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Todas las mujeres,
todos los derechos
Por Alicia Yolanda
Reyes
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Desfile multicolor en la
marcha por los derechos de todas las mujeres.
© IAS |
México, agosto 5.- El
reloj marcaba las cuatro y media de la tarde, el sol brillaba a todo
su esplendor, decenas de mujeres de todos los estratos sociales,
raza, edades y colores empezaban a llegar al Hemiciclo Benito
Juárez, en la avenida que lleva su nombre.
Los trajes y los globos multicolores,
la mezcla de lenguas empezaron inundar este espacio que es símbolo
de libertad en la capital del país.
Poco a poco las lideresas del
movimiento de Mujeres Positivas frente al Sida, convocantes de la
Marcha por los derechos de todas las mujeres, aprovechando la
presencia de mujeres de 57 países en la Conferencia Internacional de
Sida, empezaron a organizar a los contingentes, al tiempo que Hilda
Esquivel una mujer que vive con VIH y que lleva años como activista
-primero en el Frente Nacional de Personas Viviendo con VIH (FRENPAVIH)
y actualmente encabezando a mujeres con esta patología- pedía a las
mujeres que se acomodaran en filas de seis en seis.
Explicaba que primero marcharían las
mexicanas y más adelante las de diferentes nacionalidades.
Sin embargo conforme llegaban las
participantes la formación se rompió, pero no el gran entusiasmo.
Una veintena de fotógrafos y
camarógrafos que llegaron desde las cuatro de la tarde, imprimían
placas y películas, mientras las mujeres que viven con VIH mostraban
su gran entusiasmo de participar.
Todas las mujeres, todos los derechos,
fue coreada en diferentes idiomas, que todas seguían a pesar de lo
difícil que resultaba su pronunciación.
A las cinco en punto, la marcha
encabezada por la periodista Lydia Cacho, Malu Micher, del instituto
de las Mujeres del DF, Hilda Esquivel y mujeres de África, Oaxaca,
Chiapas y Tailandia iniciaron la caminata. Minutos después se unió
Patricia Pérez de la
Comunidad de Mujeres Viviendo con
VIH/Sida (ICW por sus siglas en inglés).
Tengo derecho al trabajo y a la
propiedad, Tengo derecho a la ciudadanía y participación política, a
decidir sobre mi cuerpo, sobre mi reproducción, a la ciudadanía
política, tengo derecho a los medicamentos, a elegir ser madre, a la
salud integral y a no ser discriminada, se escuchó en varios
idiomas.
Antes de iniciar el recorrido, Lidia
Cacho expresó que estaba ahí porque creía que las mujeres que viven
con VIH “tienen derecho a tener todos los derechos, a no ser
discriminadas, no sufrir violencia, pero sobre todo a una salud
integral”.
Durante los sesenta minutos que duró
el recorrido al Zócalo se fueron sumando más mujeres, y los
transeúntes que se encontraban apostados en toda la avenida, al ser
informados el motivo de la manifestación asentían en señal de
aprobación.
Mujeres vendedoras ambulantes
aseveraban que era cierto que los derechos de las mujeres no se
respetaban, que, que bueno que hubiera quienes dieran la cara.
Niñas de la mano de su papá o mamá
también se unían; algunas personas tomaban fotos con su celular.
Mujeres Policías del D.F., que el día
de ayer acudieron en auxilio del autobús de las periodistas de CIMAC
que fue agredido por miembros de las guardias de seguridad de los
pinos, acompañaron la marcha.
Ellas calcularon entre 2,500 y 3,000
mujeres participantes. Hilda Pérez, del Colectivo Sol y una de las
convocantes, coincidió en el número.
Al llegar al Zócalo el contingente dio
la vuelta, al llegar frente al palacio nacional le recordaron a
Calderón que las mujeres con VIH también tienen derechos, hubo quien
gritó consignas en apoyo a Lidia Cacho, y otras voces refiriéndose a
Calderón como “el espurio” también se escucharon.
A las y los manifestantes se unieron
las transgénero, las trabajadoras sexuales y otras que esperaron
respetuosamente el acto de izar la bandera para iniciar su mitin
político.
Ahí, la presidenta del Instituto de
las Mujeres aseveró que en la capital del país, que lleva 10 años en
manos del partido de la revolución democrática, ha logrado recuperar
muchos de los derechos femeninos.
Recordó que es el único lugar del país
donde las mujeres pueden decidir cuantos hijos tener, o interrumpir
un embarazo en los hospitales del D.F. sin ningún costo y que las
mujeres de la capital tienen mayores posibilidades de un empleo
digno y de mejores escuelas para sus hijos. |