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No tenemos
capacidad para predecir el futuro, pero podemos influenciarlo
Por Alicia Yolanda
Reyes
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Peter Piot.
© IAS |
México,
agosto 7.- Tan cierto como que el futuro reflejará lo que seamos
capaces de hacer en este momento, nuestro presente está influenciado
por lo que ambicionamos para el futuro. Basándose en este mensaje,
Peter Piot, Director Ejecutivo de ONUSIDA, desarrolló su
participación en una sesión de la Conferencia Internacional de Sida
enfocada a intentar abrir una ventana al futuro de la epidemia
global.
A
partir de un planteamiento sencillo: imaginar la situación de la
epidemia en el año 2031, los diferentes actores en la lucha contra
el sida se reunieron y presentaron los resultados de sus diferentes
bolas de cristal: desde el listado de los retos presentes que deben
abordarse
-planteados
por representantes de la sociedad civil-
hasta un ejercicio de proyección a partir de los datos existentes,
que subyacía en la presentación de Piot.
La
epidemia, comentó, sigue siendo altamente dinámica y nos sigue
sorprendiendo. El panorama actual en muchas ciudades asiáticas
semeja lo que ocurrió a principios de la epidemia en los países
occidentales, con un incremento impresionante de los casos en una
comunidad gay de la que poco se hablaba en estos países hasta hace
poco.
En
general, la epidemia muestra una fuerte heterogeneidad, lo que hace
imprescindible dedicar esfuerzos para anticipar dónde podrían
ocurrir los próximos casos, elemento indispensable para poder
prevenirlos, señaló.
Para
el 2031, según Piot, se espera que todos los que estén en riesgo de
contraer la infección
-que
en el caso de países con epidemias generalizadas incluye a toda la
población-
conozcan su estatus serológico, como un primer paso para estar en
condiciones de ofrecer acceso universal al tratamiento. Tener acceso
a los antirretrovirales significa evitar muertes, sentenció.
Asimismo, si no hay una cura disponible para ese momento, se espera
que el desarrollo de los nuevos medicamentos vaya a la par con la
evolución del virus, y que exista un mercado competitivo de precios,
que mejore la equidad en el acceso, añadió.
La
prevención es una estrategia de largo plazo, y es importante estar
conscientes de esto. A pesar de los esfuerzos, subrayó Piot, no
podemos contar todavía con una vacuna; tenemos que planear un futuro
en el que puede que exista o no una vacuna para el VIH.
Advirtió que incrementar los esfuerzos de prevención y tratamiento
implica tener recursos, entonces es importante también planear de
dónde van a provenir estos, precisó.
De
acuerdo a Piot, los países de ingresos medios, como México, tienen
que incrementar los recursos que destinan al sida, “y para ello es
fundamental sobreponer el estigma subyacente que impide destinar
recursos porque los principales afectados por la epidemia en muchos
de estos países
-Latinoamérica
es un ejemplo-,
no son, necesariamente, las poblaciones más populares”.
Más
que esquemas de aseguramiento, en estos países el tratamiento para
el VIH debe verse en un tipo de pensiones: se trata de la atención
de por vida a personas que ya sabemos que están infectadas, afirmó.
A
pesar de las complicaciones que hemos enfrentado, concluyó Piot, la
fase que estamos concluyendo es la fácil; apenas comienza el
episodio más difícil de la lucha contra la epidemia. |