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Autoridades de
Ucrania obligan a abortar a mujeres con VIH
Alicia Yolanda
Reyes
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Anna Koshikova |
México, agosto.- Mientras que en
algunos países de América Latina las mujeres que viven con VIH y se
embarazan no tienen derecho a la interrupción del embarazo cuando
ellas lo deciden, en Ucrania y algunos países de Europa del este,
las autoridades sanitarias obligan a las mujeres a abortar, con el
pretexto de que darán a luz a un bebé con sida. Así lo denunció Anna
Koshikova, dirigente de la Comunidad de Mujeres
Viviendo con VIH/Sida (ICW por sus siglas en inglés) en dicho
país.
Como es sabido, el riego de
transmisión perinatal de una mujer que no está recibiendo
antirretrovirales es de 15 al 25 por ciento; en el caso de recibir
atención las posibilidades se reducen a solo un 2 por ciento,
dependiendo de la etapa en que se encuentre la mujer, si su carga
viral es alta, si ya está en la fase de sida, o si tiene otras
enfermedades oportunistas.
La Organización Mundial de la Salud y
ONUSIDA recomiendan la terapia antirretroviral en el segundo
trimestre del embarazo, para reducir el riesgo de transmisión.
La activista ucraniana puso especial
énfasis en la feminización de la epidemia en dicha región y expresó
que los grupos que están en mayor riesgo, y por lo tanto son los más
estigmatizados, son los usuarios de drogas intravenosas y las
trabajadores sexuales.
Aseveró que para estas mujeres el
acceso a los medicamentos antiretrovirales es bastante limitado, al
punto que solo una tercera parte los están recibiendo.
En los casos en que las mujeres con
VIH se acercan a los hospitales a solicitar asistencia para el
embarazo, y cuyo desarrollo hace imposible la interrupción, no se
les practica cesárea y además reciben maltrato de médicos,
enfermeras y personal de salud en general.
Los bebés de las mujeres que viven con
VIH, estén o no infectados, tampoco son recibidos en las guarderías
o escuelas debido al gran estigma existente.
Por ello, la ICW ha construido algunas
guarderías en Ucrania, para atender a los hijos de estas mujeres,
mientras trabajan o acuden a sus citas medicas, pero tales
instalaciones son insuficientes, señaló Koshikova. |