del Movimiento de Mujeres Dominico Haitianas, recibió el sábado 18 el Premio conferido por la Fundación Robert Kennedy, desde Washington.

 

El otorgamiento reconoce sus luchas durante más de 20 años en defensa de los derechos humanos de dominicanos y dominicanas descendientes de haitianos, y también de los y las migrantes de esa nacionalidad.

 

El tema haitiano provoca tantas pasiones en el lado este de la isla que ambas naciones comparten, que un debate interactivo a propósito del Premio en el diario Clave Digital provocó 81 reacciones, muchas de las cuales expresaban rechazo.

 

Esta virulencia parece tener su origen casi dos siglos atrás, cuando Haití, ya en Revolución (la primera en esta parte del mundo), enfrentó en el actual territorio dominicano a franceses y españoles y se quedó en Quisqueya de 1822 a 1844, período durante el cual se cometieron excesos con la población, blanca en particular, por parte de los esclavos liberados y del ejército haitiano.

 

Los resquemores y el odio tuvieron otro hito sangriento cuando, en 1937, el dictador Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961), en su propósito de “blanquear” al país (él mismo era mulato), hizo asesinar a 37.000 haitianos y haitianas asentados en territorio dominicano.

 

A niños y niñas descendientes de nacidos en Haití se les niega la nacionalidad dominicana y, como muchos migrantes, permanecen ilegales. Las redadas militares en su contra, so pretexto de devolverlos a su país, pueden ser especialmente violatorias de todos los derechos humanos.

 

Sin embargo, la población de origen haitiano o sus descendientes hacen aquí los trabajos que los nativos no quieren; y las mujeres –-frecuentemente violentadas por “guardias” o por sus propios hombres-- son las encargadas de mantener el suministro de alimentos para quienes trabajan en esos oficios bajo el sol inclemente del Caribe.

 

¿Porqué a Sonia Pierre?

Sonia Pierre es una intelectual, nacida en un batey (espacio casi siempre próximo a una plantación) donde viven, en pésimas condiciones, personas de origen haitiano.

 

La joven se rebeló contra las crueldades y la vida inhumana e inició una lucha, cuyo episodio más reciente fue la presentación ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos del caso de dos niñas, Yean y Boscio, a quienes se les negaba la partida de nacimiento, a pesar de las pruebas fehacientes de que eran dominicanas.

 

La Corte falló en contra del gobierno dominicano y les conminó a revertir aquella situación. Pero todavía ese mandato no se ha materializado.

 

En la Resolución que otorga el Premio a Pierre, la Fundación Memorial Robert Kennedy plantea que, debido al liderazgo de Sonia, “se han dado pasos importantes de cara a favorecer la protección de los derechos de inmigrantes haitianos y sus descendientes, que enfrentan la discriminación e intolerancia enraizadas en algunos sectores de la sociedad dominicana”.

 

“A pesar de haber sido víctima de atentados contra su vida y su familia, Sonia ha sido una de las fuerzas impulsoras del respeto a los derechos de la población inmigrante haitiana, sus descendientes y poblaciones vulnerables en la República Dominicana”, añade.

 

Recompensa para la población dominico haitiana

Entrevistada por SEMlac, Sonia Pierre destacó la significación de este reconocimiento. “Para mis hijos e hijas, para mi madre, hermanos y hermanas. Ellos y ellas han vivido muchos momentos de tensiones por el trabajo que realizamos”, abundó.

 

“Está claro que en el país hay una política de Estado frente a la población de inmigrantes haitianos y sus familias, y los gobiernos la aplican, unos con más saña que otros, pero todos la aplican. Por eso, este premio significa mucho, porque siento que es un estímulo para toda la comunidad dominico haitiana”, indicó la galardonada.

 

SEMlac: ¿A qué atribuir el tan escaso tratamiento a la noticia de este premio en los medios de comunicación de República Dominicana?

“El sector oficial siempre ha sido adverso a nuestro trabajo, porque hay una situación real de malos tratos, de exclusión, racismo, discriminación y xenofobia que se acentúa cada vez más, pese a que nada justifica la situación de abusos e injusticias que se cometen”.

