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Material y noticias de SEMlac del 8 al 14 de mayo de 2006
Trabajo infantil: Ganarse la vida antes de tiempo Por Raquel Sierra
La Habana, mayo.- América Latina, la región con mejores resultados en la disminución del trabajo infantil en los últimos años, tiene todavía 5,7 millones de niños y niñas que salen cada día a ganarse el sustento y ayudar a la familia.
Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) titulado “El fin del trabajo infantil al alcance”, indica que, pese a la reducción, ese fenómeno constituye un desafío latente y queda mucho por hacer.
Unos 200 millones de niños y niñas en el mundo, entre cinco y 17 años, trabajan y el mayor volumen se concentra en la región de Asia y el Pacífico, donde suelen ser objeto de prostitución y pornografía.
En 2000, los cálculos indicaban en todo el planeta trabajaban 246 millones de menores, cifra que disminuyó en 2004.
En esa misma etapa, el total de menores que realizaban trabajos peligrosos pasó de 171 millones a 125 millones, lo cual refleja que, pese al retroceso en las cifras, el negativo indicador mantiene niveles alarmantes para la sociedad.
El trabajo infantil, señala la OIT, muestra importantes diferencias de género: entre los varones son más probables las faenas en la agricultura (63 por ciento), mientras que las niñas (43 por ciento) están en el sector de los servicios.
Estudios realizados en Centroamérica en 2002 revelaron que las labores domésticas son comunes entre niñas menores de 15 años. Un informe de la OIT de ese año arrojó que 84,7 por ciento de las personas menores de 18 años en esa condición en la región eran mujeres.
Esa situación, consideran expertos, las lleva a un círculo de pobreza sin posibilidades de ascenso social en el futuro.
La situación de las niñas y adolescentes en tareas domésticas es dramática, pues son explotadas durante largas jornadas laborales, en muchos casos sin recibir salario y con un enorme desarraigo de su familia, indicó el estudio.
Por ejemplo, en El Salvador se encargan de las tareas domésticas para terceros, desde la madrugada hasta pasadas las 10 de la noche, y 52,7 por ciento de las consultadas dijeron que dormían en la casa de su empleadora.
En Guatemala, la investigación arrojó que muchas de las víctimas son niñas indígenas, mientras en Costa Rica aparecen también no pocas inmigrantes.
En el resto de las naciones estudiadas prevalecían las procedentes de áreas rurales. El estudio consideró que las labores domésticas pueden ser una de las peores formas de trabajo infantil, aunque ese tipo de labor es visto con naturalidad en los países centroamericanos.
Otra de las realidades que enfrentan las niñas es la violación de sus derechos humanos, como el acceso a la educación, el descanso y la recreación, por lo que Naciones Unidas insiste en la necesidad de eliminar ese fenómeno.
El organismo internacional considera que en los últimos años la moderada reducción del trabajo se debe a la creciente voluntad política y atención sobre el tema, además de acciones concretas en el sector de reducción de pobreza y educación masiva.
Mediante el Programa Internacional sobre la Eliminación del Trabajo Infantil se busca elevar la capacidad nacional para enfrentar el problema y crear políticas que eviten el uso de niñas y niños como trabajadores.
Fuentes de la OIT sostienen que ese programa ha llegado con acciones directas a cerca de cinco millones de infantes.
En la actualidad existen varios documentos de ONU que condenan este flagelo. Entre ellos, el Convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que prohíbe las peores formas de trabajo infantil (1999) y el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño sobre la venta de niños y la explotación sexual comercial y la pornografía infantil.
Argentina: Trabajo infantil, sigue el lamentable crecimiento Por Norma Loto
Buenos Aires, mayo.- “¿Señora tiene una monedita?”, es el habitual pedido de algunos niños y niñas que circulan por los túneles de los transportes subterráneos de la ciudad de Buenos Aires. Trabajan pidiendo.
También es parte de la cotidianeidad ver pequeñas manos que se acercan a la ventanilla de un automóvil, luego de hacer una demostración de malabares cada vez que el semáforo se enciende en rojo.
