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No existe una solución
mágica para prevenir el VIH: Peter Piot
Por Alicia Yolanda
Reyes
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Peter Piot.
© IAS |
México, agosto 5.- No
hay una respuesta única ni simple para prevenir el VIH; se requiere
implementar un paquete comprehensivo que combine diversas
estrategias y liderazgo político y técnico para impulsarlo, señaló
esta mañana Peter Piot, Director Ejecutivo del Programa Conjunto de
las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA), durante las
actividades de la Conferencia Internacional de SIDA que se lleva a
cabo en la Ciudad de México.
Piot dio a conocer un resumen del
mensaje de la comunidad científica publicado en el número especial
de la prestigiosa publicación científica Lancet, dedicado a
enfatizar la importancia de la prevención de infecciones nuevas como
parte de la respuesta a la epidemia del VIH y sida. Los autores de
los artículos que integran este número especial resumieron los
puntos centrales de los documentos.
Comenzando con un rápido recorrido de
la historia de la respuesta a la epidemia, Jeff O'Malley afirmó que
el mundo no puede permitirse repetir el error de la década de los
noventa, durante la cual la insuficiencia de fondos y la
politización de la ciencia llevaron a perder oportunidades de
prevención que ahora se reflejan en infecciones. Sin olvidar el
mensaje positivo del reporte 2008 sobre el estado de la epidemia,
que muestra una reducción en las muertes debidas al sida, no hay que
olvidar que por cada persona que inicia tratamiento antirretroviral,
otras 5 personas contraen la infección, afirmó.
Stefano Bertozzi, Director Ejecutivo
del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas del Instituto
Nacional de Salud Pública en México, inició su presentación con una
provocación a la audiencia: cómo es posible, dijo, que a pesar de
que el VIH es relativamente fácil de prevenir y que se han dedicado
billones de dólares en programas para hacerle frente, cada año
millones de personas sigan contrayendo la infección. De acuerdo a
Bertozzi, las 3 posibles respuestas son que lo que se ha hecho no es
efectivo, no se ha hecho bien, o no se ha hecho lo suficiente.
La respuesta: las 3 opciones son
correctas. A pesar de la cantidad de recursos destinados a programas
de prevención, hay una clara brecha en la evidencia científica de lo
que funciona, por lo que es necesario mejorar las evaluaciones,
indicó.
Por otra parte, utilizando datos de
cinco países, Bertozzi mostró que para hacer la misma intervención,
no solo hay una impresionante heterogeneidad en el costo unitario
entre países, sino incluso dentro de un mismo país. Un servicio de
detección voluntaria y consejería puede costar 10 dólares o mil
dólares. Estos datos sugieren, de acuerdo a su análisis, que una
importante cantidad de recursos se están destinando a formas
ineficientes de implementar estrategias de prevención.
Con relación a los fondos, Bertozzi
mostró que la focalización de los recursos no muestra relación con
la epidemia en cada país; es decir, los recursos no están
utilizándose para garantizar la reducción de casos nuevos: no hay
más recursos dirigidos a los grupos en los que se esperan más
infecciones, y de hecho, en muchos países no han analizado su perfil
de epidemia para anticipar dónde pueden ocurrir los próximos casos.
Por su parte Peter Piot, resumió los
puntos presentados en la sesión: cada país necesita conocer su
epidemia, implementar el paquete de prevención que sea óptimo para
su epidemia, tener metas, y promover el cambio social.
Ciertamente, dijo, la respuesta a la
epidemia es de largo plazo, porque los cambios sociales toman tiempo
y demandan recursos. No obstante, es necesario hacerlo. Dudar de
nuestra capacidad para implementar estrategias de prevención de VIH
en la escala necesaria sería devastador, concluyó Piot. |