Material y noticias de SEMlac

del 29 de mayo al 4 de junio de 2006

 

 

Uruguay: El desafío de frenar la galopante delincuencia infantil

Por Ángela Castellanos

 

Montevideo, mayo.-La época en la que en Uruguay se dejaban abiertas las puertas de las casas es historia: la inseguridad ha crecido de la mano del empobrecimiento de la población y se ha potenciado con el incremento del consumo de estupefacientes por parte de menores de edad.

 

Actualmente, en casi todas las familias uruguayas, alguno de sus miembros ha sido víctima de un robo, perpetrado en muchos casos por muchachos. Ante el clima de inseguridad, los ciudadanos piden mano dura al gobierno, las ONGs reclaman respeto por la Convención de los Derechos del Niño y el gobierno plantea modificaciones al Código de la Niñez y la Adolescencia.

 

Los residentes de las comunidades deprimidas son los más afectados. En abril pasado, en una asamblea realizada con 300 vecinos del barrio Reducto, de Montevideo, una vecina afirmó que “los chiquilines saben que ellos pueden rapiñar (robar a transeúntes) sin que les pase nada”, aludiendo a la nueva reglamentación sobre delincuencia infantil.

 

El actual Código de la Niñez y la Adolescencia, en vigor desde noviembre de 2004, diferenció el procedimiento aplicable a adolescentes –de 13 a 18 años- que cometen delitos, del que les corresponde a quienes tienen menos de 13 años. A los que están en este último caso no se les considera infractores, ni son remitidos a los juzgados de menores, y no pueden ser privados de libertad.

 

“En el anterior código del niño, los jueces y la policía actuaban como padres de familia, es decir, hacían lo que querían con los niños, bajo el razonamiento de que es por el bien de los hijos”, explica Luis Pedernera, coordinador del Comité de Defensa de los derechos del niño, que reúne a 24 organizaciones uruguayas.

 

Las modificaciones a esa normativa, que databa de 1934, estuvieron motivadas por la Convención del Niño, suscrita por Uruguay y que exhorta a que los menores sean detenidos sólo en casos excepcionales, de extrema gravedad.

 

La inseguridad no ha respetado ni a las parroquias. En apenas un mes, la Parroquia de la iglesia de Nuestra Señora de la Fundación fue objeto de dos robos. Los vecinos acusan a un menor de edad, conocido con el alias de Momo-momo, quien ha sido aprehendido por la policía en varias ocasiones.

 

Entrevistada por una radio local, la madre de Momo-momo afirmó que “él roba para la droga... aquí no hay vecino que no lo quiera matar, le ha robado a todos y va a llegar un día en que le van a dar con todo, por eso prefiero verlo encerrado. Al menos podré ir a verlo”.

 

El nuevo código establece, además, que los menores de 13 años no pueden estar más de dos horas en las comisarías de policía y que, transcurrido ese tiempo, deben ser trasladados a “centros de urgencia”. Sin embargo, como no se dispone de suficientes instalaciones de este tipo, en muchas ocasiones son dejados en libertad.

 

El gobierno anunció que modificará el Código de la Niñez y la Adolescencia y estudia extender a 24 horas el plazo de tiempo en que las comisarías de policía puedan mantener detenidos a los menores de 13 años.

 

“Pensamos que el actual código, aunque defectuoso, ha querido tener en cuenta las diferencias entre un niño y un adulto. Una de ellas es la percepción del tiempo. Para un niño, 24 horas es mucho más tiempo que para un adulto”, explicó el abogado Pedernera.

 

“Además, le quita poder a la policía, como una medida para proteger los derechos de los niños, pues era ésta la que más los vulneraba”, agregó el también miembro del Instituto de Estudios Legales del Uruguay.

 

Según una encuesta realizada en 2001 por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) sobre el tratamiento que les da la policía a las y los adolescentes montevideanos de secundaria, el 45 por ciento manifestó que habitualmente se les maltrata; el 52 dijo que dependía del caso, el dos no respondió y el uno por ciento consideró correcto el trato.

 

El gobierno presentará un proyecto de ley al Parlamento para modificar el código de procedimiento policial, de manera que otorgue más respaldo a los agentes, dijo a la prensa escrita Juan Faroppa, subsecretario del Ministerio del Interior.

 

Paradójicamente, Faroppa fue asesor de UNICEF y acompañó el proceso de elaboración del actual Código de la Niñez y la Adolescencia.

 

“Ningún cambio de artículos que le dé a la policía más campo de acción va a disminuir la sensación de inseguridad de la gente, pues ésta se debe a la fragmentación social derivada de los problemas socioeconómicos”, afirmó Enrique Saavedra, co-director de la ONG “Gurises Unidos”, con 17 años de experiencia trabajando por los derechos de los niños y las niñas de Uruguay.

 

La procedencia social de los adolescentes criminalizados se concentra en los sectores sociales más desprotegidos, concluye la “Investigación sobre las infracciones juveniles y las sanciones judiciales aplicadas a adolescentes en Montevideo”, realizada en 2003 por la organización Defensa de los Niños y las Niñas Internacional –seccional Uruguay-, con apoyo de UNICEF.

 

“La violencia ha aumentado, expresada en distintos delitos, entre los cuales predominan los realizados contra la propiedad”, afirmó el director del Instituto de Rehabilitación Juvenil, citado por ese estudio.

 

Esto incluye no sólo la propiedad privada, sino también la municipal: barrios enteros han quedado sin electricidad o teléfono por el robo de cables, para vender luego el cobre que éstos contienen.

 

Si bien algunos menores roban para llevar dinero a sus familias, otros lo hacen para comprar estupefacientes, especialmente el subproducto de la cocaína, que en Uruguay se conoce como pasta base y en otros países como bazuco. “Ese es un factor que está afectando y no ha habido una respuesta a este problema a nivel de salud, ni a nivel social”, reconoció Enrique Saavedra.

 

“Estamos en un momento en el cual, tras criticar décadas de leyes represivas, necesitamos crear situaciones de mediación, generar instancias para la resolución de conflictos”, apuntó Pedernera, quien reconoció que la situación representa un desafío.