Estas postales reflejan una de las más lamentables realidades de Argentina, que golpea a grandes y pequeñas ciudades. La crisis económica social no disculpa las geografías, puesto que en las ciudades del interior la situación no es muy diferente.
El Ministerio de Trabajo de la Nación realizó, junto a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una investigación al respecto durante el último cuatrimestre de 2004.
El estudio destaca que el trabajo infantil más común es el realizado como ayuda a la actividad laboral de los padres u otros familiares. También refleja que ese flagelo se exacerbó en la última década y sólo en el Gran Buenos Aires hay más de 100.000 chicos de cinco a 13 años que trabajan en la calle.
El Gran Buenos Aires y las provincias de Mendoza, Jujuy, Salta, Tucumán, Formosa y Chaco son las zonas más golpeadas por esta problemática, ya que las cifras indican que entre el cinco y el nueve por ciento de los menores de 14 años están activamente trabajando o han trabajado alguna vez.
Sin embargo, la proporción de trabajadores infantiles es mayor en las zonas rurales porque en esas regiones uno de cada cuatro chicos de cinco a 13 años asume tareas vinculadas al autoconsumo, como el cultivo y cosecha de productos agrícolas, de huerta y cuidado de animales o construcción de vivienda propia.
El estudio de la OIT, de conjunto con la Cartera laboral, también señala que esta problemática acarrea un alto índice de repetición escolar cercano al 56 por ciento. Y afirma que, entre el 18 y el 31 por ciento de los adolescentes de 14 a 17 años declararon haber trabajado. Así, en el Gran Buenos Aires, uno de cada cuatro niños trabajadores de ése grupo etario realiza tareas nocturnas.
Carlos Danielli, Coordinador del Programa de Atención Legal a Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Calle del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires manifestó a SEMlac que en diciembre de 2005 se realizó un conteo nocturno mediante observación en el distrito porteño, para conocer cuántos niños están en la calle.
“Nos dio que 554 niños y niñas estaban en situación de calle, de los cuales el 50 por ciento estaba realizando alguna actividad laboral”, precisó.
Pero la mayoría de los infantes trabajadores detectados por el gobierno porteño hacía tareas de cartoneros (recolectores de cartones y papeles de los residuos de la vía pública, para su posterior comercialización a recicladores), aclaró Danielli a SEMlac.
Las y los pequeños llegan hasta allí desde los distritos de la provincia de Buenos Aires, acompañados por sus familiares, para hacer este tipo de trabajo.
Cuba: Omara Portuondo: detrás del telón Por Mariana Ramírez-Corría
La Habana, mayo.- "El amor es lo más importante en la vida. 'El amor no se puede acabar', como dice una canción. Con amor se pasa el hambre si no tienes comida. Con amor puedes soñar. Lo único que se tiene es el amor que se da".
Así es Omara Portuondo: la novia del feeling, la diva del Buena Vista Social Club, la Edith Piaf cubana, merecedora del premio Grammy, el premio Billboard de la Música Latina y un sin número de condecoraciones cubanas y extranjeras.
La modestia, el amor al prójimo y la sinceridad son virtudes inseparables de Omara. Es transparente. Su alma, que es toda música, brota pausadamente a través de sus palabras. Hoy esta con SEMlac, detrás del telón.
SEMlac: Hace unos días fuiste al Hospital William Soler. ¿Qué llevabas? Bueno, donamos dinero al Proyecto Paloma, que dirige Lizette Vila, y se compraron muchos materiales para los niños y las niñas con inmunodeficiencia; libros, libretas, lápices. Pero, ¡no fui sola! Conmigo fueron payasos, cantamos, jugamos. Fue fantástico.
Allí surgió la idea de unir tantas y tantas grabaciones que he realizado de música infantil para programas de televisión y de radio, y conformar un disco. ¡Casualidades de la vida! Los músicos eran precisamente algunos de los que hoy pertenecen al Buena Vista Social Club. El grupo se llamaba Los Yoyos y el bajista era Cachao, el trompeta el guajiro Mirabal, el percusionista Filiberto y la que ya no está entre nosotros, Enriqueta Almanza, al piano. Es importante rescatar esa música para los niños.
