VIH/sida: Políticas en el lugar de trabajo
pueden ayudar a la prevención
Por Sara Más
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Expositores de todo el
mundo presentes en XVII Conferencia
© IAS |
México, agosto.- El
diseño e implementación de políticas en el lugar de trabajo, que
tengan en cuenta el riesgo de contraer el Virus de Inmunodeficiencia
Humana (VIH), causante del sida, y la situación de las personas
seropositivas, han tenido un efecto favorable en la prevención de
esa enfermedad, según confirman algunas experiencias.
De acuerdo con la
práctica seguida por organizaciones como SafAIDS y Stop Aids Now
(SAN) en proyectos piloto, durante tres años, en más de un centenar
de organizaciones en Uganda, India y Etiopía, acciones de ese tipo
han permitido la reducción del número de enfermos, por pocos que
sean.
“Una política en el
ambiente del trabajo que trate solo el VIH no va a funcionar, tiene
que abordar los derechos a la salud en general y la prevención de
las infecciones de transmisión sexual”, consideró Adolfo López, de
SAN, durante un taller con organizaciones que trabajan el tema del
VIH-sida en América Latina, Centroamérica y Caribe, contrapartes del
Instituto Humanista para la Cooperación (Hivos), de Holanda.
El intercambio tuvo
lugar la víspera de la inauguración de la XVII Conferencia Mundial
de sida, que reúne a unos 25 mil participantes de todo el mundo en
la ciudad capital de México, del 3 al 8 de agosto.
La experiencia en
organizaciones de Uganda, India y Etiopía ha dejado como saldo,
además, que el personal viviendo con VIH-sida se sienta seguro, que
los colectivos se fortalecieran internamente como parte del proceso
y adquirieran conocimientos sobre sexualidad, así como la certeza de
que “el lugar de trabajo es un espacio seguro, y también divertido,
para hablar de sexo”, comentó López.
La pertinencia de
contar con políticas de VIH en el lugar de trabajo es un tema
complejo, que suele generar discusión y posturas diversas. ¿Hasta
qué punto establecer políticas exclusivas para personas
seropositivas? ¿Por qué no considerarlas en igualdad de condiciones
y derechos que el resto, sin hacer de su condición una excepción?,
preguntan algunos.
“No se trata de
establecer privilegios, sino de tener en cuenta lo que nos pasa.
Hace cuatro años tomo el medicamento ‘efavirenz’ y eso me provoca un
sueño que no puedo controlar. A veces me cuesta levantarme en la
mañana y llegar temprano al trabajo. Son cuestiones que debemos
reflexionar, más aún en organizaciones que trabajan el tema del
sida”, asegura Julio César Aguilera, de la Red Vida, y consultor de
la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Otro aspecto que
urge atender es eliminar el estigma que muchas veces se crea en
torno a las personas seropositivas en su lugar de trabajo.
Entre los principios
básicos recomendados por la OIT para los programas en lugares de
trabajo están la no discriminación basada en una
infección real o presunta por el VIH; el reconocimiento a los
problemas de género, por los cuales las mujeres están más expuestas
que los hombres, y el establecimiento de un ambiente sano.
También la absoluta
confidencialidad, por lo que no hay razón para pedir a un candidato
o trabajador alguna información personal relativa al VIH; el
aseguramiento de asistencia y apoyo; así como el reconocimiento del
sida como un problema del lugar de trabajo, en tanto puede afectar
la calidad de vida del personal y su rendimiento laboral.
A ello se añade que
el VIH/sida ha pasado a ser considerada, en varios países, una
enfermedad crónica, con más años de sobrevida, lo que supone mayor
incorporación de personas seropositivas a la vida social y laboral.
Aunque aún muere mucha gente y otros ni siquiera tienen acceso a
tratamientos, se estima que actualmente las personas con VIH viven
un promedio de 13 años más que en 1996.
Entre los mayores
retos actuales está el de garantizarles acceso, sin excepción, a la
prevención, asistencia y tratamientos, así como acabar con el
estigma y la discriminación que tanto dañan.
Lois Chingandu,
directora ejecutiva de Information Dissemination Service, de SafAIDS,
explicó que, en el propio proceso interno para establecer políticas
de VIH/sida en el lugar de trabajo, pudieron constatar que la
mayoría del personal tenía buen conocimiento del VIH, en particular
de los modos de transmisión y métodos de prevención, pero sólo 53
por ciento usaba condones con sus compañeros acostumbrados y la
mayoría lo hacía para evitar el embarazo, no el sida.
Más que al
conocimiento, la indagación confirmó la necesidad de enfocarse en
los cambios de comportamiento y la percepción del riesgo.
“No se trata sólo de
las personas con VIH. Somos tan vulnerables como la población que
atendemos. Reconozcamos que todos estamos en riesgo. Debemos
asegurarnos de que las personas se mantengan sin VIH y, quienes lo
han adquirido, estén bien cuidados para que puedan ser productivos
por mucho tiempo”, reflexionó Chingandu.
Hivos ha programado varias actividades
para el 5 de agosto, en la Aldea Global, con diversos temas sobre el
impacto en la sociedad civil, la comunicación e información en la
lucha contra el VIH/sida, el papel de los microcréditos en la
prevención y cómo romper las normas y tabúes sexuales, entre otros.
La Aldea Global se ha concebido como un
espacio para compartir el conocimiento, las habilidades y las
lecciones aprendidas; construir coaliciones y promover el
aprendizaje interactivo entre las comunidades que viven o que están
afectadas por el VIH/sida. Se trata de un lugar interactivo,
participativo y centrado en la comunidad, que se estableció por
primera vez en 2004 en Bangkok, Tailandia.
Ubicada en el Hipódromo de Las Américas,
en el DF., bajo una enorme carpa blanca, se mantendrá abierta a los
delegados y al público en general, durante la Conferencia. |