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VIH/sida: Mitos y tabúes sexuales retardan lucha contra el sida
Por Sara Más
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Panel “Rompiendo normas y
tabúes sexuales: HSH y trabajadores sexuales”,
organizado por Hivos
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SEMlac |
México, agosto.- En 25 años de lucha contra el Virus de Inmunodeficiencia
Humana (VIH), causante del sida, todavía es un problema hablar de
sexo en muchas partes del mundo. Y esa situación, entre otras, sigue
retardando la prevención de la enfermedad.
“A todas las
personas les gusta el sexo, pero no hablan de eso porque es un
tabú”, dijo Melissa Ditmore, de la Red Mundial de Trabajo Sexual,
durante la XVII Conferencia Mundial de VIH/sida que se celebra en
México del 3 al 8 de agosto.
“Pero si, además,
hablamos de la sexualidad de los hombres que tienen sexo con otros
hombres (HSH), o de las personas que se dedican al trabajo sexual,
entonces el tabú es mayor”, aseguró Ditmore durante el panel
“Rompiendo normas y tabúes sexuales: HSH y trabajadores sexuales”,
organizado por el Instituto Humanista de Cooperación al Desarrollo
de Holanda (Hivos), en la Aldea Global.
Desde inicios de
la década pasada, Hivos
empezó a apoyar, principalmente,
proyectos de prevención y tratamiento, pero pronto orientó su
trabajo en este campo hacia la protección de los derechos humanos de
las personas con HIV/sida, contra la discriminación y la exclusión.
En ese camino, le interesa llegar a grupos entre los cuales están
los HSH.
Aunque no se dispone de estadísticas confiables sobre esa población,
a la cual es muy difícil acceder, cálculos difundidos por la
Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA) estimaban, hace
cuatro años, que los HSH representaban cerca de la tercera parte de
las nuevas infecciones en América Latina. Sin embargo, sigue siendo
muy baja la cantidad de recursos que se destina a estos grupos.
En
opinión de Francisco Madrigal, del Centro de Investigación y
Promoción para la Salud en población Gay y Lesbiana (CIPAC), de
Costa Rica, habría que preguntarse si es el VIH el problema raíz,
como para que su incidencia en HSH sea tan alta, o si esta situación
actual es el resultado de una población HSH más grande, pero que no
se detecta, debido a la intolerancia y las condiciones desventajosas
que padece.
Llegar a ellos es tan necesario como difícil, coincidieron delegados
de continentes y regiones tan distantes como Asia, África,
Centroamérica y América Latina. A pesar de contextos y culturas tan
diferentes, sus relatos dejaron ver que viven situaciones comunes,
pues la gran mayoría de los HSH no se identifican fácilmente con una
clara identidad homosexual, ni se sienten parte de los homosexuales,
por lo que no es una comunidad visible e identificable.
Una encuesta aplicada por CIPAC en Costa Rica, en la cual se
preguntó a grupos de personas heterosexuales y homosexuales acerca
de qué les venía a la mente cuando escuchaban la palabra homosexual,
dejó respuestas sorprendentes.
Si
bien los heterosexuales relacionaron el término con enfermedad,
droga, sida y fracaso, las asociaciones de la población gay no
fueron muy diferentes. “Eso es parte de lo que socialmente hemos
aprendido y es tan difícil de cambiar”, señaló Madrigal.
Sin embargo, sostiene que el cambio es posible, pues “los grupos han
ido trabajando, sobre todo rompiendo el tabú que les impide hablar
de su sexualidad”. En Costa Rica, asegura, las empresas han
contribuido a que se les vea como algo más natural, a partir de que
han empezado a aprovechar el mercado gay. “Entonces se naturaliza,
se hace cotidiano”.
Lejos de allí, en Kenia, la homosexualidad sigue siendo ilegal,
contó Rosemary Mburu, de Consorcio de ONGs contra el sida (KANCO).
“Y está comprobado que esa es una población altamente vulnerable”,
dijo.
En
un estudio de 2002, KANCO comprobó que los HSH carecían de programas
que atendieron sus necesidades, hacían poco uso del condón y acudían
con retraso a atenderse por motivo de Infecciones de Transmisión
Sexual (ITS).
En
2005, entrevistaron a 500 HSH en Nairobi, lo que confirmó que se
trata de una población significativa y sexualmente activa, con alto
riesgo de contraer Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y sida.
“Ya logramos nombrar esa población como vulnerable, en un país donde
la homosexualidad no se reconoce, y eso es un primer paso para luego
poder recibir atención y tratamiento”, comentó. Como resultado,
mayor número de HSH pidieron asesoría y pruebas confidenciales.
Pero eso no basta. Las complejidades de estos grupos demandan
estrategias y acciones novedosas.
Mburu cree que apenas empieza este camino. En el caso de Kenia,
dice, falta mucho por hacer. Desde abrir líneas de apoyo telefónico
hasta formar consejeros en estos temas. También incidir en la
población masculina en las cárceles.
En
Perú, en tanto, la organización Vía Libre lleva tres años aplicando
nuevas estrategias para hacer prevención entre los HSH. En esa
nación, menos del 15 por ciento de ese grupo accede a servicios de
salud, dijo Robinson Cabello, de Vía Libre. “La idea es alcanzar a
más gente que está fuera del sistema”.
De
acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Epidemiología de ese
país, de 1983 a 2004 se habían reportado 14.792 casos de personas
positivas y el 96 por ciento había adquirido el virus por la vía
sexual.
Con apoyo de Hivos y la Unión Europea, Vía Libre se dirige a los
lugares donde suelen practicar el trabajo sexual y les facilita las
pruebas confidenciales y rápidas, así como asesoría para acceder a
tratamiento, una vez diagnosticados. |