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Reportajes y noticias de SEMlac Del 28 de agosto al 3 de setiembre de 2006
VIH/sida: Feminización en UruguayPor Ángela Castellanos
Montevideo, agosto.- Cada vez es mayor el número de mujeres y jóvenes que contraen el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) en Uruguay, lo que ha hecho sonar una señal de alarma para las autoridades ante un fenómeno que ya denominan “feminización” de la epidemia.
El Programa prioritario de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH-Sida del Ministerio de Salud Pública de Uruguay reveló el 29 de julio, día nacional de lucha contra este mal, que el país presenta una tendencia creciente de casos, más acentuada entre la población femenina y la juventud.
Los estudios de prevalencia en esta nación, que cuenta con poco más de tres millones de habitantes, comprueban la curva ascendente de la infección. En el año 2000, de cada 100.000 personas examinadas 0,23 por ciento revelaba VIH positivo. Dos años después, aumentó a 0,36 y en el 2004 alcanzó 0,45 por ciento.
Este incremento no es parejo. Las evaluaciones señalan una alta incidencia del contagio en mujeres. En 1991, por cada nueve hombres que vivían con el VIH, había una uruguaya infectada. El informe de las autoridades sanitarias recién divulgado indica que esta relación se ha acortado de manera sustancial: actualmente por cada tres varones hay una mujer seropositiva.
Del total de casos reportados de personas viviendo con el VIH hasta el 31 de octubre de 2005, el 75,4 por ciento eran hombres, mientras que el 24,6, mujeres. Considerando grupos por edad, el más afectado por el virus es el comprendido entre los 25 y 34 años, seguido por los jóvenes entre los 15 y los 24.
Estos datos preocupan a las autoridades, pero no sorprenden, dado que en Uruguay no existe educación sexual en el sistema de enseñanza y las campañas informativas realizadas no han tenido éxito, como lo reconoció la ministra de Salud, María Julia Muñoz. “Las campañas, la promoción y la prevención no son de un día”, dijo.
Agregó que se deben cambiar las políticas de prevención y promoción de salud, porque “hemos transitado por caminos que no han tenido el éxito que esperábamos”.
Pero las mujeres seropositivas piensan que el problema de fondo es que el VIH/sida no es prioridad en la agenda de salud del gobierno, como lo es el tabaquismo. “Para extensas y masivas campañas contra el hábito de fumar sí hay plata”, expresó a SEMlac Maureen Brenson, dirigente del capítulo Uruguay de la Comunidad Internacional Mujeres Viviendo con Sida (ICW por su sigla en inglés).
ICW es un grupo de mujeres de distintos países que surgió en la octava Conferencia Internacional de Sida (Ámsterdam, 1992) y que busca asegurar que las voces de las mujeres seropositivas se escuchen, convertirse en fuente de información, desafiar la discriminación, denunciar la violación de los derechos de las que viven con el VIH y alentar la confianza en sus integrantes.
Brenson lideró la organización del encuentro nacional de uruguayas viviendo con el VIH en diciembre de 2005, al cual asistieron unas 60 personas.
“Empecé colaborando por varios años con la Asociación de Ayuda al Seropositivo, luego hice contacto con ICW y abrimos el capítulo Uruguay. Somos unas 35 mujeres, pobres en su mayoría y que viven en asentamientos (tugurios) donde apenas llega información”, explicó.
En su opinión, la causa del aumento de casos está en la pobreza. “Cuando se vive en la pobreza no se tiene acceso a la educación para la prevención. Además, en el país no se ha adoptado el uso del condón y, entonces, recae en las mujeres el exigirlo y no es fácil”, dijo esta uruguaya que habla sin tapujos y sin temor a la discriminación.
Según el informe gubernamental, el 71 por ciento de los pacientes diagnosticados con sida adquirieron el VIH por vía sexual, mientras que 25,4 lo hicieron por vía sanguínea y un 3,6 por transmisión materno-infantil.