 

“Creo que una razón para minimizar la publicidad al premio es porque sería como decirle al pueblo dominicano que se reconoce el trabajo nuestro. Esto no es conveniente para el gobierno. Pero estamos satisfechas, ya que las organizaciones que trabajan en el área y los comunitarios y comunitarias de los bateyes están al tanto. Hemos recibido muchas felicitaciones de las personas que creen en la dignidad de los seres humanos”.

 

Entre quienes se alegran, está Joseph Cherubin, director del Movimiento Socio Cultural para los Trabajadores Haitianos. “Esta distinción de la Fundación Kennedy ganada por Sonia Pierre es una victoria de todos y todas las activistas de los derechos humanos del mundo, especialmente quienes luchan en República Dominicana”, dijo.

 

“También queda demostrado que la República Dominicana está violando, día a día, los derechos humanos de miles y miles de dominicanos de origen haitiano”, añadió Cherubin.

 

Alegría grande albergan, por su parte, las campesinas de la Confederación de Mujeres del Campo. Juana Ferrer, directora ejecutiva, resaltó que al reconocer la obra de Pierre, la Fundación Kennedy honra y destaca su papel en la defensa de los derechos de los seres humanos.

 

El Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo es otra de las instituciones beligerantes en la defensa y el apoyo a los migrantes de origen haitiano y sus familiares. El sacerdote Mario Serrano, director Ejecutivo del Centro, destacó la calidad de Sonia Pierre:

 

“Ella es un ejemplo. Desde la búsqueda de la justicia se puede aportar algo positivo a la sociedad y a la esperanza de que, eventualmente, la equidad llegará. Desde nuestro espacio compartido, felicitamos más que un premio, el reconocimiento de esta labor y el ejemplo a la dedicación que sí tiene sus frutos”.

 

El pueblo dominicano ha sido ingrato

Sergia Galván, directora ejecutiva de la Colectiva Mujer y Salud, aporta un criterio tajante: “Entiendo que el pueblo dominicano ha sido ingrato con Sonia. Por eso, recibir este premio es un aliciente. Creo que en las mujeres dominicanas ella no ha encontrado la solidaridad explícita necesaria. Esa es una deuda que todas y todos tenemos”.

 

“Claro está que ese Premio es merecidísimo. En ella se ha concentrado el mayor número de discriminaciones: por ser pobre, por ser negra y por ser mujer, lo que ha supuesto barreras y limitaciones”, añade.

 

Al sacerdote José Rafael Núñez, director del Centro de Apoyo a Refugiados y Migrantes, nadie lo conoce por su nombre ni por las solemnidades de su investidura. Para todo el movimiento social él es el Padre Chepe.

 

Comprometido y solidario, Chepe está regocijado con el reconocimiento a Sonia Pierre, por ser “alguien que está promoviendo los derechos genuinos de los y las dominicanas de ascendencia haitiana”.

 

 

México: Damas que visten de caballeros para defender sus derechos

Por Alicia Yolanda Reyes

 

Guadalajara, Jalisco, noviembre.- ¿Realmente se necesita ser hombre para ser alguien?, rezan algunos de los espectaculares mensajes que, como parte de la campaña por el Día Internacional de la No Violencia contra la mujer, se colocaron en las principales ciudades de México.

 

La imagen de figuras famosas como la pintora Frida Khalo, la actriz Margarita Gralia, la conductora Adela Micha, la conocidísima María Félix y otras de reconocida trayectoria se mostraron con atuendos y nombres masculinos para difundir mensajes a favor de la igualdad y en contra del maltrato hacía las mujeres.

 

A esto se suman los anuncios que, a partir del lunes 13 de noviembre y hasta el primero de diciembre, se difundirán en medios electrónicos, cuya frase más representativa es “No te engañes, si te pega no te quiere”.

 

El año pasado el lema fue “Quién golpea a una mujer, nos golpea a todas”. En esa ocasión participaron artistas, comunicadoras y comentaristas que fueron maquilladas para simular golpes, lo que causó un gran impacto, sobre todo entre la población femenina.