 

 

Cuba: Población en conteo regresivo

Por Dixie Edith

 

La Habana, (Especial para SEMlac).- Las familias en Cuba reducen cada vez más el tamaño de su descendencia, sin tener en cuenta un pronóstico que preocupa a los especialistas: la población nunca llegará a sumar 12 millones de habitantes.

 

Desde 1978, la tasa de fecundidad en la isla está por debajo del nivel de reemplazo poblacional, o sea, por cada mujer en edad fértil no queda una hija que la sustituya en el rol reproductivo.

 

Marianela Barrios, informática capitalina de 36 años, no está al tanto de la evolución de las estadísticas, pero es una de las cubanas que las justifica. “Entre una cosa y otra, me agarraron los 30 años sin hijos. A los 31 tuve un varón que ahora está empezando la escuela y no voy a tener más”, razona.

 

Decisiones como la de Barrios han llevado al país, poco a poco, a lo que hoy constituye su principal problema demográfico: el envejecimiento de la población.

 

Actualmente, más del 14,5 por ciento de las personas tiene 60 o más años y diversas proyecciones apuntan a que dentro de alrededor de un cuarto de siglo la población cubana comenzará a decrecer en términos absolutos.

 

Problemas de vivienda, aspiraciones de superación profesional por parte de las mujeres y poco o ningún apoyo de sus esposos en la crianza de los bebés son las principales causas del descenso de la fecundidad, según coinciden casi todas las investigaciones del patio.

 

Les siguen el deseo explícito de darle “lo mejor” a un hijo, sueño que, aparentemente, se complica si nacieran más. Las madres también reclaman más infraestructura de apoyo al hogar como lavanderías, círculos infantiles o equipamiento doméstico que apoye las labores cotidianas.

 

Sin embargo, otra razón comienza a asomar tras los pronunciados descensos de la fecundidad. “Sólo tengo un hermano que vive fuera de Cuba y mi madre está atravesando un proceso de demencia senil. Si tengo un bebé ahora, ¿quién la cuidará a ella?”, se pregunta Barrios.

 

Ella y su esposo participaron de un estudio iniciado por diplomantes del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), de la Universidad de La Habana, en busca de percepciones en las parejas a la hora de planificar su descendencia. La indagación se realizó entre diez parejas capitalinas con edades entre los 20 y 45 años y dos años o más de vida en común.

 

Aunque debe abarcar posteriormente una provincia del centro y una del oriente del país, la encuesta comenzó por Ciudad de La Habana, por razones concretas. Es la segunda provincia más envejecida de Cuba, con 17,7 por ciento de personas de 60 años, y una de las que enseña cifras muy bajas de nacimientos.

 

Siete de las parejas entrevistadas tienen actualmente un hijo o hija y las tres restantes aún no tienen descendencia ni expectativas de procrearla, al menos en el corto plazo. En el 97 por ciento de los casos, el estudio verificó como vigentes las causas ya citadas para la baja fecundidad, identificadas en investigaciones precedentes.

 

Pero, además, detectó que en cuatro de los 10 hogares hay ancianos incapacitados como freno para la maternidad. Como la serpiente que se muerde la cola, el envejecimiento ya aparece como causa, y no sólo como consecuencia, de la actual coyuntura demográfica.

 

La baja fecundidad siembra el terreno para que florezcan las canas pero, a la par, las mujeres, generalmente sin apoyo externo, comienzan a identificar el cuidado de ancianos como motivo para no tener descendencia.

 

Estas parejas confiesan desconocimiento de alternativas que les permitan enfrentar la presencia, en casa, de adultos mayores necesitados de atención permanente, sin dejar de trabajar y desarrollar su vida con normalidad.

 

En los hogares visitados se percibe preocupación, al no saber cómo manejar situaciones de la cotidianidad relacionadas con la educación de los hijos e hijas, ni el intercambio o convivencia con el resto de la familia, sobre todo cuando comparten un mismo espacio varias generaciones.

 

Los padres interrogados, por su parte, se muestran más favorables a procrear segundos y terceros bebés, aunque reconocen explícitamente, en ocho de los diez casos, que quizás ello tenga que ver con que son “quienes menos cargas reciben con el nacimiento de un hijo”.

 

Los resultados coinciden con los de una investigación nacional iniciada en Holguín y Cienfuegos, al oriente y centro de la isla, respectivamente, por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), adscrita al Ministerio de Economía.

 

Al analizar el cumplimiento de los ideales reproductivos masculinos en esas dos provincias, los estudiosos aprecian que cerca del 64 por ciento de los hombres entrevistados desea más hijos de los que tiene.

 

Otro estudio del propio CEDEM, hecho por las investigadoras Nodalys González y Grisell Rodríguez Gómez, precisa otra característica de los patrones de reproducción en la isla: un incremento en la edad en que se tienen los hijos.

 

Entre 1990 y 2002, período de referencia de las autoras, la edad promedio en que las mujeres cubanas procreaban mostró un aumento paulatino desde 25,2 hasta 26,5 años. En pocas palabras, en poco más de una década, esa edad media se incrementó en 1,3 años.

 

Aunque el grupo de mujeres de 20 a 24 años sigue llevando el mayor peso en la reproducción, ya no es posible obviar la tendencia ascendente que viene marcando el grupo de entre 25 y 29 años.

 

Las razones no son difíciles de concluir. Al retardarse el momento del primer parto, la reacción de la mayoría de estas mujeres es similar a la de Barrios. Se quedan sin tiempo para tener otros.

 

"La fecundidad es la variable demográfica que más ha incidido en el volumen y estructura de la población en las últimas décadas”, asevera el informe presentado por la isla a la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo celebrada en El Cairo, en 1994.

 

En Cuba, esa variable se ha caracterizado por tener niveles bajos desde la primera mitad del siglo XX. En 1953, las cubanas tenían como promedio 3,5 hijos durante toda su vida fértil, valor que ya era inferior al del contexto continental.

 

Para 1963, sin embargo, se registra un aumento en los niveles de la fecundidad, llegando a ser de 4,7 hijos por mujer. Esta época es conocida como el “boom demográfico”, debido al alto número de nacimientos ocurridos.

 

Sin embargo, a partir de 1964, la fecundidad cubana reanuda el proceso de descenso y éste, además, comienza a ser homogéneo en las zonas urbanas y rurales del país.