Entre el grupo cuyo mecanismo de transmisión fue el sexual, los heterosexuales representan más de la mitad, seguidos por hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y, muy lejos, el grupo de las y los trabajadores sexuales.
Pese a que la Ministra de Salud anunció que las políticas públicas deben incorporar todas las opiniones de la sociedad, Brenson considera que no basta que las oigan. “Estamos en todos los espacios institucionales relacionados con el tema, como el grupo temático ONUSIDA y los espacios de deliberación del gobierno, pero no toman en cuenta lo que decimos”, comentó.
“Una de nuestras principales propuestas es que haya servicios específicos de salud integral para la mujer y también para el adolescente, quien pasa de la atención para menores a los servicios de adultos a los 17 años, cuando aún es casi un niño”, subrayó Brenson, portadora del virus desde los años 80 y que mantiene su salud sin necesidad de medicamentos.
Ella, como otras muchas portadoras y portadores, se beneficia de la atención que brinda la ONG Fransida, particularmente la asistencia terapéutica basada en las Flores de Uruguay, que utiliza el principio de las Flores de Bach, pero desarrolladas con plantas autóctonas.
“Con las flores se trabajan las emociones nocivas para el organismo, pues los portadores tienen mucha ira y miedo y eso repercute en los órganos como el hígado o el riñón”, explicó a SEMlac Martín Villar, médico voluntario de Fransida. A través de las flores, se fortalece el sistema nervioso e inmunológico para cerrarle la entrada a enfermedades.
El VIH no es un virus agresivo, sino oportunista, que agarra a las personas que están devastadas, explica Villar, quien ha estudiado homeopatía, hipnosis, Reiki y la terapéutica basada en las flores. Para él, las enfermedades están vinculadas con las emociones y el sida es una dolencia vinculada con la ira, que se cura con el amor.
“La mujer es quien puede salvar al mundo del sida, pues es, por su naturaleza, amorosa y cuidadora, además de poseer una mayor resistencia al VIH”, afirma Martín.
Cuba: El dengue amenazaPor Raquel Sierra
La Habana, agosto.- “Por la mañana pasó el camión de la fumigación; por la noche, vino de nuevo. Parece que la situación es grave”, dice Elsa Peña, enfermera de un barrio de la capital cubana y su suspicacia no es individual.
El incremento de las fumigaciones aéreas, intradomiciliarias y viales en varias zonas de La Habana y las reiteradas visitas a las casas, han llevado a no pocos a concluir que el país está amenazado por una eventual epidemia de dengue, enfermedad transmitida por el mosquito aedes aegypti.
Elsa, de 56 años, 30 de ellos como enfermera, lleva semanas recorriendo los hogares de su vecindad, preguntando sobre la existencia de pacientes con fiebre. Cuando detecta un caso, debe repetir la visita en los cinco días siguientes para comprobar si se requiere un análisis de sangre, el modo más eficaz para saber si hay dengue.
En las visitas a las casas, deben revisar los depósitos con agua y alertar sobre la necesidad de lavar los “vasos espirituales”, una práctica de la religión de origen afrocubano bien extendida en la isla. “Yo también tengo mis creencias… pero sé que esos vasos llenos de agua y sin tapa son el hogar perfecto para el Aedes, que necesita agua limpia para reproducirse. Hay que cambiarles el agua y cepillarles los bordes”, explica.
Fuentes cercanas a las autoridades del municipio del Cerro, donde se estima comenzaron a aparecer los primeros focos, explican que el 68 por ciento de los casos coincidieron con la existencia de vasos espirituales. Asimismo, indican que la actual epidemia provocó hasta el momento cuatro muertes y 6.000 casos en 10 de las 14 provincias cubanas.
Ante el peligro de la expansión, decenas de personas están siendo internadas en hospitales de la capital. Sin embargo, no se cumplen las medidas de aislar a los enfermos bajos mosquiteros, señalaron fuentes que prefirieron el anonimato.