 

Patricia Espinoza, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, reconoció que en los últimos tres años las llamadas de auxilio telefónico por parte de las mujeres se han incrementado. Tan sólo en lo que va de 2006 se han recibido cerca de 40.000 llamadas para solicitar orientación profesional.

 

Aunque la igualdad entre hombres y mujeres esté garantizada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la realidad es muy distinta.

 

Es conocido que aún cuando se tenga la misma preparación académica y trayectoria profesional, los salarios de las mujeres son, por lo menos, 30 por ciento más bajos que los de su contraparte masculina.

 

Por ello, se envió a la Cámara de Diputados una iniciativa de igualdad de género que se espera sea aprobada para que las mujeres trabajadoras no continúen siendo discriminadas por sexo o maternidad y se logre eliminar el hostigamiento laboral, que aún ellas no se atreven a denunciar.

 

Otra de las necesidades es capacitar a quienes atienden al público en los juzgados, para que presten un servicio adecuado y respetuoso, algo que en la actualidad no sucede. Por el contrario, los funcionarios intentan disuadir a quienes presentan quejas, alegando que perderán el tiempo y lograrán poco o nada.

 

Claudia, una joven de 20 años, acudió a la Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco a denunciar que en un bar, al que había acudido en compañía del novio y unos amigos, el mesero se asomó bajo la puerta del sanitario para verle los genitales y luego fue a alardear de esa acción con sus compañeros.

 

Quien la atendió en la Procuraduría le preguntó qué esperaba lograr con esa denuncia, pues, a su entender, el asunto no había pasado a mayores. No la habían violado ni nada que se pareciera, fue el alegato de la empleada de esa entidad.

 

La chica respondió que, además de presentar la denuncia, haría público el incidente en varios periódicos, para que las mujeres conocieran de esa situación y no tuvieran que vivir la humillación de sentirse violadas en su intimidad.

 

Actitudes como ésta son el pan de cada día: las chicas violadas que acuden a hacer la denuncia son objeto de una doble violación, por la manera de revisarlas y los comentarios que hacen los y las funcionarias. ¿De que tamaño tenía el pene?, ¿segura que no te excitaste?, son algunas de las preguntas que les hacen.

 

Víctimas de la marginación

Patricia Espinoza reconoció que las cifras actuales confirman una reducida participación de las mujeres en la vida social y política.

 

En la Cámara de Diputados, la presencia femenina es del 22,4 por ciento, pese al acuerdo signado por la mayoría de los partidos de que se garantice, al menos, 30 por ciento de representación de mujeres.

 

Ellas sólo tienen 17,2 por ciento de representatividad en el Senado; como sindicalizadas ocupan el 10,6 por ciento y existe una proporción de 23,2 mujeres por cada 100 regidores. En este momento, únicamente hay una gobernadora en todo el país.

 

Las mujeres representan el 17,7 por ciento de las empleadoras en la economía y en educación es palpable la brecha de género: en la matricula de este año sólo se registra 12,8 por ciento de presencia femenina en instituciones de la enseñanza superior.

 

Algunas familias privilegian la asistencia de los hijos varones a las universidades, pues predomina el criterio de que ellas terminarán por casarse y dedicarse al hogar, por lo que sería una mala inversión pagar una carrera universitaria. Afortunadamente, este pensamiento comienza a modificarse.

 

 

República Dominicana: El tiempo no siempre cura las heridas

Por Mirta Rodríguez Calderón

 

Santo Domingo, noviembre.- El ingeniero Leandro Guzmán, autor del libro De Espigas y de fuego, es de esos dominicanos que no se ha cansado de confiar en que su Patria puede consolidar la democracia y dar participación a la gente en sus destinos.

