VIH/sida: El
condón femenino, una opción para las mujeres
Por Sara Más
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Condón femenino |
México, agosto.- El
condón femenino es una opción para que las mujeres tomen el
control sobre su protección frente al VIH/sida, pero tiene un
alto precio y, a veces, ni los donantes pueden suministrarlos.
Por si fuera poco, “introducir su
uso es un gran desafío, pues no siempre es aceptado y primero
hay que conocerlo y luego negociarlo”, aseguró la india Kavitha
Potturi, quien pondera su uso ante el hecho de que “el
matrimonio y las relaciones monógamas no protegen del VIH/sida”.
Con una alta participación en los
esfuerzos por introducir el condón femenino en su país, Potturi
aseguró en una de sesión de la XVII Conferencia Internacional
del VIH/sida que el uso del condón femenino ha sido beneficioso
y eficaz para las trabajadoras sexuales de la India, donde se
calcula que el número de personas seropositivas oscila entre 2,2
millones y 7,6 millones.
Entre 2003 y 2007 se ha cubierto a
una población de 63.000 trabajadoras sexuales, a las cuales se
les ha vendido el condón femenino a un precio muy bajo, como una
forma de promover su conocimiento y empleo, explicó Potturi.
En total se distribuyeron cinco
millones de condones mediante varias organizaciones y se preparó
a 3,000 consejeros y formadores en seis estados del país. No se
trata solo de entregar condones, sino de preparar a las personas
para conocerlo, utilizarlo y sobre todo conseguir cambios de
comportamientos respecto a la protección, explicó.
“Trabajamos en ello, fue un reto,
pero logramos que se aceptara, se negociara y se asumiera su
uso. Les hablamos en la comunidad, donde viven y trabajan. No es
tan sencillo, lograr el uso del condón femenino es un proceso
largo, pero es posible y necesario”, comentó Potturi. No se
trata solo de usar condón, sino que implica un cambio y
liberalización de la sexualidad femenina, menos dependiente de
la voluntad masculina. El proceso, precisó Potturi, se acompañó
de capacitación personal y divulgación en los periódicos.
Las mujeres suelen ser muy
sociables, pero son ignorantes de su sexualidad, reconocieron
los asistentes al debate. Además de que la violencia y la
coerción reduce la protección de su salud y eleva su
vulnerabilidad a contraer infecciones de transmisión sexual y
VIH/sida.
Otro gran desafío, quizás mayor,
es el de incorporar a los hombres en este tipo de programa, pues
independientemente de que el condón femenino les ofrezca a las
mujeres autonomía y control sobre su propia protección, puede
provocar rechazo en la pareja masculina, y ésta exigir y hasta
ejercer violencia para impedir su empleo, especialmente cuando
se pagan trabajos sexuales, se dijo durante la reunión.
Las trabajadoras sexuales que han
empezado a conocer y usar el condón femenino alegan como
ventajas que ya no se ven obligadas a rechazar a los clientes,
porque se sienten protegidas, además de que se han reducido
muchas fricciones con las parejas que antes se negaban a usar el
masculino. El método ha tenido más aceptación en aquellas que
ejercen el trabajo sexual a tiempo parcial, informó Potturi.
No obstante, insiste, “el condón
femenino no sustituye al masculino, pero representa una gran
ventaja para la vida y la salud de las mujeres. Es una opción
adicional para ellas”.
Con un costo que puede llegar a
ser hasta tres veces mayor que el del masculino, el condón
femenino es 40 por ciento más resistente y ofrece mayor
protección, al cubrir los genitales internos y externos.
Una vez adiestrada en su uso, la
mujer puede manejarlo con facilidad y resulta más cómodo para el
hombre, ya que no aprieta el pene ni influye en su sensibilidad.
De su complicado acceso da fe la propia Conferencia
Internacional del VIH-sida, donde no cesa de haber ofertas y
regalías de condones masculinos en todo momento, por todos
lados, mientras los femeninos apenas han salido a escena.