El dengueAlgunos funcionarios estatales y no pocos cubanos están muy preocupados. Su alarma no es exagerada: el dengue mata. La primera gran epidemia de su variante hemorrágica en el hemisferio occidental ocurrió en Cuba en 1981.
En aquella ocasión, se notificaron 344.203 casos de dengue, de ellos, 10.312 del hemorrágico. En 1981, la epidemia provocada por el serotipo 2, causó 158 muertes, 101 de ellas en menores de 15 años.
Cuando parecía que Cuba saldría ilesa de nuevas incursiones del mal, en enero de 1997, la oriental ciudad de Santiago de Cuba fue azotada por una epidemia en la que se reportaron 17.114 casos clínicos de dengue, de los cuales 205 fueron del hemorrágico. El saldo fue de 12 fallecidos.
En 1998 y 1999 no se detectaron casos autóctonos en el país, pero en 2000 hubo en La Habana un breve episodio en el que se detectaron 138 casos de dengue. Esa vez, la epidemia fue corta debido a la rápida detección y las medidas masivas de control del vector.
En sólo un año, el dengue asomó de nuevo su fea cara, y en 2001 La Habana fue atacada por otra epidemia. La situación se agudizó en 2002, pero el mal pudo ser acorralado tras grandes erogaciones del Estado para detener la propagación.
El dengue y su forma más grave, el hemorrágico, constituyen un problema creciente en el continente americano.
El clásico se manifiesta con fiebre alta, fuerte dolor de cabeza, pérdida del sentido del gusto y el apetito, erupciones en el pecho y miembros inferiores, náuseas y vómitos.
En el hemorrágico, la variante más peligrosa de la enfermedad, pues puede causar la muerte, se añaden dolor de estómago intenso y continuo, piel pálida, fría o pegajosa, hemorragias nasales, bucales o gingivales y vómitos frecuentes, entre otros síntomas.
Según el profesor Eric Martínez Torres, autor del libro Dengue y dengue hemorrágico, se trata de una enfermedad viral, siempre adquirida a través de la picada de un mosquito, que se expresa por fiebre, muchos dolores en el cuerpo y, a veces, con erupción.
El dengue es un complejo viral, con cuatro serotipos distintos, cada uno de los cuales puede producir dengue y dengue hemorrágico. Su reservorio natural es fundamentalmente el ser humano. A diferencia de la gripe, no tiene manifestaciones respiratorias, como rinitis o tos, sino digestivas: vómitos y dolor abdominal. Puede haber sangramiento y la muerte sobrevenir por shock, explica el galeno.
Aunque todo niño o adulto puede contraer la infección y desarrollar la enfermedad, el doctor Martínez ha declarado que las investigaciones demostraron que el dengue hemorrágico y el shock por dengue suelen ser más frecuentes en blancos y, paradójicamente, en las personas bien nutridas.
Expertos aseguran que la incidencia de ambas formas de la enfermedad va en aumento en casi todos los países y están surgiendo epidemias en todas las zonas del hemisferio donde se encuentra su vector. Cada año se encuentran en más países los cuatro serotipos responsables de la enfermedad, agregan.
Este año se han reportado brotes epidémicos en Brasil, Colombia, Paraguay, Honduras, El Salvador y República Dominicana
El enemigoLos estudios demuestran que el mosquito aedes aegypti busca los lugares más insospechados para depositar sus huevos, de donde nacen las larvas a los siete días. En caso de que el recipiente no tenga agua, los huevecillos pueden durar un año y eclosionar ante la presencia del líquido.
“Uno ni se imagina dónde puede esconderse el mosquito. Antes se decía que era sólo en aguas tranquilas, pero he detectado larvas en fuentes y hasta en el interior de pilas de agua”, confiesa la enfermera Elsa.
Para algunos, cada año que pasa el mosquito se vuelve más inteligente. “Ahora su vuelo es rasante, difícil de detectar y se esconde en las esquinas oscuras, preferiblemente”, señala una capitalina de 50 años, quien dice tener “sangre” para los zancudos.