SEMlac: ¿Y qué relación hay con la Cruz Roja Suiza? ¡Ah! Se les ocurrió a los suizos de la Cruz Roja nombrarme embajadora de buena voluntad. De eso hace ya como dos años que ando por ahí con ellos, ofreciendo conciertos para recaudar dinero. Uno fue en Suiza, otro en Inglaterra. Y con ellos tengo aspiraciones de ir a Johanesburgo y hacer una presentación allí para los niños de África.
SEMlac: ¿Y Colombia? Bellísima. Fui al Festival de Teatro y resulta que la única música fue la mía y la de una española, llamada Martirio, que canta muy bien, andaluza, pero canta coplas acompañada por jazz. Es interesantísima. En Colombia fue todo excelente. Estaba el grupo de teatro cubano Buendía, pero había artistas de muchos países europeos y latinoamericanos.
SEMlac: Si tuvieras que definir a Omara, ¿qué dirías? Pues que soy Omara, cubana, del barrio de Cayo Hueso.
SEMlac: ¿Tu infancia fue feliz? Muy feliz. Pobres, pero felices. Madre blanca, padre negro que era pelotero y tramoyista también, pero compartimos todo. Muy bonita familia. Mi madre y mi padre fueron los que me enseñaron el camino que yo tenía que recorrer: cantar.
Me decían que tenía que representar a Cuba por todo el mundo. Fue una profecía. Ellos me enseñaron las primeras canciones que canté. Éramos tres hermanos: un varón y dos mujeres. Pero en esa casa había música a toda hora y cantábamos a dúo con mi papá, tanto mi hermana Haydé como yo. Nada, que éramos mucho más que dos, como el poema de Benedetti.
SEMlac: ¿En aquella época el concepto de raza te hizo daño? No, a mí no. Teníamos la integración en la casa. Al contrario, me señaló el camino. Éramos progresistas en ese sentido. Mi madre era fantástica, mi padre también. Lucharon contra la sociedad y contra lo que se vivía en aquellos momentos, haciendo caso omiso de cualquier comentario. Crearon su propia familia y eso fue lo mejor que pude tener.
Con el dinero que entraba comíamos o no comíamos. Nos repartimos las galleticas con el agua con azúcar. ¡Eso lo comíamos a cada rato! Pero no había ostentaciones. Teníamos un gran amor. No era un problema económico, ni racial, era un asunto de seres humanos, de caridades, de humanidad.
SEMlac: ¿Cuán fácil fue cantar y bailar en aquellos anos sin hacer concesiones? Se me hizo fácil. No podía hacer concesiones. No tenía el temperamento, ni la educación recibida me lo hubiera permitido. Tenía una gran convicción de lo que es válido y lo que no lo es.
Yo entré a bailar al Tropicana por casualidad. Falló una de las muchachas del coro y hablaron conmigo. Yo no quería, pero mi mamá me pidió que ayudara al productor del espectáculo porque necesitaban una bailarina para esa misma noche. Eran cuatro hombres y cuatro mujeres y, como yo iba a los ensayos con mi hermana Haydé, que sí estaba ahí, pues me sabía la rutina. ¡Qué vergüenza me daba salir con los muslos al aire! Yo estaba estudiando en el Instituto en aquel momento. Luego quise estudiar Filosofía, pero por problemas raciales no pudo ser.
SEMlac: Te menciono algunos nombres y me dices que son para ti…¿Ariel? "La Gloria eres tú", la canción de José Antonio Méndez. Es mi hijo, pero, además, mi representante, mi deseo de ser persona. Es el que más me admira y el que más me critica.
SEMlac: ¿El silencio? El silencio es muy importante. Cuando estás en silencio piensas tantas cosas: te vas reconociendo a ti misma. A veces es muy bueno callar en el momento oportuno.