 

Viudo de María Teresa Mirabal y cuñado de Minerva y Patria, reflexiona en su obra sobre su relación estrecha con ellas y la magnitud del crimen que las hizo mártires y las convirtió en bandera para la lucha contra la violencia de género. Ahí están los avatares de la historia de la que formó parte, las contradicciones del presente político dominicano, la familia, el trabajo…

 

Leandro Guzmán y Manolo Tavarez, inmolado en 1963 cuando encabezó la que quiso ser una guerrilla liberadora, estaban encarcelados en 1960. El tirano Rafael Leónidas Trujillo había convertido en una fijación su desagrado por Minerva Mirabal y por su hermana María Teresa. Ambas eran las esposas de estos dos hombres.

 

La decisión del sátrapa fue “quitar del camino” esa oposición que, por provenir de mujeres (a las que ya había tenido encarceladas y vigiladas), le era más adversa. Trujillo llegó al punto de decir a sus más cercanos que él tenía dos problemas: “los curas y las hermanas Mirabal…”.

 

En ese período, la Iglesia Católica se había sentido impelida a rechazar los crímenes de la dictadura y lo había expresado en una homilía. A “las muchachas”, como las mencionaban sus maridos y la gente que las quería, Trujillo las mandó a asesinar.

 

El ardid fue trasladar a Tavarez y a Guzmán de la prisión en que se encontraban en la capital a otra en Puerto Plata, en el norte del país, a donde se llegaba por una carretera de curvas sinuosas y barrancos a la vera. Las jóvenes fueron a visitar a sus esposos el 25 de noviembre de 1960. De aquel viaje no regresaron a sus hogares.

 

El tiempo y las luchas ulteriores, más el hecho de que el martirologio de las hermanas estimulara la acción de un pequeño grupo de militares complotados que ajusticiaron al dictador el 30 de mayo del siguiente año, hizo de ellas el símbolo de lucha de todas las mujeres y de la gente honesta contra la violencia. El crimen fue atroz.

 

En ocasión de una nueva jornada de memoria y de lucha por la no violencia contra la mujer, SEMlac entrevistó en exclusiva a Guzmán, viudo de María Teresa, la más joven, y cuñado de Patria, la hermana mayor; y de Minerva, con quien fundó el Movimiento 14 de Junio, del cual ella fue promotora junto con Tavarez y un pequeño grupo de revolucionarios.

 

Otra Mirabal, Bélgica (Dedé) y la única sobreviviente, asumió desde entonces la multiplicada labor de madre, al acoger a los hijos de sus hermanas junto con los propios, siete en total. Minou Tavarez Mirabal, hija de Minerva, es hoy Diputada al Congreso de la República.

 

Heridas que no se curan…

SEMlac: Como revolucionario, usted ha recorrido muchos caminos y enfrentado torturas, prisión, exilio, más la tragedia de verse indisolublemente asociado a las circunstancias que dieron lugar al crimen de las hermanas Mirabal ¿En qué medida el tiempo ha curado las heridas?

Estas heridas no se curan, pues se sobrellevan hasta el final, por un convencimiento, muy doloroso por cierto, de que su sangre fue necesaria para que se produjera el ajusticiamiento del tirano y se iniciara, aunque muy lentamente, un proceso democrático en República Dominicana.

 

SEMlac: Su desentendimiento actual de la vida política, ¿responde a una razón política?

No me he desentendido de la política, aunque sí como militante de las fuerzas políticas que predominan hoy en el escenario dominicano. Midiéndola geométricamente, podemos afirmar que la derecha está hoy día desfasada de la realidad nacional, aunque todavía quedan muchos de sus representantes, por lo que hay que mantenerse vigilantes para evitar que puedan poner en práctica sus concepciones políticas, por demás, retardatarias.

 

En cuanto a las izquierdas, es evidente que su fragmentación debilita las aspiraciones de los sectores más progresistas del país. Pero, además, crea confusión el hecho de que muchos de sus representantes han optado por sumarse al sistema, lo que hace presumir que sus ideales también se han fragmentado.

 

SEMlac: Justamente en esa dirección se mueve esta pregunta: ¿qué queda del Movimiento Revolucionario 14 de Junio?

Puedo decir que queda un Programa de Liberación Nacional, además de un sector que sueña con la mayor parte de éste. En la medida en que se produzca la concienciación de las clases populares, surgirá un liderazgo que arrastre a las masas a tener una amplia participación en la solución de los problemas nacionales.