Además de las fumigaciones para matar al mosquito –muy fácil de identificar por las pequeñas rayas blancas en sus patas-, se han incrementado en varias ciudades, fundamentalmente en la capital, las movilizaciones de trabajadores para realizar los controles intradomiciliarios y prevenir la propagación.
Esta parece ser la respuesta al déficit de la fuerza necesaria para enfrentar las visitas a los hogares, reconocido recientemente en medios de prensa oficiales.
La campaña de erradicación toma fuerza cada día. A los habituales mensajes televisivos para destruir los potenciales criaderos, en los últimos días se han sumado reportes que alertan sobre la higiene necesaria para evitar la expansión del mal.
En un reciente reportaje televisivo, se alertó sobre la situación en la Necrópolis de Colón, la mayor de la capital, donde fueron detectados numerosos focos del mosquito, tanto por negligencia de la administración, como de quienes descuidan el estado de los panteones y colocan las flores en búcaros de agua.
Fuentes del sector de la salud pública aseguran que en todos los hospitales de La Habana se han reservado salas para los casos de dengue. “Esa es la prioridad. Estamos pasando un curso intensivo para el diagnóstico y el tratamiento”, dijo a SEMlac una especialista en medicina interna.
Recuadro: - Algunos estudios indican que las primeras epidemias de dengue en el mundo fueron reportadas entre 1779 y 1780 simultáneamente en varias áreas de África, América y Asia. - El incremento de la temperatura global, debido al cambio climático, acortará el período de incubación del dengue en el insecto, que hoy es de entre 10 y 15 días desde que pica a una persona infectada hasta que está en capacidad de trasmitir el virus, sostienen especialistas.
Perú: Se debe advertir sobre avance de malaria, sugieren especialistasPor: Zoraida Portillo
Lima, agosto.- Aunque los casos de la forma más severa de malaria han disminuido en el Perú, la enfermedad se ha extendido prácticamente a todo el territorio nacional. Esta constatación ha motivado que epidemiólogos de otros países sugieran a las autoridades lanzar una advertencia internacional a las personas que viajen al Perú.
Según informes del Ministerio de Salud, anualmente se producen en el país unos 80 mil casos de malaria, la mayoría de la variante Plasmodium vivax, mientras que los casos de Plasmodium falciparum, una de las formas más graves de esta enfermedad, tienden a disminuir.
No obstante, el Ministerio reconoce que sólo dos de los 24 departamentos que componen el territorio nacional están libres de este mal y que más de 6 millones y medio de personas viven en zonas endémicas de malaria en el Perú.
Como se trata de una enfermedad endémica, existen programas de atención y tratamiento gratuito, lo que representa un costo de casi 38 millones de dólares anuales.
De acuerdo a cifras oficiales, en los seis primeros meses del año se habían registrado 42 mil 699 casos de Plasmodium falciparum que, pese a ser una cifra elevada, representa una disminución de 40 por ciento en relación al año anterior.
La noticia se dio a conocer cuando en Lima se realizaba un curso de epidemiología molecular en el que participaban especialistas peruanos y españoles, y cuyo objetivo fue revisar y discutir las aplicaciones de las técnicas moleculares en el entendimiento de la transmisión, control y vigilancia de las enfermedades infecciosas y su importancia en la salud animal y humana.
“En Europa no se tiene conocimiento de que la malaria haya llegado a la costa del Perú, por lo que hace falta mayor comunicación para controlar este problema que, como otras enfermedades infecciosas, ya no es cuestión de un solo país”, declaró Martha Vargas, especialista del Centro de Salud Internacional del Hospital Clínico de Barcelona.
“Nos toma por sorpresa esta información”, dijo por su parte Luis Del Valle, del Centro de Biología Molecular de la Universidad Politécnica de Catalunya (Barcelona). “Se requieren medidas urgentes entre España y Perú para que se establezcan mayores programas de control y no se vean perjudicados otros sectores como el turismo”, añadió.