 

El Censo de 2002 confirmó la tendencia, al registrar un equilibrio de la población por sexos en comparación con los datos de 1981, una disminución de las personas de hasta 14 años y un aumento de las comprendidas entre 15 y 59.

 

También es mayor el número de habitantes que suma más de 60 abriles y el de quienes viven en zonas urbanas. “Con estos parámetros el país ratificó su tendencia a una madurez demográfica, similar al conjunto de países más desarrollados del mundo”, reza el informe del Censo.

 

Investigaciones emprendidas por especialistas locales ratifican tal panorama y ubican a la isla dentro de los patrones reproductivos contemporáneos de países desarrollados.

 

Estos incluyen tener pocos hijos y dejarlo para cuando la madre tiene más edad, “o sea, en etapas de la vida en que por lo general se culmina instrucción, unión o nupcialidad estable, vivienda, así como ubicación y desempeño laboral esperado o cercano a lo esperado”, asevera un estudio de la Dirección Nacional de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública.

 

El Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (CEDEM) coincide. La contradicción entre el espacio abierto a nivel social a favor de las mujeres frente a la permanencia de no pocas tradiciones patriarcales al interior de la familia también clasifica como causa del fuerte descenso de la fecundidad.

 

Así, la incorporación de la mujer a la actividad laboral y la certeza de vivir en un entorno cada vez más complejo y competitivo, los altos niveles de educación y cultura, el libre acceso a métodos de planificación familiar o al aborto y las garantías de salud sexual y reproductiva se suman a la lista de motivos.

 

También la disminución de la mortalidad infantil, preescolar y escolar, que otorga seguridad a la pareja en cuanto a la sobrevivencia de la descendencia que ya tienen.

 

Por ese camino, los cálculos de especialistas y demógrafos advierten una amenaza entre líneas: el potencial laboral de la nación se contrae sin prisa, pero sin pausa.

 

 

Cuba: Sequía y lluvias torrenciales, las veleidades del clima

Raquel Sierra

 

La Habana, mayo.- Hace unos días, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos reveló que la etapa hidrológica 2005-2006 calificaba entre las peores desde 1901. Como para lavar la honrilla, de la segunda mitad de mayo para acá, el quinto mes del año se convirtió en el más lluvioso de los últimos nueve lustros.

 

Entre abril de 2005 y abril de 2006, los registros de precipitaciones sólo alcanzaron el 65 por ciento de la media, lo que convirtió al periodo en el séptimo peor de los últimos 105 años.

 

Como dice el refranero popular, en una frase atribuida a varias personalidades de la historia: “el cubano, cuando no llega, se pasa”. Así ha sucedido ahora con el clima, que muestra sus veleidades.

 

La temporada lluviosa, con inicio en mayo, abrió el día 16 con fuertes y prolongadas lluvias. A lo largo del país, éstas lavaron el polvo acumulado en calles y avenidas, limpiaron los árboles y purificaron el aire.

 

Desde entonces a la fecha, el archipiélago recibió más de 90 milímetros de precipitaciones, para el 60 por ciento de la media histórica, lo que hizo que el llamado mes de las flores superara los acumulados de 2004 y 2005.

 

Para cubanas y cubanos, estas estadísticas significan mucho: los aguaceros de mayo podrían representar un descanso en la sequía que sufre la isla desde hace mucho tiempo, que trae como máximo inconveniente la poca disponibilidad de líquido en los hogares y la agricultura.

 

“Esperamos que siga lloviendo. En años recientes las lluvias de la primavera y el verano no alcanzaban ni para llenar un tanque”, dice Cecilia Roca, residente en la capital cubana.

 

La memoria no le falla. “Recuerdo que hace seis años, antes de que naciera mi niña, en el verano, aquí llovía todas las tardes. En los últimos tres, raro es cuando cae una gota”.

 

Pero ese panorama quedó roto el pasado 23 de mayo, cuando dos horas de lluvias ininterrumpidas provocaron inundaciones, derrumbes, accidentes, daños en almacenes y escuelas y la muerte de siete personas.

 

Los 120 milímetros de agua, acumulada en sólo dos horas, vinieron acompañados de fuertes vientos. Con fuertes corrientes en las avenidas y escasa visibilidad, un ómnibus pequeño fue arrastrado hacia una zanja, en el municipio del Cerro. El conductor, de sólo 39 años, perdió la vida.

 

La inundación hizo que los bomberos tuvieran más solicitudes que de costumbre. “Llamamos desde por la noche porque la casa se llenó de agua y tuvimos que subir a la parte de arriba. Vinieron y no pudieron entrar. A las seis de la mañana decidimos no insistir y esperar a que el nivel bajara”, contó Odalis Leyva, de 40 años, quien temió por la vida de su única hija, Jessica.

 

Algunas importantes vías de comunicación habaneras quedaron interrumpidas y decenas de personas de áreas donde el agua subió más de un metro de altura fueron evacuadas por los cuerpos de bomberos y las fuerzas de la Defensa Civil.

 

Reportes oficiales indican que las situaciones más críticas se produjeron en las áreas bajas de las márgenes de dos ríos que atraviesan la ciudad, donde el nivel de agua llegó a alcanzar hasta siete metros en el nombrado Quibú y tres metros en el Almendares.

 

“Queríamos que lloviera, claro, pero preferimos que sea un poco todos los días y no así. Veremos cómo se comportan las lluvias en lo adelante”, comentó Flora, de 61 años, al mirar su calle, todo un paisaje posterior a una batalla.

 

Fuerte hondonada

Aunque la hondonada que se paseó de occidente a oriente para luego retornar a la zona oeste de la isla trajo desgracias para algunos, benefició los embalses de la mayoría de las zonas del país.

 

Según dijo a la prensa local Ramón Pérez, jefe del Centro del Clima del Instituto de Meteorología (INSMET), las precipitaciones comenzaron el martes 16 debido al avance sobre el occidente del país de una hondonada procedente del Golfo de México.

 

Las provincias más beneficiadas fueron Santiago de Cuba (155 milímetros), Guantánamo (125), Holguín (121) y Granma (99), explicó.