SEMlac: ¿Fondo de Bienes Culturales? Nisia Agüero. !Qué directora y qué mujer! Fue una época bellísima. Un trabajo social maravilloso en La Habana Vieja, con un público que se estrenaba cada jueves con nuevos sentimientos hacia el arte cubano, la música, la artesanía. Todo eso estimulaba mucho. La música reúne a la gente, la disfrutan y luego regresan distintos a sus casas.
SEMlac: ¿Flor? La mariposa
SEMlac: ¿Un personaje inolvidable? Lecuona, Rita Montaner, Benny More, Nat King Cole, Cervantes.
SEMlac: ¿Libro predilecto? Autor: Carpentier. "El Siglo de las Luces"
SEMlac: ¿Músico? ¡Aida Riestro! La sentí madre, la sentí de todo. Elena Burke, esa mujer con un corazón tremendo, temperamento, fuerza. ¡Aquel cuarteto! Éramos dos compases: cuatro negras y una redonda, que era Aida.
SEMlac: ¿Violencia doméstica? Yo no la he sentido, pero está en contra del ser humano. A veces la mujer la acepta porque no le queda otro remedio. Si la dejaran pensar, no lo aceptaría. El hombre la inicia, casi siempre: la bebida, la droga, por lo que sea. La mujer debería denunciarlo. Es una falta de educación y de cultura. Puede que ocurra en barrios marginales, pero yo creo que se da en cualquier lugar. Mira, yo no sé si el hombre de las cavernas violaba a las mujeres, pero esa es la impresión que tengo, que los agresores son hombres de las cavernas, sin educación y sin moral.
SEMlac: Cuando necesitas refugio, ¿a dónde acudes? Mi propia casa. Un lugar donde esté yo sola. La soledad es importantísima. Te ayuda a analizar. Hay que tener un espacio propio. Luego, pues, los niños me encantan. Mi nieta, que es simpaticona. Los hijos de los hijos son maravillosos..¡cómo ayudan!
SEMlac: ¿Tu mejor público? ¡Es tan tremendo podértelo explicar! El mejor es el que te acoge, el que te arropa, te entiende. En todas partes me han recibido bien, pero aquí te enfrentas a lo tuyo. Aquí es como cuando llegas a tu casa y encuentras las chancletas y el colchón viejos, y es donde te echas a dormir. Trabajar en Cuba es muy importante para mí. Luego, ver lo que hacen las generaciones nuevas. La juventud debe hacer lo que crea que debe hacerse.
SEMlac: ¿Cuál es la canción por la que más te siguen? Con los discos, la gente sigue mucho las canciones. Pero siempre, siempre, han seguido "Veinte Anos", de María Teresa Vera. Es la canción que me enseñaron mis padres, cuando niña, y la Bayamesa, de Sindo Garay. En la casa se cantaban las dos todo el tiempo, a dúo y a voces.
SEMlac: ¿La época más difícil y la más bella? La niñez fue hermosísima, y la maternidad. Yo estuve hasta el último momento, con mi niño en la panza, cantando. El pase de la niñez a la adolescencia es psicológicamente una edad difícil. Te das cuenta de que dejas de ser un poco niña y entras en otro mundo totalmente desconocido para ti.
SEMlac: ¿Qué quisieras que te hubieran preguntado alguna vez y nunca lo han hecho? Si soy feliz…Y sí, soy feliz.
Con su isla a cuestas, Omara ha recorrido casi todo el mundo pero subraya una y otra vez: "Me falta África. ¡Sueño con ir!"
Recuadro Omara Portuondo Peláez nació el 29 de octubre de 1930, de madre blanca y aristocrática y de padre negro, pelotero, tramoyista y pobre. Para la década del treinta del siglo pasado era algo inusual.
“A mi madre su familia la desheredó", pero se criaron los tres hermanos sin prejuicios, en un hogar humilde, en el Barrio de Cayo Hueso, en el Centro de la capital cubana.
Su primera aventura musical, como voz femenina, fue en el grupo formado y dirigido por el ya fallecido maestro Frank Emilio Flynn. "Loquimambia" se llamaba. Allí conoce a Elena Burke, que la introduce en el Cuarteto de Orlando de la Rosa, con el que recorre los Estados Unidos en una gira que duró seis meses.