 

De amores y dolores

SEMlac: Su hija con Maria Teresa, Jacqueline, al igual que los hijos e hijas de sus hermanas, han vivido sintiendo sobre sí el permanente recuerdo de la tragedia, ¿ha lastrado esto sus propias vidas?

Solamente dos de los hijos de las hermanas Mirabal pueden recordar, con algunos detalles, aquellos trágicos acontecimientos, puesto que para la época eran adolescentes. Los demás, por las edades que tenían, no los recuerdan, aunque sí han vivido bajo la permanente ilustración de todo lo sucedido.

 

Es decir, tienen informes de segunda mano, por lo que considero que es un lastre del cual es muy difícil desprenderse, especialmente porque los recuerdos secundarios se avivan con los homenajes y reconocimientos que todos los años se rinden a las hermanas Mirabal.

 

SEMlac: Las tres ediciones de De espigas y de fuegos y sus presentaciones en Italia, Estados Unidos y otros países, ¿le producen agrado como el autor que es? ¿Por qué ese título?

El título del libro obedece a que pertenezco a una generación que, bajo el fuego de las ideas y las acciones, se enfrentó a una de las peores tiranías que registra la historia latinoamericana. Las espigas simbolizan a las nuevas generaciones que han recogido las banderas de lucha de aquellos mártires.

 

SEMlac: El hecho de que la Organización de Naciones Unidas haya convertido el 25 de Noviembre en Día Internacional de la No violencia Contra la Mujer, ¿lo ve usted como un homenaje, como un símbolo, como qué?

La resolución de la ONU la veo como un homenaje y como un símbolo. Homenaje, porque se perpetúa el recuerdo de las hermanas Mirabal y su lucha por la libertad. Símbolo, porque llama la atención para evitar la creciente violencia de que hoy son víctimas las mujeres, lo que amerita la creación de una conciencia firme con énfasis en el respeto al género femenino, al tiempo que se sancione ejemplarmente a quienes traten de humillarlo o someterlo por la violencia.

 

 

Cuba: Un proyecto con la mirada en la familia

Por Raquel Sierra

 

Bayamo, Cuba, noviembre.- Con sus muchas ocupaciones y reuniones, algunas hasta altas horas de la noche, a la madre de un niño de 13 años no le alcanzaba el tiempo para nada, ni siquiera para acudir a la escuela de su único hijo e interesarse por sus estudios, sus problemas y carencias emocionales. El muchacho se tornó solitario y triste.

 

El caso de un compañero de aula es distinto. Su mamá, unida en segundas nupcias, le daba prioridad para todo a su nuevo esposo y descuidaba la atención del hijo. Por demás, el menor convive con los maltratos del padrastro hacia su madre.

 

La desatención de los hijos y las agresiones físicas y psicológicas hacia los menores son dos de los muchos rostros tras los cuales se parapeta la violencia, que tiene una repercusión directa en la conducta y comportamiento futuro de adolescentes y jóvenes.

 

Estas y otras historias salieron a la luz con el proyecto Crecer en la Adolescencia, sobre género y sexualidad, que desarrollan la Casa de Atención a la Mujer y la Familia de la Federación de Mujeres Cubanas y la Escuela Secundaria Básica Urbana XXX Aniversario de la ciudad de Bayamo, en la oriental provincia de Granma, 730 kilómetros al este de La Habana.

 

María de los Ángeles Chávez, coordinadora de la casa, señala que allí organizaron, de manera especializada, talleres de desarrollo y crecimiento desde la perspectiva de género y la sexualidad con 30 adolescentes de séptimo grado (14 varones, y 16 hembras), grupo al que se integraron 39 madres y 13 padres.

 

Esta experiencia comprende desde el diagnóstico individual, que realiza un equipo multidisciplinario, –integrado por psicólogos, sociólogos, médicos y profesores-, hasta la atención grupal y personalizada de alumnos de la enseñanza secundaria, y que involucra también a sus padres.