 

Holguín, en el oriente cubano, una de las provincias más perjudicadas en los últimos años, recibió con agrado la noticia de que una de las presas que abastece a la homónima ciudad capital, la Guirabo, estaba vertiendo.

 

Favorecido por las recientes lluvias, el embalse se desbordó. El agua recién atrapada asegurará en gran medida el abasto estable del preciado líquido a la capital, una de las más pobladas de la isla, con cerca de 300 mil habitantes.

 

Esa buena noticia es relativa. Aún con las lluvias recientes, los 18 embalses con que cuenta la provincia, eminentemente minera, agropecuaria, azucarera y de alto potencial turístico, acumulan apenas 344 millones de metros cúbicos, menos del 65 por ciento de la capacidad total.

 

En mejor situación quedó la también oriental Santiago de Cuba, donde los embalses almacenan el 97 por ciento de sus posibilidades y once de ellos se desbordaron.

 

Para los especialistas, la intensa sequía se aplaca en Santiago y se considera que cinco municipios ya rebasaron esa crítica situación.

 

El acumulado total de los embalses se halla en el orden de los 671.99 millones de metros cúbicos, de manera que existe buena reserva para el abastecimiento del vital líquido a la población.

 

En la provincia de Camagüey, otra de las más perjudicadas por la sequía de años precedentes, las recientes lluvias no resuelven del todo la situación, mientras que Las Tunas, también en el oriente, calificó como la menos beneficiada por las precipitaciones de mayo.

 

Hasta el 24 de mayo, el país acumulaba más de 5.000 millones de metros cúbicos de agua embalsada, para 57,4 por ciento de la capacidad total de las 253 presas existentes.

 

 

México: Seis mil niñas y mujeres asesinadas en el último lustro

Por Sara Lovera López

 

Distrito Federal, junio (Especial de SEM).- Los 364 homicidios femeninos en Ciudad Juárez, Chihuahua, conocidos a partir de 1993, son apenas la punta del iceberg de los crímenes que se cometen contra las mujeres por el único hecho de serlo.

 

En México, cuatro mujeres son asesinadas todos los días, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), y una de cada cinco sufre violencia reiterada a lo largo de su vida en pareja, en todo el territorio nacional, según la Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres (ENVIM), realizada en 2003 por la Secretaría de Salud.

 

Más de 6.000 homicidios contra las mujeres fueron reportados por las autoridades judiciales, procuradurías y fiscalías en los últimos seis años, solamente en 10 entidades de la República Mexicana, donde vive poco más del 40 por ciento de la población, según una investigación a fondo realizada por iniciativa de la congresista Marcela Lagarde.

 

La información sistematizada del estudio muestra que la crueldad, el método, la tortura y la violencia preceden la historia de las asesinadas, en tanto millones de otras sobreviven a la violencia de género, fundada en la dominación y discriminación femeninas.

 

Hasta en el 34 por ciento, los agresores eran sus parejas o tenían alguna relación con las víctimas; en la mayoría de los casos los crímenes quedan impunes, los expedientes son mal construidos, las denuncias apresuradas o incompletas y, de los hechos, sólo se conocen los detalles por las crónicas de prensa, que la investigación también analizó, por un período de cinco años.

 

Fueron los reportes de prensa el único indicador que permitió conocer los asesinatos de Ciudad Juárez, hace 13 años, cuya lectura y seguimiento hizo Esther Chávez, directora de Casa Amiga.

 

Los crímenes contra las mujeres se naturalizan por parte de la sociedad y el movimiento de mujeres. Éste último, enfrascado en la denuncia de lo que sucede en Ciudad Juárez, todavía no percibe el tamaño de la tragedia nacional e internacional.

 

Las mujeres que hicieron la investigación acudieron a grupos civiles que trabajan o apoyan a mujeres violentadas y comprobaron que no habían dado cuenta de que, por ejemplo, en el Estado de México (situado en el valle del mismo nombre, que rodea a la capital del país), en los últimos cinco años, han sucedido más de mil crímenes de mujeres.

 

Las autoridades cómplices o indiferentes, la falta de políticas de prevención y de análisis hacen de esta alarma social un crimen de Estado.

 

Los congresistas locales no han legislado y, cuando lo hicieron, solamente percibieron lo que se conoce como violencia familiar, que hace voltear la mirada a los efectos en niños, ancianos y otros integrantes de los núcleos familiares, haciendo invisible la violencia contra las mujeres, a pesar de que las estadísticas estatales las señalan como las víctimas principales hasta en el 90 por ciento de las denuncias conocidas.

 

Otras muchas mujeres fallecen por causas prevenibles, como los cánceres femeninos y las muertes maternas. Éstas últimas, en México, rebasan las 65 muertes por cada 10.000 nacidos vivos y, en Chiapas, una de las entidades estudiadas, supera las 70 muertes por10.000 nacidos vivos, a causa de la desnutrición y la pobreza.

 

 Más del doble de la cifra de homicidios ocurren en el estado mexicano de Veracruz, ventana del Golfo de México, a causa de accidentes de tránsito.

 

La investigación, cuyo origen fueron los crímenes en Chihuahua y que contó con un financiamiento de 10 millones de pesos, también reveló que el número de suicidios ligados a la deficiente condición de vida de las mujeres es una cifra preocupante en algunas zonas del país.

 

La muerte de las mujeresy estos crímenes en su conjunto, precedidos de la violación a los derechos humanos en su vida pública o privada, se definen como feminicidio y tiene una relación directa con la desigualdad, la discriminación y la exclusión por su condición de género.

 

La Investigación sobre la Violencia Feminicida en México surgió de una comisión especial de la Cámara de Diputados que preside la diputada Lagarde.

 

Se trata del primer estudio en México, de carácter científico y rápido, con perspectiva de género. Mostró las diferencias en educación, participación política, incidencia económica y empleo de las mexicanas.

 

El mapa de la violencia feminicida, hasta hace poco oculto y pertinaz, saltó a la escena pública a partir del caso emblemático de Ciudad Juárez, se construyó durante la indagación pormenorizada, con más de 900 entrevistas y observación empírica, los informes de las instituciones gubernamentales y la experiencia de las organizaciones de mujeres.