En 1951 se incorpora al grupo musical femenino “Las Anacaonas”. Un año después forma, junto a Elena Burke, Haydé (su hermana) y Moraima Secada, el cuarteto "Las D'Aida", bajo la dirección de Aida Riestro.
Con el cuarteto realizó múltiples giras y compartió el escenario con Edith Piaf, Pedro Vargas, Rita Montaner, Josephine Baker, Nini Marshall, María Félix, Agustín Lara, Benny More, Nat King Cole y muchos más.
En 1967 decide que era el momento para iniciar su carrera como solista. En ese mismo año viaja a Polonia, al Festival de Sopot, y se suceden las presentaciones por Japón, Bulgaria, Alemania, Francia, Checoslovaquia, Italia, Suiza y los países nórdicos, España y todo el continente americano, desde Chile hasta los Estados Unidos.
En 1997 recibe el reconocimiento mundial con el lanzamiento del álbum "Buena Vista Social Club". Habían entrado en contacto con el guitarrista estadounidenses Ry Cooder, en 1995, y éste, al escucharla cantar, la invitó a grabar "Veinte Años”, con Compay Segundo. Este éxito con los septuagenarios le permitió, incluso, acopiar uno de los recuerdos más importantes de su vida: presentarse en el Carnegie May, de Estados Unidos.
Un tercer álbum ya se llamaría "Buena Vista Social Club Presents...Omara", donde se recogen 70 años de la mejor música cubana.
Sus grabaciones en el grupo Nubenegra, Palabras (1995) y Desafíos --un auténtico duelo con el famoso pianista Chucho Valdés-- son dos obras maestras.
Como actriz, son memorables sus participaciones en las películas cubanas "Cecilia Valdés" y "Baraguá".
"Poder entregar a la gente un rato de felicidad”, es su mayor deseo, porque si se logra “es una única manera de sentirte feliz".
Cuba: Día de las Madres, una celebración especial Por Ilse Bulit
La Habana, abril.- Observa su dibujo, pero no está complacida. Su manita busca el rojo en la caja de lápices. Tiene que esperar. Yoan, su compañero de escuela, se adelantó y, con la fuerza de sus seis años, da vida a los pétalos de una extraña flor creada por su imaginación. Estos niños preparan el regalo más apreciado que sus mamás recibirán el segundo domingo de mayo.
El Día de las Madres se celebró en Cuba, por primera vez, el 10 de mayo de 1920, en la localidad de Santiago de las Vegas, de la provincia Ciudad de la Habana. Víctor Muñoz, un popular periodista, contribuyó con sus leídos comentarios a propagar esta idea, nacida del dolor de una hija estadounidense ante la muerte de su progenitora.
La imagen de la madre, receptora del germen de la vida, venerada desde tiempos remotos en las distintas culturas, estaba incorporada en las cubanas y cubanos continuadores del catolicismo o de las sectas de origen africano. Fácil resultó la acogida por las diferentes capas sociales y más, cuando los comerciantes, con olfato atento, propiciaron la fecha con anuncios y la presencia de mercancía del gusto femenino.
Junto a la inocente tarjeta de felicitación, confeccionada por los niños y niñas en sus escuelas, surgieron otras engalanadas, según el precio, y no siempre con la belleza estética de rigor.
Las tiendas lujosas de las céntricas calles San Rafael y Galiano ofrecían, en sus vidrieras, las últimas modas con precios fuera del alcance de la mayoría; pero en las de la calle Monte, en los almacenes de Muralla y en las quincallas de barrio, junto al padre, el niño escogía una caja de oloroso jabón, o tan sólo una pastilla. Sin embargo, la algarabía del mercado nunca ha enterrado la grandeza espiritual del proyecto originario.
En la década de los cuarenta del pasado siglo, ese segundo domingo de mayo instituía tradiciones, muy arraigadas en los habaneros, como muestra de toda la nación.