“Teníamos entendido que este mal sólo existía en la Amazonía”, expresó Joaquín Ruiz Blázquez, de la misma entidad. “Es necesario que este reporte lo sepan las autoridades sanitarias (de España) para que tomen todas las precauciones y nuestro ciudadanos reciban todos los medicamentos preventivos necesarios antes de venir al Perú”, puntualizó.
Las declaraciones de los expertos fueron recogidas por Gaceta Sanmarquina, publicación oficial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, co-auspiciadora de la reunión conjuntamente con la Agencia Española de Cooperación Internacional.
La malaria es causada por un parásito del género plasmodium y es transmitida a los seres humanos a través de la picadura de un mosquito del género anopheles. Existen cuatro tipos de malaria: P. falciparum, P. vivax, P. ovale y P. malariae.
Contrariamente a lo que se cree, no es una enfermedad propia de los países tropicales, los cambios climáticos y la migración han alterado su distribución mundial y en la actualidad la padecen más de 100 países.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 3 millones de personas mueren cada año en el mundo, siendo los menores de 5 años y las mujeres embarazadas las víctimas más frecuentes. Sólo en el África subsahariana muere un niño cada 30 segundos víctima de la malaria.
Anualmente alrededor de un millón de personas mueren en el África por esta enfermedad que, junto con el SIDA y la TBC están consideradas como las grandes pandemias del siglo.
Pese a los adelantos científicos, aún no se ha descubierto una vacuna contra la malaria, entre otras cosas, porque aún no se sabe cómo ingresa el parásito a los glóbulos rojos, los cuales se tornan adhesivos y se pegan en las paredes de los vasos capilares, incluidos los del cerebro, lo que puede causar daño cerebral permanente en algunas víctimas.
Cuba: Momento difícil para la educación preescolarPor María del Pilar Ortiz
La Habana, agosto.- Elena, operadora de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, y su esposo Francisco se vieron obligados a esperar más de 18 meses para que su hijo Alberto, ahora de dos años, pudiera empezar a adaptarse al régimen de una guardería.
La familia vive en el municipio de Centro Habana, uno de los más poblados de la capital cubana, donde es realmente difícil conseguir cupo en lo que en Cuba se conoce por círculo infantil.
“Cuando una solicita el círculo y no se lo entregan en el primer año de vida del niño, ya después es casi imposible”, confiesa Elena, quien hasta el momento tenía a su hijo en casa, al cuidado de su progenitora, de 73 años, pero muy activa y saludable.
Sin embargo, el problema estuvo a punto de estallar cuando el menor, con casi 40 libras de peso y sobradas energías, le resultaba prácticamente incontrolable psicológica, social y físicamente, a la anciana.
Al acudir por información a las autoridades de Educación de su zona de residencia, supo que su problema era muy similar al de las casi 2.000 mujeres de su localidad vinculadas laboralmente, que optaban por una plaza para sus infantes.
En situación más crítica están los municipios habaneros de 10 de Octubre y Cerro y las mejores posibilidades existen en Plaza de la Revolución, en el mismo centro de la ciudad, donde desde los tres años y hasta los cinco no espera ningún menor por ser ubicado.
Elena estaba por perder las esperanzas, pues temía que le sucediera igual que a su colega de trabajo Mireya, quien recibió la ubicación en el círculo infantil de su hija Amanda cuando ésta ya asistía al preescolar en la educación primaria.
En general, el proceso de institucionalización de la educación, entre cero y cinco años de edad, es bastante generalizado, aunque no cubre a toda la población infantil cubana necesitada.
Autoridades de este sector indican que sólo el 37 por ciento de las solicitudes para estas guarderías, destinadas a las madres trabajadoras, tiene garantizada la cobertura en el 2006.
“Priorizamos a las trabajadoras de educación, salud e investigaciones científicas, por ese orden y, aunque tratamos de ser lo más justos posibles en cada otorgamiento, la realidad es que no satisfacemos la demanda”, explican los encargados.