 

La investigación se llevó a cabo en los estados de Baja California, Chiapas, Chihuahua, Estado de México, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Sonora, Veracruz, y el Distrito Federal (capital de la República); se indagó sobre las características de la violencia de género en el campo y la ciudad; en las zonas fronterizas e internas y las distintas culturas, en comunidades de alto y bajo desarrollo.

 

Pudo probarse que la violencia feminicida es una de las características de cualquier sociedad fundada en un sistema jerárquico y antidemocrático.

 

En el Estado de México, donde la fuerza pública reprimió el 3 y 4 de mayo a la población de San Salvador Atenco, hubo 1.288 asesinatos en cuatro años y allí sucede el 25 por ciento de todos los homicidios femeninos del país.

 

Se trata, al mismo tiempo, de una entidad de amplio desarrollo económico y rural, aunque con grandes desigualdades sociales. Viven allí 15 millones de personas y su índice de desarrollo humano es muy inferior al del Distrito Federal.

 

También en el Distrito Federal y en otros estados

En la capital de la República sucedieron 743 crímenes de mujeres en seis años, por lo que ocupó el octavo lugar por incidencia de homicidios.

 

El Distrito Federal tiene el primer lugar del país en desarrollo humano, concita la más antigua experiencia en aplicación de políticas públicas a favor de las mujeres y ahí se asienta el mayor número de organizaciones no gubernamentales que trabajan contra la desigualdad entre los sexos.

 

Sin embargo, en el momento de realizar la investigación, ninguna persona o grupo había detectado el problema. El estudio probó que la sociedad admite y consiente al feminicidio con el silencio que lo rodea, como alarma de lo que sucede.

 

Otro resultado señala a Veracruz, una entidad rica en historia, cultura y recursos naturales, donde se produjo la mayor cantidad de petróleo durante la segunda mitad del siglo XX y conviven comunidades indígenas; con pesca, ganadería y artesanía, desarrollo musical y literario.

 

Allí sucedieron 1.494 homicidios en cinco años y más de 800 mujeres fallecieron, adicionalmente, por accidentes de tránsito. Sin embargo, no existe ninguna institución para el desarrollo de políticas de género.

 

La también feminista y antropóloga Marcela Lagarde afirma que, mientras exista la violencia contra las mujeres, no se podrá hablar de democracia y desarrollo, hoy en peligro por la revelada violencia feminicida.

 

En el estado de Sonora, al norte de México, en 10 años han muerto 260 niñas y mujeres. Sonora es un estado avanzado y desarrollado, donde se encuentra una de las mayores riquezas de cobre y minería, pesca y turismo, y donde existe el mito de que las mujeres son “fuertes”.

 

Ahí, el procurador de justicia reconoció que el 60 por ciento de las mujeres asesinadas había hecho denuncias previas de maltrato, violencia de pareja y discriminación.

 

La hipótesis de la diputada Lagarde, quien en 1994 se refirió por primera vez en América Latina al feminicidio en Ciudad Juárez, se comprobó a lo largo de las indagaciones en las que participaron más de cien investigadoras, expertas, especialistas y técnicas.

 

Se hicieron mediciones estadísticas y se compararon los índices de Desarrollo Humano. La investigación identificó a la ciudad de Cuautla, en el estado de Morelos, eminentemente rural, como una de las más peligrosas para las mujeres. Ahí se cultiva y procesa la caña de azúcar.

 

Tras la investigación, recogida en once tomos de datos, estadísticas, declaraciones y programas, la Comisión Especial del Feminicidio ha urgido al gobierno mexicano a realizar una política integral que prevenga, castigue, atienda y erradique la violencia contra las mujeres. También elaboró una ley integral como amparo legal para que las mexicanas vivan una vida sin violencia.

 

 

Perú: La igualdad de oportunidades sigue en estudio

Por Julia Vicuña Yacarine

 

Lima, mayo.- La ley de Igualdad de Oportunidades, aprobada por el Congreso peruano y cuestionada por organizaciones feministas, no prosperó luego que el presidente, Alejandro Toledo, optara por hacer uso de su derecho de observación, establecido en la Carta Magna.

 

Justo al cumplirse el plazo establecido para su promulgación, Toledo comunicó al Presidente del Congreso su decisión de observarla, entre otras consideraciones, porque el concepto de discriminación no concordaba con lo establecido en la Constitución Política del Perú y con los instrumentos internacionales ratificados por el Estado Peruano.

 

El Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán había expresado públicamente su desacuerdo con esa normativa y solicitado al gobernante que apelara a las facultades que le otorga la Constitución para observarla.

 

Para Ivonne Macassi, responsable del Programa de Derechos Humanos de esa organización, una ley de Igualdad de Oportunidades tiene como objetivo fundamental constituirse en el marco jurídico de políticas públicas a favor de la equidad de género en el país.

 

A su juicio, una reglamentación así debe promover igual acceso a los servicios sociales básicos: educación, salud y justicia; igual oportunidad de participación en la adopción de decisiones políticas y en las estructuras de la administración pública; e igual remuneración por trabajo de igual valor.

 

Asimismo, debe contemplar la eliminación de todas las formas de violencia de género y discriminación fundada en la raza, sexo, edad, género, religión, etnia, orientación sexual, condición de salud, nivel socio económico y cualquier otra forma, agregó Macassi.

 

Por su parte, Lizbeth Guillén, responsable del Programa de Participación Política y Ciudadanía del Movimiento Manuela Ramos, sostuvo que, si bien una ley no basta para corregir situaciones de injusticia, discriminación o desigualdad que afectan en mayor medida a las mujeres pobres, crea un piso mínimo para exigir esos derechos.

 

Aseguró que también establece la obligación de los operadores del Estado de cumplir con su trabajo en atención al bien público y no en función a opiniones o intereses personales de índole religioso, político, económico, entre otros.

 

Exhortó al Congreso de la República a realizar un mejor estudio y elaborar un texto acorde con los Tratados Internacionales firmados por el Estado y que signifique avances respecto de los derechos ya consagrados en las leyes vigentes.

 

La ley observada no incorporaba un enfoque de género en las relaciones entre hombres y mujeres y desconocía como un problema de Estado la desigualdad que histórica y tradicionalmente ha afectado y afecta a las mujeres.

