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Jóvenes presentes en la
XVII Conferencia
© IAS |
México, agosto.- Elisabet
Fadul es una joven de la República Dominicana, el segundo país
de Latinoamérica cuya población joven es de las más afectadas
por el virus que causa el sida. Ella, al igual que más de un
millar de jóvenes que se encuentran participando activamente en
esta XVII Conferencia Internacional sobre el Sida, está
exigiendo que los gobiernos proporcionen información clara,
científica y oportuna a la población, pero en especial a los más
jóvenes.
Denuncia que las iglesias y los
grupos conservadores han sido un obstáculo para que la población
reciba información sobre los métodos de protección.
Los jóvenes
dominicanos, expresa de manera enfática, tienen derecho a
recibir información basada en evidencia científica, no en
creencias religiosas.
Asevera que los acuerdos
alcanzados por los ministros de educación reunidos el pasado fin
de semana en la ciudad de México, previamente a la Conferencia
Internacional, son un gran paso para que se incluya en las
currículas escolares la educación sexual desde los primeros años
de enseñanza.
Las personas jóvenes que se han
hecho presentes en este evento han despertado el interés de los
asistentes. Son muy claras al señalar que es urgente que sean
tomadas en cuenta por los formuladores de políticas.
Recordaron que en Latinoamérica y
el Caribe se viven diferentes realidades que los gobiernos deben
tomar en cuenta a la hora de elaborar políticas públicas, y que
es urgente que sus voces estén presentes.
Su mayor demanda es que se termine
con la homofobia, el estigma y la discriminación.
Solo ofreciendo
educación sexual a los jóvenes se parará esta pandemia. Es falso
lo que dicen algunos conservadores, que dar información alienta
el inicio de una vida sexual temprana, afirma uno de ellos.
Jóvenes, casi niños, adolescentes
de 15 y 16 años, que ya viven con el virus exigen que se tomen
medidas para que otros no tengan que vivir lo mismo que ellos,
subrayan.
Thembi Nguabane, de Sudáfrica,
habla de cómo la falta de información sobre el riesgo de las
relaciones sexuales desprotegidas hizo que a muy temprana edad
ingresara el virus en su organismo. Él, ahora se dedica a hablar
sobre el tema con otros jóvenes, para que vean que el sida es
una realidad para muchos y muchas.
Los jóvenes en general cuestionan
que existan personas que sigan pregonando la abstinencia como
una forma de vida para evitar el sida, y señalaron que dentro de
este mismo espacio de la Conferencia, hay un grupo de mujeres
que dicen que sí es posible ser abstinente, que sólo hay que
encomendarse a Dios.
Dijeron que este tipo de
‘recomendaciones’ sólo confunde a la población joven, y el
riesgo es mayor –señala uno de ellos– porque los jóvenes
intentan ser abstinentes, pero de pronto llega la calentura y te
olvidas de todo, y lo peor es que entonces ni siquiera tienes
protección a la mano, reconoce.