El encuentro de los hijos en la casa de la mamá, en una comida familiar en la que no podía faltar el arroz amarillo con pollo y petit pois, y un “cake” (así se le decía al pastel), con su almibarada dedicatoria en merengue. “Cake”, porque la costumbre venía en ese idioma del Norte (Estados Unidos) y allí la recibieron, a su vez, de los ingleses que, según se narra, en el siglo XVII dedicaban un domingo a sus progenitoras y las congratulaban con tortas.
Como las flores se acercan tanto a las madres por ser inicios del fruto, por regalar alegría, por estar predestinada su muerte, eran las reinas de ese día. Sobre el pecho de todos, sin límite de sexo, edad, color de piel, se llevaba una flor. Podía ser una rosa natural comprada en la floristería, una arrancada de un jardín; confeccionada en tela o fieltro, hecha por las propias manos o adquirida de un vendedor callejero.
Las rojas indicaban que se gozaba todavía de su beso; las blancas, que aunque no estaba en la tierra permanecía en el recuerdo. La monumental Necrópolis de Colón se vestía del blanco de las flores. Miles de hijos visitaban verdaderos mausoleos de mármoles traídos de Italia o tumbas modestas situadas en las sendas alejadas.
Osvaldo Farrés, conocido compositor de una canción dedicada a las madres, provocaba la música de fondo, repetida y repetida ese día por todas las emisoras de radio. “Madrecita del alma querida, en mi pecho yo llevo una flor, no te importe el color que ella tenga, pues en fin, tu eres madre una flor”.
Ni las vibraciones sociales, las sacudidas económicas, los cambios de siglos, han socavado, en lo más limpio, esta tradición.
Continúan los alumnos dibujando las postales, mientras aprenden los versos que el Héroe Nacional cubano, José Martí, dedicó a la canaria que lo acunó en sus brazos. Un fotógrafo llegará a la escuela y mezclará la cara del niño o la niña con dibujos iluminados por la obra digital, y el resultado será un buen regalo, si no hay para más.
Se reunirá la familia y como antes, según las posibilidades monetarias, se confeccionará el almuerzo y habrá “cake” o no. Las postales impresas se repartirán ese domingo, de casa en casa, en una bien organizada distribución asumida por el correo, también comisionado con su venta semanas atrás.
La costumbre de la flor distintiva en el pecho quedó en el olvido, como la canción de Farrés, escuchada esporádicamente porque otras la sustituyeron. La Necrópolis de Colón, hoy día Patrimonio Nacional, volverá a vestirse con el blanco de las flores.
Las dificultades del transporte no impedirán que el habanero entregue su amor a la madre viva o muerta. Se trasladará, sea como sea, con sus flores al cementerio; o con su regalo a la casa de la “vieja”, una expresión que suena aquí, en boca de un hijo o hija, a ternura guardada.
Tiempo antes de que Ana Jarvis, en nombre de su madre muerta, propusiera y obtuviera este día como Fiesta Nacional en los Estados Unidos, en 1914, y se asumiera con sus características particulares en numerosos países; otra estadounidense, la pacifista Julia Ward Howe, clamaba en 1872 por una fecha en que las madres reclamaran la paz porque la guerra les robaba a sus hijos.
Por desgracia, más de un siglo después, en este día muchas madres llorarán por los suyos.
República Dominicana: Mujeres por un Código Penal justo Por Mirta Rodríguez Calderón
Santo Domingo, mayo.- Aunque parezca increíble, en la República Dominicana diputados y juristas avezados pretenden desconocer la existencia de la violencia contra la mujer.
Próxima a finalizar la actual legislatura que se renovará en las elecciones del 16 de mayo, hubo presión fuerte de los diputados en el Congreso para acelerar la aprobación de las modificaciones al Código Penal de la nación –necesitado ciertamente de cambios–, con la intención de concluir el período con ese instrumento jurídico, de tanta importancia, ya aprobado.
Sin embargo, los cambios propuestos desconocen figuras como el incesto, exoneran al victimario si se casa con la víctima e introducen ambigüedades en la definición de la violencia de género.
Desde 1997, las y los dominicanos cuentan con la Ley 24 de ese año, que sanciona delitos de violencia intrafamiliar. Las modificaciones que una comisión del Congreso propone al Código echarían abajo buena parte de las conquistas consagradas en la legislación anterior.