 

Aunque fundamentalmente concebido para abordar las diferentes aristas de la sexualidad y el género, los talleres de participación tocan temas relacionados con la convivencia, el respeto y la comunicación, vitales para el buen funcionamiento de la familia.

 

Según Alina García, secretaria docente de la escuela, el análisis arrojó “casos de hijos de padres divorciados, de alcohólicos y con dificultades en el aprendizaje, entre otros”.

 

García considera que “el grupo ha mejorado”, como resultado del trabajo multidisciplinario, los talleres, las conferencias de especialistas con los adolescentes y los encuentros a fines de cada mes con las y los progenitores, en una suerte de ceremonia de “devolución a los padres”.

 

A su juicio, “los cambios en el entorno familiar se notan en el aprendizaje. Si antes el niño de la mamá con alta responsabilidad no se relacionaba con los otros, ahora sí lo hace”, cita como ejemplo.

 

“Aunque el trabajo le ocupa a la madre mucho tiempo, ahora, dentro de sus posibilidades, asiste a la escuela a interesarse por el desenvolvimiento de su hijo y coopera con las actividades del grupo”, explica.

 

Otra alumna residente en un barrio muy alejado, que no hacía tareas ni asistía a las casas donde los muchachos se reúnen a estudiar, en la actualidad acude al centro de computación más cercano a estudiar, señala como otro ejemplo.

 

Para los profesores, este proyecto ayudó a conocer más a sus alumnos, lo que les permite individualizar el tratamiento hacia ellos.

 

Muchas vías

Durante el curso 2005-2006 comenzó el trabajo grupal con las y los estudiantes y, el último martes del mes, las experiencias se socializan con los padres, analizando las memorias de la vida cotidiana de las y los adolescentes, con sus contradicciones, dudas, ansiedades e interrogantes, en su proceso de crecer y sus demandas en las formas de crianza.

 

El programa se desarrolló durante todo el curso con la selección de materiales didácticos, la sistematización de los conocimientos en 28 talleres con la participación de 840 personas y continúa este año.

 

El trabajo tiene varias aristas. Es participativo y preventivo. Los casos que escapan a la competencia de la escuela y la Casa de Atención son derivados a las instituciones correspondientes, explica María de los Ángeles.

 

“Teníamos una niña golpeada. El caso se llevó al Consejo de Atención a Menores por el abuso físico que la madre ejercía contra ella. Hoy la pequeña tiene tratamiento psicológico y la madre fue asesorada sobre cómo mejorar la atención a su hija”, detalla.

 

De acuerdo con la coordinadora, como parte del proyecto se atendieron 57 casos con diferentes problemas y se realizaron 20 dinámicas familiares.

 

Muchachos y muchachas hablan

“Para mí es una experiencia muy buena. En el taller he aprendido cómo comportarme, sobre educación sexual y acerca de los espacios que deben tener las personas de la tercera edad”, dice Adriel Montejo, de 13 años.

 

“Antes –reconoce-- yo era indisciplinado, hablaba mucho en clases. Ahora mi comportamiento es más adecuado y mis relaciones con mi familia han mejorado”, añade este adolescente de cara seria.

 

Estas opiniones se repiten. “Hemos aprendido cosas de las cuales no nos hablaban en la casa, sobre la sexualidad y los cambios de nuestros cuerpos a esta edad y la necesidad de protegerse para evitar embarazos y enfermedades de transmisión sexual”, agrega Lesyani González Mojena.

 

Marisleinis Moreno, también de 13 años, está satisfecha con la experiencia y cree que bien pudiera extenderse a muchachas y muchachos con similares problemas de incomunicación familiar, sobre todo en temas de sexualidad. “A mí me ayudó mucho. Establecí mejor comunicación con mis padres”, señala.

 

Durante los talleres, las muchachas expresaron su inconformidad con el tratamiento diferente que reciben respecto a los varones y la libertad que los padres les dan a estos últimos. Sin embargo, unas y otros se refirieron al excesivo control de sus progenitores, quienes se quejan además de la conducta de los hijos.