En la actualidad, ese subsistema de Educación beneficia a alrededor de 146.000 pequeños en edad preescolar, que asisten regularmente a los 1.112 círculos infantiles diseminados por todo el país. Sólo en la capital, existen 421 instalaciones, pero no son ni remotamente suficientes.
En los círculos, los pequeños reciben atención pedagógica, médica, estomatológica y oftalmológica, de enfermería y alimentación, entre otras. Son atendidos por educadoras que, en alrededor del 80 por ciento de los casos, son graduadas universitarias o están estudiando el nivel superior.
Sin embargo, como en muchos otros empleos en la isla, los bajos salarios, las condiciones muchas veces precarias de trabajo y la responsabilidad que implica atender a la población infantil en edades tan tempranas, hacen que sean numerosas las vacantes de educadoras o auxiliares en ese tipo de enseñanza.
Existe un alto número de círculos donde es insuficiente el personal, en particular el encargado de la atención directa a los infantes, la preparación de sus alimentos, o la higienización de los locales; y, a pesar de algunas políticas de estimulación económica, el problema sigue latente.
“Si un familiar cercano -casi siempre la abuela- no puede cuidar del bebé, entonces hay que recurrir a las señoras que, por 100 o 200 pesos cubanos (equivalente a 5-10 dólares), se ocupan de los menores en sus residencias”, reconoce otra entrevistada por SEMlac.
“Cuando mi hija cumplió los dos años y medio, pagué a alguien para poder reincorporarme a trabajar”, dice Mireya, quien asegura no estar arrepentida de ello, pues Amanda creció rodeada de mucho amor y aprendió lo necesario antes de comenzar el nivel primario escolar.
Cada vez son más las personas que cuidan infantes en sus domicilios. “Yo las prefiero, porque los menores pueden ser mejor atendidos, por constituir un grupo mas pequeño que el que habitualmente se reúne en el círculo”, confiesa Doris, quien desde los 45 días del nacimiento de su hijo Omar y hasta los cinco años, lo mantuvo bajo esa modalidad.
La señora que cuidó de Omarito le enseñó canciones, buenos modales y me fue de mucha utilidad porque “podía dejarlo con ella hasta horas avanzadas de la noche”, agrega.
En tanto, Vilma, una cubana de 35 años, utilizó los servicios de su vecina hasta los dos años de su menor y lo trasladó después para el círculo, porque consideró que su educación allí sería más completa.
“En una casa, los niños son de edades diversas y por eso su desarrollo intelectual puede verse afectado. En eso no podemos negar las ventajas de las instituciones del Estado”, abunda. Recuerda que, tras el cambio, comenzaron a notarse los progresos del pequeño Ramón.
Algunas madres rechazan los círculos porque las cuidadoras deben atender a una veintena de menores y las enfermedades respiratorias y parasitarias son recurrentes. “Yo creo que esas dolencias son propias de las edades tempranas del desarrollo”, reconoce Vilma, al destacar las bondades de las guarderías estatales.
El caso de Daysi es aún más grave. Ella vive en el municipio de Arroyo Naranjo y tiene a Jonathan, de seis años, en la escuela primaria y, a pesar de ser una madre soltera, no ha logrado un cupo en el círculo infantil para Alejandro, de 23 meses.
Daysi no trabaja en los llamados sectores priorizados y tendrá que seguir esperando por una plaza en los círculos. “A mí no me alcanza para pagar a una señora que me cuide al niño y entonces debo llevarlo con mi tía, bastante distante de mi casa, o pedirle que venga ella a donde vivo, para poder trabajar”, se lamenta.
“Ya no sé qué hacer. En muchas ocasiones he pedido licencia sin sueldo en mi trabajo cuando mi tía, de 67 años, no puede ayudarme. Con Jonathan me ocurrió parecido, pero, por suerte, tenía entonces el apoyo de su padre. Ahora me veo sola en este laberinto”, confiesa.
Espera que en un próximo llamado, a principios de septiembre, se solucione su problema. De no ser así, tendrá que buscar algo que hacer desde su casa, con lo cual perdería el vínculo laboral y, quizás, las condiciones de seminternado en la Educación Primaria de su hijo mayor.