Días atrás, más de 4.000 mujeres venidas de casi todo el país marcharon hasta concentrarse frente al Congreso, en manifestación de oposición a tales intenciones, protagonizando así una de las mayores participaciones masivas de los últimos años, con la presencia también de muchos hombres.
Con tal demostración consiguieron que, tanto el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, como un grupo de legisladores de todos los partidos las recibieran, escucharan sus demandas y prometieran respetar los reclamos: no aprobar la pieza hasta que sea consensuada y “no sepultar las conquistas de las mujeres”, dijo Pacheco.
Pero ellas no se confían: “nos mantendremos en vigilia”, aseguró Sergia Galván, principal ejecutiva de la agrupación Colectiva Mujer y Salud, mientras que Lourdes Contreras, presidenta de la organización Ce-Mujer y directora de un importante centro universitario de estudios de Género, reafirmó la importancia de que el Código no despenalice delitos, sino que los sancione del modo que corresponda.
En el anteproyecto propuesto, la Ley 24-97 se vería muy debilitada. Esa legislación fue una conquista del movimiento femenino, conseguida tras largas luchas y muchísimas iniciativas de presión. Se dice que la entonces senadora Milagros Ortiz Bosch aprovechó el cansancio de altas horas de la noche para negociar y, luego, exigir la votación que la dejó adoptada.
Una parte de los varones, con ciertos papeles en el contexto social, la minimizaron desde entonces: hubo resistencia entre jueces, policías y los segmentos más retardatarios de la sociedad, incluida la eclesial.
Una “fuerza de tarea” ya probada Una ventaja para la actual batalla de las mujeres es que protagonistas de aquel logro encabezan ahora este enfrentamiento. Ellas y las jóvenes que han llegado a los movimientos sociales y femeninos han conformado la Coalición por un Código Penal Moderno y Consensuado, que se ha tornado beligerante en el análisis y en sus acciones.
Desde ese grupo de unas 20 organizaciones se han difundido los juicios acerca de que el documento en debate, “no incorpora la disposición que define y sanciona la violencia de género; no específica el carácter público de la acción para denunciar la violencia intrafamiliar; no establece que el tribunal dictará en todos los casos orden de protección sin que la persona infractora pueda acogerse a circunstancias atenuantes en la infracción de la violencia intrafamiliar”.
El anteproyecto tampoco especifica que “la persona infractora de violencia intrafamiliar está obligada a restituir bienes dañados, destruidos u ocultados”.
Esta figura retrata una situación frecuente para las mujeres, cuando hombres violentos hasta venden los enseres del hogar o las lanzan a la calle con sus hijos, por vivir en casas que son propiedad de ellos, según la tenencia de escrituras de propiedad.
Peor aún, el pliego modificante del Código Penal permite que “el matrimonio sea causa de terminación de la persecución penal o de la pena, en casos de embarazo de una niña o adolescente, con la cual el infractor tuvo un contacto sexual, distinto de la violación”. Sobre la violación, la ley establece sanciones de hasta 20 años.
Mujeres con propuestas concretas En la masiva concentración frente al Congreso, dominicanas y dominicanos solidarios precisaron, en detalles, sus aportes y entregaron un documento al presidente de la Cámara de Diputados.
Es previsible que no todas las sugerencias sean incluidas, entre ellas la que reconoce la interrupción del embarazo “cuando peligra la vida de la madre, haya sido producto de una violación o incesto y en los casos de fecundación humana no consentida”, por ser lo más rechazado en los reportes de prensa del periodismo más tradicional o vinculado a la iglesia católica.
Pero, al menos, puede esperarse que se detenga la carrera para modificar el Código Penal de inmediato y que la voz de las mujeres sea escuchada en las concertaciones futuras.
Entre las propuestas, una novedad significativa es la de “establecer como legítima defensa los actos en que una mujer con el síndrome de la mujer maltratada, por ser víctima habitual de violencia intrafamiliar, rechaza las agresiones que atentan contra su vida”; y la de “incorporar el daño psicológico como agravante a los actos de violencia intrafamiliar y no sólo los referidos al daño físico”.