 

Tampoco contemplaba las diversas formas de discriminación hacia la mujer que aún prevalecen y, mucho menos, las medidas efectivas para su prevención y eliminación.

 

La desigualdad en Perú se manifiesta en las altas tasas de mortalidad materna, 185 muertes por cada 100 mil nacidos vivos, que lo coloca, después de Bolivia, en el segundo lugar entre los países de América de Sur.

 

También se ve la cara de la desigualdad en el millón 215.018 personas analfabetas, de las cuales el 77,2 por ciento son mujeres, mayoritariamente del área rural; y en el 92,7 por ciento de víctimas de violación, de las cuales el 66 son menores de 14 años, lo que equivale a 25.000 violaciones por año, tres cada hora.

 

A nivel de la región, subsiste la brecha salarial del 30 por ciento entre hombres y mujeres, y es el trabajo doméstico el único en el cual hombres y mujeres se encuentran equitativamente mal pagados.

 

 

Perú: Las mujeres gobernaban 1.700 años atrás

Por Zoraida Portillo

 

Lima, mayo.- Tiene entre 20 y 25 años, es de contextura delgada, su largo cabello está atado en dos trenzas y usa cerquillo, en sus brazos y tobillos hay dibujados extraños tatuajes.

 

Posee, además, narigueras, collares, aretes y cetros que evidencian su poder. Se trata de la enigmática Señora de Cao, que ha emergido de su tumba para testimoniar que hace 1.700 años había mujeres gobernando el Perú.

 

Su descubrimiento, hace apenas unos días, ha remecido los círculos académicos de este país, porque constituye la primera prueba de que las mujeres ejercieron poderes políticos y religiosos en la época anterior a los Incas, particularmente en una cultura guerrera y, al mismo tiempo, muy religiosa.

 

La Señora de Cao perteneció a la cultura Moche, que floreció en una extensa zona de la costa norte peruana, cuya existencia va desde el año 100 A.N.E. hasta el 800 de N.E. Su tumba se ubicó en una huaca o adoratorio del complejo arqueológico de El Brujo, edificación compuesta por cinco pirámides, donde en 2004 se hallaron otras cinco tumbas menores, todas de hombres.

 

El complejo se ubica en el departamento de La Libertad, a 561 kilómetros al norte de Lima y sede de grandes culturas preincaicas. En su territorio se diseminan innumerables huacas o templos piramidales de gran tamaño y de aquí datan, también, los “huacos retratos” ceramios, verdaderas fotografías de barro de los habitantes de esas épocas.

 

La Señora de Cao estaba en perfecto estado de conservación, a pesar de no haber sido momificada –una técnica muy usada por muchas culturas peruanas– porque su cuerpo fue untado con cinabrio (sulfato de mercurio), sustancia venenosa que defendió el cuerpo contra las bacterias.

 

Ello, aunado al hecho de que la tumba se encontraba en el nivel intermedio y, por tanto, alejada de la superficie y del suelo, impidió su deterioro por la humedad de las lluvias, que suelen ser copiosas en la zona, especialmente cuando ocurre el fenómeno climático de El Niño.

 

“Este personaje, aún enigmático, es la primera mujer asociada a objetos masculinos y al poder, pero por ahora no podemos saber mucho”, declaró el arqueólogo Segundo Vargas, de la Universidad Nacional de Trujillo y miembro del equipo que realizó el descubrimiento.

 

Los datos que se tienen sobre la cultura Moche, sobre la base de los hallazgos arqueológicos, sugieren que se trataba de una sociedad patriarcal, al menos en sus períodos tardíos, pero poco o casi nada se sabe de las etapas formativas tempranas al que parece pertenecer la Señora de Cao.

 

El arqueólogo Régulo Franco, quien dirige el equipo de especialistas que trabajan en la huaca de Cao, señaló que los tatuajes de serpientes y arañas que la mujer tiene en los brazos, tobillos y dedos de los pies están vinculados con la fertilidad de la tierra, según las creencias andinas.

 

Para el experto, la presencia de estos tatuajes evidencia que se trata de una persona vinculada a cultos mágicos o de adivinación. De otro lado, las 30 narigueras halladas en su tumba, objetos que hasta hoy se creían usados sólo por hombres que detentaban el poder, demuestran que ella ejercía un alto cargo en la sociedad moche.

 

En la tumba, además, se encontraron 18 collares de oro, plata, lapizlázuli, cuarzo y turquesa, coronas y diademas de cobre dorado, cetros de madera forrados con cobre, de diversos tamaños y varios vestidos bordados o adornados con motivos diversos, valorizados en varios millones de dólares, lo que hace de este descubrimiento un hito extraordinario.

 

La zona es tan rica en ruinas arqueológicas que, en opinión de Vargas, se necesitarán por lo menos dos generaciones de arqueólogos para desentrañar todos los enigmas que guarda en más de un kilómetro cuadrado de extensión, por lo que es factible esperar “grandes sorpresas” que ayuden a develar la asombrosa historia de esta cultura prehispánica.

 

Estos trabajos se realizan gracias a una encomiable unión de esfuerzos entre entidades públicas, como la Universidad de Trujillo y el Instituto Nacional de Cultura, y la empresa privada, representada en este caso por el Banco Wiese que, a través de su Fundación, patrocina desde hace más de una década investigaciones en el complejo El Brujo.

 

 

Uruguay: El misoprostol alcanza el visto bueno de autoridades sanitarias

Por Cristina Canoura

 

Montevideo, mayo.- El Ministerio de Salud Pública (MSP) de Uruguay aprobó el pasado 18 de mayo el uso en maternidades públicas y privadas del medicamento misoprostol, un análogo sintético de la hormona prosotaglandina E1 que se comercializa en más de 70 países para tratar la úlcera gastroduodenal.

 

Entre otras contraindicaciones, el misoprostol puede provocar contracciones uterinas y sangrados abundantes, por lo que debe administrarse con especial cuidado a las mujeres y evitarse en caso de embarazo.

 

Ahora, aprovechando esos mismos efectos, el fármaco se va a utilizar como acelerador del trabajo de parto, para evitar así que se practiquen cesáreas a las embarazadas a término que no han logrado alcanzar la maduración del cuello del útero de forma normal.