Las particularidades históricas de ese proceso educativo en Cuba confirman que ha sido una preocupación constante de la Revolución iniciada en 1959. El surgimiento de estas instalaciones, en 1961, estuvo estrechamente vinculado a la promoción de la incorporación de la mujer a la vida socioeconómica del país.
El 10 de abril de ese año se inauguraron, en La Habana, los tres primeros círculos, mientras se acondicionaban algunos de los locales para infantes ya existentes, conocidos como creches.
En 1962, otra alternativa comenzó a utilizarse: varias mansiones abandonadas por familias enteras que emigraban del país eran entregadas a la Federación de Mujeres Cubanas, organización femenina creada poco antes, con el fin de adaptarlas para este propósito.
La decisión aceleró el número de círculos infantiles funcionando. A fines de ese año había ya 120 en el país y en 1963 se incrementaron a 364.
Sin embargo, pese al esfuerzo de las autoridades, los círculos presentan carencias en los materiales didácticos, juguetes e implementos para el aseo.
“Nos vemos obligados a acudir a la inventiva popular o, en el mejor de los casos, al apoyo de los familiares”, comenta a SEMlac la directora de una de estas instalaciones que prefiere mantener el anonimato.
“Como algunos dicen, vale un millón de pesos cuidar a estos niños y, aunque nos han mejorado los salarios, aún no son suficientes para mantener al personal con toda la estabilidad que reclama este tipo de enseñanza”, agregó.
En la década del noventa, en medio de la más aguda crisis económica, se observó una disminución en la construcción de este tipo de instituciones, lo cual llevó a una reformulación de la concepción acerca de la atención de la primera infancia, a través del programa Educa a tu Hijo.
La iniciativa devino una alternativa para la educación de la población más pequeña. Así, los menores asisten a áreas de la localidad, donde, en compañía de alguno de sus padres, reciben parte de la instrucción que se ofrece a tiempo completo en esos centros.
El plan, reconocido por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), consiste en una vía no institucional de satisfacción de las necesidades educacionales de los niños, experiencia única en el mundo.
Si bien en las décadas del sesenta, setenta y ochenta la madre disponía de un período de hasta tres meses de licencia retribuida para el cuidado de su hijo, en 1991 se extendió a seis meses y en el 2001 a un año, lo cual incide en que se aplace el ingreso a estas instituciones.
La explicación a tales modificaciones se encuentra, también, en la política de salud que ha sustentado la necesidad de prolongar el período de lactancia materna.
Sin embargo, con sus aciertos y contrariedades, Cuba avanza a la cabeza de este tipo de enseñanza en América Latina. Los sistemas educacionales de buena parte de los países de esta región comparten, en mayor o menor medida, los mismos rasgos: insuficiente cobertura de la educación, costos elevados y escasa capacidad de retención escolar.
Ahora, Elena y el pequeño Alberto fueron beneficiados por un “otorgamiento masivo” realizado en junio de 2006. El menor asistirá, quizás por los próximos cuatro años, al círculo. Pero, “¿cuántas madres siguen esperando por esa oportunidad?”, se pregunta la madre.
Uruguay: Primerizas adolescentes en aumentoPor Ángela Castellanos
Montevideo, agosto.- La edad promedio en la cual las uruguayas tienen su primer hijo es de 19 años, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada, del Instituto Nacional de Estadística de este país, dados a conocer recientemente.
Esa fue la mayoritaria respuesta de las encuestadas a la pregunta: ¿A qué edad tienen su primer hijo las mujeres de 14 a 49 años de edad?, contenida en el cuestionario de este sondeo, el que reveló además que no existe diferencia importante entre las capitalinas y las del área rural. Para las primeras, la edad promedio es de 19 años, mientras que para las segundas, un año menos.
