Primera Damas:
Tomar café y actuar
Por Sara Lovera
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V Reunión de de la
Coalición de Primeras Damas y Mujeres Líderes de América
Latina |
México, agosto.- Xiomara Castro, esposa de
Manuel Zelaya, mandatario de Honduras, y presidenta de la Coalición
de Primeras Damas y Mujeres Líderes de América Latina, dijo sin
ambages: “ya sabemos que dicen que nos reunimos a tomar café” y
advirtió, “sí, tomamos café y actuamos”.
Este fue el comienzo de la V Reunión de la
Coalición, definida para realizar Acciones de Prevención y Salud de
las Mujeres, que fue acompañada por los directores mundiales de las
principales agencias de Naciones Unidas, que ahí, uno a una, se
comprometieron a impulsar las iniciativas de las esposas de los
presidentes de América Latina.
Durante dos sesiones, una técnica y otra
ejecutiva, se reconoció que los avances en la lucha contra el
VIH/sida han dejado fuera a las mujeres, quienes no son tomadas en
cuenta como personas.
Solamente las primeras damas de México,
Honduras, Colombia y Surinam acudieron a la V reunión, que tuvo una
sesión de posicionamientos de parlamentarias mexicanas y
latinoamericanas; de 12 mujeres de la ICW Latina, y decenas de
asesores de las agencias de Naciones Unidas.
Las “primeras damas” convocaron a las líderes
de América a promover la reducción de los precios de los
medicamentos antirretrovirales y exhortaron a que el esfuerzo de los
gobiernos se complemente con el compromiso y solidaridad de la
industria farmacéutica.
Xiomara Castro, consideró que en la lucha para
abatir la “feminización” del VIH/sida no requiere sofisticados
estudios, sino asomarse a la vida real de las mujeres, de cómo
discurren en sus pueblos y comunidades, de mirarlas en sus
necesidades, de entender las dificultades cotidianas en sus
distintos papeles y de su creatividad y capacidad. Sin embargo no
desestimó las cifras y los programas.
Asimismo, afirmó que es urgente que las mujeres
puedan negociar con sus parejas el uso del condón en las relaciones
sexuales y necesitan, además, crecer como personas en todos los
ámbitos de su vida.
La anfitriona de la reunión, Margarita Zavala,
esposa del presidente mexicano Felipe Calderón, apremió a detener la
“feminización” del sida, lo cual implica atacar los factores
asociados a la vulnerabilidad de las mujeres, como la violencia
doméstica, la discriminación, la migración y las adicciones, entre
otros.
Margaret Chan, directora de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), recordó que aun cuando ha aumentado la
cobertura de medicamentos antirretrovirales para las mujeres, se da
prioridad a éstas sólo cuando se trata de prevenir la transmisión al
producto de la gestación.
Exhortó a las mujeres a no tener miedo a
expresar sus opiniones y necesidades, como una vía para empezar a
combatir los estereotipos que las han limitado y en algunos países
las mantienen en estatus de “segundo sexo, el más débil, el socio
menor” entre los géneros.
A su vez, Peter Piot, director ejecutivo del
Programa Conjunto de Naciones Unidas para el VIH/Sida (ONUSIDA), se
refirió a la violencia contra las mujeres, “porque lleva incluso a
la muerte a millones de ellas en el mundo, y es un factor de riesgo
para contraer la enfermedad, negarla es admitir que el Sida seguirá
creciendo”. Y añadió que la violencia contra las mujeres es
inaceptable y los hombres deben tener el valor de decirlo.
Resaltó que el sida obliga a todos los sectores
a trabajar de maneras diferentes; pero que la lucha contra la
epidemia ofrece la oportunidad de avanzar hacia la equidad de
género.
Afirmó convencido que para detener la
violencia es indispensable promover el respeto a la población
femenina desde edades tempranas, lo que obliga a una cruzada de
cambio de mentalidades.
En función de asesora, Maky Esther Ortiz,
subsecretaria de Innovación y Calidad de la Secretaría de Salud de
México, informó que de los 33 millones de personas que viven con VIH
en el mundo, según el reporte 2007 de ONUSIDA, la mitad corresponde
a mujeres, lo que pone en el centro del debate su condición y la
urgente necesidad de reconocerlo y evaluar las acciones de igualdad
de todos los países.
Y aunque esa relación de uno a uno, que hace
dos décadas era del 42 por ciento, varía entre las regiones,
preocupa que en casos como el de África subsahariana, el número de
mujeres con la enfermedad es mayor que en los hombres: 60 por
ciento.
México, les dijo, no escapa a esta tendencia,
hay 198 mil personas viviendo con VIH, de las cuales 48 mil, son
mujeres.
La reunión concluyó con un pronunciamiento en
el que las esposas de los mandatarios se comprometieron a apoyar los
esfuerzos para detener la “feminización” de la epidemia, fomentar
una cultura de no violencia hacia las mujeres y erradicar la
discriminación y abogar para que se apliquen programas de educación
en salud sexual y reproductiva, así como a promover la reducción de
los precios de los antirretrovirales. |