 

Una experiencia para crecer

El proyecto no sólo beneficia a los jóvenes. Las madres y padres han aprendido a la par. El artículo Novedosa Experiencia de Trabajo Educativo y Preventivo-Crecer en la adolescencia sobre Género y Sexualidad, del colectivo que participa en el proyecto, señala que “ninguna asignatura en la escuela los enseña a ser madre y padre”.

 

Al respecto, agrega: “la adolescencia puede transcurrir sin mayores contratiempos, sobre todo si las madres y padres tienen un mejor acercamiento a sus hijos, con un diálogo abierto, sincero, sin hacer gala de la autoridad que a veces los distancia, los hace seres desconocidos, ajenos y que, al final, dificulta la convivencia”.

 

Cuenta María de los Ángeles que, en las reuniones con los padres, estos reconocen, en una larga lista anotada en la pizarra del aula, los problemas específicos que tienen con sus hijos. Las consejerías los instruyeron sobre cómo lidiar con ellos para transitar hacia una mejor comunicación.

 

Según el resumen de los resultados del trabajo, “no comunicarse o hacerlo de forma inadecuada puede traer consigo inestabilidad al interior de la familia y abonar el terreno para que surjan, incluso con cierta frecuencia, conflictos que inciden en la inadaptación social de sus miembros más jóvenes”.

 

Al respecto, aconsejan que “los padres deben facilitar las condiciones, buscar el espacio y el momento para que se sientan dispuestos a conversar”.

 

Los talleres con los progenitores sacaron a la luz sus temores relacionados con el crecimiento de sus hijos y su entrada en la adolescencia, así como la preferencia del silencio en temas sobre sexualidad, entre otros, que no contribuyen a prepararlos para esa etapa de la vida.

 

Para buscar soluciones a los problemas existentes, un grupo de 56 padres y madres se mantuvieron durante todo el curso en consultas de psicología, recibiendo orientaciones sobre el proceso de crecimiento de sus hijos y los desajustes en las formas de crianza y formación de valores.

 

Con el proyecto Crecer en la Adolescencia ha crecido la familia, ha mejorado la comunicación, además de que padres y madres han empezado a comprender que el diálogo fluido, sincero y directo con su descendencia facilita la transmisión de valores éticos.

 

No obstante, una de las conclusiones a las que arriba el artículo Novedosa Experiencia de Trabajo Educativo y Preventivo, es que “aún se observan patrones culturales y prácticas educativas que perpetúan la desigualdad entre géneros”, debido a que “existe un insuficiente nivel de conciencia en mujeres y hombres acerca de la discriminación de género y su reflejo en las relaciones sexuales y, por tanto, de la necesidad de eliminarla”.

 

 

Chile: Las mujeres agredidas no pueden esperar

Por Johanna Ortiz

 

Santiago de Chile, noviembre.- El 19 de diciembre se cumple un año desde que Alfonso Cabrera lanzara a su hija de ocho años del séptimo piso de un edificio. Javiera murió a manos de su padre, quien tenía prohibido legalmente acercarse a su madre, Claudia Neira, pero no a ella.

 

El feminicidio de Javiera es uno de los 70 que, en promedio, se cometen cada año en Chile, según cálculos del Servicio Nacional de la Mujer. En este caso, las medidas de protección judicial con que contaba Claudia, tras denunciar agresiones anteriores, no contemplaban a su hija.

 

Esta es una de las incoherencias que denuncia de la Red Chilena Contra la Violencia Doméstica y Sexual en su Guía de recursos para la acción, con cuyo lanzamiento se dio inicio a la campaña 2006 “Por la vida de las mujeres, no más violencia, no más feminicidio”.

 

La guía analiza la atención que reciben las mujeres que sufren violencia e informa sobre las instituciones gubernamentales, no gubernamentales, grupos y redes sociales que abordan el problema en cinco regiones del país. También presenta indicadores de riesgo vital y maltrato habitual que permiten evaluar el peligro que está corriendo quien es maltratada.

 

Soledad Rojas, una de las coordinadoras de la Red, afirma que “uno de los graves problemas detectados es que las mujeres no saben a dónde acudir para recibir ayuda y esto impide el acceso a los