 

Sin embargo, el misoprostol es, desde hace años, mucho más conocido por su utilización en la interrupción de embarazos (ingerido o colocado a la entrada del cuello uterino) durante las primeras nueve semanas de gestación, especialmente en aquellos países como Uruguay, donde el aborto está penalizado por ley.

 

En 2004, en el Hospital Pereira Rossell, la mayor maternidad pública del país, se efectuaron 309 consultas de mujeres que consideraron abortar; 237 lo hicieron y todas usaron misoprostol, reseñaron hace más de un año los médicos del grupo Iniciativas Sanitarias contra el Aborto realizado en condiciones de riesgo.

 

El propósito de ese colectivo es asesorar y controlar a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo, para que corran los menores riesgos posibles.

 

De acuerdo con el ginecólogo Alejandro Bozzolo, director de la Clínica de la Mujer, de la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos (una importante institución privada que presta servicios de salud), el uso de esta droga permitirá disminuir el número de cesáreas entre cinco y 10 por ciento.

 

Bozzolo y su colega Alegre Sasson fueron quienes promovieron ante el Ministerio del ramo la autorización de este medicamento.

 

Cesáreas en alza

En Uruguay, el aumento creciente de esta intervención despierta enardecidas discusiones en el ambiente médico, especialmente en el sector privado de asistencia, donde este tipo de cirugía es superior al del sector público.

 

Según datos recogidos por el Sistema Informático Perinatal, del Centro Latinoamericano de Perinatología, dependiente de la Organización Panamericana de la Salud, las cesáreas representan el 42 por ciento de los nacimientos atendidos en instituciones privadas de Montevideo y el 23 por ciento de los efectuados en instituciones públicas capitalinas.

 

Esas cifras varían en los departamentos (provincias) del interior del país, donde los porcentajes descienden a 29 y 17, respectivamente.

 

Un estudio de la Facultad de Ciencias Sociales de la estatal Universidad de la República titulado “Comportamiento Médico: una aplicación a las cesáreas en Uruguay”, divulgado en setiembre de 2005, constató que las mujeres que dan a luz en el sector privado tienen el doble de probabilidades de ser intervenidas quirúrgicamente.

 

La diferente remuneración de los médicos que trabajan en ambos sectores (en el privado se paga a destajo o por acto médico mientras que en el público los ginecólogos perciben un salario fijo), es uno de los factores que podrían explicar esas desigualdades.

 

La Organización Mundial de la Salud considera que el porcentaje adecuado de esa intervención debería ubicarse entre 10 y 15 por ciento, en tanto el programa Salud para todos 2010, de la Organización de las Naciones Unidas, ubica en 15 por ciento el guarismo aceptado para mujeres sin partos anteriores y en 63 para quienes tienen cesáreas previas.

 

Aplicaciones del misoprostol

En la resolución firmada el 18 de mayo por la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, quien autoriza el uso de este medicamento en las maternidades, se subraya que éste se utilizará “para el manejo de las complicaciones del embarazo y el parto, teniendo como finalidad la disminución de las causas de mortalidad materna y perinatal de acuerdo a los respectivos protocolos clínicos”.

 

Se aclara que, en Obstetricia, es apropiado para la “inducción de parto con cuello inmaduro; huevo muerto y retenido; óbito fetal; rotura prematura de membrana con cuello inmaduro; hemorragias graves del alumbramiento”.

 

En tanto, en Ginecología, se autoriza “para dilatar cuellos difíciles para realizar histeroscopías (estudio del útero a través de un endoscopio que se introduce por la vagina) y raspados biópsicos”. También se permite su prescripción en cirugía ginecológica, previo a la extirpación de miomas.

 

La resolución ministerial aclara que la prescripción, tanto para usos obstétricos como ginecológicos, rige exclusivamente para pacientes internadas en “servicios de salud de tercer nivel de atención”, es decir hospitales públicos o sanatorios privados.

 

Agrega que ese medicamento “no podrá ser prescripto para ser retirado en una farmacia institucional o comunitaria, debiendo el ginecólogo de mayor jerarquía de la institución donde se encuentra internada la paciente, dejar constancia en la historia clínica de la autorización correspondiente”.

 

Médicos consultados por SEMlac y que solicitaron no ser identificados entienden que, al hacer esa salvedad, el Ministerio pretende defenderse de que se le acuse de promover el aborto, al facilitar a los médicos la prescripción del misoprostol.

 

Pero, como dice un proverbio popular “Hecha la ley, hecha la trampa”; muchos sostienen que la resolución ministerial abre una vía para que los médicos comprometidos con el combate de la mortalidad materna por abortos clandestinos y en condiciones insalubres, prescriban en forma gratuita ese fármaco, cuyo precio en farmacias ronda los 200 dólares.

 

 

Salud: Aprobada vacuna preventiva contra el cáncer de útero

Por Mariana Ramírez Corría

 

La Habana, mayo.- Después de 15 años de intenso trabajo científico para lograr una vacuna contra el papiloma humano, se anunció el resultado exitoso de estos estudios el pasado 19 de mayo en Estados Unidos.

 

El comité de expertos de la Agencia del Medicamento de Estados Unidos aprobó por unanimidad la primera vacuna contra el cáncer del cuello de útero, el segundo más frecuente entre las mujeres.

 

La nueva medicina previene la transmisión del virus del papiloma humano, que causa más del 70 por ciento de estos cánceres y, con el visto bueno de los expertos, tiene asegurada su aprobación para la venta en el país norteño a partir del 8 de junio próximo. Para fines de año, se espera comience a circular en Europa.

 

Los cánceres genitales son los segundos en mortalidad femenina en España (4.000 muertes al año), sólo por detrás del de mama.

 

La comercialización del medicamento correrá a cargo de Merck Sharp & Dohme, su fabricante, y Sanofi-Aventis y, aunque se ha anunciado que se trata de la primera vacuna contra un cáncer, en realidad es contra el virus causante de la terrible enfermedad.

 

Su aprobación llega tras un ensayo con más de 27.000 mujeres de 33 países, cuyo resultado fue una prevención de casi el ciento por ciento en los cánceres de cuello del útero y una reducción de otros relacionados.