Sin embargo, sí se detectaron diferencias considerables por estrato socio-económico. En Montevideo, el 11,2 por ciento de las mujeres de capas altas han tenido su primer hijo entre los 18 y 20 años, mientras que en el nivel bajo llega a 32,2 por ciento, en el medio-bajo a 25,6 y en el medio alto a 17,2.
La encuesta reveló, además, que el 95 por ciento de las mujeres entre 14 y 20 años que han tenido su primer hijo, no tienen pareja permanente. Y entre el exiguo cinco por ciento de aquellas que sí la poseen, sólo el 13,8 tiene una unión legal.
La maternidad temprana y sin pareja genera consecuencias que reproducen el círculo de pobreza y la pérdida de oportunidades para las mujeres, tales como abandono –temporal o definitivo– de los estudios, el ingreso temprano al mercado laboral –generalmente informal–- y la discriminación social, entre otras.
El embarazo precoz es una realidad en la capital uruguaya. El hospital Pereira Rossell, especializado en maternidad y obstetricia, recibe diariamente casos de jóvenes solteras en estado de gravidez, muchas de las cuales sólo acuden al médico al llegar el momento del parto, por temor a que, si acuden a los controles prenatales, su embarazo sea conocido en su círculo social.
De acuerdo con el ginecólogo Roberto Sergio, jefe de la sala de madres adolescentes de este centro hospitalario, el 25 por ciento de los embarazos que se atienden corresponden a primerizas de 16 y 17 años.
Los embarazos en menores de 15 años son peligrosos, debido a que las muy jóvenes pueden presentar hipertensión y dar a luz bebés de bajo peso. Y las adolescentes de más edad, aunque biológicamente están preparadas para la experiencia maternal, corren riesgos psicológicos pues no siempre cuentan con apoyo familiar o de pareja.
Aunque no existen estudios sobre las causas de las altas estadísticas de embarazos en jóvenes, un factor que incide es la iniciación sexual temprana. Según la ONG especializada en juventud Iniciativa Latinoamericana, la mitad de los hombres comienza su vida sexual antes de los 14 y, entre las muchachas, la cuarta parte tiene su primera relación a esa edad.
En Uruguay, el promedio de hijos por mujer es de dos, aunque en madres adolescentes la cantidad de descendencia aumenta. Una de cada ocho jóvenes da a luz su segundo hijo apenas un año después del primero, lo cual también pone en riesgo su salud.
Colombia: Las congresistas unidas por las mujeresPor Julia Londoño Bozzi
Bogotá, agosto.- El Congreso de Colombia tiene la cuota femenina más baja de los últimos 15 años: 12 senadoras y 14 representantes, pero ese número no es insignificante porque ellas, pese a pertenecer a partidos políticos opuestos, se han unido para garantizar que el 50 por ciento de candidatos en las listas de elección sean mujeres.
En la iniciativa participan destacadas líderes del ámbito público, como Piedad Córdoba y Cecilia López (radicales liberales) y sólidas representantes de sectores más conservadores, como Martha Lucía Ramírez y Gina Parody (pertenecientes a partidos políticos que apoyan al actual Presidente Álvaro Uribe).
Estas mujeres, que muchos esperaban desempeñaran roles antagónicos en el Congreso, han dado un primer paso hacia la búsqueda de espacios más igualitarios en el país.
Militantes de partidos con ideologías tan opuestas como el Polo Democrático (izquierda) y Cambio Radical (derecha) ahora estrechan sus lazos y se centran en un objetivo común, que favorecerá la participación de las mujeres en diversos ámbitos.
Esta iniciativa de las parlamentarias va más allá de la llamada “la ley de cuotas” aprobada el año 2000, que permite a las mujeres tener un 30 por ciento de participación en cargos de primer nivel en la rama Ejecutiva.
Pretende no sólo obtener una garantía de participación política, sino apoyar a las mujeres cabeza de familia y definir proyectos legislativos contra la violencia intrafamiliar.
Esta alianza presentará próximamente un proyecto de reforma constitucional para ordenar a los partidos que garanticen una adecuada participación de las mujeres en el ámbito público. |