Una posibilidad de insertar a las dominicanas en otras luchas continentales es el reclamo de “incorporar la figura del feminicidio como una infracción especial en contra de la vida de una mujer, en razón de su género”, tema que está siendo abordado en estos días por el Congreso mexicano.
En la práctica dominicana existe una conducta perversa y es la de casi forzar a la pareja a la llamada conciliación, con lo cual la mujer es conminada a seguir compartiendo con su agresor, lo que terminado en no pocos feminicidios.
El abuso sexual contra menores y otros delitos contra niños, niñas y adolescentes constituyen también reclamos expresados en estos términos jurídicos, como la sanción “con la pena establecida para la violación, el abuso sexual contra un niño o niña menor de 13 años (edad protegida), independientemente del medio empleado o condiciones en que dicha agresión ocurra”.
Igualmente se incluye la incorporación de la sanción “para la persona que explota sexual y comercialmente a un/a menor de edad, obteniendo directamente los servicios sexuales a cambio de remuneración” y en caso de “la explotación laboral de un niño, niña o adolescente, en los términos establecidos en el Código de Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes”.
La coordinación de la Coalición está manejando la voluntad de insertar en sus propuestas las “sanciones al cliente” en los casos de explotación sexual, un pedido muy progresista que, aunque no se consiga de inmediato, se va sembrando en la conciencia pública.
La defensa de la diversidad también está contemplada en las contrapropuestas aportadas por las mujeres, al abogar por que se incluyan en el nuevo Código “otras circunstancias bajo las cuales una persona moral puede cometer actos de discriminación, como difundir por cualquier medio ideas o estereotipos discriminatorios, incitar actos de violencia, basados en ideas discriminatorias o financiar, asistir o ayudar cualquier clase de actividad discriminatoria”.
Y para evitar esas “cosas que pasan” y que, a veces, transitan por el soborno y el clientelismo, las dominicanas luchan para que el nuevo Código Penal de su país elimine la posibilidad o, al menos, precise bien los criterios “para limitar la facultad del juez o jueza de disminuir de manera drástica las penas aplicables, más allá de la valoración de las circunstancias atenuantes”.
Estados Unidos: Louisiana, otro estado que prohíbe el aborto Por Mariana Ramírez Corría
La Habana, mayo.- El Senado del estado norteamericano de Louisiana aprobó una ley que prohíbe todo tipo de aborto, para convertirse así en el segundo del país, después de Dakota del Sur, en adoptar una norma de esta naturaleza, de acuerdo con informaciones de agencias noticiosas.
Según el sitio pro-vida LifeSiteNews.com, en una votación de 17 a favor y 20 en contra, el Senado también desestimó una enmienda que proponía permitir las excepciones de violación o incesto. Finalmente sancionó la ley por 30 votos frente a siete.
Si la norma es ratificada y supera el veto del gobernador, esta prohibirá todo tipo de abortos, excepto aquel que se practica cuando la vida de la madre se encuentra en peligro.
La ley pena con 10 años de prisión y multas de hasta 100.000 dólares al personal médico que realice las interrupciones de embarazos y contiene una cláusula específica en la que no se castiga a la mujer que busque o sea sometida a esta práctica. Asimismo, penaliza el uso de abortivos, como la RU-486, píldoras hormonales o la píldora del día siguiente.
Además, la normativa define el embarazo como "tener un ser humano no nacido dentro del cuerpo (de la madre) desde la fase embrionaria y fetal hasta la gestación total y el nacimiento" y al "ser humano no nacido" como "el niño desde el primer instante en que el espermatozoide penetra al óvulo".
Ben Nevers, el senador que promovió el proyecto legislativo, declaró que "un crimen cometido por un violador no debe terminar con la muerte de un niño no nacido". La norma aprobada contiene una provisión que establece su entrada en vigor cuando la Corte Suprema revierta la decisión de Roe vs. Wade, que legalizó el aborto en todo el país en 1973. |