 

El oncólogo Antonio Casado, del hospital Clínico de Madrid, afirmó al periódico El País, estar muy contento por este descubrimiento que permitirá combatir una enfermedad tan difundida.

 

En el mundo mueren entre 300.000 y 400.000 mujeres al año por este cáncer y en Europa se registran 40 fallecimientos al día por esta causa. Y todo esto ocurre, a pesar de los controles de Papanicolau hechos en las citologías que sirven, precisamente, para hallar lesiones precancerosas.

 

El hombre, que también puede sufrir cáncer de pene o de recto por el virus del papiloma, es en la mayoría de los casos el vector de transmisión. Los oncólogos recomiendan que la vacunación debe realizarse en las muchachas antes de que empiecen a mantener relaciones sexuales.

 

En el mundo existen alrededor de 200 tipos de virus del papiloma humano y de estos, unos 40 o 50 son cancerígenos. La vacuna se ha ensayado para combatir cuatro de ellos, los llamados seis, 11, 16 y 18. Los dos últimos son los más frecuentes y tienden, con mayor facilidad, a producir cáncer.

 

El seis y el 11 están más relacionados con las verrugas genitales, lesión que, según Casado, no reviste gravedad, pero que puede complicarse. "Es normal que se haya investigado primero con esos tipos de virus, porque son los más habituales en Estados Unidos y en Europa, donde están ubicados los laboratorios que desarrollaron la vacuna", afirma.

 

El oncólogo, especialista en enfermedades de población extranjera, apuntó que esta vacuna es sólo un primer paso. "Lo importante es que ya está a punto la tecnología. Ahora habrá que adaptarla a los tipos de virus más frecuentes en otros países", comentó.

 

La vacuna se comercializará con el nombre de Gardasil y será la primera en salir al mercado. Sin embargo, otros laboratorios, como Glaxo SmithKline, ya preparan sus propias moléculas y, como el efecto protector es tan importante, se espera que el proceso de autorización sea rápido.

 

Ahora, a partir de su venta al público, habrá que ver cómo llega a todas las mujeres y no sólo a aquellas con suficiente poder adquisitivo. De cualquier modo, es un acontecimiento para celebrar.

 

 

El robo de la infancia

Por Ilse Bulit

 

La Habana, mayo.- Tengo mis dudas, ¿existe la infancia? Busco en los diccionarios, pues las palabras resumen los significados dados por el ser humano a lo que presume es la realidad. Dice el Diccionario de la Real Academia Española: “período de la vida humana desde que se nace hasta la pubertad”. Entonces... ¿cuestión de hormonas?

 

Busco pubertad: “primera fase de la adolescencia, en la cual se producen las modificaciones propias del paso de la infancia a la edad adulta”. No me basta. Aparte de las regulaciones hormonales, las personas crean las suyas y en muchos países, por lo menos en papeles, la infancia perdura hasta cumplir los 18 años.

 

A este caparazón de conceptos agrego los extraídos de cuentos budistas, de los Evangelios de Jesús, de libros del italiano Edmundo de Amicis o del cubano José Martí: la infancia es un estado permanente de ternura, inocencia, asombro y curiosidad.

 

Me socavan las interrogaciones internas. Trataré de ser demócrata. Entregaré la palabra a los llamados “ciudadanos de a pie”, porque ¿los niños son ciudadanos del mundo, no? Ellos tendrán la respuesta.

 

Los llamo, les grito. ¡Que vengan los niños a mí! Y vienen con las manos llagadas por un Sida heredado de sus madres; mutiladas por ser un simple daño colateral en una guerra injusta o justa; con las manos endurecidas y las espaldas dobladas de arrancarle a la tierra su pitanza, como esclavos modernos.

 

Llegan con las manos abiertas a la limosna del coche detenido en el semáforo; ennegrecidas de buscar cada noche en los basureros; callosas de tanto lavar, fregar y limpiar en casas ajenas.

 

Con sus sexos violados y vueltos a violar por los propios parientes; entregados y vueltos a entregar a cambio de moneditas; con sus piernas discapacitadas por la poliomielitis, extenuadas de vagar junto a sus padres, en huida de la guerra entre etnias, o mafiosos, o dislocados por terremotos o huracanes; con sus mentes vacías de letras y números que les son negados.

 

¿Estos son los niños del mundo? Soy adicta a la esperanza. Hago una nueva convocatoria y vienen más niños: están limpios, algunos hasta con ropas de marca, con sus vacunas cubiertas, sus mochilas de escolares. Sus manos, sus sexos y sus piernas protegidos.

 

Pero sus caras expresan la tristeza de los perros abandonados. Viven aislados en sus habitaciones, prendidos a juegos donde aprenden a perfeccionar la violencia, que les está naciendo de tanta soledad.

 

A todos les miro a los ojos y me estremezco. No encuentro la curiosidad, no les importa quién soy, ni el porqué de mi llamado. Miles de palabras han contado sus historias y miles de imágenes, mostrado sus rostros. No sienten interés por el mañana, el hoy terminará, quizás, en una redada contra indigentes, en el fuego cruzado entre bandos contendientes o en la agonía terminal del Sida.

 

Tampoco descubro el asombro en sus ojos. El canto del pájaro no despierta alegría por su sonido, sino en la posibilidad de atrapar un “algo” para comer. El tintineo de la lluvia no los inspira a admirar el milagro de la Naturaleza, sino a recoger las gotas para saciar la sed.

 

Tampoco hallo la inocencia. Vienen de todos los laberintos y archivan los colores de la sangre, el olor de la pólvora, los sonidos de los gritos, el ardor del himen destrozado por la fuerza, el sabor del agua pútrida, los vientos de los huracanes, la furia de las furias humanas. Ya descendieron al infierno y sobreviven en él.

 

Les deletreo la palabra ternura y es como una música desconocida que les revolotea en los oídos. Ligeros temblores los sacuden, porque se aviva la llama distintiva que los diferencia de las bestias. Si alguien los abrazara, los besara, lavara sus cuerpos y sus almas sucias, si una voz les cantara las nanas olvidadas, si rompiéramos las armaduras del egoísmo que nos sujeta; les diéramos la posibilidad de ser niños y niñas.

 

Porque, en este minuto, les estamos robando la infancia.